Marzo 2008
Madurar es despertar a la vida
No existen límites para el crecimiento. Hay cielos más allá de los cielos y cumbres más allá de las cumbres
Gloria Steinem
Con sus alegrías y pesares, sus dolores, sus luchas y con sus incontables muertes y resurrecciones, la vida es un verdadero viaje de descubrimiento, comprensión y crecimiento. Pero, ¿qué es crecer?
Si bien el crecimiento biológico es ineludible, ya que irrumpe en los diversos ciclos vitales, el crecimiento psicológico-espiritual es un don que requiere un compromiso consciente y laborioso de cada individuo.
Nuestra biología son nuestras raíces, y la madurez de nuestro ser es el fruto que otorga sentido a nuestra existencia: crecer es madurar. El camino de la madurez es abrir los ojos a una mayor conciencia, preparar nuestro ser y emerger de tanta oscuridad e inconciencia. ¿Cuánto tiempo se puede vivir con los ojos cerrados?
Mucho se habla de encontrar el sentido de
Nuestra educación, cada vez más neurotizada y psicológicamente enferma, socava toda posibilidad de crecimiento interior. No se enseña a desarrollar la propia singularidad; por el contrario, se exacerba el amoldamiento y el conformismo, que muchos llaman adaptación. Por lo general, el sentido que se le da a la vida se confunde con lo que hacemos o con lo que tenemos, según el esquema de valoración que fue moldeando la historia de cada uno. El ansia de poseer y de hacer con la que somos educados nos empuja a una búsqueda compulsiva de seguridades y certezas que, lejos de mantenernos despiertos, domestican nuestro vivir y nos abandonamos a una superficialidad tranquilizadora. Pero algo falso e inquieto se esconde bajo esa imperturbable rutina que aprisiona la vida de muchos.
Una vida monótona, segura y garantizada acaba con la alegría de la exploración y el asombro de vivir. En muchos sectores de nuestra sociedad todo está tan establecido y controlado que el aburrimiento suele ser el síntoma más característico de estos tiempos. De cuántas maneras nos adormecemos a nosotros mismos: no sólo hay adultos y adolescentes aburridos; cada vez son más los niños aburridos.
En un mundo que se cree demasiado satisfecho y seguro de sí mismo, no hay lugar para el misterio, la incertidumbre y la vulnerabilidad necesaria que nos permita correr el sagrado riesgo de vivir. A lo que más se teme no siempre es al sufrimiento sino a la vida misma.
La aceleración en que se vive devora al individuo y lo despoja de sus sentimientos. Los vínculos, la solidaridad y el amor que curan y mejoran al ser humano, se desdibujan bajo la ansiedad y
El miedo a la vida
¿Por qué nos enfermamos? ¿De qué depende la salud psíquica de los seres humanos? Millones de años de herencia, tradiciones religiosas, sociales y políticas están inscriptos en cada célula de nuestro cuerpo y constituyen el trasfondo psicológico de nuestro ser.
Una civilización mecanicista y autoritaria a lo largo de muchos siglos llevó a los individuos a perder la confianza en la vida y en sí mismos. La verdadera evolución radica en que todos los individuos adquieran la capacidad para una determinación auténtica, gozosa y creativa de la propia existencia.
Aún hoy y bajo apariencias sofisticadas, la existencia moderna va en dirección a la impotencia y el miedo a vivir. Lo nuestro es una civilización de masas, anodina, mecanizada y enigmática. Todos se llevan su parte, pero a ninguno le proporciona verdadera felicidad. Cuánta desconfianza, tensión, inseguridad y hostilidad hay en las caras descompuestas de las personas vayas donde vayas, en comunidades grandes y pequeñas, en el mundo entero!1
La mayoría de las personas no se sienten cómodas dentro de su propia piel, están inhibidas y muchas veces imposibilitadas de darse cuenta de que viven como si estuvieran rodeadas por muros invisibles de su cárcel emocional.
La vida se convierte en una caricatura cuando no hay permiso para vivir; y esa caricatura lo único que puede crear es pánico. Sólo la conexión profunda con la libertad de vivir y de ser quien uno es, puede expulsar el terror. El proceso vital es en sí mismo expansivo, así funcionamos biológica y psicológicamente 2.
La represión sexual, la rigidez, la compulsión moralizadora y el puritanismo nacen de la tendencia generalizada de suprimir la función vital en todas sus expresiones. Una persona educada en una atmósfera de negación de la vida y de su capacidad de disfrute, contrae angustia y crece con miedo a sus propios impulsos vitales; en lugar de abrirse a la vida, construye corazas defensivas que dificultan y a veces impiden un buen contacto consigo mismo y con los otros.
El placer y la angustia van en direcciones opuestas: el gozo de vivir es expansivo y la angustia es retracción de la propia vitalidad. En cada rincón de nuestro ser albergamos una fuerza vital que irrumpe, a pesar de las prohibiciones y mandatos que imponen su domesticación. En todo ser humano siempre hay una búsqueda para restaurar, recuperar y preservar su propia vitalidad por más extraños que puedan ser los medios.
Una enfermedad nunca es una mera pérdida o un mero déficit. Es un recorrido distorsionado y doloroso a través del cual el sujeto humano no hace más que luchar por preservar su identidad, su capacidad de amar, de crear y gozar, aun en las circunstancias más adversas. El desamparo en que se encuentran muchas personas las conduce a acciones imprevisibles 3.
Nos enfermamos cuando, para poder subsistir, adoptamos actitudes y maneras de vivir artificiales; nos vemos obligados a renunciar a partes esenciales de nuestro ser, y casi imperceptiblemente nos vamos disociando y desintegrando como personas. La belleza de un ser humano no radica en los atributos que pueda tener sino en su verdadera integridad. La percepción y la recuperación de nuestra propia integridad es la única base segura y natural de la confianza en sí mismo y en la vida.
Crecimiento tardío
La realidad humana está constituida por muchos elementos concretos, visibles y palpables; pero también por un universo sutil, un campo emocional, intuitivo, perceptivo y espiritual que compone la esencia misma de lo humano. Es sorprendente el desconocimiento de este riquísimo universo con el que los seres humanos transitan la vida y con el que los adultos padres, profesores, educadores asumen los diversos roles de crianza y formación de niños y adolescentes.
Casi todos creen ocuparse correctamente de
Todos somos valiosos pero en el comienzo de nuestra vida sólo podemos saberlo por el modo en que somos tratados.
Pero ¿qué sucede cuando un niño debe cumplir con la obligación y la exigencia de ser lo que esperan ansiosamente de él, sin tener en cuenta sus propias necesidades y requerimientos? En estas condiciones, cualquier niño se sentirá forzado a fingir la hipocresía, tan generalizada en el mundo adulto, tiene sus raíces en la infancia, crecerá con angustia y culpa por no poder responder al cúmulo de expectativas y exigencias que lo sobrecargan. Al ser desoídas y traicionadas sus expectativas naturales, se echa por tierra todo sentimiento de valoración y confianza.
Luego, el desencanto, el enojo, el miedo o la resignación los convertirán en adolescentes y adultos insatisfechos que no logran sentirse a gusto con
Vivimos en la era de la ansiedad: ADHD (desordenes de atención deficitaria e hiperactividad), ataques de pánico, fobias, son algunos de los trastornos característicos de este momento. La inmensa mayoría de los individuos ha vivido prisionera de los prejuicios y limitaciones de su tiempo, como nosotros lo somos del nuestro. En nuestra época, tan vanamente agitada, corremos siempre detrás de algo; pero en realidad huimos de nosotros mismos. La ansiedad siempre es huida. Vivimos en un estado permanente de ansiedad, es decir, de huida.
Muchos se sienten perdidos porque no están en contacto con su verdadero ser, no son individuos reales, integrados, son esclavos de una falsa personalidad y lo único que saben de sí mismos son las opiniones que le imponen los demás. Nos impresionamos con más apariencias externas y no accedemos a las profundas cualidades humanas; y de este modo, continuamos encarando la educación con los mismos parámetros con los que se trabaja, se gobierna y se lucha en este mundo inhóspito que habitamos: ansiosos y preocupados por resultados exitosos, no hay tiempo ni espacio psíquico para reconocer y respetar la sabiduría del propio tiempo interno para aprender a vivir y a madurar.
Cuanto mayor es el nivel de ansiedad más se retrasa el proceso madurativo humano: adolescencia tardía, juventud tardía y una adultez adulterada y ficticia carente de adultez psicológica.
Nuestros hijos lloran nuestras penas, vomitan nuestros hartazgos, se brotan de nuestras intoxicaciones emocionales y se enferman de nuestras incapacidades de mirarnos con honestidad (Françoise Dolto)
Aceptar y comprender los procesos reales de maduración y crecimiento es el arte de la verdadera educación; debe sustentarse en una gran serenidad para adentrarse en las capas más profundas de la existencia no permanecer en la mera superficie y disipar tanta ignorancia y descuido de nuestra propia humanidad.
Madurar es elegir
Sé que la luz delata los territorios de la sombra y vigila en suspenso,
y que la oscuridad exalta el fuego y se arrodilla en los rincones.
Pero, ¿cuál de las dos labra el legítimo derecho de la trama?
Ah, no se trata de triunfo, de aceptación
ni de sometimiento.
Yo me pregunto, entonces:
más tarde o más temprano, mirado
desde arriba,
¿cuál es en el recuento final, el verdadero,
intocable destino?
¿El que quise y no fue?, ¿el que no quise y fue?
( Les jeux sont faits, Olga Orozco)
Nuestra vida se va erigiendo a través de un complejo entramado de decisiones personales y ajenas, atravesado a su vez por un factor constante esa forma que circunscribe el caos llamado azar.
Las desilusiones psicológicas, las tensiones, los conflictos, las elecciones equivocadas producen dolor y desconcierto; lo real es que lo advirtamos o no constantemente tenemos que decidir, tenemos que elegir. Y, como sabemos, toda vez que elegimos una posibilidad estamos renunciando a otra. Reconocer la incompletud propia de nuestra condición humana y que siempre hay algo que nos falta genera ansiedad y temor.
Por esto mismo, muchos no están dispuestos a tomar conciencia de sus conflictos,
a asumirlos y hallar una solución; prefieren refugiarse y adoptar fórmulas ajenas mandamientos y preceptos morales o se mantienen indecisos por miedo a equivocarse; ambas situaciones constituyen una vía cómoda pero estéril. Tomar decisiones y elegir siempre es liberador y nos habilita para crecer y madurar.
Es más saludable equivocarse que permanecer inmóvil y paralizado ante la vida.
En lugar de prestar nuestra completa atención y comprender ese estado de infelicidad e insatisfacción permanente, emprendemos una búsqueda compulsiva y convertimos nuestra vida en un escape de nuestro dolor y de nosotros mismos.
Sólo cuando dejemos de buscar afanosamente para huir de nuestra penosa realidad interna, será posible encontrar de manera perdurable la genuina comprensión que no es la mera explicación intelectual, que trae consigo verdad y libertad.
Sin libertad no existe el crecimiento, y madurar es aprender a elegir. ¿Cómo podemos ser libres y maduros para elegir si no nos damos cuenta de que son falsos los valores e ideales instituidos en la estructura familiar, social y cultural que nosotros mismos hemos creado?
Para un funcionamiento familiar, social y cultural equilibrado y maduro es fundamental el respeto, la confianza y la honestidad que nos permita desarrollarnos como verdaderos individuos, con identidad propia y diferenciada.
Pero como hemos sido educados bajo una moralidad compulsiva, con tantos miedos y ataduras, no somos capaces de actuar con integridad y madurez; cuando no hay libertad interior, nuestras respuestas son meras reacciones y no verdaderas elecciones. La severidad, la intolerancia, la rigidez y la represión generan conductas puritanas y moralmente compulsivas. La moralidad compulsiva y el amor se excluyen mutuamente: la primera, aplasta la individualidad y destruye la libertad; el amor, en cambio, nos permite comprender y nos impulsa a elegir libremente.
Nuestras respuestas verdaderamente creativas y auténticas están ocultas en lo más íntimo de nuestro ser, pero ¿por qué una persona no puede percibir su yo más profundo, ya que se trata de él mismo? Cuando hay miedo a la vida, desarrollamos reacciones defensivas que nos alejan de ese núcleo vital, armamos una coraza para no volver a sentir aquello que fue prohibido en su momento. No hay sentimiento que sea en sí mismo destructivo; la destructividad humana es el resultado, no la causa, de una educación basada en la culpa y el miedo neurotizantes.
Hay muy pocas personas que superan psicológicamente la edad de doce o trece años. Este mundo carece de adultos, estamos separados físicamente unos de otros pero no emocionalmente. Si no hay autonomía no hay libertad. Desvalidez, inconsistencia emocional, miedo a la responsabilidad y, por consiguiente, un ansia desmedida de autoridad, es lo que subyace en la estructura tanto individual como social del mundo en el que vivimos.
Devenir adultos de verdad es darnos cuenta de que hoy contamos con mayores recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las elecciones que hemos llevado a cabo.
Mucha gente vive ansiosa por reformar el mundo pero primero tendríamos que comprendernos a nosotros mismos, porque nosotros somos el mundo. Cuando uno reconoce su obvia responsabilidad por la lucha y el dolor del mundo, se vuelve vitalmente importante lo que uno piensa, siente, hace y elige.
Despertarnos
Todos tenemos nuestro propio potencial, nuestro verdadero tesoro, nuestro hogar, pero sólo a partir de la aceptación y el respeto profundos por uno mismo pueden florecer y madurar. Quienes nunca se han amado a sí mismos nunca han entrado en contacto consigo mismos. Y si no se está en contacto con uno mismo, ¿cómo se puede estar en contacto con los demás?
Si uno es capaz de amarse a sí mismo, con sus limitaciones, fragilidades y temores, naturalmente puede sentir comprensión y compasión por las limitaciones, fragilidades y temores de los otros.
Pareciera que detrás de la civilización respetable en la que todos hemos crecido y nos hemos formado, hay una lógica oculta que ha destruido las raíces mismas de la dignidad y el amor. Si es verdad que todo el mundo ama tanto, ¿de dónde proviene entonces tanto odio, tanta incomprensión y destrucción?
En esta sociedad muchos se esfuerzan por convertirse en personas respetables y llevan una máscara artificial de autocontrol, de amabilidad compulsiva y de falsa sociabilidad, bajo la cual se ocultan sadismo, codicia, envidia y perversiones de toda índole. Como contracara, muchos otros conviven con un abismal vacío interior,
una fuerte sensación de frustración porque no logran encajar en ese molde artificial y deshumanizado. Pero unos y otros habitan la misma prisión.
¿Por qué la gente acepta vivir de esta manera? ¿Es posible una vida más humanizada que nos permita descubrir esa cualidad sobrenatural que es vivir?
No es cierto que el sufrimiento nos purifique y nos haga mejores, más sabios y comprensivos4. Madurar es despertar a
1. Sándor Márai, La mujer justa.
2. No se trata de psicologizar lo somático, concepción errónea del paradigma psicoanalítico, sino de captar algo mucho más profundo, como lo es esa cualidad unitaria de la función vital clínicamente tangible. Una unidad funcional inescindible entre lo biológico y lo psíquico.
3. Habría que preguntarse porqué aún se sigue postulando la existencia del instinto de muerte como algo irrefutable, cuando en realidad, la clínica misma evidencia exactamente lo contrario. Nadie se enferma o sufre por un instinto de muerte; aun los casos extremos, como el masoquismo o el suicidio, son trágicas manifestaciones de la desesperación por vivir.
4. Sándor Márai, La mujer justa.
Ceferino Namuncurá: hacia la construcción del joven mapuche
La beatificación de Ceferino Namuncurá el 11 de noviembre pasado en Chimpay tuvo como marco el típico viento patagónico y también la espontaneidad de su gente. Sencilla y austera, el epicentro de la ceremonia fue la expresión de la gente que ha querido a Ceferino desde siempre. Ha sido ciertamente una beatificación atípica respecto de las que suelen verse en el Vaticano. El paisaje, los cantos y las guitarras, los ceremoniales mapuche, la utilización del mapuzungun en la celebración, fueron algunos de los signos que la transformaron en una ceremonia con sabor más localista.
Las palabras del rector mayor de los salesianos, Pascual Chávez, y del cardenal Bertone tuvieron como ejes dos características de Ceferino: su juventud y su procedencia étnica. Pascual Chávez señaló que los jóvenes no constituyen el futuro sino el presente y por ello son más que una esperanza, son nuestra riqueza.
Siguiendo fielmente el carisma salesiano, el Rector Mayor volvió al modelo de juventud en Ceferino, aquella primera matriz en la que se basaron sus biografías. La homilía del cardenal Bertone giró en torno al ser mapuche de Ceferino y tocó allí el tema sensible, el centro de la discusión alrededor de su figura: el santo mapuche.
Desde el punto de vista histórico, Ceferino Namuncurá, hijo del lonco Manuel y nieto de Calfucurá, fue un indígena sometido: uno más entre los tantos que, tras la conquista de 1879, fue separado de su familia, empobrecido, marginado y excluido de su tierra. Vivió como todos ellos la imposición de una cultura y una religión, la exclusión de la sociedad de su época, la discriminación por su pertenencia, las enfermedades que trajeron los blancos, la pobreza de la tierra estéril a la que después de reclamos incansables fueron destinados.
Como una práctica usual desde la época de la evangelización colonial para los hijos de caciques, Ceferino fue llevado a educarse a un colegio como interno, práctica que se constituyó además, en un modo de escapar de la miseria, la ignorancia y la marginación a la que la sociedad blanca los había condenado.
Para
Los misioneros que llevaron a cabo esa tarea desde entonces, vieron en Ceferino esta síntesis perfecta de lo que ellos llamaban la conversión del infiel: alumno salesiano ejemplar, vocación religiosa sacerdotal y misionera de un indígena de su tierra. Para conocer la historia de Ceferino, como fuente directa hay sólo 52 cartas de su puño y letra, compiladas por el salesiano Luis Pedemonte y publicadas en 1943. El mismo Pedemonte publicó, entre 1943 y 1951, los 229 testimonios de personas que conocieron o aportaron algún dato sobre la figura de Ceferino. Pero esta fuente constituye ya una mirada indirecta y particular sobre aquello que se recuerda de una persona en alguna etapa de la vida.
Pocos años después de la muerte de Ceferino, en 1911, el padre Vespignani, su director espiritual, emitió una circular inspectorial para recoger los primeros testimonios de su vida entre quienes lo hubieran frecuentado con el fin de elaborar su biografía, despertar vocaciones, y empezar a escribir la historia de las misiones salesianas en
Las cartas, los testimonios y esta clara guía del inspector son la clave para entender con qué propósito se escribieron las primeras biografías ceferinianas de Luis Pedemonte: Ceferino Namuncurá. Lirio de la Patagonia en la década del 30, Vida y Virtudes, Una gloria argentina ignorada y El buen Ceferino, durante la década del 40. Por otro lado, estas primeras biografías, en un claro estilo hagiográfico, eran libritos ilustrados y adaptados a los niños y jóvenes de los colegios y oratorios salesianos para difundir lo que Don Bosco llamaba la buena prensa, educarlos con historias moralizantes y edificantes, difundir el sistema pedagógico propio de la congregación, el sistema preventivo, y propagar modelos virtuosos de alumnos salesianos, tal como lo había hecho el mismo Don Bosco en Italia con Domingo Savio (1842-1857).
Entre las décadas de 1940 y 1950, fuera y dentro de la congregación, surgieron más historias de Ceferino Namuncurá. Un ejemplo es El Santito de la Toldería (la vida perfecta de Ceferino Namuncurá) de Manuel Gálvez (1882-1962), publicada en 1947, aunque también continuaron las historias ilustradas como: ¿Santito criollo? de Manuel Bello (1945), Ceferino Namuncurá. El lirio de
Para este período se incorporó a las biografías una herramienta didáctica interesantísima: las historietas de divulgación histórica, iniciadas en el año 1958 con el número 678 de Patoruzito que tuvo su continuidad en El Pequeño Gran cacique patagónico de Amado Armas (1965) y
La primera historieta publicada en el Patoruzito titulada ¿Dónde están los indios argentinos? Ceferino Namuncurá, el lirio de la Patagonia, sintetiza la posición historiográfica que marcó las biografías ceferinianas desde 1930 hasta la década del 70. El título de la historieta y sus viñetas, que relatan el viaje del padre Emilio Martínez, director nacional de Asuntos Indígenas, sitúa a los pueblos originarios en un pasado extinto y a Ceferino como una figura extraordinaria y redentora que produjo esa raza de guerreros. En términos generales, las biografías de este período muestran a la educación salesiana como el motor del cambio y transformación de Ceferino Namuncurá, de niño indígena sin educación formal a joven virtuoso en camino de santidad: un santito criollo como lo califica Manuel Bello y una gloria argentina ignorada, como titula Pedemonte.
El contexto histórico de estas historias estereotipa al indígena que tras la conquista de la Patagonia, se encuentra en estado de subordinación y exclusión. La conquista se presenta como un hecho necesario para la incorporación del territorio patagónico a la Nación, con el sometimiento de sus habitantes originarios bárbaros y salvajes mediante la civilización o el exterminio. La superación del estado de barbarie de los pueblos originarios sólo podía lograrse, según sus autores, mediante la civilización y la evangelización, y los misioneros se sitúan como intermediarios entre el Estado y los indígenas ante el violento proceso de conquista.
Lo singular de estas biografías son las ilustraciones que las acompañan. En general predominan los dibujos por sobre las fotos, ya que en ellos es factible incorporar elementos simbólicos, omitir o enfatizar determinadas características del personaje. Aunque en la primera biografía de Ceferino, El Lirio de la Patagonia, de 1930 y sus sucesivas ediciones, se publican varias de las fotos auténticas de Ceferino, predominan las del niño de mirada cándida y ojos sonrientes. Mientras que la foto de Ceferino en Villa Sora (Frascati/Italia), de cuerpo entero, tomada pocos meses antes de su fallecimiento, fue publicada por primera vez en la biografía del salesiano Ricardo Noceti La Sangre de la Tierra en el año 2000. Ese Ceferino de mirada triste, tuberculoso, de traje apretado y marcados rasgos indígenas, en nada se parece a las ilustraciones del pequeño Lirio.
En los dibujos de las biografías, especialmente entre 1940 y 1950, los rasgos indígenas de Ceferino comienzan a desdibujarse, especialmente en las biografías ilustradas por Amado Armas. En estos dibujos asistimos a la transformación visual de Ceferino, de un niño con marcados rasgos indígenas a la de un joven blanco con rasgos suaves y hasta gardelianos: un joven de saco y corbata o un gaucho con poncho pampa. Sus rasgos se van suavizando a medida que van cambiando sus ropas: del taparrabo indígena al delantal del colegio, y de éste al saco y la corbata para viajar a Italia. Estas ilustraciones ponen énfasis en los cambios que han transformado para siempre su vida y su rostro: de su tribu al colegio salesiano, su vocación religiosa y sacerdotal y su muerte.
Hacia la década del 60 se inicia un leve giro hacia el reconocimiento de la santidad de Ceferino a través de su procedencia étnica. El significativo título de la biografía del salesiano Raúl Entraigas El mancebo de la tierra se contrapone a la hagiografía de la perfecta vida de Manuel Gálvez. El texto del salesiano Teresio Bosco, dentro de las biografías breves e ilustradas, da una vuelta de tuerca más y ahonda en la situación trágica de los indígenas antes y durante las campañas militares de 1879.
El maltrato de los militares, la crueldad de la campaña y el panorama de muerte, exterminio, deportación, contagio de enfermedades y separación de familias, en medio de un desolador panorama, donde los misioneros salesianos se sitúan como pacificadores y mediadores entre el Estado y los indígenas, en defensa de éstos últimos. Sin embargo, aún estamos lejos de posiciones igualitarias, hablando en términos de culturas y de etnias. La educación occidental como civilizatoria acompañada de la evangelización, sigue siendo pensada en estos textos como motor de un cambio necesario para los pueblos originarios.
Los textos de las décadas del 80 al 2000 profundizan el giro historiográfico de Bosco y en las biografías ilustradas se reconstruye inversamente el proceso anterior a través de la reetnización de la figura de Ceferino. Los textos ilustrados para niños y jóvenes de esta tapa Emilio Barasich, Mensajes de un joven mapuche (1986); Ricardo Noceti, En la huella del Evangelio (2004-2005), y Bibiana Cassol, Creciendo con Ceferino (2005) enfatizan el ser aborigen de Ceferino en su camino de virtuosismo y santidad, contrariamente a los textos de la primera etapa. Aunque ahora predominan las fotos originales, los dibujos no desaparecen e incluso se repiten los de la década del 50, especialmente los de Amado Armas o pinturas como
Los textos de Barasich (1986) y Noceti (2000 y 2004) son los que cuentan con mayor cantidad de fotos originales. Estos textos vuelven al joven mapuche y enfatizan su santidad en su ser aborigen. Son sus orígenes indígenas los que lo popularizan, lo vuelven cercano, y lo transforman en la sangre de la tierra. Noceti presenta a Ceferino como hijo de Dios, orgulloso de ser mapuche y cristiano, que no se avergüenza de su condición indígena, que lo ha dejado todo por defender los intereses y derechos de su gente. Como modelo de alumno salesiano, de joven y de santo, estos textos lo acercan más a un modelo posible de imitar, antes que al del alumno ejemplar, heroico y virtuoso de los textos de Pedemonte.
En las frases de su puño y letra también podemos ver este cambio en las biografías de cada período. En dos cartas Ceferino manifiesta: Algún día cuando yo sea grande, también ayudaré a monseñor Cagliero a convertir indios (Carta 12) y Volveré para allá a la Patagonia para hacer misiones a los míos (Carta 41). Estas frases se transformaron en el dicho quiero ser útil a mi raza, en los textos de las décadas de 1930 al 60 y en el quiero ser útil a mi gente del subtítulo de
Sin duda, los orígenes de Ceferino siguen siendo la clave de la cuestión y el centro del debate. Las biografías de cada período construyen su figura de acuerdo a sus propósitos, a la adaptación didáctica de cada texto, en sintonía con la historiografía de su época, haciendo visible o invisible el rostro mapuche de las fotos para recrear al lirio, al santito criollo, al pequeño gran cacique o al joven mapuche.
Contaminación y mal común
En noviembre último el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) presentó al secretario de Naciones Unidas la versión final de un informe preocupante (Evaluación del estado del sistema climático y de los impactos del cambio climático). Delegados de 130 países participaron del trabajo y las sesiones celebradas durante una semana en la ciudad de Valencia.
Se señala que el calentamiento global es más acelerado de lo previsto en 2001. En las últimas décadas ha crecido la emisión de gases de efecto invernadero, como resultado de la actividad industrial y de la tala de los bosques nativos (provocando cambios en el uso de los suelos), el mayor uso de combustibles y de energía destinados al confort hogareño y al transporte en particular en algunos países del hemisferio norte.
El protocolo de Kyoto está resultando insuficiente. Algunos países desarrollados no lo firmaron ni asumieron. El panorama es sumamente desalentador y no pareciera ser tenido en cuenta por los líderes mundiales que pueden aportar soluciones. Un gesto a destacar es haber concedido el premio Nobel de la Paz, de modo solidario, a los científicos del IPCC.
El papa Benedicto XVI ha manifestado su preocupación por el cuidado del ambiente en varias ocasiones. Cito sólo tres expresiones suyas en estos últimos meses:
1. Es necesario un sí decisivo a la tutela de la creación y un compromiso fuerte para invertir las tendencias que pueden llevar a situaciones de degradación irreversible. (Homilía en la ciudad de Loreto con ocasión de la Jornada por la salvaguarda de la creación instituida por la Conferencia episcopal italiana, 1º de septiembre de 2007).
2. Espero que por parte de todos se intensifique la cooperación para promover el bien común, el desarrollo y la salvaguardia de la creación, reforzando la alianza entre el hombre y el ambiente, que tiene que ser espejo del amor creador de Dios, de quien provenimos y hacia quien nos encaminamos (Mensaje en el 20º aniversario del Protocolo de Montreal sobre las sustancias que dañan la capa de ozono, 16 de septiembre de 2007)
3. Tenemos que defender la creación no sólo pensando en su utilidad
para nosotros, sino por sí misma, como mensaje del Creador, como don de belleza, que es promesa y esperanza (Audiencia a los miembros de la curia romana, 20 de diciembre de 2007).
En la reunión de obispos latinoamericanos en Aparecida, Brasil, el tema también estuvo presente. La descripción y testimonio de lo acontecido en la Vª Conferencia, quedó bien reflejado en el artículo Ecología e Iglesia en América latina de Barbara Fraser, publicado por Criterio el pasado mes de diciembre.
Temas por resolver hoy
En enero viajé en micro a Bariloche. La ruta va bordeando el río Limay. Yo iba del lado de la ventanilla que da sobre
Además de estas actitudes tan extendidas en la población, en el ámbito del medio ambiente hay muchos temas aún no resueltos adecuadamente en nuestro país.
- La ley de bosques. Costó mucho la sanción debido a las fuertes presiones: se suspendió por un tiempo la tala de bosques nativos; es un paso importante, pero provisorio. Recordemos que al menos el 30% de nuestros suelos están degradados o en riesgo severo.
- La minería a cielo abierto. A pesar de ser una actividad industrial de alto impacto ambiental, social y cultural, se sigue trabajando de esta manera. Hay varios pedidos de autorización para nuevos emprendimientos. Un tema para no descuidar.
- El tratamiento de la basura en los grandes conglomerados urbanos. No hay definición clara de cómo tratarla (tampoco en los pequeños): qué hacer con tanto material orgánico e inorgánico; cómo hacer para no contaminar el aire y las napas de agua en los basurales y zonas vecinas.
- Desechos radioactivos. No menos preocupante es la falta de planificación sobre estos desechos de las centrales de energía.
- Decrecimiento de la producción ictícola. Estamos en un punto crítico por la depredación de la merluza y el calamar debido a la falta de controles.
- El problema de las tierras de los pueblos originarios. Las tierras pobladas por aborígenes no están suficientemente amparadas; y ellos, a veces, son engañados o tentados a malvender.
- La venta de tierras cercanas a fuentes acuíferas. Es muy seria la problemática que genera la venta a extranjeros de tierras cercanas a fuentes de agua dulce. Especialmente cuando uno de los grandes problemas que deberemos afrontar en los próximos años será la escasez de agua en el mundo. ¿Está regulada adecuadamente? ¿No deberíamos tener un marco legal más actualizado y acorde tanto al derecho internacional como a las prácticas especulativas de capitales extranjeros?
Como se advierte, hay situaciones que debemos corregir en el mar, los ríos, la montaña, los bosques, la Pampa húmeda, las ciudades, los acuíferos en las distintas zonas del país.
Para debatir hoy y resolver mañana
Además de las preocupaciones mencionadas, hay temas importantes sobre el futuro inmediato, que aún no han sido debatidos suficientemente en la sociedad argentina.
-Los monocultivos. El más importante es el de la soja. ¿No se requiere una normativa
acerca del uso del suelo? ¿Es posible un debate serio sin presiones económicas? Hay sectores que se están beneficiando después de haber sido muy castigados en la década pasada. El Estado nacional obtiene un importante caudal de dinero gracias a las resistidas retenciones.
-Los agroquímicos (fertilizantes, pesticidas).
¿Son inocuos? Hay gente afectada por problemas respiratorios en cercanías de algunos campos. La contaminación se extiende a napas de aguas y de arroyos.
-Los biocombustibles. ¿Qué política se está pensando? Además de ser un buen agro negocio, ¿cumplen con la promesa de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o las aumentan? ¿Cambiaremos alimentos por alconafta o biodiesel? ¿En qué superficie se realizarán los cultivos? ¿Cómo se afectará el precio de los alimentos y el acceso de los más pobres a ellos? ¿Quedará la decisión a cargo de particulares, de las provincias? ¿No se trata de un debate importante a entablar en el Mercosur?
Lejos de Benito y Francisco
Desde una perspectiva cristiana el hombre es centro de la creación, pero también parte de ella. Esto significa que no puede ser su dueño, su abusador, ni su déspota dominador. Más bien ha de ser su servidor, trabajador, hermano, cuidador. Cuando se comporta de este modo, en vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creación, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebelión de la naturaleza, más bien tiranizada que gobernada por él (Centesimus annus, 37).
El papa Juan Pablo II destacó el lugar que ha tenido, desde siglos, en la vida cristiana en particular, la espiritualidad benedictina y la franciscana: han testimoniado esta especie de parentesco del hombre con el medio ambiente, alimentando en él una actitud de respeto a toda realidad del mundo que lo rodea (Discurso a los participantes del Congreso Internacional sobre ambiente y salud, 24 de marzo de 1997).
En el mensaje para
Hoy más que nunca la creación nos interpela con una llamada a la reflexión, la admiración, el respeto, la responsabilidad y el agradecimiento: ¿qué vamos a transmitir a las generaciones futuras? Nos cabe la grave responsabilidad de entregarles el mundo en buenas condiciones.
Que el buen Dios nos conceda la gracia de seguir rezando y trabajando por
El deseo de la paz (como en san Benito) era para san Francisco tan universal que abarcaba la creación entera. Así, la creación no es sólo un recurso económico, o una fuente de alimentación. Es ocasión de gratitud y alabanza al Padre del Cielo: Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra la cual nos sustenta y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
En todas las criaturas reconocía un origen común: el amor creador de Dios. En ese origen común se incluía a sí mismo y por eso es capaz de reconocerse hermano del sol, el aire, el agua
Nadie puede poseer a su hermano ni ser su dueño. Tampoco maltratarlo.
De estas grandes corrientes espirituales podemos beber y alimentarnos también hoy. Buscar la paz con los hermanos en una misma familia humana y con la creación toda como única casa que disponemos. Cuidar la casa es cuidar la familia que la habita y hacer más agradable la convivencia.
Reflexiones y propuestas
La problemática del medio ambiente se agudiza de modo cada vez más acelerado. Es importante su consideración global, porque la contaminación, el dióxido de carbono no usa pasaporte.
El planeta podrá ser considerado casa común si podemos hablar de una sola familia humana integrada por diversas etnias, culturas, costumbres. Tenemos un destino común. Así lo afirmó el Papa en el Mensaje de la Jornada mundial de la Paz ya citado: Pero también los pueblos de la tierra están llamados a establecer entre sí relaciones de solidaridad y colaboración, como corresponde a los miembros de la única familia humana: « Todos los pueblos dice el Concilio Vaticano II forman una única comunidad y tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre la entera faz de la tierra (cf. Hch 17,26); también tienen un único fin último, Dios».
Un desarrollo sustentable no implica abusar ni sobreexplotar
En la raíz del problema ecológico está el afán de lucro desmedido, la búsqueda de mayor rentabilidad en el menor plazo, sin medir consecuencias ni reparar daños. La estructura de las relaciones internacionales está basada en la fuerza y en el poder. El individualismo daña la propia generación y a las siguientes. No se piensa en las consecuencias que tendrán en las próximas décadas los envases plásticos, las pilas, los celulares, los equipos de computación, los electrodomésticos en general y los desechos nucleares. La tecnología actual permite pescar más peces de lo que los ritmos naturales permiten reproducir.
El abuso (y falta de control) de agroquímicos, la ausencia de rotación de cultivos están provocando procesos irreversibles de desertificación y pérdida de biodiversidad. Aún no conocemos los impactos reales de la ingeniería genética en nuestros cultivos, animales de crianza y sus entornos. Sólo desarrollando los conocimientos de los que hoy no disponemos en el transcurso del tiempo podremos conocer sus consecuencias en
La propuesta razonable es un estilo de vida más sencillo y austero. No basta con la libertad individual ni las leyes del mercado. Eso es responsabilidad de cada Estado y de los Estados en su conjunto. También cada ciudadano y las diferentes organizaciones sociales deben colaborar con el control de este cometido.
La tierra provee bastante para satisfacer las necesidades de cada ser humano, pero no para la avaricia de nadie (Mahatma Gandhi). Ha crecido la capacidad del hombre para incidir en los ciclos naturales y en la naturaleza en general. El imperativo es buscar respuestas a preguntas urgentes: ¿todo lo que es posible realizar, de por sí es legítimo? Dicho de otro modo: lo que se hace de hecho, ¿ya está?, ¿no es posible cuestionarlo? ¿Qué diferencia hay entre este modo de obrar y la ley del más fuerte?
¿Quiénes queremos que decidan sobre nuestro futuro?: ¿los poderosos, los más ricos, los que buscan el lucro desmedido, los que ven la naturaleza sólo como fuente de recursos, los que ven la felicidad en el consumo desmedido?
Es urgente recuperar una mirada del planeta como casa de todos y reforzar el compromiso de frenar el avance progresivo de daños que ya son irreversibles.
Haciendo teologías
En el marco de un intercambio entre teólogas latinoamericanas y alemanas, iniciado en noviembre de 2002, el programa de estudios Teologanda y el foro de teólogas católicas alemanas Agenda decidieron realizar un congreso del 25 al 27 de este mes en la sede de las facultades de Filosofía y Teología de San Miguel. La animación de la convocatoria está impulsada por las doctoras Virginia R. Azcuy (coordinadora general de Teologanda, aquí entrevistada) y Margit Eckholt (presidenta del Intercambio Cultural Latinoamericano-alemán, ICALA, por Alemania). Participarán, entre otras, Bárbara Andrade y María van Doren (México), Hedwig Meyer-Wilmes y Marie Theres Wacker (Alemania), Maria Clara Bingemer, Ana Maria Tepedino y Tania Sampaio (Brasil), Isabel Corpas y Consuelo Vélez (Colombia), Adelaida Sueiro y Birgit Weiler (Perú), Margot Bremer (Paraguay),
-En un país como el nuestro, a muchas personas les podría sorprender una mujer teóloga. ¿Cómo se te ocurrió dedicarte a esa disciplina?
-La vocación por la teología vino de la mano del bautismo en la Iglesia católica, que recibí a los 13 años al ingresar a un colegio religioso para cursar el secundario. Ese fue mi primer contacto vivo con el cristianismo, el comienzo de un camino de fe y vocacional que desembocaría años más tarde en la opción por la vida consagrada y por
-¿Por qué tu tesis de doctorado fue sobre Teresa de Lisieux en lainterpretación de Hans Urs von Baltasar?
-Eso también tiene que ver con mi búsqueda. Durante los primeros años de mi vocación había empezado a leer los manuscritos autobiográficos de Teresa de Lisieux y a vincularme con el Carmelo Teresiano, una vocación que me rondó mucho durante mis estudios de teología… De esta santa, me cautivaron dos cosas: su concentración contemplativa en el amor y su magisterio biográfico-teológico de alcance universal. Más adelante, con ocasión de una beca de ICALA en Alemania, donde estuve tres años, vinculé la espiritualidad teresiana con la interpretación del teólogo suizo H. U. von Balthasar, una combinación poco habitual en ese ámbito, pero que tuvo mucha difusión con motivo el centenario teresiano (1997).
-El hecho de que el programa Teologanda y otras iniciativas de mujeres en este campo privilegien las producciones colectivas y los lazos que las unen, ¿se debe, a tu juicio, a un hecho circunstancial o hay razones más profundas? ¿Existe una peculiaridad en la teología hecha por mujeres?
-Pienso que se trata de dos elementos diferentes, que pueden estar separados o darse juntos. En el caso de las teólogas latinoamericanas y caribeñas, se da un límite real: todavía no son muchas las teólogas nativas que alcanzaron el doctorado o desarrollan una carrera académica universitaria; esta misma dificultad nos impulsa a trabajar juntas para favorecer y facilitar emprendimientos. Ahora bien, también hay una opción personal e institucional para crear vínculos y construir proyectos comunes, lo cual comporta sus exigencias y no siempre es fácil. Personalmente he optado por una forma colectiva de hacer teología con otras mujeres, sin abandonar mi reflexión personal y el intercambio con compañeros teólogos.
Me parece que las teólogas, en general, intentamos trabajar juntas más allá de nuestras pertenencias institucionales con mayor frecuencia que los varones; ellos también realizan trabajos colectivos, por supuesto, pero pienso que lo hacen más vinculados a una institución o asociación. No estoy segura de que se pueda decir que nosotras tenemos más facilidad para relacionarnos; en todo caso me imagino que esto se apoya más en las pautas culturales que recibimos y no tanto en las fibras íntimas de nuestra naturaleza. La pregunta sobre la peculiaridad de las teologías hechas por mujeres daría para mucho
digamos, al menos, que representan un punto de vista único e irremplazable, todavía por descubrir en nuestro ámbito teológico y eclesial.
-La reflexión colectiva que están haciendo,¿compromete sólo a teólogas católicas, o piensan incorporar en el presente o en el futuro a teólogas de otras confesiones?
-Éste es un punto inquietante para mí. En la Argentina, cuando empezamos a reunirnos un grupo de teólogas amigas en 1998, éramos tres católicas provenientes de la Facultad de Teología de la UCA y dos de Iglesias reformadas vinculadas al Instituto Universitario de ISEDET. Desde mi propia experiencia, considero que este origen ecuménico que está en los cimientos de Teologanda marcó un horizonte de apertura, aunque el comienzo institucional del Programa en 2003 tuvo una configuración católica. La fuerza de estos inicios me permite afirmar la importancia de los vínculos personales ya sea para la construcción de anclajes y nexos institucionales, como para el desarrollo de nuevas formas de institucionalización. En el congreso participarán teólogas de distintas denominaciones religiosas, tanto panelistas como relatoras o ponentes; será una buena ocasión para conversar sobre futuras cooperaciones, tan necesarias en el marco de subdesarrollo teológico en que estamos las mujeres de nuestra región en comparación con otros contextos geográficos.
Como teólogas cristianas, la práctica del compañerismo podría representar una forma de ecumenismo teológico realmente profética: la opción está en nosotras. En la serie Mujeres haciendo teologías, el criterio de selección de las autoras fue científico y no de confesión religiosa; de hecho, entre las biblistas latinoamericanas, la mayor parte de las precursoras pertenecen a Iglesias reformadas, empezando por Elsa Tamez, metodista. Resumiendo, se podría decir que se buscan marcos de integración entre las distintas denominaciones, aunque las problemáticas y los acentos sean diferentes.
-Decías que en el origen de Teologanda se había dado una cierta confluencia de temas, ¿cuáles serían?
-Las primeras búsquedas se orientaron a pensar la realidad del sujeto-mujeres, de las experiencias propias que, aún siendo diversas, nos identifican en cuanto las vivimos y sentimos como mujeres. Una pregunta fundamental es cómo estas experiencias o perspectivas de mujeres, influyen a la hora de pensar
Surge un enfoque existencial diferente, un nuevo lugar hermenéutico ¡aunque las mujeres seamos tan antiguas como el género humano!, para pensar la fe cristiana en conexión con las experiencias propias y de otras/os. Esto tiene que ver, precisamente, con uno de los ejes temáticos del I Congreso de Teólogas: las biografías. La recuperación de historias de vida, de trayectorias individuales, grupales e institucionales son actualmente un recurso empleado con frecuencia en distintas disciplinas como la antropología, la historia oral, la sociología; las teologías hechas por mujeres también se interesan por aprender a deletrear estos mapas biográficos y etnográficos, justamente para poder incluir la riqueza de la diversidad en sus discursos.
Así surgen, por ejemplo, las teologías latinas, que representan las experiencias y las voces de varones y mujeres hispanas en EE.UU., las teologías womanistas, que incluyen las perspectivas de las mujeres afro-descendientes y sus comunidades, entre otras. En nuestro itinerario de reflexión, el recurso a estas metodologías sirve para plantearnos de qué mujeres hablamos según región geográfica, ubicación social, nivel educativo, realidad familiar y a quiénes queremos hablar y acompañar con nuestra teología ¿a las madres, las solteras, las ancianas, las niñas?. Al mismo tiempo, estas herramientas sirven para lograr un acceso a la vida cotidiana real de las mujeres, que nos ayuda a captar y expresar mejor los contenidos de una teología desde la perspectiva de las mujeres.
Un riesgo que hay que evitar es partir de la mujer de modo abstracto y universal, como si existiera de ella una esencia predeterminada o ideal que todas estamos llamadas a encarnar; esto no significa negar la realidad de la creación, varón-mujer, sino reconocer las atribuciones culturales y religiosas que se han asignado a cada uno de los sexos, es decir, admitir que la persona diferenciada sexualmente realiza un proceso de construcción de su subjetividad en el marco histórico-cultural en el que nace y crece lo que explica las diferencias de comportamiento que existen entre una mujer europea blanca, otra afro-descendiente en EE.UU. y otra perteneciente a la cultura aymara.
La confrontación con las experiencias reales pone en crisis los estereotipos de género por ejemplo, que las mujeres son afectivas, de inteligencia práctica y débiles físicamente y de los paradigmas tradicionales anclados en una especie de metafísica de los sexos el varón es activo y objetivo, la mujer pasiva y subjetiva. Los procesos de cambio culturales y sociales evidencian la necesidad de una ampliación de puntos de vista, sobre todo porque estas representaciones están en la base de muchas injusticias que son inaceptables como la división sexual del trabajo, la desigualdad en la participación política, las desventajas en la educación y la salud. La Conferencia de Aparecida se hace eco de estas realidades al afirmar: lamentamos que innumerables mujeres de toda condición no sean valoradas en su dignidad, urge escuchar el clamor, tantas veces silenciado, de mujeres que son sometidas a muchas formas de exclusión y de violencia. También asume el tema de la responsabilidad del varón y padre de familia, y critica la violencia que deriva del machismo, dando signos de una mirada encarnada en la realidad.
-De lo expuesto, nos preguntamos cómo transitar el camino, ya sea metodológico o de la reflexión grupal, en la perspectiva de la construcción de subjetividades y en la configuración o conformación de la identidad en los nuevos contextos socioculturales. ¿Qué las llevó a plantearse la temática de la subjetividad como eje del congreso?
-En realidad, la subjetividad no es exactamente un eje, sino una mesa temática dentro de un eje más amplio que es el de las biografías y esto en parte es así porque el tema de la construcción de las subjetividades exige un tratamiento interdisciplinario. Si bien la antropología teológica, moral, espiritual o pastoral pueden tener su palabra en esta conversación, es sobre todo en el cruce con las disciplinas de la filosofía, la sociología y la psicología que se puede lograr una comprensión más integral de estos temas. La teología no puede evitar la complejidad de las preguntas existenciales que surgen, pero sí puede elegir cómo buscar las respuestas.
En el programa Teologanda, desde el comienzo, intentamos caminar con consultores teólogos
¡porque también es importante la construcción de la subjetividad teológica de mujeres y varones en diálogo! También abrimos un intercambio con consultoras académicas de otras disciplinas: tuvimos que iniciar un plan de alfabetización en estudios de mujeres, estudios de género, teoría feminista y otros instrumentales de análisis, para poder conocer lo básico sobre los cuerpos teóricos y las discusiones actuales.
Esta tarea es ardua y escasean las personas e instituciones que se animan a ella, pero es indispensable para un aporte serio. Evidentemente, la identidad de la/s mujer/es y su misión viene preocupando a la Iglesia desde hace ya veinte años, si se toma como referencia la publicación de Mulieris dignitatem en 1988; también urge profundizar la identidad y la misión del varón, tal como queda expresado en Aparecida.
Ahora bien, resulta evidente que estos temas no pueden ser pensados sólo desde las fuentes las Sagradas Escrituras, la tradición, la teología, el magisterio. La teología cristiana está llamada a ampliar sus marcos de comprensión en diálogo con otras disciplinas para poder ir a fondo con los interrogantes humanos y capacitarse como experta para responder mejor a las aspiraciones de plenitud que plantean las personas de las sociedades actuales. En esta línea se inscribe lo afirmado por Benedicto XVI en el discurso inaugural de Aparecida: El Verbo de Dios, haciéndose carne en Jesucristo, se hizo también historia y cultura. Los procesos de construcción de la subjetividad también están atravesados por la cultura, por factores que tienen que ver con la comprensión de la familia, de la sociedad, de la educación, de lo religioso; asimismo estas dimensiones están marcadas por condicionamientos socio-económicos y étnicos.
Asumir la complejidad de esta condición histórica, para discernirla y orientarla, está en el centro de la misión de la Iglesia y del servicio teológico a
Ella se preguntará, desde el punto de vista cristiano, cuál es su papel en la sociedad: si la cosa pública le compete sólo al varón o si ella, aun teniendo hijos y responsabilidades familiares, no está llamada también a ese espacio. El discurso de la Iglesia (católica), por su parte, se ha ido ampliando en sus puntos de vista: si bien siempre privilegia el cuidado de la vida, la atención de la familia, los hijos, lo hace sin clausurar el espacio público en el cual también se juegan la dignidad y los derechos de la mujer.
Es positivo que la Iglesia siga acompañando con apertura los procesos de maduración de mujeres y varones cristianos, además de ofrecer sus orientaciones doctrinales y pastorales, porque los cambios continúan, como lo muestran los ajustes de roles en la vida cotidiana de muchos matrimonios de nuevas generaciones. También me parece decisivo que la teología pueda hacer su aporte para que los procesos de identidad se encaminen hacia un reconocimiento y un compromiso con la alteridad, para que las relaciones entre varones y mujeres lleguen a ser de reciprocidad y colaboración mutua, imagen de Dios trinidad.
El nuevo superior general de los jesuitas
Hoy las noticias recorren el mundo en instantes. En seguida supimos que el hasta ahora poco conocido Adolfo Nicolás es el nuevo superior de los jesuitas, un español llegado del Extremo Oriente (como antes el padre Pedro Arrupe), esencialmente misionero, director por largo tiempo del famoso Instituto Pastoral de Asia Oriental, que tanto contribuyó a divulgar el Concilio Vaticano II en la región, incluyendo India, provincial en Japón entre 1993 y 1999 y, recientemente, de
¿Qué más decir sobre su persona? Al día siguiente de la elección dirigió su palabra en la iglesia del Jesús en Roma. En su homilía precisó que no se trataba de un mensaje al mundo. De la lectura de Isaías (42, 1ss) subrayó la idea de servicio, para retomar la expresión de san Ignacio: servir y amar. Inmediatamente se refirió a los pobres diciendo: La fuerza del servidor es Dios. Nuestra fuerza no tiene otro origen: no proviene de fuerzas exteriores, como se pueden encontrar en la política, en los negocios, en los medios de comunicación, en los estudios, en los títulos ni en la fuerza interior de
Como pasa con los pobres. Eso fue para él lo más significativo. E inmediatamente lo amplió con un ejemplo: una experiencia que me marcó profundamente. Se trataba de una mujer filipina que había tenido muchas dificultades para integrarse en la sociedad japonesa, una mujer que había sufrido mucho. Otra filipina fue a pedirle consejo: Tengo dificultades con mi marido, y no sé si divorciarme, si continuar
. Le pedía consejo sobre un problema bastante habitual. La primera le respondió: No sé que decirte en este momento, pero ven conmigo a la iglesia y recemos, porque a nosotros, los pobres, solamente nos ayuda Dios. Me conmovió la verdad de estas palabras. Los pobres no tienen más que a Dios para encontrar
Más tarde continuó: no nos olvidemos de los pobres, ellos son nuestra nación. Evocando a san Pablo cuando se dirige a las Iglesias ricas pidiendo por los pobres de Jerusalén, agregó: no olvidemos a los excluidos del mundo globalizado, donde sólo tienen cabida los grandes. Los disminuidos, para quienes el mensaje de la salvación es todavía un sueño, son nuestra nación.
¿Y los otros? (además de los pobres) se preguntó el padre Nicolás. Los otros son nuestros colaboradores si participan de la misma perspectiva, si tienen el mismo corazón que Cristo nos dio. La cuestión entonces para
Este hombre ha trascurrido tres años de su vida junto a las poblaciones pobres y simples de una parroquia. Anteriormente, había impulsado la creación de un centro para los jornaleros sin domicilio estable ni documentación, provenientes de todas las regiones de Asia, asentados en una suerte de tierra de nadie en Kamagasaki, en la periferia de la gran ciudad de Osaka. Impresionante ver (como pude constatarlo en mi visita) el inmenso galpón donde cada día los jornaleros y asalariados que trabajan en condiciones inimaginables de explotación, son contratados por sólo un día, sin seguridad alguna, por toda clase de empresas, principalmente constructoras. Camiones y coches los recogen en el galpón a la mañana para devolverlos al anochecer. Y ¿dónde duermen? Sí, Adolfo Nicolás conoce estas situaciones humanas.
¿Qué más sabemos de él? Según refirió a una publicación jesuita australiana, sostuve ocho encuentros con el padre Arrupe. Estos fueron sus principales observaciones: se trataba de una personalidad cálida y de un hombre de una conversación maravillosa; un visionario ¡su visión e intuición superaban largamente su teología!. Un hombre de fuego. Un hombre que experimentó el sufrimiento, en particular en los años de incomprensión y desconfianza por parte de
Consultado en la víspera de su viaje a Roma sobre
Necesitamos realizar una recreación, osó decir el padre Nicolás. Hace poco hemos hablado del padre Arrupe como nuevo fundador, como el segundo fundador de
Este es el espíritu que ha soplado durante la 35ª Congregación General de la Compañía de Jesús, la que eligió al padre Nicolás, y aun en curso cuando escribo estas líneas. Soy jesuita. Y lo digo sin presunción frente a la enorme exigencia que ello implica. Rezo a Dios para que estemos a la altura de lo que nos espera, algo para nada indiferente a la Iglesia entera.
La recurrente crisis política italiana
A punto de realizarse las elecciones en España, país peligrosamente dividido otra vez en dos mitades, con aparente ventaja a favor de José Luis Rodríguez Zapatero, y mientras la opinión pública francesa comienza a dar signos de cansancio frente al hiperkinético y mediático Nicolás Sarkozy, Italia, una gran nación, de gran peso en Europa y en el mundo, repite la situación crítica que le es tan familiar: gobierno derrotado en el Parlamento; fin de la legislatura antes de término; convocatoria a elecciones; necesidad de reformas electorales, institucionales, y estructurales; desconfianza externa; bajo crecimiento económico; descrédito de los partidos y de la clase política; incertidumbre y hastío en la población. ¿Cómo es posible, todo de una vez? Italia despierta perplejidades. Resulta incomprensible que contando con talento en abundancia en todos los órdenes, incluido el filosófico, el político y la creatividad artística no encuentre la vía adecuada para superar el bloqueo que
Insistimos: dispone de casi todo a su favor. Ahí están los escritores, intelectuales, filósofos y también los políticos, avezados, inteligentes. Al desaparecido Norberto Bobbio se suman los no menos sabios Giovanni Sartori, Claudio Magris o Massimo Cacciari y podríamos agregar varios más. Pero no hay caso, Italia está bloqueada. La acumulación de factores negativos es abrumadora: desde la deuda pública (la más alta de
Ahí están, como muestra, las valiosas investigaciones periodísticas y científicas, para constatarlo. El mayor best-seller (más de un millón de copias vendidas) es un trabajo de los periodistas Sergio Rizzo y Gian Antonio Stella:
A quienes conocemos un poco y también amamos a Italia, la de tantísimos antepasados de nuestro país (Argentina quizá sea el país más italiano fuera de Italia), nos invade el deseo de verla parece casi un hechizo. Deberá sacudirse muchas telarañas y fantasmas de encima. Hace falta una reforma realmente profunda, no un mero transformismo (palabra usual en el rico vocabulario político italiano).
El primero es el régimen electoral, bloqueado por un maniático proporcionalismo a ultranza, no usado nunca, o ya superado, por el resto de los grandes vecinos. No es posible una tan extensa y casi siempre contradictoria y hasta destructiva distribución de pequeños poderes, que no han demostrado otra cosa que su inveterada capacidad de incapacitar al gobierno y destruir coaliciones y administraciones reiteradamente. De esto existe ya sobradísima conciencia. No se habla casi de otra cosa. Pero si lo logran al fin, luego de la próxima elección (y ello está por verse) ese sería apenas el primer paso. Son aún más importantes las esenciales reformas ausentes en casi todos los órdenes, para destrabar una nación de enorme creatividad, capaz de dar al mundo más de lo que ahora rinde. Algunas reformas esenciales, que vienen de arrastre desde hace años, son la de las profesiones, la del mercado del trabajo, la de las variadas y superpuestas administraciones (municipal, provincial, regional, nacional). A ello se suman las cuestiones pendientes del federalismo y la marcada deficiencia y burocratización meridional, que siempre amenaza con dividir a Italia en dos.
El Estado necesita ser gobernado con una verdadera mayoría, estable y con un mandato claro, concreto y viable. Ya se ha logrado en parte, no del todo, una relativa concentración partidaria en dos centros mayores: el Partido Democrático, liderado por Walter Veltroni, alcalde de Roma, y el Popolo della libertà, liderado por il cavaliere Silvio Berlusconi. Pero muchos creen (y los nombrados no descartan) que será necesaria una gran coalición aparte de la concentración ya dicha para abordar la primera fase, que es la reforma electoral. Hubo ejemplos ilustres en el pasado, pocos pero esenciales, e Italia lo necesita de nuevo: puede y debe dar mucho más de sí misma para superar esta crisis.
La embajada ante la Santa Sede
A mediados de un febrero caluroso, cuando escribimos estas líneas (aclararlo no es ocioso, dada la velocidad de los acontecimientos), la embajada argentina ante
Es una regla básica del derecho diplomático internacional, plasmada en la Convención de Viena que regula la cuestión y que es norma vigente tanto para la Argentina como para
¿Qué ocurrió en el caso? Al concluir la gestión de Néstor Kirchner, terminó también la suya como embajador (por cierto, excelente) el licenciado Carlos Custer. El nuevo gobierno obtuvo el acuerdo del Senado para nombrar embajador al ex ministro de Justicia, doctor
Aunque
El embajador argentino en la India no podría sentirse ofendido si en una recepción no le sirven carne de vaca; ni el embajador en Israel agraviarse porque el canciller no lo recibe en sábado; ni el embajador en Arabia Saudita porque el rey no reciba a su mujer vistiendo minifalda. Nadie podría alegar ante semejantes torpezas, que haya un agravio a la gastronomía, la religión o las mujeres argentinas, en lugar a la respuesta esperable ante una elección desatinada.
Ni
Por otra parte, ese estado civil igualmente irregular para la ley argentina (ya no para el derecho canónico), también generaría dificultades en cualquier otro sitio. ¿Debería darse el pasaporte diplomático que corresponde a las esposas de embajadores, a quien convive con un embajador sin ser su cónyuge ni tener impedimento civil para serlo? ¿Deberían otros estados dar el tratamiento de cónyuge a quien no lo es para la ley de su propio país? Nuevamente, no hay aquí una condena moral, sino la consecuencia de una elección libre, que tendrá sus motivos, pero que también debe tener sus efectos.
En definitiva, nos duele comprobar la falta de prudencia y acierto con que se manejan cuestiones delicadas. Dando por descontado que en la elección del embajador no se pretendió una provocación deliberada (porque al mismo tiempo hubo gestos de buena voluntad y acercamiento hacia la Iglesia), hay que concluir que hubo torpeza o descuido donde no debió haberlos. La escalada verbal protagonizada por personas cercanas al Gobierno, no ha hecho más que exponer a la opinión pública aspectos privados de la vida de una persona, dañando su intimidad, y reduciendo el margen para una salida elegante del problema. En lugar de esto, se propone una suerte de regateo bajo amenaza, donde se presiona para violentar las normas de
Cabe esperar que el buen sentido prevalezca.
EE.UU. y su proceso electoral
Todo proceso electoral en los Estados Unidos contiene un procedimiento singular que merece atención, tal vez no para imitarlo pero sí como herramienta que permite el control de calidad del conocimiento respecto de reformas políticas sustanciales. Entre nosotros, lo sucedido en las últimas elecciones nacionales, que reprodujo en escala mayor lo expresado en comicios provinciales, la intención de profundas reformas manifestada por actores importantes del oficialismo y de la oposición parece evocar una vez más lo que Aron llamaba política literaria o Juan Bautista Alberdi revoluciones gráficas, frustrando así nuevamente la probabilidad concreta de remover graves vicios públicos.
Una nota que recibimos de Robert Potash a propósito de las primarias es-tadounidenses señala que éstas permiten una participación popular de notable extensión, mucho mayor que el sistema anterior, que consentía a las convenciones estatales y partidarias escoger, pero a su vez no impedía producir una elección que ya estaba acordada detrás del escenario. Ahora son los partidos políticos en cada estado los que deciden si se llevará a cabo una elección primaria y cuándo hacerlo; además son las ciudades y los pueblos del estado los que mantienen los padrones electorales, distribuyen las boletas, conducen la elección y recuentan los votos.
Todo lo cual tiende a garantizar la transparencia de los procedimientos, aun cuando puedan existir fallas en los mecanismos electrónicos de votación. Los resultados de las primarias determinan la asignación de delegados a la convención nacional entre los candidatos contendientes, ya sea por la norma en la que el ganador se queda con todas las bancas, como en la mayoría de las primarias republicanas; o por un sistema proporcional, como sucede en la mayoría de las primarias demócratas, con normas tendientes a evitar la borocotización (sic).
El sistema de las primarias no carece de inconvenientes, pero es el que ha permitido que emergiera un Barack Hussein Obama, nacido en Hawaii, de ascendencia kenyana, relativamente desconocido para el país en general, generando entusiasmo en los jóvenes y apelando a ellos y a los independientes para su cruzada a favor del cambio. Las primarias también han permitido a Hillary Clinton demostrar su impresionante dominio de cuestiones sustantivas, exhibir sus habilidades como polemista y su predisposición para ser la primera mujer presidente en la historia política estadounidense. Así también John McCain, un republicano moderado, crítico de los neoconservadores extremos. De tal modo, el centro del espectro político norteamericano aparece poblado.
El generoso aporte de Potash, un clásico contemporáneo por sus escritos dedicados a la historia de la Argentina, puede ampliarse si nos internamos en la singularidad del procedimiento, en los temas de la campaña entre ellos, Irak y el intercambio duro pero público de los candidatos sobre sus ideas respecto del terrorismo, la droga, la relación con los organismos internacionales, el aborto, la educación, la salud pública, la seguridad social…
¿Se proyectará de nuevo la imagen de la fifty-fifty nation? ¿Cómo jugarán la dimensión religiosa en una nación donde tiene una importancia fundamental (y peligrosa, si se trata de la llamada Christian Right) y los temas económicos, que sin embargo no aparecen como decisivos para el alineamiento de las fuerzas políticas?
No deja de llamar la atención que los republicanos, a pesar de la muy mediocre gestión de Bush, estén situando al republicano McCain como competidor para nada desdeñable, frente al excepcional desempeño de Obama y al ritmo pausado y tradicional de fondistas como Hillary. Un proceso relevante por tratarse de la república imperial, e importante como espejo donde mirarse, si se quiere construir una poliarquía democrática y competitiva.
Mayores amenazas para la economía mundial
La Argentina está hoy mejor preparada que ante otras crisis del pasado reciente para aguantar el chubasco. Aun así, es peligroso el triunfalismo reinante que nos augura ahora mismo varios años de crecimiento al 10%, algo imposible en las actuales condiciones externas e internas.
Con los Estados Unidos cada vez más cerca de la recesión, Japón otra vez a los tumbos y Europa desacelerándose, la pregunta del momento es: ¿hasta qué punto podrán los países emergentes desengancharse de esta crisis y seguir creciendo? Los riesgos son grandes para todos, aunque en distinta medida.
Los países desarrollados sin Rusia generan casi el 75% del PIB mundial en dólares corrientes y el 60% en dólares de paridad (equivalencia en relación a otras monedas). La desaceleración de las poderosas locomotoras norteñas no será inocua para los países en desarrollo, a pesar de que éstos han aportado nada menos que la mitad del crecimiento mundial en 2007. Los grandes progresos de la ciencia económica para disminuir la frecuencia y la intensidad de los ciclos gestados a partir de la tragedia de la crisis de 1929 y de los aportes de Keynes y otros no han sido todavía suficientes para impedirlos ni, mucho menos, para evitar errores de políticas.
Fue un verdadero desatino de
Asia apenas supera el 15% del PIB mundial y el 27% en dólares de paridad por lo que su dinamismo ayudará pero no alcanzará a impedir que los países emergentes sean afectados por el menor crecimiento o la recesión en el mundo desarrollado. Una de las grandes peleas de fondo como se manifiesta en los reclamos de la última reunión del G7 es que el Asia Pacífico (salvo, quizás, Japón) revalúe sus monedas contra el dólar, que ahorre menos y consuma más. Tan insostenible como el déficit externo norteamericano del 6% del PIB es el superávit de China del 12% del PIB (400.000 millones de dólares).
Un casi impensable acuerdo monetario y cambiario del G7+ Rusia y China limitaría la intensidad y la duración de
En razón de su situación fiscal y de las reservas del Banco Central, la Argentina está hoy mejor preparada que ante ninguna otra crisis del pasado reciente para aguantar el chubasco. Aun así, es peligroso el triunfalismo reinante que nos augura ahora mismo varios años de crecimiento al 10%, imposible en las actuales condiciones externas e internas. Más serio, prudente y realista sería encarar ya mismo un ataque a fondo a la inflación y una mayor austeridad fiscal, porque entonces sí la Argentina reduciría el impacto negativo del complejo marco mundial y podría sostener un par de décadas un crecimiento del 6% anual.
Inevitables interrogantes
El veterano y polémico Giulio Andreotti, protagonista de la escena política italiana durante décadas, solía decir que al pensar mal de los demás se pecaba pero también, por lo general, se acertaba. La afirmación puede sonar excesivamente pragmática, y hasta injusta, pero ¿por qué no ensayar, por un momento, la aplicación del dicho frente a la coyuntura nacional? O, en todo caso y sin llegar a esos extremos, permitirnos plantear algunos interrogantes que tienen que ver con la política y el futuro de los argentinos.
El 10 de diciembre del año pasado, cuando
Con todo derecho, y una sabia cuota de prudencia, algunos creen que es prematuro todavía opinar sobre
El episodio Lavagna y las posteriores afirmaciones del ex presidente Eduardo Duhalde exigirían un editorial aparte. Prolijo, distante, suficiente (¿oportunista?) el ex ministro de economía que se había demostrado hábil piloto de tormentas y, luego, una de las alternativas a los Kirchner, ¿qué es hoy? ¿Un reaseguro duhaldista dentro del peronismo ante una eventual crisis, o un instrumento en las manos de Kirchner para guiñarle el ojo a la clase media y dar la impresión de que margina, por el momento, a los piqueteros de Luis DElía? Cierto es que el actual acuerdo Kirchner-Lavagna no impide, sin embargo, que se vuelvan a enfrentar en un futuro.
¿Qué significa la reorganización interna del partido justicialista? ¿Qué comporta? ¿Adónde apunta? Si el peronismo siempre se sintió más cómodo como movimiento que como partido, la actual gestión parecería ser una suerte de operación para sumar poder. El kirchnerismo (o, como algunos lo llaman, el nestorismo, para que no quepan equívocos con el cristinismo), ¿apuntaría a estructurarse como una fuerza hegemónica según la voluntad personal de Kirchner? Sostener que la reorganización del peronismo es una jugada a favor de lo institucional, supone admitir que la realidad argentina impone un concepto de institución no muy afín con lo republicano.
Si adoptamos una visión agonal de la política, de una sociedad en estado de naturaleza, capaz de sobrevivir sin instituciones, no debemos confundirnos: crear reglas no necesariamente es crear instituciones para una democracia republicana.
También las mafias que perduran tiene reglas, brutales y claras.
A todo esto se suma una tendencia generalizada: desde los radicales K, pasando por Roberto Lavagna hasta lo que, con acierto, se describía como la peronización del empresariado. Con preocupación se advierte que en todos los niveles de nuestra sociedad (dirigentes sociales, empresariales y políticos; periodistas e intelectuales; sindicalistas y activistas de los derechos humanos; ambientalistas
) tiende a aceptarse una peligrosa reducción de opciones y una consecuente simplificación de los discursos.
¿El peronismo podría llegar a ser una suerte de PRI mexicano, cuya razón de ser fuera sustancialmente la acumulación y la preservación del poder? Conscientes de que el escaso interés institucional en la Argentina no es patrimonio único, ni mucho menos, del peronismo, conviene observar lo brutalmente descarnado que se muestra ese desinterés entre los justicialistas. Y si bien todo político tiende a acumular poder, y es verdad que lo acumula no quien quiere sino quien quiere y puede, la pregunta que sigue en pie es: ¿poder para qué? ¿Sólo para perpetuarse? También Raúl Alfonsín fue tentado por las ilusiones mesiánicas de generar un gran tercer movimiento histórico, pero las circunstancias o su propia incapacidad nos libraron de ese mal.
Una cantidad de entuertos van cayendo en el olvido o son arrasados por los vientos de nuevos escándalos: el cuestionado crecimiento patrimonial del matrimonio patagónico, la increíble pasividad del gobierno ante el corte de los puentes a Uruguay por parte de los vecinos de Entre Ríos, otros desaguisados de nuestras relaciones exteriores y los ya pintorescos (si no fuera por la anomia creciente) cortes de calles y tomas de edificios.
¿No marca esto una efectiva corrida del Estado? Mientras tanto, seguimos adelante gracias al precio de los granos (sin políticas responsables en la rotación de los cultivos, ni la creación de fuentes de recursos alternativos, industria, ni valor agregado a los bienes del campo, empezando por la carne y los productos lácteos); y sin aprovechar con seriedad la favorable coyuntura económica internacional en este sentido. Por otra parte, ¿hemos atendido las advertencias de la crisis norteamericana, que en algún momento nos afectará? Y la emergencia energética, ¿se superará después del verano o reaparecerá en el invierno, agravada ahora por la incapacidad de Bolivia para atender nuestra demanda de energía?
El mediano y largo plazo no fue la fortaleza del gobierno de Néstor Kirchner y tampoco parece serlo para el de su esposa, aparentemente más preocupada por el lucimiento personal que por
Otro tema para editorializar, por lo grave y complejo, es el de la inseguridad creciente (¿habría que decir del delito y la criminalidad?), donde los oscuros y poderosos entramados de la droga están casi siempre presentes.
Demasiadas preguntas para un comentario. Demasiadas para un país y para una sociedad. Pero no por eso dejan de ser decisivas para el futuro. De poco sirve esconder la cabeza o refugiarse en un miope presente.
Siempre se vuelve al gran interrogante: ¿por qué otras naciones han avanzado de manera mucho más respetuosa de lo institucional que nosotros? Sin dirigir la mirada al hemisferio norte, podemos señalar a Chile, Uruguay o Brasil. La discrecionalidad en la asignación y la magnitud de los recursos que maneja el matrimonio Kirchner (con el único triste precedente similar del proceso militar 1976-1983) es un dato de la realidad, pero no marca un destino ineludible. ¿Cómo construir en nuestro país una nueva cultura política, menos enferma de apetencias personales desmedidas? Conviene recordar el concepto de virtud en Aristóteles y releer El rey Lear o Macbeth de Shakespeare.




