Octubre 2007
Palabras de Aparecida: Nuevos acentos en América Latina
Un recurso para reconocer el tono novedoso, el estilo propio y los acentos del documento de Aparecida, es ver cuáles son las palabras que más aparecen, y también reconocer cuáles no se repiten tanto como uno supondría. En este documento aparecen palabras nuevas, y otras se destacan más que en documentos anteriores. Por otra parte, hay expresiones más bien negativas que aparecen poco.
El documento de Aparecida es el resultado de mucho debate y de un trabajo intenso de varios días para lograr consensos entre muchas personas. Hubo un ambiente de viva y libre participación. Por eso este texto, más que el resultado del trabajo de algunos teólogos, es una obra común llena de imperfecciones, pero que recoge mucha vida. Los temas que están más destacados y repetidos son los que realmente interesaban a la gran mayoría. Expresan una conciencia colectiva y representan el pensamiento de la V Conferencia, no el de grupos particulares. Estas preocupaciones son verdaderos signos de los tiempos, que marcan nuevas tendencias en la Iglesia latinoamericana y caribeña actual. ¿Cuáles son?
Palabras que gritan
En primer lugar, veamos las doce palabras más repetidas en todo el documento, exceptuando, obviamente, artículos, pronombres y preposiciones. Menciono doce, porque estas palabras se repiten más de 200 veces cada una. Son, en orden decreciente: Vida, Jesucristo, Iglesia, misión/misionero/a/s, Dios, hombre, discípulo/a/s, comunidad/comunitario, cultura, amor, formación/formar, América Latina/Continente. Este grupo de palabras, que se destacan sobremanera, indica ya una orientación básica, que se concentra con mucha fuerza en los agentes pastorales (discípulos, misioneros, formación), pensados comunitariamente, para llevar la vida y el amor de Jesucristo al ser humano y a la cultura en América Latina.
Pero hay un segundo grupo de diez palabras, que aparecen más de 100 veces, y que permiten reconocer algunas tareas importantes dentro de este gran marco. Son: pueblo/s, pastoral, familia/s, social, pobre/s, evangelizar, fe, educar/educación, verdad, Biblia/Escritura. Este segundo grupo de palabras permite reconocer a los pobres como destinatarios privilegiados, acentuando la dimensión social (pueblo, social) de la actividad pastoral, pero enmarcando claramente esta preocupación dentro de una propuesta evangelizadora de fe, de amor a la verdad, y bajo la luz de la Palabra. Junto con esta cuestión fundamental, se sitúa la preocupación por la familia y por la educación.
Un tono positivo y renovador
La palabra vida, de lejos, lleva la delantera. Aparece 631 veces en el documento. A veces se acusa a la Iglesia de una prédica más bien negra o negativa, hablando más de prohibiciones que de propuestas positivas. En Aparecida se quiso evitar ese estilo, y el mensaje es ante todo una oferta de vida. Se quiso mostrar que la relación con Jesucristo no nos hace menos felices, sino que nos ayuda a desarrollarnos plenamente y a disfrutar más de la existencia. El documento menciona detalles que dan felicidad a la gente, como el compartir la mesa, el deseo de progresar, o una sexualidad bien vivida. Así queda claro que la fe católica no pretende hacer sufrir a las personas o limitar su felicidad legítima. La palabra vida, indicando la plenitud vital que Jesús ofrece, da un tono marcadamente positivo a todo el documento.
El segundo acento es el de la misión, indicada más de 380 veces. Se acentúa el interés por lograr un dinamismo misionero eficaz, lo cual exige renovar todas las estructuras eclesiales para que sean esencialmente misioneras. Es interesante advertir que esta renovación de estructuras implica también la valentía de abandonar todas las estructuras que no sirvan a la misión de comunicar vida o alienten un cristianismo cerrado, cómodo, individualista o intimista. La verdadera conversión despierta la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del Reino de vida. Esto implica renunciar a una pastoral de mera conservación, o en espera pasiva en nuestros templos. Interesa que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela de permanente comunión misionera.
La palabra discípulo/a aparece como en ningún otro documento de la Iglesia, más de 260 veces. Esto también marca un estilo. No es lo mismo alguien que proclama una verdad creyendo que es un sabio o un dueño de la verdad, que alguien que se considera un humilde discípulo, necesitado del Maestro, que aprende de él todos los días, que necesita volver a escucharlo, volver a consultarlo, volver a imitarlo. Al mismo tiempo, alguien que tiene corazón de discípulo sabe que también tiene que aprender de los demás, y por eso fomenta el diálogo con los diferentes, se deja cambiar los esquemas, se deja enriquecer por los otros. Evidentemente, no es lo mismo un sacerdote, un político o un docente, si tiene o no tiene corazón de discípulo. Se quiere remarcar que todos somos discípulos (el Papa, los empresarios, cada ama de casa, etc.) y que siempre somos discípulos, hasta la muerte. Por esta misma razón se dedica un largo capítulo a la formación (repetida 203 veces) de los cristianos.
Si tomamos en cuenta palabras que indican acciones privilegiadas, sin duda se destacan los pobres. Con respecto a la opción por los pobres, lo que agrega esta V Conferencia a lo ya dicho en las anteriores es indicar que el sentido de la expresión preferencial es que debe ser transversal a todas las tareas de la Iglesia. También que tenemos que pasar de las ideas y palabras a una cercanía real, que implica dedicar tiempo a los pobres y llegar a ser sus amigos, para así poder reconocer sus valores y acompañarlos verdaderamente en la defensa de sus derechos. Aquí se acogió la autocrítica de muchos, que han reconocido que hablamos mucho sobre los pobres, pero pocos estuvimos realmente cerca de ellos. Los barrios pobres han sido los menos atendidos pastoralmente. En esta misma línea, se quiere asumir un nuevo estilo, más evangélico, que se caracterice por la cercanía a la gente, compartiendo su vida.
Se advierte también el interés por concretar la animación bíblica de toda la pastoral. Este asunto despertaba un gran interés dentro de la V Conferencia, cosa que no sucedía con esa intensidad en las Conferencias anteriores.
Finalmente, una preocupación que reaparece, de una forma o de otra, en todo el documento, y que estuvo muy presente en la V Conferencia, es el compromiso de los laicos en la vida pública. Cuando se recuerda que es una contradicción dolorosa que el continente del mayor número de católicos sea también el de mayor inequidad social, se percibe que no se logró iluminar y transformar con el Evangelio la realidad social. Se reconoce que la realidad actual de nuestro continente manifiesta una notable ausencia en el ámbito político, comunicativo y universitario, de voces e iniciativas de líderes católicos de fuerte personalidad y de vocación abnegada que sean coherentes con sus convicciones éticas y religiosas. Se insiste que los laicos tienen que actuar a manera de fermento en la masa para construir una ciudad temporal que esté de acuerdo con el proyecto de Dios. Se reafirma que la misión propia y específica de los laicos se realiza en el mundo, de tal modo que con su testimonio y su actividad contribuyan a la transformación de las realidades y la creación de estructuras justas. Las palabras política/os (66 veces) y economía/económico (75 veces) tienen una llamativa frecuencia.
La irrupción de nuevas palabras
Hay palabras que expresan nuevas preocupaciones, que no tienen un desarrollo tan amplio, pero recogen inquietudes que han tomado mucha fuerza en los últimos años, y que tenían menos relevancia en las Conferencias anteriores.
Entre ellas, el fenómeno de la globalización y el cambio de época, que se analiza en sus diversas manifestaciones, como el desempleo, el subjetivismo, etc., pero sin dejar de reconocer algunos aspectos positivos.
Entre las cuestiones más particulares, aparece la situación de los migrantes, que angustia sobre todo a los obispos de América Central, de México y del Caribe.
Otra es la de los indígenas, a quienes se presenta como los otros diferentes y con quienes se quiere tener espacios de diálogo, respetando sus culturas y su modo de vivir, y no sólo acercándose a ellos con actitudes paternalistas.
Junto con ellos se destacan los afroamericanos, con quienes también se quiere desarrollar un diálogo que respete su identidad, sus proyectos propios, su memoria cultural, etc.
En esta misma línea de respeto y valoración de las diferencias, se dedica un espacio a las mujeres (78 veces), pero reconociendo no sólo el valor de la maternidad sino también su lugar en la vida pública, aunque no se asuman las ideologías de género.
También, aun con los cambios que sufrió el texto, adquieren un espacio novedoso las Comunidades eclesiales de base. Se advierte la preocupación por la ecología y la defensa de la Amazonia, los ancianos, y los medios de comunicación (incluyendo una valoración positiva de Internet). Una relevancia nueva se dio a la pastoral específicamente urbana (ciudad/urbano aparece 87 veces). Además se retoma la preocupación por la integración regional.
Estos son ciertamente nuevos signos de los tiempos que dan a la V Conferencia un rostro bien actual.
Lo que no se nombra
Hay palabras ausentes o que se repiten muy poco. Algunas tienen una historia. Por ejemplo, veamos que la palabra sectas aparece sólo una vez. Aunque se decía en los medios de comunicación que la principal preocupación de la Iglesia en América Latina era el éxodo de católicos hacia las sectas, eso no se ve reflejado en el documento. En los primeros debates e intervenciones, la palabra sectas aparecía mucho, pero algunos obispos hicieron notar que a veces, dentro de esa expresión, se incluían despectivamente las comunidades eclesiales que están en diálogo ecuménico con la Iglesia Católica. Por eso se pidió disculpas a los evangélicos presentes y se prefirió cuidar más el lenguaje al respecto.
Si bien bioética y aborto aparecen 7 veces cada una, no aparecen jamás anticoncepción, preservativos, control de la natalidad. Se evidencia así que, a la hora de hablar de esos temas se prefirió poner el acento en los que tienen mayor importancia.
Sólo me permito advertir que, además de las repeticiones, es importante ver los adjetivos y el tenor de muchas frases donde aparecen estas palabras, porque también ocurre que una expresión no tenga tanta frecuencia pero que sea remarcada de otras maneras. Por ejemplo, si bien la Palabra de Dios aparece mucho más que la Eucaristía lo cual es novedoso el modo de referirse a la Eucaristía y a los Sacramentos es muy significativo. Igualmente, si bien la expresión neoliberal aparece sólo una vez, cuando uno lee el diagnóstico de la realidad del capítulo 2, puede reconocer que todo lo que hoy se critica al neoliberalismo está bien presente. Basta leer los puntos 61-69.
Si bien no aparece jamás la teología de la liberación, como reflexión característica desarrollada en América Latina, sí se dice que la opción preferencial por los pobres es uno de los rasgos que marca la fisonomía de la Iglesia latinoamericana y caribeña (A 391), y se invita a valorar la rica reflexión posconciliar de la Iglesia presente en América Latina y el Caribe, así como la reflexión teológica, filosófica y pastoral de nuestras Iglesias (A 345).
Para que cada uno interprete
A continuación elenco una serie de expresiones y su frecuencia, para que cada uno realice su propio trabajo de comparación y de interpretación, con lo cual podrá descubrir algunas características propias de este nuevo momento en la vida de la Iglesia en América Latina:
Aborto, abortar: 7, Alegría, gozo: 70, Amazonia: 7, América Latina, Continente, latinoamericano/s: 201, Amistad, amigo: 24, Amor, caridad: 204, Anticoncepción, preservativos, control de la natalidad: 0, Biblia, bíblica, Palabra, Escritura: 105, Bioética: 7, Cambio/s: 32, Catequesis: 29, Cercanía/cercano: 22, Ciencia/s: 29, Ciudad, urbano: 87, Compromiso: 39, Comunicación: 35, Comunidad/es, comunitario: 251, Comunidades (eclesiales) de base: 10, Cruz, crucificado: 19, Cultura/s: 237, Democracia, democrático: 13, Diálogo: 59, Dignidad, digno: 101, Diócesis, diocesano: 34, Dios: 353, Discípulo/s, discipulado: 265, Don, donación, regalo, ofrece: 90, Ecología, ecologismo, medio ambiente: 13, Economía, económico/a: 75, Ecumenismo, ecuménico: 23, Educar, educación: 115, Empresa, empresario: 17, Encuentro: 89, Enfermo, enfermedad, sufriente/s: 34, Esperanza: 65, Espiritualidad: 32, Espíritu Santo, Espíritu: 90, Estructuras, estructural: 48, Eucaristía/Misa/eucarístico: 56, Evangelio: 59, Evangelizar, evangelización: 122, Familia/s: 174, Fe: 120, Fidelidad: 14, Formación, formar, formativo: 203, Globalización: 30, Hombre, humano: 348, Iglesia: 416, Identidad, identidades: 49, Indígenas: 36, Iniciación cristiana: 28, Injusticia, injusto: 14, Instituciones, institucional: 29, Integración: 18, Jesús, Jesucristo, Cristo: 484, Jóvenes: 49, Justicia: 52, Laico, laical: 57, Magisterio: 11, María, Virgen, Madre: 43, Mercado: 12, Migrante/s, migraciones: 26, Misión, misioneros/s, misionera: 381, Movimientos (eclesiales): 12, Mujer/es: 78, Neoliberalismo: 0, Neoliberal: 1, Obispo/s, episcopal: 30, Opción (preferencial) por los pobres: 15, Oración, orar: 91, Parroquia/s, parroquial: 67, Pastoral: 195, Pecado: 31, Piedad popular, religiosidad popular: 16, Pobre/s: 130, Pobreza: 27, Política, político/s: 66, Presbítero, sacerdote/s: 69, Pueblo/s: 196, Reconciliación: 39, Reforma: 4, Relativismo: 5, Renovación, renovar: 28, Resurrección, resucitado: 33, Sacramento/s, sacramental: 62, Salario: 1, Secta/s: 1, Secularismo, secularización, secularizante: 7, Seguimiento: 27, Social: 148, Sociedad: 94, Sociedad civil: 6, Solidaridad, solidario: 61, Sufrimiento: 12, Teología, teológico: 21, Teología de la liberación: 0, Transformación: 10, Universidad, universitario: 13, Valores: 64, Verdad: 114, Vida: 631, Vida pública: 7.
Ciencia y religión, ¿un diálogo reiniciado?
El tema del encuentro o desencuentro entre las miradas de la realidad abiertas por las religiones, por una parte, y por las ciencias, por otra, ha recobrado notable vigor 1. La existencia de numerosas instituciones dedicadas al diálogo entre ciencia y religión es una novedad importante en el escenario académico y cultural mundial 2. Una numerosa cantidad de iniciativas de investigación y de difusión se lleva a cabo en muchos países, permitiendo revertir en parte el prejuicio instalado durante la edad moderna sobre un antagonismo radical entre ambos modos de experimentar la realidad. Las publicaciones 3, congresos y conferencias sobre temáticas relacionadas con el vínculo entre la ciencia y la religión son numerosas. En líneas generales, existe hoy en una parte de los ámbitos científicos e intelectuales una tácita admisión de la complejidad de lo real y de la necesidad de buscar caminos complementarios para acceder a ella. Hay científicos de renombre incluso premios Nobel que reconocen la necesidad de integrar los fenómenos religiosos dentro del campo de comprensión del hombre; simultáneamente, hay teólogos que abordan los vastos campos abiertos por las ciencias y sus nuevos lenguajes e intentan replantear las viejas cuestiones teológicas.
Naturalmente, esto no significa que haya sido disuelto el prejuicio fuertemente arraigado en el pensamiento moderno occidental acerca de la irreductible conflictividad entre ciencia y religión. Por el contrario, todavía subsisten fuertes resistencias a cualquier tipo de planteo religioso dentro del mundo científico 4. Algunas de estas posturas responden a paradigmas pasados de moda o a las críticas a los errores históricos de las iglesias en relación con los avances científicos. Así, por ejemplo, el paleontólogo francés Michel Brunet, en un reciente libro autobiográfico, recuerda irónicamente la resistencia del siglo XIX a los datos provenientes de la paleontología que venían a contrariar la idea del Occidente cristiano sobre un hombre salido perfecto de las manos de Dios hace 6000 años, así como la demora del magisterio católico en admitir la evolución biológica 5. Otros científicos o filósofos, en cambio, reproponen formas nuevas de viejas temáticas anti-teístas. Tal es el caso del biólogo inglés Richard Dawkins 6, quien afirma que, de existir un Dios, debería ser concebido como un sádico que disfruta contemplando deportes sangrientos, puesto que ha diseñado al tigre y a la gacela, al guepardo y al antílope 7. Steven Weinberg, autor de Los primeros tres minutos, sostiene que es preferible el consuelo de la ciencia a la ilusoria consolación de la religión. La leyenda atribuida a San Beda el Venerable acerca de un pájaro que en una noche de lluvia y nieve entra por una ventana, cruza el interior del castillo iluminado y cálido para volver a salir hacia la oscuridad y al frío del bosque, le sirve de apoyo. Beda señaló que así es la vida del hombre: un instante de luz precedido y proseguido por el silencio y la oscuridad, y que harían bien en escuchar a quien pudiera ofrecer un sentido para ese intervalo de lucidez. Weinberg reinterpreta la leyenda, señalando que el honor de resistir a las consolaciones de la religión por esa otra lucidez de la ciencia no está exento de satisfacciones 8. Por otra parte, hasta pensadores que en otros tiempos fueron tratados benignamente, como el ya legendario Teilhard de Chardin, son acusados de ambigüedad y, en última instancia, de adulteración de los datos de la ciencia 9.
El panorama, pues, es variado. Sin embargo, el contexto para el diálogo entre la ciencia y la religión parece ser bastante más positivo que en décadas pasadas.
Hay que partir de la siguiente constatación: el tópico ciencia y religión y no, por ejemplo, ciencia y teología o epistemología y teología, etc. es el que se ha impuesto como encuadre general de la cuestión que nos atañe. El motivo obedece probablemente a que en ámbitos académicos se prefiere debatir con el fenómeno básico de lo religioso y no con sus formas más racionalizadas, tales como las teologías. La aparición de disciplinas abocadas al fenómeno religioso como tal (ciencias de la religión, historia de las religiones, religiones comparadas, psicología de la religión, sociología de la religión, etc.) ha contribuido a focalizar más analítica y ampliamente el hecho religioso en su pluralidad de expresiones. A decir verdad, cuando se plantea el diálogo entre religión y ciencia se está apelando a una instancia intelectualizada de lo religioso, sin la cual no habría posibilidad alguna de debate homogéneo. En efecto, el encuentro entre el mundo científico y el religioso se realiza a través de los ámbitos reflexivos de dichos campos de conocimiento humano, es decir, la ciencia y la epistemología, por una parte, y las ciencias de la religión y la teología, por otra. Al nivel hecho religioso o religiones correspondería el nivel conocimiento ingenuo. Así como la ciencia se construye como una elaboración crítica de la experiencia sobre el mundo, utilizando una experimentación controlada y matematizada y un afinado conjunto de métodos, así las ciencias de la religión estudian el hecho religioso en sus diversas manifestaciones culturales, sociales, psicológicas, históricas y la teología intenta profundizar en el contenido de la experiencia religiosa, considerando que a ella corresponde una realidad.
Temáticas abiertas para la reflexión teológica en Argentina
Un tema particular lo constituye el vínculo entre ciencias y teología cristiana. Aquí se abren numerosas vetas de investigación, de las que propongo algunas, focalizando mi atención en la situación argentina:
A. Una de las tareas a realizar es la de la reformulación del estatuto científico del quehacer teológico. La racionalidad culturalmente imperante hoy es, en gran medida, la de las ciencias (prioritariamente las naturales y secundariamente las humanas). La filosofía mantiene valor en la medida en que reflexione teniendo en cuenta los campos de conocimiento abiertos por las otras disciplinas. Así como la metafísica aristotélica e incluso la escolástica se elaboraba después de la física y de las otras disciplinas de conocimiento de los entes, hoy resulta anacrónico un pensamiento filosófico prescindente de los conocimientos y teorías aportados por la física, la biología evolutiva, la neurociencia, etc.
La teología latinoamericana en general y la argentina en particular han priorizado en los últimos años la incorporación de lenguajes y metodologías provenientes de ciertas áreas de las ciencias humanas: distintas metodologías provenientes de las ciencias hermenéuticas para el estudio bíblico e histórico, aproximaciones provenientes de las ciencias sociales en las corrientes de teología del pueblo y teología de la liberación, algunos elementos de la psicología en la teología de género y en la teología espiritual y pastoral, etc. Ciertas líneas de pensamiento más especulativo siguiendo a autores como Ranher o von Balthasar han incorporado elementos de corrientes filosóficas que integran problemáticas ligadas a las ciencias humanas y, en algunos casos, a las ciencias naturales.
De todos modos, es evidente la ausencia de la incorporación de problemáticas aportadas por las ciencias naturales que son, en una gran medida, las configuradoras de la visión acerca del universo y del hombre que más prosperan, al menos en las regiones más desarrolladas del planeta. En este sentido, es indispensable volver a pensar sobre el estatuto científico de la teología, tal como lo hicieron los teólogos del siglo XIII. Santo Tomás de Aquino comenzaba su Summa Theologiae preguntando si la teología es una ciencia o no. La misma cuestión, ya no tomando como modelo la ciencia aristotélica sino las naturales y humanas de los últimos siglos, debería ser formulada: ¿Puede la teología ser considerada una disciplina académicamente presentable en el panteón de las ciencias actuales? Obviamente, una gran parte de la problemática tiene su origen en la crisis de fe moderno-posmoderna que considera que lo religioso es o un objeto de museo o algo absolutamente irracional y emotivo. En todo caso, una parte de la situación proviene de la lejanía lingüística y conceptual de una teología cultivada fundamentalmente puertas adentro, es decir, para creyentes, con lenguajes y códigos comprensibles desde la racionalidad implícita en la que se mueven sus cultores. Varios libros anglosajones tienen títulos como el siguiente: la teología en la era de las ciencias. De este modo, se pone de relieve una novedad epocal: la racionalidad está atribuida primariamente a los científicos de las disciplinas duras, secundariamente a los de las disciplinas blandas, en tercer lugar a los intelectuales de las ciencias humanas y, en último lugar, a los filósofos. Puesto en términos kuhnianos: el gran paradigma envolvente de los paradigmas de las disciplinas particulares y de sus teorías es que la ciencia y la tecnología asociada a ella es el discurso científico. Lo que suene a tal, aunque muchas veces no lo sea, es lo razonablemente creíble.
En este contexto, es importante un debate epistemológico serio: ¿Qué es propiamente la teología? ¿Cuándo reúne las notas de cientificidad? ¿Puede reunirlas? Este es un tema de reflexión imprescindible, especialmente en el ámbito de la teología fundamental.
B. Una segunda tarea necesaria para la teología es la real incorporación de los contenidos fundamentales de las ciencias naturales al interior del mismo discurrir teológico, en especial en algunos tratados. Naturalmente, resulta inadmisible que ciertos tratados que comparten el objeto material con las ciencias como la teología de la creación o la antropología teológica no incluyan las problemáticas abiertas por las ciencias naturales. No es comprensible, por ejemplo, que temas como el de la creación continua o el de la providencia, prescindan de los datos de un universo de al menos 13.000 millones de años, en expansión y en evolución biológica al menos para el planeta Tierra y del factor azar como un elemento incluido al interior del mismo proceso. Tampoco resulta razonable que la antropología teológica ignore el masivo impacto de las neurociencias sobre la estructura de conocimiento y de comunicación humana y continúe hablando de una espiritualidad abstracta, como si la acción de Dios no se mediatizara a través del complejo sistema nervioso del hombre. Algo similar puede afirmarse de la escatología: no puede ignorar el enorme futuro del universo proyectado por la astrofísica al hablar de la parusía 10.
Otros tratados son tocados menos directamente por las ciencias naturales, aunque el impacto sea más profundo de lo que inicialmente se pueda percibir. La cristología ha conocido, después de Teilhard de Chardin, intentos de integrar la dimensión evolutiva de la vida en la que la humanidad de Jesús de Nazareth se ha incorporado. La solidaridad ontológica de Cristo no es con la naturaleza humana en abstracto, sino con esta humanidad proveniente en su estructura biológica de otros seres vivientes y de otros seres humanos con una larga prehistoria. Genéticamente, Jesús es un viviente evolucionado. La línea abierta por Teilhard fue acogida en una entusiasta discusión en los años 60 y 70 en Argentina, pero después decayó. En los últimos años, se produjo una recuperación de esta línea de pensamiento, caracterizada por la investigación doctoral sobre cristología cósmica de Jorge Papanicolau 11. Esta veta merece más tratamiento, puesto que no sólo involucra una incorporación de la perspectiva cosmológica y biológica pertenecientes al patrimonio del conocimiento común, sino que incluyen también temáticas de fuerte relevancia soteriológica, como las provenientes de las ciencias del ambiente que urgen por reflexiones sobre el posible fin de la vida en la Tierra.
El tratado de Dios uno y trino, uno de los más trabajados en la teología argentina, conoce pocas referencias a la problemática abierta por las ciencias naturales. Obviamente, el impacto de éstas sobre la concepción de Dios es indirecto, pero aun así hay ciertos temas que exigen ser pensados nuevamente. Por ejemplo, la idea de un Dios que como subraya el biólogo inglés Richard Dawkins tiene sus fauces ensangrentadas pues ha creado al leopardo y al antílope simultáneamente, tiene poco que ver aparentemente con el Dios amor joánico. Es un Dios sádico, prosigue Dawkins, que parece necesitar de la crueldad de la lucha por la supervivencia para llevar adelante su obra creadora. A decir verdad, éste fue uno de los problemas con los que se topó Charles Darwin y que parece haberlo conducido desde su piedad cristiana juvenil cuando soñaba en ser un pastor hasta el agnosticismo de su última época. Hasta el día de hoy la cuestión de la lucha entre los vivientes, que incluye a la muerte como paso inevitable, muerde en el núcleo de toda teología trinitaria que ve en la perijóresis el corazón del misterio divino y la ley última de lo creado. El Dios de la evolución no parece coincidir con el Dios comunión del Nuevo Testamento 12.
Otro tema, íntimamente relacionado al anterior, es el de la ecología. Se trata de una cuestión que atraviesa diversos tratados: el de creación, naturalmente, pero también el de la antropología (¿cuál es lugar del imago Dei dentro del plan creador?), la escatología, etc.
C. Una tarea de largo plazo es familiarizar a los teólogos con el lenguaje científico. La formación de teólogos-científicos (graduados en ambos campos) es un objetivo de máxima 13. Sin embargo, la formación de una cultura científica en la educación teológica ha de ser una tarea permanente. La formación teológica en seminarios no parece colaborar a ello, así como las facultades de Teología desconectadas de las facultades de ciencias. Obviamente, la preparación teológica es fundamentalmente literaria y humanística. Sin embargo, una referencia a las teorías científicas y a las líneas investigativas contemporáneas y el contacto directo con quienes hacen o enseñan ciencia también parece indispensable para que la mentalidad científica cuestione y motive los temas y modos de pensar la teología.
Notas
1. Recientemente ha sido repropuesto el tema en Argentina por Tomás Eloy Martinez: El Dios del siglo XXI, ADN Cultura, La Nación, 1º septiembre 2007, 30-33.
2. Algunas de ellas: Metanexus Institute, con sede en Philadelphia (EE.UU.), y que tiene una red de sociedades locales en todo el mundo; la European Society for the Study of the Sciences and Theology (ESSSAT); Center for Theology and Natural Sciences (CTNS), de Berkeley (EE.UU.); etc. En el ámbito hispanoamericanos hay centros en universidades, tales como: Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad de Comillas; el Centro de Estudios de Ciencia y Religión (CECIR) en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, México; el Programa de Estudos de Pos-Graduados em Ciências da Religiào de la Pontifícia Universidade Católica de Sào Paulo; el Instituto de Integración del Saber de la Universidad Católica Argentina, el grupo Metanexus- ININTE en la misma Universidad, la Fundación Diálogo entre Ciencia y Religión (DECYR), La Plata, Argentina; etc. Para una aproximación a las referencias en la web, puede consultarse: www.metanexus.net y en www.decyr.com.ar.
3. Como ejemplos de bibliografía editada en Latinoamérica: Peters, Ted Bennet, Gaymon (edit.). Construendo Pontes entre a Ciência e a Religiào, 2003; Florio, Lucio (editor). Ciencias, Filosofía y Teología. En búsqueda de una cosmovisión, Dirección de Escuelas, La Plata 2004. Urrutia Albisua, E.- Blázquez Ortega, J. J. (editores). Ciencia y religión hoy. Diálogos en torno a la naturaleza, 2003. Galleni, Ludovico, Ciencia y teología. Propuestas para una síntesis fecunda, 2007. Florio, Lucio (compilador), Evolución y Cristianismo. Un diálogo posible, Dunken, Buenos Aires 2007.
4. Obviamente, no se habla aquí de la instalación de un discurso religioso al interior de la elaboración de las ciencias, cuestión metodológicamente improcedente y claramente superada, sino de la posibilidad de un discurso religioso de la realidad como complementación de otros, tales como el científico.
5. Brunet, Michael, DAbel à Toumaï. Nomade, chercheur dos, Odile Jacob, Paris 2006, 18-19.
6. Dawkins, autor entre otras obras de El gen egoísta y El relojero ciego, es uno de los evolucionistas más agresivos contra las posturas teológicas que pretenden conciliar fe en la creación con evolución biológica. Tomás Eloy Martínez lo menciona en el artículo anteriormente citado.
7. A River Out of Eden, Basic Books, New York 1995, 105.
8. Weinberg, Stefen, Dreams of a Final Theory. The Scientists Search for the ultimate Laws of Nature, First Vintage Books, New York 1993, 260-261.
9. Tal es el caso del libro de S. Jones (Darwins Ghost. The Origin of species updated, Ballantine books, New York 2001, XXVIII), quien habla de la ambigüedad olímpica de Teilhard de Chardin al mezclar la teoría científica de la evolución con elementos provenientes de ámbitos religiosos.
10. Esta es la problemática abordada por Claudio Bollini en una tesis doctoral próxima a ser presentada en la Facultad de Teología de la UCA.
11. Papanicolau, Jorge, Cristología cósmica, Epifanía, Bs. As. 2005.
12. Cf. Florio, Lucio, Evolución e imagen de Dios, en Fernández, V. - Galli, C. (editores), Dios es Espíritu, Luz y Amor. Homenaje a Ricardo Ferrara, Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina, Buenos Aires 2005, 307-318.
13. John Polkinghorne es un ejemplo de esta doble formación (cf. por ejemplo El Dios de la esperanza y el fin del mundo, Epifanía, Bs. As. 2005). La formación de teólogos que sean también científicos ha sido sugerida por Juan Pablo II en su Carta al entonces director de la Specola Vaticana, George Coyne.
América latina y África: ¿por qué los más pobres?
Es interesante observar la relación entre conocimiento y desarrollo humano. Los países que más invierten en conocimiento lideran el índice de desarrollo humano (IDH), que elabora anualmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y que combina los logros en educación, salud y economía.
La Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), a su vez, mide la inversión en investigación y desarrollo (I+D), o sea el proceso de inteligencia científica que permite lograr mayor valor agregado a empresas innovadoras y generar crecimiento social.
En el último decenio medido por la RICYT (1995-2004), América del Norte (los Estados Unidos y Canadá) encabeza el ranking, con una inversión en I+D entre puntas de 34% y 41% del total mundial; sigue Europa con 31% y 29,4%, y Asia con 32% y 27,1%. Oceanía con 1,2% y 1% es relevante pues involucra sólo a dos países con economías innovadoras (Australia y Nueva Zelanda); desde 2001 Oceanía fue la región del mundo con mayor crecimiento. ALC (América latina y el Caribe) 32 países invirtió en I+D sólo el 1,7% y 1,3% (entre puntas) del total mundial, y África unos 40 países el 0,2% en el decenio. Corea del Sur, sola, invierte más en I+D que toda ALC1.
El ranking de los países con mayor desarrollo humano, lo lideran también países de Europa, América del Norte y Oceanía; en los últimos lugares están ALC y África. Hace unas décadas, 8 de cada 10 personas de extrema pobreza eran asiáticas; hoy 7,5 de cada 10 pobres son africanos. Asia progresa y ALC-África retrocede, con excepción de México, Brasil y Sudáfrica, países cuyas economías emergen y están invitados con China y la India a participar del G-8 que reúne a los más desarrollados. Un dato revelador: China, la cuarta economía del mundo, superó en 2006 a Japón en su inversión en I+D, con el 1,3% de su enorme PBI (US$ 136.000 millones); en 2020 piensa llegar al 2,5%; en los últimos 25 años redujo su pobreza un 42%.
Paradojas de América latina
En el mencionado decenio (1995-2004) el PBI de ALC creció casi un 20%, en dólares corrientes, menos que el de América del Norte, Europa y Oceanía. La primera paradoja es que la inversión en I+D de ALC, aumentó en menor medida que su PBI: apenas superó un 10% entre puntas, el aporte más magro de las regiones analizadas. ALC no ha logrado reducir significativamente su pobreza y es una de las zonas más desiguales del mundo. El tenue aumento de la inversión latinoamericana y caribeña en I+D, contrasta con el sostenido incremento de América del Norte, que hizo perder posiciones a todas las regiones.
En esos 10 años, Brasil y la Argentina disminuyeron su inversión (en dólares), debido a sus devaluaciones. Brasil aportaba en 1995 el 63,9% del total en I+D de ALC, posición que mantenía en 2004 pero muy reducida al 51,9%. La Argentina, en 1995, aportaba el 11,3% del total y en 2004 bajó al 6,5%. Chile aumentó moderadamente su 4,2% a un 4,8%. Una razón del retroceso de los países más grandes se debió al notable aumento de la inversión de México, que pasó del 9,2% al 27,8%, triplicando su peso regional.
En síntesis, lejos de lograr la recomendación de invertir en I+D un mínimo del 1% del PBI, el promedio de ALC descendió de 0,59% en 1995 a 0,52% en 2004. Brasil fue el único de la región que llegó al 1% entre 2000 y 2002. Los países avanzados invierten desde el 2% y hasta más del 3% de sus PBI. ALC fue la que más retrocedió en este indicador; América del Norte creció casi el 7% entre puntas y Asia más de un 20%, lo que muestra la prioridad que da al conocimiento este continente, otrora muy atrasado. Oceanía descendió por el enorme crecimiento de su PBI que no acompañó una inversión equivalente en I+D.
ALC, sin tener grandes conflictos, gasta más en armas (el 1,4% de su PBI) que en I+D. El último año incrementó su gasto militar un 7,2%. Chile destina el 3,8% de su PBI a este fin; lo siguen Brasil y Venezuela, el mayor comprador de armas de la región; Ecuador y Colombia también superan el 3% de sus PBI en defensa.
La otra paradoja de ALC es el incremento de sus investigadores y técnicos. En el mundo, entre 1995-2004, su número creció 20%, pasando de más de 4,5 a más de 5,5 millones, correspondiendo a ALC el mayor incremento: 46% (170.000 científicos). América del Norte y Oceanía crecieron casi el 40%, y Europa y Asia entre el 10% y 20%. La participación de ALC en el total mundial aumentó en el decenio de 2,4% a 2,9%. Brasil concentra el 50% de los investigadores y técnicos, México creció del 16,9% al 19,8% entre puntas, Chile del 4,8% al 8,5% y la Argentina bajó del 20,6% al 16,9%.
El problema de ALC es que sólo el 20% de sus científicos se desempeña en empresas, mientras que en América del Norte lo hace el 80% y en Europa el 50%. Esto se corresponde con la baja inversión en I+D de las empresas de ALC: sólo aportan del 30% al 40% del total, frente al 60% y 70% de los países avanzados. Las empresas de nuestra región no son innovadoras. El dato se agrava cuando se comprueba el número de sus patentes: las solicitadas y registradas por no residentes (filiales de empresas extranjeras) supera ampliamente a las de residentes (empresas nacionales), lo que muestra el grado de dependencia tecnológica de la región.
La tercera paradoja se refiere a la producción científica de ALC: los autores latinoamericanos y caribeños registrados en el Science Citation Index (SIC), aumentaron un 120%, frente al 30% del resto de la base. La participación de nuestra región en el SCI creció del 1,99% (1995) al 3,3% (2004), aumento superior al de los Estados Unidos en ese período. Un alerta: ALC creció en estos años más por factores externos (precios de materias primas, demanda internacional de alimentos, etc.) que por su inversión en conocimiento, camino para fortalecer la economía.
África pierde su mayor riqueza
En una reciente reunión de la ONU en Ginebra, sobre ONG´s y desarrollo, una líder africana decía que los países desarrollados desvalorizaban las riquezas de África y que esa era la razón de su pobreza. Pregunté cuáles eran tales riquezas. Respondió con una enumeración de recursos naturales que no podían competir en el mercado internacional por los subsidios.
Volví a preguntar: ¿África tiene capacidades, inteligencias, o sólo recursos naturales? ¿Tiene universidades y científicos? Su respuesta fue de asombro y hasta de desconocimiento. Pues sí, repliqué, los países más pobres también tienen capacidades e inteligencias, pero no producen conocimientos para sus economías sino para los países ricos.
África, a pesar de sus últimos índices de crecimiento, es el continente con mayor pobreza y hambre, con luchas étnicas, discriminaciones, etc. Japón vivió esta situación: hasta el siglo XIX era una nación aislada, autocrática, con lazos culturales sólo hacia Corea y China. Pobre en recursos naturales, su historia fue una continua lucha entre jefes de tribus y clanes para controlar las pocas tierras cultivables. Finalmente vio que su mayor riqueza estaba en la mente de los japoneses y se convirtió en la segunda potencia industrial del mundo, por una fuerte apuesta a la educación y el conocimiento que aplicó a la economía. Ejemplo que luego siguieron Corea del Sur, Singapur, Taiwán, Hong Kong, y ahora China e India.
Los indicadores africanos muestran esta compleja situación2: entre 4 y 5 millones de estudiantes en un continente de más de 700 millones de personas están matriculados en instituciones de educación superior que no tienen lo necesario. En las capitales de países desarrollados hay una diáspora africana que se incrementa anualmente y que en los últimos 40 años se triplicó. Desde 1990 África pierde unos 20.000 profesionales por año. La Comisión Económica de Naciones Unidas para África (ECA) dice que la fuga alcanza magnitudes importantes en el sector científico y tecnológico. Etiopía, Nigeria, Ghana y Sudáfrica encabezan los países expulsores de universitarios que tienen como destino a los Estados Unidos, Inglaterra, Australia, Alemania, Francia, Bélgica o Canadá. Etiopía perdió el 75% de su fuerza de trabajo calificada entre 1980 y 1991.
Según la Organización Internacional para las Migraciones, la fuga de cerebros tiene para África un costo anual de US$ 4.000 millones, que pagan a 100.000 profesionales extranjeros que reemplazan a los que emigran, especialmente en el campo de la salud. Ghana perdió el 60% de sus médicos en los años 80 y hoy ejercen su profesión en los Estados Unidos unos 700; en Kenya hay un éxodo de unos 20 médicos mensuales; el caso más notable es el de Nigeria último en la tabla de desarrollo humano que tiene más médicos en los Estados Unidos que en su propio país.
El doctor Lalla Ben Barka, ejecutivo de la ECA, dijo recientemente que si los gobiernos africanos no detienen la fuga intelectual en un plazo de 25 años, África se habrá vaciado de cerebros.
1. El estado de la ciencia. Principales indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericanos / Interamericanos. 2006, RICYT, Buenos Aires.
2. GUNI (Global University Network for Innovation), de UNESCO, UNU (United Nations University) y UPC (Universidad Politécnica de Cataluña).
La Argentina política
José María Poirier: A todos nos preocupa mucho lo que pasa hoy en nuestro país en el ámbito político. A nadie escapa que las elecciones de este fin de semana, tanto en Santa Fe como en Córdoba, con todas sus peculiaridades, han puesto una vez más a la política sobre el tapete frente a las próximas elecciones nacionales. Propongo primero a Morales Solá y luego a Botana una lectura de lo que acaba de acontecer en estas dos provincias significativas. Les pediría luego una reflexión sobre la crisis de representación en los partidos.
Joaquín Morales Solá: Ante los resultados de Córdoba y de Santa Fe, la primera pregunta que me surge es qué sucedería en el orden nacional si apareciera un Binner o un Macri. Creo que todos estaríamos menos seguros de lo que posiblemente ocurra el 28 de octubre.
Desgraciadamente, en la Argentina el federalismo económico se ha devaluado mucho mientras se ha sobrevaluado el político. Tenemos expresiones distritales importantes, valiosas en algunos casos. Ayer al ver las imágenes de Hermes Binner, gobernador electo de Santa Fe, llegando a la Casa Gris y siendo recibido por el gobernador en funciones, Jorge Obeid, con un abrazo, hablando ya de la transición, pensé: Esto debe ser Europa, no puede ser la Argentina. Lamentablemente se trata de un fenómeno muy pequeño dentro del conjunto de nuestro país. Las elecciones de Córdoba, Santa Fe y la Capital no han sido beneficiosas para los intereses electorales y políticos del Gobierno nacional. Pero siempre le queda la provincia de Buenos Aires, que es la que en nuestro país fabrica presidentes: a Eduardo Duhalde, de mala manera primero, y a Néstor Kirchner de buena manera, con elecciones, después. Ese distrito concentra casi el 40% del electorado. Su dirigencia política está decapitada en todos los niveles y partidos: la oposición no tiene candidatos fuertes, y el peronismo tuvo que importar a Scioli, que no es bonaerense. La política argentina sufre una crisis muy grande cuyo origen central es la destrucción de los partidos. Lo que queda es una fenomenal estructura, una maquinaria de recolección de votos, en gran medida en poder de los intendentes peronistas. Pero no existe el peronismo ni tampoco el radicalismo. Este, que fue fuerte en la provincia de Buenos Aires y plasmó presidentes y líderes nacionales, como Balbín y Alfonsín, no tiene hoy ninguna representatividad importante.
La elección del domingo confirma que en la sociedad argentina subyace un deseo enorme de votar por expresiones, caras y propuestas nuevas; otro discurso, otro lenguaje, otras prácticas políticas. En el orden nacional sucede lo mismo. Hay expresiones distritales: hace poco, en Tierra del Fuego el triunfo de la candidata del ARI; antes, la reacción firme de los misioneros oponiéndose a la reelección ilimitada por parte del gobernador Rovira; Binner ahora triunfante en Santa Fe.
La eventual victoria en Córdoba de un candidato del oficialismo nacional y del oficialismo provincial, apoyado por el enorme poder del presidente Kirchner y del gobernador De la Sota, por apenas un punto frente a un señor que lo único que tiene es su gestión como intendente de la ciudad de Córdoba, y un discurso medio enrevesado (nunca se sabe si Juez habla en broma o en serio). El resultado de Córdoba dejando de lado las dudas al respecto puede calificarse como un triunfo electoral y una derrota política. Porque políticamente no perdió Schiaretti, sino la enorme fuerza del gobierno nacional y provincial ante un señor casi desconocido en el orden nacional con una alianza variopinta que reunía peronistas, radicales, izquierdistas, derechistas. Hubo virtualmente un empate.
Mi conclusión ante lo sucedido en Córdoba y en Santa Fe es que hay una sociedad que no tiene alternativas en el orden nacional, pero que quisiera votar por cosas distintas.
Natalio Botana: Comparto plenamente lo dicho por Joaquín, y voy a añadir algunas observaciones de contexto que tal vez nos ayuden a comprender lo que pasa, y sobre todo a entender el enorme reto que tenemos por delante. El argumento que vengo desarrollando desde hace ya muchos años, aun antes de la crisis de 2001-2002, es que la Argentina es una democracia sin temple institucional y sin temple representativo; muy vigorosa, por ejemplo, en el plano de lo que Joaquín definió como expresión política electoral del federalismo. Como nota a pie de página, digo: resulta grave la situación cuando una expresión electoral está viciada por la presunción del fraude, como ocurre en Córdoba. Si las argentinas y los argentinos desde 1983 participamos y no nos negamos al ejercicio del sufragio, la democracia está para quedarse. Lo que no queda claro todavía es si está para quedarse la república, entendida como conjunto de reglas e instituciones merced a las cuales una democracia puede funcionar. En ese campo, el rol de los partidos políticos es decisivo. Y aquí evidentemente la astenia, la falta de tono vital, de la democracia argentina no es coyuntural sino histórica. Al observar el desarrollo, económico, social, de otros países del cono sur de América latina, se advierte que democracias más o menos semejantes a la nuestra, como la de Uruguay, Chile, Brasil, tienen partidos. Es decir: logran articular en el orden nacional una competencia entre una formación de centro-derecha a la Macri, y una formación de centro-izquierda a la Binner. La complicación argentina es que esas dos formaciones no compiten en el plano nacional sino que están instaladas como proyectos gobernantes de la ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Santa Fe, respectivamente. La raíz histórica de este fenómeno debe ser destacada una y mil veces. Gino Germani, el importante sociólogo argentino por adopción (debió abandonar Italia porque era un combatiente antifascista), sostenía una hipótesis que creo que aún sigue vigente: en algún momento de su desarrollo histórico, la Argentina optó por la vía movimientista (a mediados del siglo XX) y no por la vía partidaria. El movimientismo persiste, pero con un dato que vale la pena destacar: es la dispersión enorme del sistema de partidos. Y una fortaleza paradójica, porque depende de los recursos fiscales de lo que llamamos partido, y que en rigor no es otra cosa que una asociación de gobernantes bajo la égida del poder ejecutivo nacional. Ese es el proyecto de la hegemonía kirchnerista: procurar que los gobiernos se reelijan a sí mismos. Por cierto hay excepciones: dos grandes y una más pequeña. Entre las grandes tenemos a la ciudad de Buenos Aires (donde la articulación de una hegemonía era relativamente reciente, ya que practica elecciones para elegir su jefe de Gobierno desde hace menos tiempo), y Santa Fe (donde se acaba de vivir el momento excepcional de un partido que desaloja a una hegemonía instalada en la provincia durante más de 20 años). Y Tierra del Fuego, dato que debe ser destacado aun cuando desde el punto de vista del volumen de la provincia no sea muy representativo.
Los argentinos tenemos articulado en la cabeza el mundo de los gobiernos. Y gobierno para nosotros no es sinónimo de deliberación y consenso. Gobierno para nosotros es sinónimo de ejecución y confrontación. La fuerza del poder ejecutivo no es de Kirchner. Tampoco lo fue de Menem. Esa fuerza viene de muy lejos en la Argentina. Las prácticas hegemónicas tienen raíces muy hondas. Estamos a la vuelta del Bicentenario. En el Centenario, Joaquín V. González escribió El juicio del siglo, que se publicó en un número especial en La Nación. En ese texto, tan rico por tantos motivos, Joaquín V. González (que conocía la Constitución como nadie) decía que en la Argentina hay dos Constituciones. Una, la Constitución normativa, escrita, que todos contamos, reescribimos y explicamos; y otra, la Constitución orgánica de nuestro país, que está engarzada en el rol del poder ejecutivo nacional. Y eso es lo que se está dirimiendo ahora. Por cierto que la democracia argentina desde 1983 a la fecha ha tenido alternancias: de Alfonsín a Menem, de Menem a De la Rúa, y posteriormente aunque no por la vía del voto popular de De la Rúa a Duhalde (considero a Kirchner el sucesor de Duhalde, quien en ese momento fue su gran elector). Pero el punto crucial que debemos destacar es que aun habiendo tenido esa experiencia rica, hemos descendido en nuestro nivel de representación hasta tal punto que cuesta imaginar una alternancia posible en el orden nacional. Y sin alternancia es muy difícil programar la vida democrática por carriles razonables. Cuando no hay alternancia pacífica, pactada a merced de la deliberación y el consenso, se realiza por el camino vicioso de la crisis. Y eso es una de las cosas más preocupantes en este momento. La alternancia entre Alfonsín y Menem fue mediada por la crisis de la hiperinflación. Los golpes de las crisis están representando un papel análogo, aunque más benigno, que los antiguos golpes militares; pero seguimos cambiando por golpes. Y ni qué decir de la renuncia de Fernando De la Rúa. Lo sacaron por la crisis. Como dicen los bolivianos: lo tumbaron. No solamente hubo una conspiración, como algunos dicen para justificarse. Lo tumbaron un conjunto de factores sociales, algunos espontáneos y otros no tanto. Tengo la impresión es una de mis mayores preocupaciones, de que en la Argentina hay una suerte de espera por parte de gente que afila cuchillos: a la espera de la próxima crisis. Cuyo motor últimamente es de naturaleza económica. No creo que estemos al borde de una crisis, pero evidentemente hay una serie de indicadores que si no emiten luces rojas, por lo menos ya han encendido las amarillas. Este punto merece una atención muy particular. Porque como no tenemos ese ejercicio espontáneo de la alternancia y hemos olvidado por razones históricas la virtud del partido político, ¿cómo cambiar? ¿Cómo canalizar el resentimiento? Porque el partido político no sólo es un canal de ideas, intereses y principios, sino también un buen canal para amortiguar los resentimientos propios de la derrota política: si nos fue mal, esperamos y volvemos. Este papel está hoy aplacado, porque provocar una crisis de representación supone un tiempo tal vez corto, aunque tenga raíces históricas. Rehacerse de una crisis de representación lleva mucho tiempo. Y la Argentina está mostrando que quiere rehacerse de su crisis de representación, pero lo que tenemos hasta ahora son algunas experiencias en las provincias, y no mucho más. Pero como tenemos metido en nuestra conciencia y en nuestra mente el rol predominante y hegemónico del presidente (o de la presidenta, como ahora hay que decir) esa ausencia, ese vacío de representación en el orden nacional, se torna todavía más acuciante. Estas son las perspectivas positivas y las incógnitas que a mi entender se abren.
Poirier: Si no hay democracia sin partidos políticos y sin el ejercicio de esos partidos, ¿avizoran en el futuro próximo la creación de nuevos o la revitalización de los tradicionales? El socialismo dio en Santa Fe una imagen de vitalidad que quizás no se esperaba de los partidos históricos
Morales Solá: Antes quiero agregar que la democracia argentina débil en términos históricos, como describió Natalio ha tenido también una fuerte devaluación a lo largo de los casi veinticuatro años transcurridos desde 1983. Si observamos el panorama electoral de hoy y lo comparamos con otras experiencias de elecciones presidenciales, encontramos que en el 88, 89, Carlos Menem le gana a Antonio Cafiero en una interna bravía en el Partido Justicialista. Raúl Alfonsín presidente entonces decide apoyar a Angeloz no porque le gustara sino porque lo sabía vencedor en la interna. En el 95: interna entre Chacho Álvarez y José O. Bordón para la candidatura presidencial. Año 98: interna entre Graciela Fernández Meijide y Fernando de la Rúa para elegir el candidato de la Alianza. Lo único que en la década del 90 quedaba claro en el peronismo era que no se discutía quién era el candidato presidencial porque el más taquillero ya estaba en la presidencia. Como quien daba la mejor perspectiva electoral era Menem, su candidatura no se ponía en discusión; pero era una decisión del partido Justicialista, de sus bases, de sus dirigentes, de sus gobernadores, que no querían perder el poder. Les gustara o no, ese señor los preservaba en el poder. ¿Qué es lo que se ve ahora? Dirigentes tanto del gobierno como de la oposición que mirándose al espejo se han dicho qué lindo quedo como presidente; han llamado a los periodistas para decirles: yo soy candidato a presidente.
¿Proceso interno de debate o de elección interna? Ninguno. El caso más particular y patético, porque creo que además es el que va a ganar, es el de la senadora Kirchner. No desconozco sus antecedentes políticos: no es una mujer que haya llegado a la política de la mano de su esposo. Más aún, ella fue conocida en la política nacional mucho antes que él. Pero esto no modifica la imagen de una democracia que se convierte en una monarquía extraña (porque en las monarquías la sucesión es de padres a hijos, no de maridos a esposas) donde el esposo se está yendo del poder pero la que queda es la esposa. Esto en una democracia es muy difícil. Muchos mencionan a Hillary Clinton. Pero su marido hace ocho años que dejó el poder y hoy no gobierna ese partido. Y con ocho años como senadora tiene todo el derecho de decir: a ver si puedo. Pero no sería el caso local, dado que Néstor Kirchner está en el poder en un país donde la diferencia entre estar o no en el poder en materia de recursos de campaña electoral es abismal. Lo ilustro con tres imágenes. La primera: López Murphy durmiéndose en un colectivo viniendo de Rosario al parecer hubo que zamarrearlo un poco porque roncaba. La segunda: Lilita Carrió comiendo un sándwich de milanesa en el bar de una estación de servicio de una autopista. La tercera: ese mismo día hacía un acto la senadora Kirchner y dispuso de dos aviones y un helicóptero. Esta es la diferencia entre una y otros. Una, con todos los recursos del Estado, con fondos reservados, con empresarios que van a hacer cola para contribuir a la campaña del oficialismo; y la oposición sin recursos presupuestarios, como en cualquier país del mundo. Abro otro paréntesis: hace poco me sorprendió que en España se dieran a conocer los fondos que en materia de subsidio el Estado aporta a fundaciones políticas. Estamos hablando de un presupuesto administrado por José L.Rodríguez Zapatero. La fundación que más dinero recibió del Estado, alrededor de 2 millones de euros el año pasado, fue la FAES, que preside José María Aznar y que sin duda es la que financia en gran parte la actividad del Partido Popular. De la oposición. El Estado, hoy en manos de los socialistas, está aportando a la financiación de la vida política de sus opositores. ¿Por qué López Murphy venía en colectivo? No porque no pudiera pagar un pasaje de avión. Sino porque además, hoy si no se hace campaña con aviones privados, con el actual sistema de vuelos comerciales en permanentes reprogramaciones, es imposible para los pobres candidatos. Tendrían que vivir en los aeropuertos. Hacer campaña allí.
Yendo ahora a la pregunta en concreto, no tengo recetas. Lo nuevo, si queremos ensayar lo que puede ser la reconstrucción de los partidos políticos con todas fórmulas nuevas, lo vamos a ver en octubre. Porque López Murphy es un partido nuevo, Elisa Carrió es un partido nuevo, Roberto Lavagna representa a una coalición pero él es una experiencia nueva, no tiene estructura propia más que la que le puede prestar algún sector del radicalismo. El propio presidente ha desmerecido o expulsado de su alrededor a la estructura peronista. El Partido Justicialista como tal, hoy está bajo la conducción de la jueza Servini de Cubría. Está intervenido por un señor llamado Ramón Ruiz, que nadie sabe quién es. Me parece que si puede surgir algo de lo nuevo lo vamos a ver el 28 de octubre. Y si no, tendrán que surgir dirigentes nuevos a partir, tal vez, de las viejas estructuras. ¿Por qué despreciar la estructura del partido radical que es la más amplia y organizada del país en materia política? Sin embargo, hoy no sirve para nada por la ineptitud de sus dirigentes. Observemos al radicalismo en Santa Fe: el gobernador electo, Binner, convocó al radicalismo a integrar su alianza. Un sector del radicalismo, el que representa mejor al votante radical común, acordó con Binner: la vicegobernadora es una radical, hija del ex gobernador Aldo Tessio. Pero la estructura del radicalismo, en manos del dirigente Changui Cáceres, que pertenece a una generación que viene perdiendo elecciones desde hace veinte años, presentó un candidato propio que sacó el 2,8 % de los votos. Digo: la estructura del radicalismo santafesino está, y sirvió para que Binner pudiera ganar bien en Santa Fe. Pero hay una permanente contradicción o confrontación dentro del radicalismo entre los que están por una renovación y los que mantienen la estructura con métodos y figuras muy viejas. El peronismo no transita por algo muy distinto. Viene de palizas importantes, sólo que las disimula mejor porque tiene el poder: tiene aviones, helicópteros. En Santa Fe, Córdoba, Misiones, no le ha ido bien al peronismo. También tiene una estructura nacional importante. Pero creo que el ensayo de si se puede hacer una renovación o no a partir de la creación de nuevos partidos políticos tendrá lugar a partir del 28 de octubre cuando veamos qué han hecho los nuevos sin estructuras partidarias.
Botana: Ciertamente lo que dice Joaquín ratifica este esbozo de teorías, que más que consolarme me hostiga desde hace mucho tiempo. Aquí los que mandan son los gobiernos. De allí la importancia del ejercicio del gobierno a partir del 10 de diciembre tanto en la ciudad de Buenos Aires como en Santa Fe. Porque el electorado argentino, la sociedad civil argentina, lo que busca no es sólo ética y transparencia. Estas son condiciones necesarias pero no suficientes. La sociedad argentina busca ética, transparencia y resultados de gobierno: eficiencia en el ejercicio de gobierno. Legitimidad no sólo de origen sino también de ejercicio. Si el peronismo ha dominado a través de la versión Menem, Duhalde y Kirchner gran parte de este ciclo democrático argentino, es porque ha demostrado, con malas artes, efectividad para gobernar. Ha dado respuesta en mi opinión altamente discutible y criticable en el mediano y en el largo plazo a la crisis de la hiperinflación con la convertibilidad, y a la gran crisis de 2001-2002 con la política que la candidata presidencial define como un modelo de acumulación con inclusión social. En rigor de verdad, es una política que aprovechó extraordinariamente el viento a favor del contexto internacional de los commodities, logró mejorar la recaudación fiscal y llevó adelante una política de distribución del ingreso que ahora puede ser severamente erosionada por la inflación. Este es un punto central: hay que demostrar el temple de gobierno. La de Santa Fe no es una experiencia de gobierno de la social democracia. Sigue una buena tradición de oposición, como la que representaron Juan B. Justo, Alfredo Palacios y demás. Pero social democracia es la de Felipe González, la de Zapatero, la de los alemanes, del viejo y del nuevo partido laborista inglés, de Tony Blair y de Gordon Brown. Son gobiernos efectivos. Las otras, hasta el momento, son posiciones principistas y testimoniales. Con el agravante, si son partidos nuevos, de ser profundamente personalistas, donde los candidatos designan a su vicepresidente. Ciertamente los peronistas ya no practican elecciones internas.Los radicales en algunos distritos lo siguen haciendo. Pero cuidado con estas formaciones nuevas sin raíces sociales y, en cambio, con muchas raíces mediáticas, de gran impacto en sociedades como las de la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Hay muchos ejemplos de burbujas mediáticas que después se disipan rápidamente.
En cuanto a la creación de nuevos partidos, la experiencia histórica demuestra que si los hay es porque han tenido capacidad de organización. Hay dos modelos históricos opuestos. Uno es el modelo del partido de creación externa, que encarna la Unión Cívica Radical. Sobre todo con Hipólito Yrigoyen, el hombre que no hablaba en público y que cuando escribía era muy confuso, pero tenía un poder de seducción extraordinario. Trabajador incansable, gracias al desarrollo del ferrocarril recorrió el país entero, y estableció un partido por fuera del aparato del Estado (por eso de creación externa) entre 1898 y 1916, cuando alcanzó la victoria. Lección derivada de esta experiencia: la construcción de un partido es un trabajo de largo aliento. Lo mismo hicieron Juan B. Justo y Alfredo Palacios, los padres lejanos del partido que llevó a la victoria a Binner en Santa Fe.
El otro modelo es el de la improvisación, el que más gusta a los argentinos. Es el modelo de Perón. En 1943, Perón no era nadie. Era un coronel que había conspirado ese año y un eficiente capitán ayudante del dictador Félix Uriburu en 1930 y 1931. En 1946 Perón era todo. Porque ahí irrumpe una segunda tradición que es el partido de formación interna, que se fragua desde la entraña del Estado cuando el Estado tiene recursos. Desde el punto de vista fiscal, la Argentina entre 1943 y 1946 era muy rica, aunque no pagábamos impuestos directos. Había mucho dinero y no teníamos conciencia subjetiva de la inflación. Por consiguiente, el Estado podía emitir dinero y nosotros no buscábamos inmediatamente la protección del dólar. Ese método no sólo es el de la creación interna sino de la cooptación. No se entiende el peronismo en 1946 sin haber quebrado al radicalismo ni al conservadurismo ni al socialismo. Todos se ríen de Jacinto Hortensio Quijano, pero cualquier historiador más o menos avisado sabe que era uno de los elementos principales del radicalismo durante la década del 30 bajo la conducción de Marcelo T. de Alvear. Venía de Corrientes. Los estudios que hemos hecho en el Instituto Di Tella en su momento, mostraron que al fin de cuentas la elección de 1946 la ganó el peronismo por un desplazamiento del voto conservador, sobre todo de la provincia de Buenos Aires. Anécdota: Héctor J. Cámpora venía del conservadurismo, de San Andrés de Giles, en la provincia de Buenos Aires. Esto es lo que está en juego en este momento: ratificar el poder con métodos monárquicos hegemónicos de esta nueva versión transformada del justicialismo en tanto partido de creación interna. El asunto es durar, si es posible alternando internamente entre el señor y la señora. El gran desafío que se plantea, por consiguiente, es ver en qué medida se puede generar nuevamente en el orden nacional un partido de creación externa con aptitud para gobernar. Creo que por las cosas que están pasando es muy importante la experiencia de los nuevos partidos que han ganado como partidos gobernantes. Porque si fracasan como tales, van a reforzar la hegemonía del nuevo justicialismo en manos del matrimonio Kirchner. Eso hay que tenerlo muy presente. Por cierto que las antiguas estructuras son muy importantes.
Me dediqué más allá de los improperios de Juez y del uso que hizo Schiaretti de las encuestas para proclamarse a las 6 y un minuto gobernador legítimo de la provincia de Córdoba a estudiar el voto radical. Respecto del candidato a diputado nacional Mario Negri, encontré una sorpresa extraordinaria: las encuestan le daban 15% y obtuvo 23 y fracción. Ha sacado 100 mil votos más que en las elecciones de hace dos años, y es el segundo partido en el interior de la provincia de Córdoba. Desde luego en la Capital la cosa pasa entre Juez y Schiaretti, aun cuando el candidato radical terció también como segundo en la ciudad de Córdoba.
Todos los partidos de creación interna se constituyen por incorporación, atraen. No hacen concertaciones.
El papel de vicepresidente es poco atractivo. ¿Quién piensa en el vicepresidente de Cristina? Muy pocos. En cambio, en la provincia de Córdoba, frente a ese radicalismo kirchnerista, ha surgido nuevamente una fórmula radical muy fuerte que tiene tal vez chances de ganar. Yo le asigno más importancia a este tipo de estructuras que a los liderazgos mediáticos. Es muy subjetivo, no tengo datos empíricos para probar lo que digo. Binner es lo menos parecido a un líder mediático que lanza burbujas y buenas imágenes. Sobrio en su vestido y en sus gestos, parece casi un líder colorado uruguayo. Creo mucho en las estructuras renovables. Creo que pueden ser renovables por una razón además utilitaria: no es fácil montar estructuras. Porque la política democrática, entre muchas cosas, es el arte de la paciencia. Es la gran lección de los viejos socialistas, radicales, demócrata-progresistas… El peronismo, cuando surge en 1946, aplica el arte de la impaciencia; y mucho de esto se ve en este momento. Ese mundo crispado donde hay que ir adelante, avanzar sin parar, quemar etapas.
De encuestas y economía
Poirier: Todas las encuestas indican que en las elecciones del 28 de octubre habrá una señora presidenta (porque ahora el término es ése). Los tiempos de la luna de miel van a ser muy cortos porque un eventual gobierno de Cristina Kirchner sería percibido como la continuidad del actual. La bonanza económica internacional nos favorece hoy y hay ciertas posibilidades en el mediano plazo. Pero muchos problemas quedan acumulados, y sobre todo para el largo plazo. ¿Cómo ven ustedes que esta situación va a presionar sobre el futuro gobierno?
Morales Solá: Si ganara Lavagna vamos a tener un señor presidento. Efectivamente coincido en que mucha gente lo va a ver como una continuidad, pero no creo que vaya a serlo con tan poco margen como si se presentara el presidente para una reelección. Una de las habilidades que hay que reconocerle al presidente en una decisión acertada desde el punto de vista de sus intereses electorales, es haber cedido la candidatura a su esposa, porque también él hubiera ganado, tal vez mejor que ella. Pero sin duda es un hombre que viene desgastado por las crisis que ha tenido en los últimos tiempos, de corrupción, de inflación, con una sobreexposición enorme en cuatro años de gobierno. Y un mandato inmediatamente sucesivo hubiera provocado tal vez un desgaste en él mucho más rápido. Ella va a tener un espacio, sobre todo, si hace un cambio profundo en el gabinete. Habrá un discurso distinto desde el poder, me refiero a la forma y tal vez en algunos contenidos. En materia de realidad tenemos algunos problemas económicos, si bien no creo que la crisis en los mercados internacionales afecte de una manera fulminante a la macroeconomía. Los vientos a favor de la economía internacional creo que van a seguir ayudando a la Argentina, tal vez con menor brío. Pero sí hay problemas internos que el esposo no ha resuelto, y supongo que lo hará en algún momento de la transición. Tenemos un gran atraso en las tarifas de servicios públicos. La Argentina está pagando hoy entre una tercera y cuarta parte de lo que se paga en los países vecinos. No estamos hablando de Europa ni de los Estados Unidos. Chile, Uruguay, Brasil, Venezuela… hasta Bolivia paga más por el gas que nosotros. Tenemos problemas de inversión externa (que es lo que se necesita para mantener este ritmo de crecimiento). La Argentina estuvo en 2005 en el cuarto lugar como destino de inversión externa en Latinoamérica, después de Brasil, México (obvios) y Chile (menos explicable, porque la economía chilena es más chica que la argentina, pero se puede entender por el prestigio que tiene. Después venía la Argentina. En el año 2006, la Argentina estuvo en el sexto lugar, después de Colombia. Y es probable que en 2007 esté séptima después de Perú. Y si no va a estar empatando el quinto lugar con Perú. Con lo cual tiene un problema serio de inversión externa. Lo que estamos viendo no son noticias de capitales que vienen a quedarse, sino de capitales que se están yendo. Lo que pasó con el anuncio de Esso que vendía sus refinerías y estaciones de servicio en la Argentina. Lo que pasó con YPF. Y estamos hablando del petróleo, que es un negocio seguro, que tiene muy buenos precios en el mundo. Y el tercer problema, primero desde el punto de vista de la sociedad y de la relación del gobierno con la sociedad, es el inflacionario. Que tiene, además, una doble dosis de bronca en la sociedad: primero, porque le aumentan los precios y después porque mienten en la tapa de los diarios. Porque esto es así. Si uno ve una correlación entre lo que paga y lo que dice el gobierno en los diarios que aumentó el costo de vida, uno se queda más o menos tranquilo. Tiene bronca, pero al menos le dicen la verdad. Pero si encima nos mienten… Liberaron a los precios y mataron al mensajero. Nosotros nos quejamos no por los precios atrasados sino por el INDEC que está atrasado. Con lo cual en el mediano y largo plazo eliminaron un problema, porque lo serio hubiera sido si el INDEC reflejaba la inflación real. Hoy los precios privados están más o menos actualizados, el problema son las tarifas de servicios públicos. Después está el tema institucional, que no es un tema menor para la economía. Cuando uno indaga sobre las dificultades de la inversión externa en la Argentina, advierte que el tema es institucional, las reglas de juego, las garantías.
Botana: Añadiría dos temas para completar este cuadro. El primero es el endeudamiento de Argentina con Hugo Chávez como prestamista de última instancia. De los dirigentes de la oposición que están haciendo campaña, el que más ha visto el problema es Lavagna. Veo con beneplácito que el Gobierno se hayan reunido con Dominique Strauss-Kahn, que quizás signifique como nuevo presidente del FMI otra orientación, porque la anquilosada del anterior español no ofrecía ningún tipo de resquicio para reanudar relaciones. Pero no nos olvidemos de que la Argentina tiene que ir el año que viene al mercado internacional para pagar deuda, y mucho más en 2009. Hasta ahora el juego ha sido el de Chávez, con todo lo que eso significa. No quiero descender en la anécdota de la valija, qué éticamente es gravísima. Pero evidentemente esto significa una asociación con un gobierno que es el prototipo de la hegemonía de América latina, basada en la presidencia vitalicia. Y basta hablar con la gente de Venezuela. Hay todavía un cierto ejercicio de la libertad a través de la prensa escrita, pero todo muy viciado por la corrupción. En su último editorial Criterio recordaba el dicho de lord Acton: el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. Este es un punto que hay que ver cómo se dirime. Porque por otro lado está la urgencia del dinero, en algún momento hay que pagar los bonos.
El segundo problema, extraordinariamente complicado, es que está cayendo la inversión externa en la Argentina. Porque para que haya inversión externa es necesario un Estado neutral y racional. Eso es lo que hace falta. En otros términos: un Estado fraguado en instituciones estables, que ofrezca lo que Hume decía en el siglo XVIII: garantías para las promesas y para los contratos. Tan sencillo de enunciar, tan difícil de realizar. Lo que está en marcha en este momento es una suerte de capitalismo de rapiña, como Max Weber lo denominó en un texto inolvidable de 1917. El capitalismo que es previo a la racionalidad del Estado y a la institucionalización del Estado. El capitalismo que actúa en la forma de un capitalismo de amigos y de prebendas. Y esto se está viendo: ¿por qué las propias inversiones extranjeras anuncian que se van o que venden parte de su capital? Porque saben que necesitan aceitar la bisagra que las une no al Estado, sino al gobierno. Para que haya capitalismo de rapiña, para que haya capitalismo prebendario, es necesaria la fusión entre gobierno y Estado, y no la distinción. En las democracias maduras, avanzadas, el Estado es una cosa porque persiste como el gran esqueleto de la vida democrática, y los gobiernos son otra, porque son aquellos que van cambiando las orientaciones, gracias precisamente a la vida democrática. Pero no se vaya a creer que van a cambiar las reglas fundamentales de Francia porque Sarkozy ha ganado las últimas elecciones. Van a cambiar las leyes discutidas en un parlamento, que es una cosa muy diferente, en la medida que haya el apoyo mayoritario necesario. Como aquí no hay este tipo de leyes, y como para colmo ha habido leyes que han reducido el poder del parlamento, otorgándole más al Ejecutivo, como en el caso de los decretos de necesidad y urgencia, el capitalismo de rapiña o de prebenda funciona a golpe de decretos y resoluciones. No es tributario de la ley, en la medida que la ley es la encarnación de la razón pública. Es tributario de la voluntad del poder del Ejecutivo. Creo que estos dos problemas están presentes ya no agazapados, sino a la vista, si uno analiza los comportamientos propios de la estructura empresarial nacional y extranjera en la Argentina. Ojalá aprendiéramos un poco a comportarnos viendo el caso uruguayo o brasileño, por cierto el caso chileno (que en este momento está atravesando turbulencias que no me toca señalar aquí).
Actitudes ante el desconcierto
Cuando recibí la invitación para este diálogo, pensé que otras personas aquí en Córdoba hubieran podido responder mejor que yo a la expectativa de ustedes. De todas maneras, acepté con gusto ya que era una oportunidad para compartir lo que nos toca vivir.
Debo decir que mi primer trabajo como estudiante en la Compañía fue una monografía de filosofía social, cuyo tema era: Los editoriales de la revista Criterio en los tiempos de Franceschi. Criterio tiene la virtud de ocuparse de Dios y del hombre desde perspectivas tan diversas como las de la fe y la cultura. Publica artículos de teología, filosofía, política, pensamiento contemporáneo, arte, psicología
y sigue siempre vigente. Muchas de mis charlas están robadas de Criterio. No todas, pero sí muchas. No busquen, entonces, en mí un intelectual, sino simplemente un buen ladrón. Quiero agradecerles la confianza y señalar brevemente algunos aspectos que guardan relación con una espiritualidad para nuestro tiempo.
En primer lugar querría observar un símbolo, una imagen que retoma el cardenal Carlo M. Martini: la Torre de Babel en el mundo que nos toca vivir. La Torre de Babel tiene como punto de partida una situación de comunión perfecta, de armonía, donde todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras, como expresa bellamente el libro del Génesis. Realidad hacia la que tendemos, y que creo alcanzaremos plenamente en el Cielo. Luego aparece un proyecto egoísta: Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra. Es la tentación de una empresa colosal, formidable, metáfora acaso de la pretensión de que cada corazón se edifique a sí mismo de forma absoluta. Y entonces se presenta el castigo de Dios: Bajemos y confundamos su lengua, para que no se entiendan unos a otros. Dios desperdigó a los hombres por toda la tierra. Dejaron de edificar la ciudad, y por eso se llamó Babel, porque allí Dios embrolló el lenguaje de todo el mundo. Les propongo esta imagen dado que a través de un relato lleno de símbolos se describe el pecado de la humanidad: embriagada por sus logros tiene una visión absoluta de sí misma, se constituye en árbitro de todo proyecto y señora de todo destino. Un texto que parece escrito para nuestros días, como observa Martini. Desde ese proyecto nace la dispersión, la incapacidad de comprenderse, la atomización de la conciencia. La humanidad se dispersa como rebaño sin pastor, porque al pretender ser el centro de todo no nos da el cuero. Cuando las personas o las instituciones pretenden ser el centro de todo se fragmentan. Nos quebramos, nos atomizamos, quedamos hechos pedazos. Se pretende robar un atributo de Dios. Y al faltar unidad, surgen comportamientos ambiguos, contradicciones. Por un lado madura una fuerte conciencia de la libertad y la dignidad de la persona, se destinan grandes esfuerzos de medios y de tiempo para curar enfermedades, evitar guerras. Pero, por otro lado, asistimos a atentados contra la vida desde sus comienzos hasta su consumación, una carrera armamentista desenfrenada, una tremenda difusión de la droga. Somos espectadores de esta esquizofrenia. Hace unos años tuve ocasión de ver por televisión que los mismos aviones que habían bombardeado antes, lanzaban luego bolsas con alimentos y medicamentos. Una locura. Este desconcierto cultural y espiritual es todo un símbolo y confunde al hombre de la calle, incluso al hombre culto, que al final intenta hacer una especie de amasijo informe de todas estas opiniones y propuestas contrastantes. La corrupción, por ejemplo, que perjudica al bien común ante lo que es el bien personal, un bien egoísta, es una forma de sociabilizar el pecado. Es presentarlo en sociedad y abrirle paso. Y muchas veces los corruptos son simpáticos. Una verdadera tinellización de la cultura… No lo digo desde la desesperanza, de lo contrario no estaría acá compartiendo con ustedes, estaría llorando solo en mi cuarto.
Las reacciones
La primera es el desaliento. Uno ya no comprende nada, cansado y resignado admite que no hay nada que hacer. El tono se vuelve derrotista. Es el grito del profeta Isaías. Viktor Frankl decía en momentos de mucho dolor, en el campo de concentración, que había quienes se arrojaban contra el alambrado electrificado para suicidarse; los que cambiaban sus últimas raciones de comida a los guardias por un cigarrillo, como señal de haber bajado los brazos; y por último los más molestos y los que nos hicieron a todos un bien inmenso: aquellos que a pesar del hambre recorrían las barracas repartiendo el propio pan. Estos últimos hombres nos enseñaron que en los momentos más trágicos se decide qué hacer con la vida: encerrarse en uno mismo o intentar vivir para los demás. El desaliento a veces toma la forma simbolizada por los discípulos de Emaús: caminaban, pero con aire entristecido. Karl Rahner dice que todo lo que afirmaban los discípulos de Emaús era verdad: que Jesús nació y vivió entre nosotros, que hizo milagros, que murió y resucitó… No se los podría cuestionar desde la teología. Pero eran herejes afectivos, porque no se puede anunciar a Cristo desde la tristeza. Se trata de una opción engañosa, porque puede convivir con la rectitud moral y la coherencia personal, según Martini. Muchos viven con una fuerte sensación de impotencia, de inutilidad, que se manifiesta en una gran carga de agobio y desazón, día tras día.
La segunda posibilidad ante el desconcierto es la de crear una isla cultural y social. Cada cual construye una situación personal para sobrevivir con cierto equilibrio. Un modo de defenderse. Prescindiendo de lo que ocurre afuera, uno lleva su vida, está entre los suyos. Corre el riesgo de convertirse en ghetto, en secta, en un lugar donde uno se encuentra a gusto con otros pocos. Y entonces vive cómodamente amurallado. Bernanos decía, en Diario de un cura rural, que hay algunos que se cortan las manos, ¿y cómo no van a llegar al cielo con las manos limpias, si se las han cortado? El desafío no es llegar con las manos limpias, sino con las manos llenas. Las manos que se brindan siempre se ensucian y se lastiman. Miren las manos de un carpintero o de un albañil. Lo otro es crearse un pequeño mundo de excelencia, donde uno se trata entre excelentes, y queda embriagado de excelencia; peligroso también en lo estrictamente cultural. Me rebelo cuando en el ámbito educativo dicen educamos para la excelencia. De excelencia fue la educación que recibió Bin Laden, el presidente Bush, los que idearon los campos de concentración en Alemania. La excelencia en sí misma no tiene dignidad propia. La dignidad se la da el bien para cual se emplee. Y una excelencia sin bondad puede terminar en crueldad. El fin de la educación nunca puede ser la excelencia. Con esto no estoy haciendo una apología de la mediocridad ni de la vagancia. Tenemos que educar en excelencia para el servicio de los demás, decía el padre Arrupe.
La tercera postura, que supone un gran desafío, es el coraje para no dejarse hipnotizar por este desbarajuste cultural y social. Tarea nada fácil debido a la conformación actual de la sociedad, los medios de comunicación, las modas y exigencias. Coraje para apelar a otros puntos de referencia: un trabajo cultural, social y espiritual que se meta de lleno en la vida misma. La vida es el espacio de la espiritualidad. La experiencia es el lugar teológico de la espiritualidad. Y como desafío (y me baso en la carta pastoral de Cuaresma-Pascua 2005 de los obispos vascos): estos tiempos están reclamando de nosotros una actitud básica de renovación, de conversión. Estamos invitados personalmente a preguntarnos si hemos dejado enfriar el amor primero, como dice el Apocalipsis, y merecemos la interpelación de Cristo: ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca. Es el momento de pasar de la mediocridad al fervor, que sería el desafío de una espiritualidad verdadera. Es el momento de escuchar a Pablo cuando le dice a Timoteo, su discípulo, que reavive el fuego del don que le ha sido dado, que no lo ha perdido, que está escondido entre las cenizas del cansancio, de sus pecados, sus miedos, sus fracasos. La etimología del verbo griego ilustra: sacar el fuego de debajo de las cenizas. Machado, en un momento de mucho dolor, dice que entra a su casa (símbolo del corazón) y ve el hogar con cenizas. Revuelve con la mano y se quema. Abajo había todavía brasas.
La conversión
Tenemos que convertirnos, pero no hay verdadera conversión sin un encuentro personal y comunitario con Dios. Conversión no es una simple reforma de costumbres y actitudes, no es tener buenos modales, es volverse a Dios. Decía Theilhard de Chardin que la gran tentación del futuro hoy presente consistiría en encontrar el mundo de la ciencia, de la técnica y del arte, más vivo, más atractivo y fascinante que el Dios de la Escritura.
Vueltos al Dios de Jesucristo, nos volveremos a la comunidad y la asumiremos tal cual es, y tal como Dios quiere que sea. Se dice que el que sube a este Dios, baja a este mundo. Les propongo la imagen de Moisés: frustrado cuando en Egipto quiere resolver el problema de los hebreos y no sólo no lo logra sino que se equivoca y mata a un egipcio por haber maltratado a un judío; se da cuenta de que lo han descubierto y huye a cuidar ovejas en la casa de su suegro. En un momento de mucha frustración Dios lo hace subir hasta una zarza ardiente, lo consuela y lo manda de nuevo a Egipto. Dios es íntimo, pero no intimista. Dios siempre nos hace subir a su encuentro, pero después nos manda a los demás. Las falsas espiritualidades quedan en el monte y nunca bajan. Como la tentación de Pedro, de levantar tres carpas, lejos de Jerusalén, y quedarse en el Monte Tabor. Estamos invitados, Moisés y nosotros, a subir a la montaña y escuchar al Señor que nos llama desde la zarza para acercarnos a su misterio, descalzos los pies y el corazón, porque la tierra que se va a pisar es sagrada. Esa tierra es nuestra vida y la vida de los que el Señor puso a nuestro lado.
Confianza, fidelidad y compromiso
Por eso remarcaría algunos aspectos que nos pueden ayudar. En primer lugar: una espiritualidad de la confianza, no de un optimismo pasajero, porque las radiografías del presente y las perspectivas del futuro no invitan al optimismo. Por otro lado, no tenemos ninguna garantía de que las cosas van a ir mejor dentro de quince o veinte años. Pero sí tenemos motivos para ahondar nuestra confianza en Dios. Cito a Bonhoeffer que, prisionero en un campo de concentración, escribía una mañana de 1943: Reina la oscuridad dentro de mí, pero a tu lado está la luz. Estoy solo, pero tú no me abandonas. Tengo miedo, pero cerca de ti está el auxilio. Estoy inquieto, pero junto a ti está la paz. En mí hay amargura, pero cerca de ti está la paciencia. Yo no comprendo mis caminos, pero mis sendas las conoces tú. La confianza no ya en las situaciones fáciles, sino en medio de contradicciones. Dice san Pablo que somos consolados en medio de las tribulaciones. Y hay que trabajar y luchar en medio de ellas. No podemos esperar a que terminen para empezar nuestra tarea, porque se nos va la vida. Se cumple aquello de Kempis: no termina una contradicción que ya empieza otra. Cuando uno resuelve un tema, cinco minutos antes ya surge otro.
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Por otro lado, una espiritualidad de la fidelidad, no del éxito. Recuerdo una frase de san Alberto Hurtado: No quiero el éxito, quiero ser fiel, sobre todo cuando le ofrecían una muy prometedora carrera política en Chile. Hemos de sembrar mucho para recoger poco. Hemos de pedir la gracia, el gozo y la fidelidad en tiempos de escasa fecundidad. Es la experiencia de Pedro y los discípulos: Señor, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada. Luego da un salto de calidad: Pero si tú lo dices, echaré las redes. Una maravilla de humanidad y de fe. Simón Bolívar, antes de morir, tuvo aquella expresión tan fuerte: He arado en el mar y he sembrado en el viento. La fidelidad es el amor que resiste al desgaste del tiempo. Se dice que las dos pruebas decisivas del amor son el tiempo y el dolor. No hay amor sin tiempo y sin lágrimas.
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Otra propuesta es la de una espiritualidad del compromiso y de la responsabilidad, no del culpabilismo o del habriaqueísmo, expresión usada por los ecuatorianos: habría que…. No podemos cruzarnos de brazos ante lo que sí podemos hacer. Pero también tenemos que asumir que no somos responsables del bien que no podemos hacer, ni del mal que no podemos evitar. Si no podemos lo ideal, hagamos lo posible. Porque a veces, esperando lo ideal, no hacemos nada. Y eludir, en cambio, el sentimiento de culpa. Porque el culpabilismo produce amargura interior, nos bloquea y nos hace sentir la tentación de echarle la culpa a los demás: a los padres, la escuela, el ambiente, la Iglesia, los medios de comunicación, las jerarquías, los partidos políticos… Tenemos necesidad de comprometernos. La etimología de compromiso es muy linda: es compartir una promesa. Siempre refiero una anécdota: andando en camioneta por una calle de barro muy ancha de San Miguel, en el Gran Buenos Aires, debido a una maniobra mía, quedó el coche en el barro de la banquina. Logré salir, pero necesitaba un cristiano que me ayudara a sacarlo, y un cristiano con camioneta. Me puse a caminar y vi una pareja almorzando. Él tenía su camioncito para trasportar verdura, ella resultó ser maestra jardinera. Inmediatamente él dejó de comer y trajo una soga. Cuando vio el auto me miró como diciendo: ¿Cómo hizo para meterlo ahí?. Primer gesto de caridad, porque no dijo lo que estaba pensando. Y entonces surgió un genio de la vereda de enfrente, que se asomó de su casa, y con una mano en la cintura dijo: Va a ser difícil la cosa. Mientras anunciaba su diagnóstico, el verdulero en voz baja, como para que para que el sonso no se ofendiera, me dijo: Mire padre, algo vamos a hacer. Y yo pensé: Aunque la camioneta quede hundida en el barro, esta frase ya me consuela. La ató y se llenó de barro. Después que terminó, en un momento que teníamos que pechar y tirar, volvimos la mirada al genio, y ya no estaba (probablemente había entrado a su casa a pensar el próximo diagnóstico). Luego me pregunté: ¿Y yo con cuál me identifico? ¿Soy el genio que se asoma a la vereda con la mano en la cintura, diagnostica y desaparece? ¿O soy el de algo vamos a hacer, ese hombre sencillo que se llamaba Juan, que no sólo dijo sino que hizo? Mientras haya muchos de estos juancitos estamos salvados. Mientras pululen los genios de la vereda estamos fritos. De todas maneras sigo reflexionando, porque a veces me temo que soy más genio que juancito. La compasión no es un mero sentimiento de ternura o de lástima -dice Benedicto XVI- que se tiene de la desgracia o del mal que padecen algunos. Cristo no redimió haciendo disquisiciones acerca del sufrimiento, sino que bajó al dolor, estuvo junto a él, se puso en su sitio. Este Papa lo dice muy bien: El cristiano es un corazón que ve dónde se necesita amor, y actúa. Y tiene por centro el corazón de cada hombre. Lo cual libera a nuestras instituciones y a nuestra actividad caritativa de la tentación de diluirse en una organización asistencial genérica desencarnada. Hay mucha gente que ama a la humanidad, pero que no soporta a los hombres. Nuestro compromiso es la respuesta a la persona concreta que tenemos enfrente. El mundo de hoy necesita humanidad, necesita atención cordial. Cordial viene de corazón.
Fundación Manos Abiertas
¿Quiénes somos?
Somos un grupo de personas que trabajamos voluntariamente para promover y dignificar a los más necesitados, mejorando la calidad de vida, suavizando las situaciones de pobrezas, dolor y carencias que padecen.
¿Cómo lo hacemos?
A través de nuestras diferentes obras:
Casa de la Bondad: Brinda cuidados paliativos a personas con enfermedad terminal sin recursos económicos.
Hospedería Padre Hurtado: Aloja hombres en situación de calle, brindándoles un lugar para dormir y un plato de comida.
Equipo Madre Teresa de Calcuta: Acompaña y visita a personas que padecen soledad aliviando el dolor de sentirse rechazado.
Equipo Caminar de Nuevo: Acompaña social y afectivamente a mujeres y adolescentes con VIH/SIDA.
Hogar de Niños José Bainotti: Alberga niños de 0 a 3 años que se encuentren temporalmente bajo guarda judicial.
www.manosabiertasweb.org.ar
El hecho peronista
- A través de la relectura de publicaciones de temas político-culturales en la Argentina de las primeras décadas del siglo XX, Carlos Floria observaba la decadencia de los debates actuales: en la década del 30 las polémicas entre nacionalistas, conservadores, izquierdistas o liberales tenían un nivel hoy inhallable. ¿Comparte esta percepción?
- Mi impresión es que todavía en los 30, y hasta en los 40, el mundo intelectual estaba relativamente unificado. No diría que todos los protagonistas tenían un trato frecuente, pero sí que se conocían. A partir de 1955 el mundo intelectual se amplía. Sin duda se trata de una fecha política con repercusión social. Ese mundo recluta nuevos miembros en otras clases, y tienden a generarse sub-culturas dentro del mundo intelectual. Es frecuente que los hombres de la cultura de izquierda hablen para la izquierda. Los conservadores tienen sus supuestos y piensan para otros conservadores o para quienes están más próximos. Los nacionalistas son una especie en extinción. Tal vez también los católicos hablan para sí mismos. No rechazo la descripción de Floria, pero la re-situaría en este proceso de ampliación del espacio de los intelectuales y de la fragmentación interna. Se hablaba a quienes formaban parte de la misma tribu o del mismo espacio tribal.
- Esa ampliación del mundo intelectual, ¿sería, a su juicio, producto de lo que el peronismo había suscitado en la Argentina?
- Ciertamente. Y muy poco tiempo después de la caída del peronismo, se produjo una división dentro del pacto anti-peronista de 1954 y 1955. En el 56 ya podían verse fisuras allí donde confluían la mayoría de las familias ideológicas de la Argentina: los católicos, los laicos, los nacionalistas y los liberales. Ese conjunto que no pudo definir otro objetivo común que el derrocamiento de Perón, no alcanzó después la convexidad que le permitiera mantener la unidad lograda en ese año y medio. Allí se produjo una fuerte fractura ligada a qué hacer con el peronismo: ¿cómo integrar este hecho que no admitía retorno a la situación de 1943? El peronismo va a reconfigurar el mundo político e ideológico dividiendo a la sociedad en campos antagónicos de difícil simplificación. Va a dividir a los católicos, a los nacionalistas, a los radicales, a los conservadores, a los demócrata-cristianos y a las izquierdas. Obviamente, ello no pudo dejar de influir en el campo intelectual donde estas posiciones estaban representadas. A partir de 1955 el ambiente político-intelectual argentino siguió esa dinámica ideológica. El clima reinante inmediato a la caída de Perón era: en la Argentina estamos en el año cero, o muy próximos al año cero; si no en 1810, tal vez como en 1852. Había que discutir desde la Constitución que nos iba a regir (la de 1949, la de 1853) hasta el rumbo de la economía, el papel de la industria en la configuración de la economía: desde la visión que otorga al Estado un papel de vanguardia, dirigente, estratégico, con visión desarrollista, hasta la menos favorable a que los actores económicos (como se dice hoy) sean los encargados de definir la cuestión (una versión más liberal). ¿Qué lugar tendría en la nueva república, en el nuevo orden, lo que se había expresado a través de Perón? Para algunos se trataba de trabajar para extirpar así se decía todo lo que el totalitarismo peronista había inculcado en las masas. Ninguna verdadera democracia podría construirse mientras estos elementos estuvieran presentes. Por lo tanto, unos se inclinaban a prolongar el régimen provisional, el de la Revolución Libertadora; y otros pensaban que sólo bastaban las elecciones, porque ellos serían los herederos. Esta era la tendencia general dentro del radicalismo, aun cuando no fue el único factor de la división entre radicales Intransigentes y radicales del Pueblo. Esta discusión dividió a todas las fuerzas. Un sector del conservadurismo se articuló con los núcleos más liberales de la conjunción liberal-conservadora; otro, el de Vicente Solano Lima, buscó retomar ciertos elementos de la tradición populista del conservadurismo, asumir el legado del peronismo y reintegrarlo. Con los católicos va a ocurrir lo mismo, y se reflejará en la Democracia Cristiana. El Partido Socialista también se dividió, aunque no sólo por esto. Durante un tiempo, el Partido Comunista pareció escapar a esta dinámica, pero no por mucho y terminó corroído por las divisiones. Obviamente, también jugaban otros factores, pero pesaba el hecho peronista, como decían los nacionalistas. Frente a lo que ellos llamaban la izquierda liberal, se daba un hecho que no se podía sobrevolar, ignorar o disolver con una campaña ideológica. Esta sería la versión de Mario Amadeo, que expresó a un sector importante del nacionalismo católico. Correlativamente a este proceso en el mundo de las ideas, el ámbito universitario registró otros cambios. Se trata del incremento constante de su población, y por lo tanto del mundo intelectual. La matrícula universitaria irá creciendo cada vez más hasta llegar a la universidad de masas que conocemos hoy.
- El ingreso de nuevos interlocutores en el escenario cultural, ¿produce en las viejas élites un fenómeno de repliegue, una actitud autista?
-En efecto, eso ocurrió desde mediados de los 50. La posibilidad de renovar y de poner a prueba las propias hipótesis o convicciones se restringe si uno busca sólo a aquellos interlocutores que comparten los supuestos a partir de los cuales se razona. En los 80, en los años del alfonsinismo, pareció que esta clausura tendía a romperse. Afloró la idea de que los intelectuales debían hablar a la sociedad y no sólo a los propios adeptos. Y si bien esta expectativa no se generalizó, no creo que haya desaparecido. Hay revistas procedentes de la izquierda intelectual, como Punto de Vista, que tienen un reconocimiento en espacios que no son de izquierda. El hecho que Beatriz Sarlo, su directora, sea una intelectual no sólo seguida o interrogada por los medios de la izquierda, sino con audiencia y lectores tanto en el mundo del diario La Nación como en el de la misma revista Criterio, por ejemplo, es un caso muy claro; y no el único. Hoy el mundo intelectual está mucho más comunicado que en 1970. Evidentemente, la dureza de la experiencia de los años 76 -82 tuvo un papel determinante. A partir del 83 el ámbito universitario tendió a ser reconocido, al menos por un tiempo, como un espacio universal; quienes daban clases o hablaban en la universidad, lo hacían por su competencia en un ámbito determinado del conocimiento, en una disciplina determinada. Esto abrió un espacio de interacción entre personas que incluso no formaban parte de la misma tribu, ideológicamente hablando. Es probable que la crisis de las creencias ideológicas, que hasta los años 70 habían llevado a un enfrentamiento muy exasperado, haya contribuido a este proceso de comunicación.
- ¿Qué elementos marcan, sin embargo, la decadencia del debate en el mundo intelectual no obstante su heterogeneidad?
- No se trata de un problema circunscripto a los intelectuales. La Argentina en general encuentra difícil darle un rostro al futuro, y los intelectuales no escapan a ese límite. La nuestra es una sociedad muy inclinada a la nostalgia. Cada uno reivindica su pasado: el de la Argentina del Centenario, el de los años peronistas del 45 en adelante, el de los años desarrollistas, el de la militancia setentista
Somos una sociedad que piensa que lo mejor está en el pasado. Tenemos dificultades para conectarnos con el futuro. Futuro que no tiene porqué traducirse en un único proyecto, sino tal vez en varios. Nos debemos ese debate.
- La dificultad de proyectarse y de acordar sobre qué cuestiones discutir, ¿tendría su correlato en la desconexión de nuestro país con el mundo?
-La desconexión de la Argentina con el mundo guarda relación con su ignorancia del mundo: se cree que hay cosas que sólo suceden en la Argentina. Por ejemplo: la desconfianza de los ciudadanos respecto de la política. Cuando uno está en Italia, en Francia, ve que la prensa y los intelectuales dicen lo mismo. De modo que la ignorancia del mundo no implica sólo ignorancia de posibilidades o perspectivas, sino también de problemas que no son de nuestra exclusividad, sino que más bien se relacionan con la difícil etapa por la que atraviesa la civilización occidental en su conjunto. La ignorancia del mundo no tiene un único efecto. Por ejemplo, alimenta la idea que se propagó entre fines de los 80 y principios de los 90 de que había un mundo donde las cosas salían muy fácilmente si uno tomaba ciertos caminos. Algo fácil y rápido, sin costos. Una visión de los Estados Unidos trasmitida por personas que parecían no haber estado en ese país. Allí todo funcionaba
La ignorancia del mundo hace también que se alimenten representaciones fantásticas del mundo exterior: la Argentina es el blanco deseado por la codicia exterior o, por el contrario, puede encontrar fácilmente la respuesta a sus problemas en el exterior. En ambos casos encontramos la misma ignorancia del mundo y la misma desconexión. Creo que estamos perdiendo la oportunidad de aprovechar el estímulo que significa la celebración del próximo bicentenario de la Independencia para pensar cuál debe ser la inserción de la Argentina en el mundo. En 2004-2005, una vez atravesada la emergencia, se daban las condiciones para empezar una discusión al respecto. Pero, al parecer, el Bicentenario tendrá una celebración vacía en términos de perspectivas, de visiones. Necesitamos superar esta inercia con algo que no sea simplemente hacer una y otra vez la recapitulación de nuestros males.
- Ciertas categorías de ubicación política se han ido desdibujado, pero cuando se habla de católicos en rigor, una categoría religiosa, el concepto puede prestarse a confusión dado que hay católicos peronistas, anti-peronistas, nacionalistas, liberales
¿Cómo define usted al grupo católico argentino en categorías políticas?
- Cuando uno habla de católicos no hace referencia a los bautizados sino a los católicos en cuanto actores políticos. En el mundo católico percibo un segmento popular, y a veces populista, y otro más elaborado, complejo, intelectual. No creo que estos dos impulsos convivan tranquilamente en el catolicismo. Representan dos clases de actores: los primeros están más vinculados al movimiento social, y por lo tanto con posibilidades de entrar en comunicación más o menos fluida con el peronismo, que es lo que conecta al mundo popular. Los otros pertenecen a un catolicismo más intelectual, que en el pasado tenía dos versiones: la nacionalista y la liberal. Hoy diría que la nacionalista con excelentes plumas, como la de Marcelo Sánchez Sorondo ya ha prácticamente desaparecido. Mientras que la vertiente que busca reconciliar al catolicismo con el mundo moderno está más próxima al liberalismo. Veo más ligada a la militancia a la que tiene mayor comunicación con el mundo popular. Es la que representaría, por ejemplo, un Fortunato Mallimaci, a quien aprecio mucho.
- Si hoy es imposible decir que peronismo e izquierda son irreconciliables, en los años 60 y 70 hubo un matrimonio fallido, pero matrimonio al fin. Desde el punto de vista político, Juan Domingo Perón era un hombre de derecha, más amante del autoritarismo que de la democracia. ¿Por qué usted considera legítimo hablar de peronismo de izquierda?¿No se trata de una comedia de engaños?
-Dejando de lado lo que haya de comedia de engaños (que siempre hay), creo que la izquierda peronista tiene dos raíces: una externa y otra interna. Respecto de la primera, ya en los años iniciales de Perón, algunos círculos consideraban que el sindicalismo peronista constituía la base para un partido revolucionario. Detestaban muchas cosas, pero creían que aunque de manera poco elaborada el peronismo expresaba una aspiración de las masas de tipo nacional-revolucionario. Mario Amadeo detectó muy bien esto cuando habló de izquierda anti-liberal. Una izquierda que dice: peronismo más nosotros, es decir, le añade un plus de radicalidad a aquello que está dentro del peronismo. Está convencida aquí aparece el elemento marxista del papel mesiánico que la historia le confía a la clase obrera, al proletariado. Esta sería la raíz externa.
La interna diría que es posterior al 55, y tiene una base juvenil que hace sus primeras experiencias de lucha contra la Revolución Libertadora, pero sobre todo contra Frondizi. Para este sector no es posible un esquema peronista sin Perón; por lo tanto no hay izquierda peronista sin Perón, la única pieza que no puede ser absorbida por el sistema. Por el contrario, para la raíz externa la cuestión de Perón era enteramente instrumental; más aún, al comienzo cree que Perón no va a volver, y se piensa a sí misma como heredera del radicalismo ideológico del movimiento peronista.
Juan José Hernández Arregui es el teórico del peronismo de izquierda. Y la divergencia que va a tener con Jorge Abelardo Ramos radica precisamente en la figura de Perón. Para Ramos el peronismo en ese momento sólo podía ser fiel a sí mismo yendo más allá de sí. Mientras que para Arregui sólo permaneciendo fiel a su origen y bajo la conducción de Perón, el peronismo podía cumplir su papel de movimiento de liberación. Así es como los montoneros se van a encontrar más próximos a Arregui que a otros teóricos de una izquierda cercana, pero no interna, al peronismo. En otra versión, tanto Rodolfo Puiggrós como Arregui van a pensar esto en términos de una dialéctica interna del peronismo, distante de una dialéctica externa con cuadros, grupos, que desde afuera traccione a las masas peronistas para darles una dirección revolucionaria.
-¿Y cómo juega la cuestión del autoritarismo en el peronismo?
- Ese es un tema ajeno a la familia peronista.
- ¿Y la división dentro de los católicos entre peronistas y anti-peronistas?
- La caída de Perón le crea un problema a los nacionalistas católicos aun después del desplazamiento de Lonardi. Ellos mismos son desplazados del equipo del gobierno. Y esto tiene que ver con el conflicto que acababa de tener Perón con la Iglesia, y que había arrojado a gran parte de los católicos a las filas de la oposición. Para éstos la reconciliación con Perón debía atravesar el difícil conflicto de la crisis con Roma. Este problema no existía para Puiggrós o para Ramos, que consideraban que la religión era finalmente una superestructura. Que Perón persiguiera a los curas en cierto momento podía significar una jacobinización del peronismo. Las primeras defensas de Perón surgen claramente desde esta izquierda. ¿Quiénes defienden al peronismo inmediatamente después de caído? Arturo Jauretche, Ramos, Puiggrós.
- Partiendo de la premisa de que la mediación de los partidos políticos es insoslayable en la democracia, ¿qué sucede cuando se pone todo el énfasis en la sociedad civil?
- La cuestión de los partidos tiene que ver con lo que se llama democracia de partidos. No todos entienden la democracia como democracia de partidos. La idea de una relación inmediata con el pueblo, sin que medien representantes o instituciones intermedias, forma parte de cierto imaginario democrático que podría autodenominarse democracia radical. Muchos movimientos sociales asumen que ese espacio les pertenece y que no es de los partidos. Piensan que el movimiento social debe absorberlo todo y que los políticos y los partidos quedan superados. Estamos hablando de ideas. En nuestro 2001-2002 los temas en las asambleas barriales eran muy repetitivos, nunca se iba más allá del que se vayan todos. Se hablaba de disconformidad, y traducían impulsos anárquicos de una sociedad que por momentos parecía rechazar toda instancia de mediación y representación. Su contraparte era la demanda de un amo, de un jefe que ponga límites a los impulsos desintegradores. El año 2002 no arrojó nada nuevo, pero afortunadamente no produjo lo peor; esto es, el descarrilamiento de la Argentina. Sin embargo, tampoco produjo el surgimiento de nuevas fuerzas políticas; de modo que terminó en reclamo de gobierno.
- ¿Se trata de un reclamo de instituciones o de personas?
- En principio es un reclamo de autoridad. Para una sociedad no hay nada más difícil de soportar que la incertidumbre. Llega un momento en que pide gobierno. Esta fue la demanda que explotó.
-¿Y qué futuro avizora?
En principio no estamos ante un precipicio. Tratando de pensar lo que pueda ocurrir no lo que me gustaría que ocurriese, sin proyectar aspiraciones, atendiendo a lo que ocurre efectivamente, diría que Néstor Kirchner ha contado con la gran ventaja de asumir con muy pocas expectativas depositadas en él. Pero había algo que estaba en el aire: que haya gobierno que gobierne. La administración de Fernando de la Rúa había producido una gran incertidumbre, porque no iba hacia ninguna parte. Un gobierno sea conservador, liberal o socialista tiene la obligación de dar certidumbre a sus gobernados. Se espera que no incremente las incertidumbres sino que las reduzca. Eso le dio a Kirchner dos años de crédito, en los que se mostró dispuesto a usar todos los enormes recursos del Ejecutivo.
- Muchos señalan que estamos ante una crisis terminal de los partidos tradicionales
- Distingamos. Una cosa es Buenos Aires y otra el resto, el conjunto de la Argentina. Si uno sale del paisaje de Buenos Aires, encuentra que en el país hay partidos: el peronismo, el radicalismo y fuerzas locales. La constante impugnación de los partidos es un fenómeno porteño, multiplicado por los medios.
-¿Usted considera, entonces, la crisis del radicalismo y la compleja crisis del peronismo como una proyección porteña?
- Sería también exagerado afirmarlo, pero la percepción tiene su foco central en Buenos Aires. No se puede leer toda la Argentina desde el prisma de esta ciudad. Aquí el fenómeno Macri tal vez se consolide como una fuerza, pero habrá que ver a nivel nacional
Nadie puede afirmar hoy esa consolidación ni tampoco puede descartarla. Otro hecho que no ocurre, todavía al menos, es la presencia de una fuerza de centroizquierda. Es posible que esa crisis de los partidos dé paso a una recomposición. Pero difícilmente se pueda esperar la identificación que suscitaron los partidos históricos, porque acaso eso ya no sea posible dadas las características de la sociedad moderna. Me refiero a las fuertes identidades colectivas más propias de los siglos XIX y XX.
- Este gobierno se vio favorecido en lo económico por la coyuntura internacional
- En este sentido Kirchner fue un presidente afortunado. Asumió con compromisos mínimos: por ejemplo, reactivar la producción. Ni siquiera el tema de los derechos humanos independientemente de lo que él hizo o dejó de hacer en el pasado formó parte de su campaña electoral. Como si fuera un presidente del Frepaso, al asumir inmediatamente lo hizo suyo, y neutralizó una zona sin mucho peso electoral pero sí de opinión. Un recurso político. Se movió muy rápidamente en el tema de la Corte, tema que estaba instalado en la opinión pública de la Capital Federal. Durante un tiempo fue un presidente de opinión. Su asignatura pendiente es la construcción de una fuerza política a partir de circunstancias favorables, como la coyuntura económica internacional.
Nubes latinoamericanas
Mientras el mundo vive con sus problemas cada vez más globalizados Latinoamérica, en gran medida, parece dispuesta a persistir en su aislamiento y en una suerte de abandono a su propio destino. Sin poner en duda las capacidades de muchos hijos de estas tierras tanto más productivos y efectivos muchas veces en otros entornos y sistemas que en los propios países también cabe destacar la solidaridad con que prontamente respondemos a las necesidades del prójimo ante catástrofes naturales o situaciones de gravedad. Pero es tanta nuestra generosidad ante situaciones extremas como nuestra falencia a la hora de crear y sostener marcos de crecimiento a través de instituciones robustas.
En Venezuela es manifiesta la intención de alejamiento que el presidente Hugo Chávez pretende imponer respecto del mundo occidental y capitalista. A nadie escapa el capitalismo para pocos que practica su país. El tan trillado aunque no aclarado caso de la valija es sólo un ejemplo de los privilegios que gozan algunos amigos, impensable para la mayoría de los ciudadanos que comparte el socialismo del siglo XXI sólo en sus postulados teóricos y en sus penosas realizaciones. Ver a soldados tomando posesión de campos petroleros con inusitada exhibición de armas y, más recientemente, controlando que los precios en los comercios no excedan las pautas gubernamentales, evoca el origen militar del gobernante, si bien hoy ejerce el poder con el voto popular. Nada hace prever que se busque consensuar con otras fuerzas políticas, o buscar acuerdos que puedan desestabilizar la propia hegemonía. Resulta también llamativo el silencio de muchos políticos latinoamericanos que, acaso por necesidad cuando no por deseo de imitación, hacen caso omiso de las restricciones cívicas que sufren los venezolanos. En este sentido es muy pobre y triste el rol de nuestros dirigentes, más preocupados por atender asuntos menores y coyunturales que por el impacto que esta situación podría tener en el tiempo. Terminado el liderazgo ideológico de Fidel Castro, parece sucederle el del petróleo venezolano.
Para Latinoamérica el caso en cuestión es significativo por la posición dominante de Venezuela en materia de recursos energéticos y sus posibilidades financieras, al punto de convertirse para algunos, como en nuestro caso, en prestamista de último recurso, aunque a tasas que pueden ser superiores incluso a las del propio FMI. Lo más grave es el afán de expansión y de poder de intervención. El apoyo financiero brindado a la Bolivia de Evo Morales parece insuficiente para apuntalar un gobierno que no encuentra caminos de solución a sus históricos problemas económicos y desigualdades internas. En efecto, la relación con el vecino Brasil no mejoró luego de la toma de las instalaciones de Petrobrás por las armas. La influencia de Hugo Chávez sobre su par ecuatoriano, el economista Rafael Correa, es más que evidente. Tanto en el caso de Bolivia como en el de Ecuador los respectivos impactos negativos pueden ser acotados desde su vigencia real en lo económico y social, sin embargo se presentan como un riesgo de perpetuarse las señales de deseos hegemónicos.
Lejos de la influencia económica chavista, Colombia en cambio no puede desligarse de su histórica relación con la guerrilla, en un contexto cada vez más enrarecido por el narcotráfico. Para un extranjero resulta incomprensible que haya gente secuestrada hace ocho o diez años en la selva, al mismo tiempo que en la atractiva ciudad de Bogotá tienen lugar algunas de las más fascinantes y ricas jornadas culturales de Latinoamérica. Paradojas que surgen y conviven en la tierra de Cien años de soledad.
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Argentina está ante una encrucijada electoral que parece dirimida antes de tiempo, al menos en las encuestas. Los reveses electorales del oficialismo en Tierra del Fuego y Santa Fe, y el controvertido resultado en Córdoba le otorgan aún más peso al electorado de la provincia de Buenos Aires y su estructura de punteros a esta altura un clásico del país como el colectivo o el dulce de leche para definir la elección de Cristina Kirchner. Las cotidianas protestas, cortes y piquetes, sumados a los confusos (¿confundidos?) índices del INDEC muestran situaciones fuera de toda contención y conducción. La intervención de la gendarmería durante una protesta de docentes en Caleta Olivia, disparando balas de goma para permitir el paso de colectivos con partidarios del presidente en su tierra natal constituye un verdadero insulto. En primer lugar para con los docentes y periodistas reprimidos pero también para todos los que debemos soportar estoicamente piquetes en cuanta esquina hay en Buenos Aires. No está de más recordar que en esta ciudad el presidente se traslada en helicóptero. En segundo lugar, para el vecino Uruguay, que sufre el abusivo corte de rutas en los puentes que debieran unir a vecinos con un pasado en común y un destino consensuado. Puentes en cuya inauguración seguramente se gastaron largos discursos augurando todo tipo de futuro venturoso, menos el corte al cual están siendo sometidos. El reclamo de los asambleístas de Gualeguaychú, más allá de su eventual justicia, se implementó de manera tan injusta como inaceptable. El deterioro de la relación bilateral daña a todo el Mercosur. Nada más inconsistente, desde la perspectiva de largo plazo, que el enfrentamiento de dos países con tantos intereses y afectos en común por la ineficiencia y falta de visión de ambos gobiernos. Pareciera más un enfrentamiento entre republiquetas que una cuestión de Estado dirimida entre gobiernos y pueblos que proceden con grandeza y espíritu de bien.
La república de Chile, que desde hace años mantiene un ritmo de crecimiento sostenido y que hasta hace poco se presentaba como la envidia de todos sus vecinos, parece transitar algunas de las graves debilidades de nuestra situación latinoamericana. Las últimas y violentas manifestaciones de estudiantes en recuerdo de Salvador Allende han sacudido con heridas y muerte el sueño de una nación que parecía poder disfrutar de los logros alcanzados. Los argentinos sabemos que es más fácil salir del pozo de una crisis económica a los empujones que progresar poco a poco, previendo que en los próximos años nuestros ingresos se incrementarán en pocos puntos, aun cuando nos aseguren que no hubiera inflación. Se presenta más atractiva la posibilidad de ganar, al igual que los pescadores, cuando el río está revuelto. Ilusión más cercana a la adrenalina que produce el enfrentar al abismo antes que emprender una cuesta con poca pendiente aunque larga, muy larga. Acaso parte de nuestros vecinos trasandinos, antes más atenidos a un futuro previsible de largo aliento se sientan tentados ahora a apostar a una siempre peligrosa ruleta. Quizás sean sólo escozores propios del crecimiento y los chilenos sepan preservar su modelo de transición democrática y de estabilidad las políticas públicas por encima de las apetencias partidarias.
Por su parte, y a pesar de las inquietudes que suscitaba la segunda presidencia de Alan García, los terribles terremotos sufridos, y la situación de Alberto Fujimori, Perú pareciera estar demostrando una notable capacidad de mesura en un horizonte para nada carente de conflictos.
Brasil, ese continente dentro del continente, ha sabido erigirse en el último tiempo como el mediador entre un Mercosur inconcluso y el resto del mundo. Graves escándalos sacuden al país y salpican a varios funcionarios del gobierno, entre otros el reciente bochorno en torno a Renan Calheiros, ratificado presidente del Senado luego de ser acusado de que una constructora privada financiara sus gastos personales, los de su amante y de la hija de ambos. Voces autorizadas han lamentado que después de esto: o Brasil não tem mais Senado. Pero, al menos dos aspectos son muy destacables en la historia reciente del vecino gigante: la continuidad de las relaciones internacionales (la consistencia y solidez de Itamaratí) y el desarrollo de un mercado de capitales propio que le otorga enorme solidez a su economía. Cerca de cien empresas comienzan a cotizar en bolsa cada año; en Argentina no llegan a diez, lo cual no sólo es motivo de inversión genuina en el país sino también una posición de privilegio en el exterior. Por no mencionar a las empresas argentinas han pasado a control de grupos brasileños, ni cuantas aulas de portugués pueblan los despachos de los gerentes argentinos que ahora deben hacer sus reportes en la lengua de Eça de Queiros sin poder encontrar fácilmente en el teclado español o inglés como escribir correctamente dicho nombre. Han conseguido todo esto gracias sin dudas a su pueblo pero también a la lectura inteligente de una clase dirigente.
Latinoamérica parece marchar a través de su propio desierto, seguido por una nube. A diferencia del pueblo de Moisés en su peregrinar después de Egipto, aquí la nube, que oscurece el sol y provoca frío y desolación o regala codornices y maná, la producen los mismos gobiernos y sus pueblos. Miseria o progreso parecen ser la encrucijada frente a la cual estamos llamados a optar continuamente. Enormes capacidades y bajezas a la vez. Valentía o resignación frente a la profecía autocumplida. Raptos de bondad frente al necesitado y desaprensión ciudadana. Latinoamérica tiene ejemplos propios a imitar, que muestran superación de las debilidades y potenciación de los talentos. Tiene también una gran tarea por delante si quiere consolidar un bloque regional, imprescindible para mantener un diálogo fructífero frente a Europa, América del Norte entendida como un bloque y la consolidación de los gigantes asiáticos. Los desafíos son grandes y las circunstancias internacionales se presentan aún propicias. Dependerá de la iniciativa de nuestros pueblos y gobiernos, si seguimos pensando en sus pequeños problemas locales como aquel quien va con la cabeza gacha o levantamos la vista para construir un entendimiento en común capaz de articular nuestras realidades con las dinámicas globales, al ritmo que el mundo exige.
Sobre la vida política argentina
En el mes de las elecciones que signarán la vida política, social, económica y cultural de nuestro país en los próximos y complejos cuatro años, la revista publica una entrevista al intelectual Carlos Altamirano sobre el peronismo, y la transcripción de parte de las ponencias del politólogo Natalio Botana y el columnista Joaquín Morales Solá sobre la Argentina política (en el debate organizado por Criterio a principios del mes pasado en el Centro Cultural Borges).
El editorial repasa la situación política en el contexto latinoamericano, y Arturo Prins en su artículo se pregunta: ¿por qué América latina y África son los más pobres?
Con particular capacidad de comunicación y simpatía, el jesuita cordobés Ángel Rossi disertó en su ciudad, siempre en el ámbito de los encuentros de la revista, ofreciendo desde un rico enfoque testimonial su reflexión sobre el valor de la espiritualidad en nuestros tiempos.
Lucio Florio escribe sobre el diálogo entre ciencia y religión. Víctor M. Fernández vuelve sobre las palabras del documento de los obispos latinoamericanos en Aparecida, Brasil.
Las acostumbradas secciones cierran la presenta entrega.
El miércoles 21 de octubre disertarán en el Centro Borges, sobre los medios de comunicación hoy: Magdalena Ruiz Guiñazú y Pepe Eliaschev, coordinados por Luisa Valmaggia.
El miércoles 14 de noviembre, en la misma sede tendrá lugar el último debate del año sobre una espiritualidad para nuestros tiempos, donde harán uso de la palabra el obispo Jorge Casaretto, el sacerdote jesuita Diego Fares y la rabina Silvia Chemen.
Al día siguiente, el jueves 15 de noviembre a las 19.30, en la iglesia Santa Catalina (San Martín y Viamonte) celebrará una misa de acción de gracias con ocasión de los 80 años de Criterio, el cardenal Jorge Bergoglio, a la que están invitados todos nuestros lectores.




