Julio 2009
La droga en las villas, despenalizada de hecho
Miles de mujeres y de hombres hacen filas para viajar y trabajar honradamente, para llevar el pan de cada día a la mesa, para ahorrar e ir de a poco comprando ladrillos y así mejorar
La contracara, el lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde el 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado. Habitualmente ni la fuerza pública, ni ningún organismo que represente al Estado se mete en la vida de estos chicos que tienen veneno en sus manos.
Ante la confusión que se genera en la opinión pública con la prensa amarilla que responsabiliza a
La vida para los jóvenes de nuestros barrios se fue tornando cada vez más difícil hasta convertirse en las primeras víctimas de esta despenalización de hecho. Miles arruinados en su mente y en su espíritu se convencieron que no hay posibilidades para ellos en la sociedad.
Por otra parte profundamente ligado al tema de la droga se da el fenómeno de la delincuencia, de las peleas, y los hechos de muerte violenta (estaba dado vuelta). Esto nos hace tomar conciencia de otro gran tráfico que hay en nuestra sociedad que es el tráfico de armas, y que visualizamos como fuera de control. Cuando vemos muertes causadas por menores adictos, también nos preguntamos ¿quién es el que pone el arma en manos de los menores? De este espiral de locura y violencia las primeras víctimas son los mismos vecinos de la Villa.
La destrucción pasó como un ciclón por las familias, donde la mamá perdió hasta la plancha porque su hijo la vendió para comprar droga. Estas familias deambularon por distintas oficinas del Estado sin encontrar demasiadas soluciones año a año. Toda la familia queda golpeada porque su hijo está todo el día en la calle consumiendo. Asombra ver como ese niño que fue al catecismo, que jugaba muy bien en el fútbol dominguero, hoy está perdido. Causa un profundo dolor ver que esa niña que iba a la escuela hoy se prostituye para fumar paco.
La despenalización de hecho generó inseguridad social. La raíz de la inseguridad social hay que buscarla en la insolidaridad social (1). A poco que nos pongamos a la luz de Palabra de Dios, descubrimos que como sociedad no nos hemos movilizado suficientemente ante el hecho dramático del hambre de los niños, que da lugar a adolescentes débiles física y mentalmente. Con madres y padres angustiados sin trabajo o changas mal remuneradas. A los que les resulta más difícil entusiasmar a sus hijos con actividades en clubes y cursos o cualquier otra forma positiva de ocupar el tiempo, ya que no cuentan con el apoyo y el dinero necesario. Se generan así situaciones infrahumanas aprovechadas a su vez, por los gananciosos distribuidores de droga.
Como sacerdotes y vecinos de estas barriadas humildes, sentimos la llamada evangélica de acompañar a aquellos niños, adolescentes y jóvenes que en gran cantidad se encuentran en este infierno de la droga y a la vez de exhortar a la conversión a los que pisotean la dignidad de los mismos de esta inescrupulosa manera, avisándoles que Dios y la Virgen les van a pedir cuentas.
Ahora escuchamos hablar de despenalizar en el derecho el consumo de sustancias. Nos preguntamos: ¿ministros y jueces conocen la situación en nuestros barrios? ¿Han dialogado con el hombre común de
¿Cómo decodifican nuestros adolescentes y jóvenes el mensaje: se puede consumir libremente, por ejemplo cocaína?
Algunas propuestas
Cuando un cura se acerca y saluda a los chicos y chicas que están en los pasillos de consumo, en esos lugares de tristeza y desesperación, recibe generalmente preguntas y pedidos de este tipo: ¿Dios a mí me ama? ¿Me voy para arriba o para abajo? Padre me da la bendición de Dios. ¿No me ayuda a salir de este lugar?, no aguanto más esta vida
Apoyándonos en el Evangelio de Jesús nosotros creemos que cada persona es sagrada, cada una tiene una dignidad infinita, ninguna vida está de sobra.
Por eso nos resistimos a mirar esta realidad social desde los papeles de las estadísticas, desde los fríos números. Desde esta perspectiva un adolescente que comienza hoy a consumir paco, es sólo uno más. ¿Qué importancia tiene esto si no afecta a los números y estadísticas que aletargan nuestra conciencia y nuestro compromiso? Tal vez esta mirada se inquieta si los números crecen demasiado, nada más.
Nosotros queremos intentar mirar la realidad desde el corazón de Dios. Es que Dios no quiere que ninguno de sus hijitos se pierda, para todos quiere una vida plena.
Por eso sin ser expertos en la materia, aunque con cercanía diaria con esta realidad, acercamos algunas propuestas-intuiciones en base a las cuales estamos trabajando. De hecho en varias Villas venimos transitando distintos caminos de prevención, recuperación y reinserción; de acuerdo con cada realidad y con las posibilidades que contamos.
Prevención
No hay que ser ingenuos, la tríada hambre-criminalidad-droga es demasiado fuerte. Frente a esta dramática situación tenemos que tomar conciencia de que hay que realizar un trabajo de prevención sistemático y a largo plazo.
Nos parece que se trata principalmente de crear ámbitos de contención y escucha de nuestros niños, adolescentes y jóvenes en este sentido no es menor todo lo que se haga para fortalecer a sus familias. Ámbitos de recreación y de construcción de un proyecto real para su vida. La verdad es que se logra poco con el no a la droga sin un fuerte sí a la vida.
Muy unido al tema del consumo de droga, tal vez como una de sus grandes causales esta la falta de sentido, de un horizonte hacia el cual caminar. El aburrimiento, el tedio, el no tener que hacer, van minando la pasión por la vida y donde no hay pasión por ella, aparece
Nuestro país tiene una enorme deuda social. La deuda social es también una deuda existencial de crisis de sentido de la vida: se puede pensar legítimamente que la suerte de la humanidad está en manos de quienes sepan dar razones para vivir (4).
El sentido de la vida se adquiere por contagio, los valores se descubren encarnados en personas concretas, por eso, la importancia fundamental de generar en nuestros barrios líderes positivos que puedan trasmitir valores vividos por la fuerza de su testimonio.
Tenemos por otro lado que aprovechar los ámbitos que existen y que son naturalmente lugares de prevención, como por ejemplo la escuela. La escuela es el principal mecanismo de inclusión. Quienes se van de la escuela pierden toda esperanza ya que la escuela es el lugar donde los chicos pueden elaborar un proyecto de vida y empezar a formar su identidad. En la actualidad, la deserción escolar no suele dar lugar al ingreso a un trabajo sino que lleva al joven al terreno de la exclusión social: la deserción escolar parece significar el reclutamiento, especialmente de los adolescentes, a un mundo en el que aumenta su vulnerabilidad en relación a la violencia urbana, al abuso y a la adicción a las drogas o al alcohol. Si bien la escuela puede no lograr evitar estos problemas, la misma parece constituir la última frontera en que el Estado, las familias y los adultos se hacen cargo de los jóvenes, en el que funcionan, a veces a duras penas, valores y normas vinculados a la humanidad y la ciudadanía y en el que el futuro todavía no ha muerto (5).
Por eso no hay que quedarse en el mero demandar cosas a la escuela en general y a los docentes en particular, sino que hay que apoyar decididamente su fundamental labor. La educación es un camino real de promoción por eso son necesarias más escuelas y mayor presupuesto para educación en los barrios más pobres de la ciudad.
Nos parece conveniente proponer la posibilidad de que se dicte una materia específica de prevención de adicciones ya desde la primaria, tal vez desde el preescolar. No nos referimos a esa prevención que explica el tipo de drogas, o como se consumen etc. Nos parece más conveniente un tipo de prevención que transmita a los chicos que tenemos vida y esta vida es sagrada y por eso tenemos que aprender a cuidarla. Hay material elaborado a partir de experiencias en zonas de alta vulnerabilidad social que se puede utilizar (6). Si fuera necesario, la delicadeza del tema amerita un proyecto de ley en la legislatura que al aprobarse posibilite el dictado de la misma.
El abordar la tarea de la prevención de las adicciones requiere un trabajo hecho con esperanza, con la confianza audaz de que es posible crear ámbitos sanos y dichosos que ayuden a curar las heridas. A quienes dicen trastornos precoces efectos durables se les puede responder que los trastornos precoces provocan efectos precoces que pueden durar si el entorno social y familiar los convierte en relatos permanentes (7).
Mirar con esperanza esta difícil situación que vivimos en nuestros barrios nos aleja de una mirada fatalista. Por otro lado nuestra fe católica nunca dijo que algunos están predestinados a vivir bien y otros a
Recuperación
Cuando las estadísticas nos dicen que son demasiados niños, jóvenes y adultos que fuman pasta base, tengamos por seguro que llegamos tarde. La pregunta es: ¿queremos seguir llegando tarde? Son personas, seres humanos que mueren o quedan con una vida hipotecada. Por ellos hay que hacer algo ya. Aunque sólo salvemos a uno.
Pedagogía de la presencia (8)
El primer paso es acercarse a los chicos, no esperar a que estos golpeen las puertas de nuestras instituciones. Este primer paso es a la vez una afirmación de la dignidad de estas chicas, de estos chicos, del valor sagrado de sus personas; no son vidas que estan de sobra, que molestan, o que afean nuestros barrios. Este primer paso es acercar el corazón. Corazón que se acerca es corazón que ve y se deja tocar por este doloroso grito y por eso se pone a su escucha. El hábito de la escucha no es algo común en nuestros días y es esencial para un verdadero encuentro. Si escucháramos más, seguramente el nivel de violencia que vivimos bajaría notablemente
Ponerse a la escucha no es buscar que rápidamente acaten las pautas sociales. A veces queremos que rápidamente cumplan normas, que respeten derechos para entrar en sociedad, cuando como sociedad no les hemos respetado sus derechos más elementales.
Acercarse, caminar los barrios, escuchar, encontrarse es el primer paso imprescindible.
Adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos
La burocracia expulsa, pone trabas (excesivas entrevistas y requisitos), en definitiva pone en riesgo la vida de muchas personas. Además muchas veces la realidad de los procesos de recuperación está marcada por los números-dinero (becas por un año, ese sería el tiempo de recuperación), dejando a un segundo plano los procesos personales.
Por consiguiente teniendo en cuenta el proceso de cada persona hay que discernir que camino de recuperación proponerle: atención ambulatoria en un centro de día; internación en una comunidad terapéutica, etc.
Por otro lado es necesario adaptarse a la realidad de los más pobres. Por ejemplo se da el caso de mamás que consumen y no tiene con quién dejar a sus hijos; hay que plantearse entonces la posibilidad de que ingresen juntos en un mismo lugar.
Hay que poner el centro de nuestro esfuerzo en adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos; creando ámbitos que rompan las cadenas invisibles que esclavizan a nuestros adolescentes y jóvenes.
Hoy vivimos la cultura de
A veces se busca transmitir la idea de que: estamos trabajando fuertemente en la lucha contra la droga. Es así que por ejemplo se abre un solo centro de recuperación para toda una ciudad y se empapela la misma para dar una buena imagen. Si se da imagen de algo que no es, que en realidad se está haciendo insuficientemente, no solo se corre el riesgo del autoengaño, sino que quedan vidas en el camino.
En relación a esto último hay una responsabilidad grande de los publicistas y de los medios de comunicación en general, valga como ejemplo este verano: Por un lado la propaganda de una bebida alcohólica en la playa que al parecer era sinónimo de plenitud y alegría, por otro lado la realidad de la violencia como consecuencia del exceso de alcohol en muchos jóvenes en la costa.
Tal vez esto sea una llamada de atención para que veamos que como sociedad estamos dejando muy solos a nuestros adolescentes y jóvenes. No les enseñamos que hacer frente al aburrimiento, la tristeza, la bronca o la soledad, etc. No les mostramos que no hay que encontrar algo para combatirlas sino encontrar a alguien con quien compartir y hablar de lo que les pasa. Hablar y compartir con alguien que los puede ayudar es lo contrario a la adicción.
El mundo adulto no puede ausentarse, no puede desproteger a los niños/as y adolescentes. La justicia debe proteger a esos chicos que tienen su libertad muy condicionada; prueba de ello es que dinero que consiguen va a parar a aquellos que no les importa nada de sus vidas y les ponen veneno en sus manos. La justicia tiene que tenderle la mano a esas mamás que desesperadas no saben como ayudar a sus hijos.
Pensar en el después del camino de recuperación
No alcanza con el pago de una beca de tratamiento. Hay jóvenes que no pueden volver a sus barrios cerca de su casa se compra y se consume libremente droga se da una suerte de factor cuasi-biológico que favorece la recaída en el consumo. La no conveniencia de la vuelta al barrio es señalada reiteradamente por muchas familias que los aman y acompañan. Tenemos que ir tejiendo con ellos una propuesta de real reinserción social. Desde el elemental derecho a la identidad o sea que accedan a sacar su documento hasta una salida laboral y un lugar para vivir con dignidad.
Sabemos también que muchos jóvenes que hoy están privados de su libertad han cometido delitos a causa del consumo de droga. En ese caso hay que replicar las experiencias que tratan su adicción; utilizándose así positivamente el tiempo en prisión para que al salir puedan reinsertarse en
Por último ponemos bajo la protección y el cuidado de la Virgen de Luján, Madre de nuestro Pueblo, a las familias que en nuestros barrios sufren el flagelo de la droga.
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- Guillermo Torre y Martín Carrozza de la Villa 31.
- Gustavo Carrara, Adolfo Benassi y Joaquín Giangreco de la Villa 1-11-14.
- Jorge Tome y Franco Punturo de la Villa 20.
- Sebastián Sury y José Nicolás Zámolo de la Villa 15.
- Pedro Baya Casal y Martín De Chiara de la Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.
- Nibaldo Valentín Leal de la Villa 6.
- Sergio Serrese de la Villa 19.
- Enrique Evangelista de la Villa 26.
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Equipo de Sacerdotes para las villas de emergencia
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 25 de marzo de 2009
Notas:
1. Cf. Mons. Miguel Esteban Hesayne. Jesús, el Reino y la inseguridad. Homilía del 32º domingo durante el año (9/11/2008)
2. Mons. Jorge Lozano: Hemos escuchado con preocupación a algunos funcionarios manifestándose abiertamente por la despenalización del consumo de drogas. Se argumenta que no se quiere criminalizar al adicto, ponerlo en el mismo nivel de delito que al narcotraficante. Excelente intención. Pero ¿se logra el propósito andando ese camino? ¿La legislación actual penaliza al consumidor? No. La ley 23.737 establece que cuando la tenencia es para uso personal y hay una “dependencia física o psíquica” de la sustancia, el juez puede imponer una “medida de seguridad curativa, consistente en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación por el tiempo necesario”, por lo que deja en suspenso la pena que le pudiera corresponder.
Considera al consumidor como una persona enferma (no un delincuente) y manda a proveerlo de un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación. La despenalización del adicto ya está en vigencia. Artículo periodístico publicado en el diario
3. Nos parece muy iluminador el trabajo de Juan Manuel López Rosende, Huérfanos de amor. Trastornos psicológicos y espirituales. Editorial Dunken. Buenos Aires, 2008.
4. CEA. Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad (2010-2016), Nº 25.
5. Card. Jorge Mario Bergoglio S. J. Carta pastoral sobre la niñez y adolescencia en riesgo (1/10/05).
6. Por ejemplo: Aldo Tamai - Claudia Betancour, Promoción de
7. Boris Cyrulnik, La maravilla del dolor. El sentido de la resiliencia. Granica. Buenos Aires, 2001. Pág. 92. Del mismo autor se puede leer obras como: El amor que nos cura; Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida.
8 . Antonio Carlos Gomes Da Costa, Pedagogía de la presencia. Losada - UNICEF Argentina. Buenos Aires, 1995.
Las máscaras de Homero
Día vendrá en que perezcan la sagrada Ilión, Príamo y su pueblo
Ilíada
Sabemos estas cosas, pero no las que sintió al descender a la
última sombra.
J. L. Borges
Cuando en 1871 una expedición arqueológica encontró y desenterró los restos de un antiguo emplazamiento urbano en la colina de Hissarlik (actualmente Turquía), fue descubierto algo más que impasibles ruinas milenarias. Por primera vez en decenas de siglos, el sol bañó los muros de aquella ciudad y, en la memoria de esa luz, el mito pudo hacerse tangible: Troya, la excelsa Ilión de Príamo y Héctor, resurgía de la tierra sobre la que había sido abatida. El impacto que este descubrimiento significó para el mundo académico fue doble. En primer lugar, hacía ya tiempo que la historicidad de lo narrado en
El hallazgo de la mítica ciudad, más allá del entusiasmo y los celos académicos que despertó en un primer momento, planteó nuevos problemas a historiadores y arqueólogos. En realidad, Schliemann no encontró una Troya sino nueve: en Hissarlik se escondían restos arqueológicos de nueve estratos distintos de poblamiento, de los que el más antiguo (la capa más profunda) data aproximadamente de
Actualmente las ruinas de Hissarlik siguen siendo examinadas e interrogadas, y aunque ya nadie pretende encontrar en ellas las pruebas que confirmen la literalidad de
***
Es mérito del abate François d´Aubignac el haber iniciado en el siglo XVII d.C. la fatigosa polémica que sería conocida como la cuestión homérica. Las observaciones del abate no eran novedosas, sí las conclusiones que extrajo de ellas. Ya en el período helenístico (siglos IV-II a.C.), eruditos alejandrinos habían señalado la presencia de ciertas incongruencias y contradicciones en
¿Qué sabían de Homero los griegos de los siglos VI, V o IV a.C.? Además de algunas anécdotas dispersas y contradictorias, bastante poco en verdad: que había sido un aedo ciego compositor de
A pesar de los meticulosos y complejos análisis textuales y lingüísticos con los que se intentó dirimir la cuestión, ninguna de estas hipótesis pudo ser demostrada. Ya hacia mediados del siglo XX las versiones puras de las teorías analítica y unitaria fueron abandonadas y reemplazadas por planteamientos más moderados. Hoy en día, la tendencia general entre los investigadores es aceptar la existencia de un poeta (al que por condescendencia se sigue llamando Homero), responsable del plan textual de la obra, aunque sólo en tanto heredero (y culminación) de una larga tradición de canciones heroicas de las que habría tomado motivos, imágenes y fórmulas poéticas.
***
¿Hay un núcleo histórico en
Una noche de treinta siglos nos separa de las respuestas. Poco importa quizás. Algo, sin embargo, cruza la densidad de esa noche hasta llegar a nosotros: el fulgor de una armadura al caer a tierra, el raro embrujo de los ojos de Atenea, la fogata que reúne un círculo de hombres exhaustos después de la batalla.
Hace un momento dijimos que los griegos sabían muy poco de Homero; esto es cierto, y no lo es. Homero, su obra, era para ellos una presencia viva que los interpelaba, que refería su pasado y sus orígenes como pueblo sólo en la medida en que también los obligaba a observar su presente y reflexionar sobre él. Los poemas homéricos ofrecieron un modelo de comportamiento para el hombre de pueblo y el gobernante, un modelo poético para autores épicos, líricos y trágicos; plantearon un problema moral a algunos filósofos (Jenófanes, Platón), un problema estético a otros (Aristóteles). Desde esta perspectiva, no es exagerado afirmar que constituyeron la piedra angular de la cultura helena, el espejo en que ésta se miraba en tiempos de crisis o tribulación.
Dicha omnipresencia de Homero, su influencia sobre todos los órdenes de la cultura es, por supuesto, impensable para nosotros. Sin embargo, quizás haya un lugar donde todavía podemos buscarlo, donde aún podemos encontrar su vigencia: en la diáfana luminosidad de sus imágenes, en la sutil construcción de figuras como Odiseo o Circe, en la destreza con que compone algunas escenas. Es conocido aquel episodio de
Máscaras de tiempo e ignorancia velan el rostro de Homero y nos ocultan sus rasgos precisos. Detrás de ellas, un viejo aedo templa su lira y comienza a entretejer una antigua historia de náufragos y héroes: si sabemos escuchar atentamente su canto, acaso nos sorprenda descubrir que, a través de esas máscaras, la mirada ciega de aquel poeta logra por un instante encontrar la nuestra.
Entrevista a Albert Serra: Soy el guardián de una tradición en el cine
Albert Serra (Banyoles, 1975), egresado de la carrera de Filología española en
De este cineasta trascienden más sus arrebatos verbales que su trabajo. Está contra las academias, las derechas y los medios. Sin embargo, aclara: No es que me guste la provocación, pero me obligan a ser polémico. Si fui el único director español en Cannes 2008 agrega y el diario El País de Madrid ni siquiera se dio por enterado, ¿cómo no voy a alterarme? Puede que yo le agregue un poco de salsa al asunto, pero no fui el que sirvió la comida.
A propósito de su segunda película, después del Festival de Mar del Plata 2008, escribía el crítico Daniel Sendrós en el número de diciembre de CRITERIO:
la exaltación de un artista engreído que declaró en conferencia de prensa El público no me importa. Bueno, al público tampoco le importa este sujeto. Su película no tuvo rivales en cuanto a rechifla y deserción masiva de las salas. En la misma edición, con la firma del crítico
En su casa, en la escuela católica donde cursó el bachillerato y en su pueblo de 12.000 habitantes, emplazado a sólo
Honor de cavalleria presenta a un quejoso Quijote y un muy tímido Sancho deambulando sin rumbo. El cant dels ocells, en cambio, sumerge en análogo vagabundeo a los reyes magos. En su brevísimo discurrir en catalán, unos y otros expresan color local, cierto desconcierto y la ternura propia de una fábula. Las figuras de
Este cine puede recordar en algo al Olmi de Camina, camina, al Pasolini más despojado, al surrealismo de Buñuel o al Franciso, juglar de Dios de Rossellini
Pero mejor ir ahora a la conversación con el cineasta.
¿Qué diferencias marcarías entre tus dos películas?
Hay un cambio fundamental: la primera es muy contemplativa; la cámara está al lado de los actores y permite aprehender la esencia de la historia del Quijote y su escudero. Quise que el espectador viviera y no sólo viera la película. La última, en cambio, es mucho más débil en la sustancia.
Son conocidas tus feroces críticas a la televisión.
Mi diatriba se centró en la televisión española pero se podría extender a todas las del mundo porque lo corrompen todo, son la destrucción total del imaginario. Por el contrario, en mi última película quise remitirme a imágenes simples, sencillas, que desde siempre nos relatan la historia de los reyes magos; nunca hemos necesitado de imágenes complicadas para comprenderla.
No fuiste estudiante de cine ni asistente de ningún director. Tu historia se asemeja más a la de algunos críticos de Cahiers du Cinéma.
Mis fuentes son la crítica de cine y mi propia vida. Mi última película acaso lo refleje: hay una aproximación formal un tanto sofisticada a ciertos ecos de cine moderno pero, al mismo tiempo, hay algo muy primitivo, como es el estar con los amigos. ¿Qué más puedo pedir que filmar en el cine lo que ya amo previamente en la vida? Estudié concreta y meticulosamente las películas que han tratado más o menos el mismo tema que me interesa, sobre todo para ver qué me gusta de ellas y evitar aquello en lo que no han acertado.
En El cant dels ocells se percibe cierta influencia de Passolini y también un vago parentesco con Buñuel, ¿estás de acuerdo?
Sí, a pesar de que es muy difícil suponer que Buñuel haya podido dejar discípulos. Se trata, más bien, de una influencia espiritual, de conexión, de afinidad moral. El tema católico está presente en todas sus películas, cosa que no se ve en ningún director de hoy. Mis padres no son religiosos pero me mandaron a un colegio del Opus Dei durante doce años porque tenía prestigio. No podría decir que elogiaban abiertamente a Buñuel (un ateo), a Bergman (un luterano), a Fellini (un católico irreverente) o al gran Dreyer, pero veíamos con deleitación sus películas. Si bien Buñuel se declaraba ateo gracias a Dios, su cine es infinitamente más religioso que
¿Te interesa la obra del centenario portugués Manoel De Oliveira?
Muchísimo; me llevó a pensar en la palabra en el cine. Los diálogos no tienen por qué explicar necesariamente la trama o los personajes, pueden tener un valor en sí mismos, un valor poético.
En tu película sobre el Quijote, ¿te preocupaba alguna fidelidad al texto?
Mucho menos que la calidad, aunque a la gente le guste pensar en las buenas adaptaciones. Centauros del desierto de John Ford no nos fascina por el análisis sobre el conflicto con los indígenas sino por lo poético, por la épica y el lirismo que brotan de las imágenes.
¿Por qué volver a las primeras figuras que reconocieron y adoraron al Niño?
Porque me gusta guardar esa tradición que siempre sentí, paradójicamente, aunque no soy el típico católico. Todo el mundo es libre de fundar religiones, pero para mí, ya que la católica tiene su tradición y sus principios, mejor dejarla como está. Cuando decidí hacer la película estaba convencido de que el aspecto religioso iba a surgir porque le tengo un respeto sincero, aunque haya un poquito de ironía.
¿Cómo está, a tu juicio, el cine español hoy?
No está. Paradójicamente, con los gobiernos socialistas se fue rompiendo la unión que había existido entre la televisión pública y la cultura; y dado que por ella pasa la financiación para las películas, todo se complicó. La izquierda perdió el amor por lo popular, se volvió más pequeño-burguesa que las derechas. Si bien en la izquierda hay más buena gente, porque muchos siguen preocupados por el bienestar de todos, hoy la diferencia con las derechas es muy pequeña. Los socialistas creen que siguen siendo la misma izquierda de hace veinte años y no es así. Y no lo es porque la derecha sea más buena sino porque la izquierda se ha vuelto mala.
Recuerdo que la gestión de Pilar Miró, por ejemplo, fue muy buena, tanto en
Buenísima, y su influjo duró hasta que se jubilaron muchos directivos y programadores que vinieron de la transición política española, con una posición moral clara. Ahora nadie tiene un compromiso cultural.
¿Qué líneas actuales te interesan en el cine?
Las que continúan la tradición de la que hablábamos antes, como el ruso Alexandr Sokurov, al que no se le puede aplicar la teoría de todo es bueno pero que tiene momentos sublimes. Me gustó cuando leí una entrevista en la que decía que nadie lo va a convencer de que se puedan comparar a artistas modernos como Picasso con los grandes como Velázquez; es una postura muy original.
¿Y Andrei Tarkovski?
Lo encontré siempre demasiado enfático y falto de ironía, se tomaba demasiado en serio su obra y su rol de artista. Algunas de sus películas, sin embargo, son sorprendentes, como Andrei Rublev.
¿Nani Moretti?
A mi juicio es un tanto anecdótico. Hay otros que no son tan conocidos pero me interesan más, como algunos coreanos o el cine iraní de Abbas Kiarostami, aunque ahora se haya vuelto algo efectista.
¿Y el cine japonés, después de Akira Kurosawa?
Me interesó mucho Keiko Oyama, el de Eureka. Es un director interesante porque tiene algo espiritual, ha retratado un Japón de ciudades medianas, no el de las grandes urbes ni el Japón antiguo. En cambio, del cine americano y del inglés no me interesa nada.
¿Almodóvar?
No seguí sus películas más recientes, la última que vi era del año 1993. Lo respeto porque pese a ser un gran publicista de sí mismo empezó de la nada. Le tengo respeto moral e incluso artístico, en cierto sentido.
¿A tu juicio es un Woody Allen español?
Creo que es mejor. Al menos Almodóvar tiene un compromiso moral, cada película tiene un sentido para él, hay algo biográfico y lo cuida; las últimas películas de Woody Allen son grotescas. Ir a España a rodar un mundo que no tiene nada que ver con el suyo es completamente ridículo, lamentable. Almodóvar nunca haría algo así, es honesto. Incluso arriesga, invierte su propio dinero, tuvo roces con
¿Tus películas son habladas en catalán por la defensa de la identidad?
Es una aceptación de la realidad; en el sentido de que, por ejemplo, los actores no son profesionales y sólo hablan catalán; hablan español pero mal y serían grotescos, una caricatura de sí mismos. Implícitamente puede suponerse como una defensa de la identidad catalana. Pero qué importa que Cataluña sea más independiente o menos si Barcelona o cualquier pueblo está plagado de franquicias, la tele es igualmente mala en todos lados, ya somos tan estúpidos como en cualquier pueblo de los Estados Unidos. Eso tenía sentido cuando todavía se podía preservar cierta idiosincrasia aunque sólo fuera por contraste con los otros, pero Cataluña, como Italia y el resto de los países, están plagados de Mc Donalds. Ya tengo suficiente leyendo a los grandes escritores catalanes de principios de siglo como Alexandre Plana, y tantos otros. O a la gran novelista Mercé Rodoreda. Es ridículo querer revindicar lo cultural desde lo político porque la política ya perdió la cultura que le daba sentido. Los políticos, además, son incultos: sólo defienden la autonomía por lo económico.
Entrevista a Alan Clutterbuck: Para construir capital social
Algo más de un centenar de políticos argentinos ya integran de la fundación Red de Acción Política, y recibieron becas de formación o participaron de cursos y seminarios en el país y en el exterior. Entre ellos se encuentran Gabriela Michetti, ex vicejefa de Gobierno de
¿Cuál es el punto de partida de la Red de Acción Política?
Surgió como consecuencia de una doble frustración. Por un lado, el estallido del país en 2001, con índices alarmantes de pobreza, indigencia y ruptura institucional. Más que una crisis fue el epicentro de un proceso de decadencia prolongadísimo en el que, si bien las responsabilidades recaían en toda la sociedad, había un nivel de responsabilidad mayor de la dirigencia política por no haber sido capaz de conducir el barco a buen puerto, cuando la política debe ser la herramienta de transformación por excelencia. La segunda frustración tuvo que ver con las experiencias de varios de los que nos acercamos y formamos RAP. Habíamos pensado que el camino natural era la afiliación partidaria y la realidad nos mostró que, en general, los partidos tienden más a preocuparse por el esquema electoral que por la construcción partidaria. Entonces decidimos generar, desde la sociedad civil, un ámbito desde el que apoyar la formación de mayor calidad de la dirigencia política.
¿En qué consiste el trabajo?
Convocamos a políticos de distintos partidos e ideologías y tratamos de acompañarlos y apoyarlos. Tenemos tres grandes objetivos estratégicos: instalar más vasos comunicantes entre la dirigencia política y la sociedad civil; construir amistad cívica entre políticos de distintos partidos e ideologías, generando una cultura de diálogo en la que prime la confianza interpersonal entre los miembros; y apoyar a los políticos que forman parte de la red en su formación, capacitación y gestión. Si a ellos les va bien, la sociedad avanza.
¿Cómo se dan los intercambios?
Organizamos almuerzos mensuales en los cuales dos políticos RAP dan una charla ante otros miembros y adherentes; seminarios para debatir cómo articular mejor los sectores público y privado; talleres de formación personal y jornadas con expertos en políticas públicas. Todos estos ejemplos son excusas para que los integrantes de RAP se reúnan, trabajen juntos y construyan confianza, que es el punto de partida para esta nueva forma de hacer política.
¿Es posible una política sin disputa?
No, las democracias que admiramos tienen discusión. Lo fundamental es sentar a los políticos en torno a una mesa para dialogar y construir consensos; a partir de éstos trabajar en forma conjunta y dirimir los disensos de manera civilizada. Desde lo cultural, el anclaje que queremos aportar tiene que ver con la pluralidad y la diversidad.
¿Qué perfil común tienen los miembros?
Dentro de la diversidad de partidos, géneros, edades, lo homogéneo tiene que ver con la intención de insertarse dentro del sistema político para tratar de mejorarlo: embarrarse sin ensuciarse, con genuina vocación democrática, con interés en fortalecer las instituciones, espíritu republicano y el deseo de cambiar, desde adentro, la cultura política. Deben apuntar a construir esas relaciones interpersonales capaces de atravesar las barreras y preconceptos que tienen ellos y que son los mismos que escuchamos entre quienes no somos políticos.
¿Se podría explicar con un ejemplo?
Invitamos a cuatro políticos de Santa Fe (un justicialista, un radical, uno de
¿La confrontación es un mal argentino?
Puede ser. Lo que me interesa señalar es que países como Chile, España, Uruguay o Brasil han tenido alternancias en el signo ideológico del poder pero mantuvieron el sentido de dirección de las políticas. En
¿Pero las figuras de la vieja política pueden llegar a ser las de la nueva política?
Totalmente. Por otra parte, los políticos surgen del seno de la sociedad y, en ese sentido, también hay que alentar que cada vez más gente se vuelque a
¿Cómo es el financiamiento de RAP?
Todo político que participa de las actividades de la fundación lo hace en forma gratuita, esto significa que si el evento es en Buenos Aires, se le paga el traslado y el hospedaje. De manera que las dificultades económicas no le impidan a nadie acceder. Armamos un esquema de desarrollo de fondos que nos permita financiar estos gastos y que tiene tres grandes pilares: un grupo amplio de donantes ninguno supera el 10% del total, transparencia y austeridad. En 2008 recibimos cerca de dos millones de pesos en efectivo, además de las donaciones de tiempo de los expositores, de los salones y las empresas que sponsorean los encuentros y la financiación de fundaciones análogas del exterior.
¿Cómo medir el éxito?
RAP es un proyecto a mediano plazo, con un horizonte a veinte años, que apuesta a contar con cuatrocientos políticos en el año 2020. El crecimiento de miembros es de 30 al año promedio. Puede parecer una cifra módica, pero al buscar políticos con vocación real de construir algo distinto, ellos mismos pasan a generar un efecto derrame de valores y conductas hacia sus equipos.
¿Por qué los políticos querrían formar parte de RAP?
Es evidente que muchos tienen ansias por capacitarse, por formarse; y los partidos hacen muy poco en ese sentido. También valoran muchísimo el diálogo, que es una falencia del ámbito institucional. Los invitamos por cuatro años, período que es renovable. A cambio les pedimos que suscriban una especie de decálogo de valores, principios y conductas en cuanto a la forma de llevar adelante la vida política, además de un compromiso de participación de una determinada cantidad de eventos de RAP al año, de acuerdo a su función y sus responsabilidades.
¿Qué se hace cuando un político RAP toma una decisión que no responde a lo deseable dentro del sistema democrático?
Hay que mirar si esa persona pretende ser un agente de cambio, aunque en determinado momento tenga que apoyar una idea con la que no está totalmente de acuerdo. Lo importante es saber que intenta dar batallas desde adentro, de la mejor manera posible, fortaleciendo el sistema democrático. Los cambios no son saltos cuánticos sino procesos que demandan tiempo. Los argentinos solemos pensar que lo óptimo para nosotros lo es también para el resto, pero la historia nos muestra que el progreso es un continuo de sub óptimos que, sin embargo, alcanzaron consensos.
Entrevista de Romina Ryan y José María Poirier
Para saber más: www.movimientorap.org
Los duelos no vividos
Eclesiastés 3, 1-3; 4-5; 7
Desde que nacemos, la vida es una sucesión de cambios, una sucesión de pérdidas y de hallazgos que no siempre reconocemos y aceptamos.
Crecemos y maduramos si aprendemos a perder lo que ya no nos pertenece ni necesitamos, sólo así podemos entregamos a lo nuevo y, por ende, a lo desconocido que está por advenir. La revelación de lo nuevo está más allá del pasado que se repite en la vida de las personas.
El exitismo de nuestra sociedad occidental es una idea nociva, culturalmente muy arraigada pero ineficaz e insostenible y que tiñe los procesos más humanos y profundos de nuestra existencia cotidiana: desde niños sólo se nos enseña a ganar; no se nos enseña a perder.
¿Cómo se crece con un mandato tan férreo, que incluso muchos entronizan?
Cargamos con muchos miedos externos e internos; existe el miedo externo a perder el trabajo, a perder nuestra posición, el miedo a la enfermedad y a
Todos los miedos tienen como única raíz, un solo miedo: miedo a perder.
Con tanto temor interior, psicológicamente, experimentamos la vida como una batalla constante, agotadora y estéril; por esto mismo, nos resistimos en lugar de aprender y nos defendemos en lugar de comprender.
Nuestro principal problema aunque muchos no lo adviertan es tomar conciencia de los verdaderos muros de la prisión; cuando hay tanto miedo no hay libertad ni gozo ni genuino amor.
Nuestra dificultad es que estamos tan fuertemente condicionados, que nunca preguntamos, nunca cuestionamos, nunca ponemos en duda todo lo que el ser humano ha creado a través de los siglos. Nos hemos convertido en meros seguidores y conformistas.
La verdadera cultura significa crecer, florecer y no permanecer estancados en odres viejos. Para ello, uno tiene que empezar consigo mismo: ¿puede cesar el temor que nos carcome el corazón y el alma de modo que uno pueda vivir serenamente y con vital intensidad?
Cuando la vida eterna se acabe*
De un siglo a otro, hemos pasado de la sociedad de la disciplina a la sociedad de la eficiencia. La educación se centra siempre más en la cultura de lo externo, en el rendimiento y en el éxito; y al hacerlo, se sacrifica la esencia misma de la vida humana que es nuestra interioridad.
Pero tanto los hijos de la disciplina como los hijos de la eficiencia son hijos de una misma esclavitud, ya que, desarraigados de su ser interior, la propia identidad se apoya, en gran parte, en el reconocimiento que viene de afuera.
Por esto mismo, nuestra identidad suele estar vinculada a lo que hacemos y a lo que poseemos; a nuestras actividades, a nuestro status social, familiar y profesional. La angustia y el vacío existencial no son meros conceptos filosóficos, expresan el estado psicológico en el que se encuentra gran parte de nuestra humanidad. El vacío es vacío de sí mismo, de la propia identidad y ésta es la fuente de mayor angustia que pueda padecer un ser humano. No se puede estar en paz si uno está desconectado de su auténtico ser; cuando no hay permiso para ser quien uno es, la vida se vuelve artificial y carente de sentido.
Tampoco escapamos al razonamiento arcaico y maniqueo con el que seguimos siendo moldeados de generación en generación: niños buenos-niños malos, desde la mirada disciplinar; o niños exitosos-niños fracasados, desde una mirada eficientista. Esta tendencia maniquea persiste en todas las áreas de la vida; en realidad no ha habido un cambio fundamental en nuestra educación.
¿Qué clase de adultos devinieron de esta estrecha formación humana? Adultos que se resisten, que desconfían, que tienen miedo, miedo de la vida que es imprevisible para todos. Hemos construido un mundo en el que, cada vez más, todo debe estar programado, asegurado y blindado y desde esta exacerbada privatización de los espacios humanos, se erigen pequeños paraísos del encierro que sólo brindan una protección ilusoria.
En este desmesurado universo casi nadie busca la verdad, la belleza, el amor; todos buscan seguridad eterna, certezas eternas y permanencia eterna.
Muy pocos manifiestan una actitud de indagación ante la vida, se vive buscando el beneficio, el logro, el refugio, la necesidad compulsiva de estar a salvo a expensas del otro.
La gran paradoja existencial es que, en nuestra afanosa búsqueda por sentirnos a toda costa seguros, destruimos la verdadera seguridad; cuanto más seguridad buscamos en las cosas externas, más inseguros y desamparados nos sentimos por dentro.
Aprender a vivir es aprender a morir. Pero, ¿quién nos enseña a integrar la vida y la muerte, a experimentar nuestros incontables hallazgos e innumerables pérdidas como partes de un mismo proceso vital?
¿Qué es un duelo?
Toda pérdida es una conmoción y nos enfrenta a nuestra propia vulnerabilidad.
Desde el momento mismo en que nacemos, para crecer e individuarnos nos separamos de nuestra madre gran metáfora del crecimiento psicológico y así sucesivamente la vida está hecha de desgarros, de pequeños y grandes desapegos, de renunciamientos y ausencias inesperadas.
La pérdida definitiva o la separación de seres que amamos, una ruptura amorosa, el alejamiento de la propia tierra o del propio hogar, suelen ser las situaciones más reconocidas como el inicio de un duelo pero también existen muchas otras circunstancias en las que, en general, se subestima o directamente se ignora el proceso de duelo que implican: la renuncia a un status o ideal laboral-profesional, anhelos no realizados, la pérdida de la salud y de alguna función o parte del cuerpo por enfermedad o accidente, el paso de los años, la llegada de la jubilación, los cambios históricos que acontecen a nuestro alrededor e, inevitablemente, cambian nuestra manera de vivir y de estar en el mundo.
En una sociedad que sólo tiene ojos para la belleza, la juventud y el éxito, se obstaculiza y se niega el contacto con las limitaciones propias de nuestra condición humana; la verdadera fortaleza radica en reconocer las limitaciones, negarlas nos vuelve frágiles e insensibles.
En el reconocimiento de las limitaciones y de las carencias es donde comienza el verdadero trabajo de duelo.
¿En qué consiste un duelo? Es el proceso psicológico de adaptación del ser humano al estrés y sufrimiento que ocasiona una pérdida significativa. Toda pérdida implica sufrimiento y no hay manera de atravesar un duelo sin dolor. Toda pérdida siempre es un traumatismo mayor o menor; es un cambio que desestabiliza, por lo cual se requiere un tiempo de adaptación para acceder a un nuevo equilibrio psíquico y emocional.
Mucha gente desconoce el nivel de estrés que conlleva un proceso de duelo, se le resta importancia y se respeta cada vez menos el tiempo necesario de elaboración y reparación (1).
El desaliento, la angustia, el sentimiento de inseguridad, desolación, tristeza y pena, son algunos de los intensos y hondos sentimientos consecutivos a toda pérdida. Como no hemos sido formados para vivenciar y aprender de nuestras emociones, escapamos de ellas o las enterramos para reducir su importancia o su impacto en nosotros y así seguir adelante el show debe continuar, las obligaciones me impiden detenerme y sentir.
Los duelos prohibidos, los duelos no vividos, tienen consecuencias implacables para la salud psíquica de una persona.
El sufrimiento no escuchado, no reconocido y, por lo tanto, no aceptado queda grabado en el cuerpo o en el psiquismo y resurgirá, tarde o temprano, a través de enfermedades psicosomáticas o estados depresivos.
Valores culturales
La sabiduría de una persona madura radica, entre otras cosas, en saber discernir la verdad de la falsedad implícita en las creencias, en los dogmas y en los valores que conforman una cultura y con los cuales hemos sido moldeados.
Falsos valores y falsas concepciones cierran la puerta a la realidad e impiden una percepción y una comprensión de lo verdadero.
¿Podría ser que la represión de los sentimientos, el equilibro calmo y el autodominio que nos hemos impuesto trabajosamente y que tanto nos enorgullecen, no representen más que un siniestro empobrecimiento y no un valor cultural, como estábamos acostumbrados a considerarlos hasta ahora?(2).
Lo que enferma no es el sufrimiento en sí mismo sino la imposibilidad de expresar libremente el dolor que nos causa; entrar en contacto con las emociones auténticas es una condición indispensable para elaborar un duelo: ayuda a integrar los sentimientos más dolorosos, incómodos y perturbadores para una transformación de nuestro estado interno. Es necesario vivir hasta el final todas las emociones dolorosas; si se las reprime se evita el duelo y con él se pierde una ocasión privilegiada para fortalecer nuestro desarrollo personal, nuestra confianza en la vida y en nosotros mismos (3).
Otra de las falsas creencias muy arraigada en nuestro esquema de valores y con la cual hemos sido criados, es la de creer que todo, o casi todo, la salud, el amor, la felicidad, la juventud van a durar toda la vida.
Todo cambia en nuestra vida: nuestro cuerpo, nuestra manera de vivir y de relacionarnos; nuestras necesidades también se van renovado en cada etapa de nuestro crecimiento un adulto maduro no tiene las mismas necesidades de un joven adolescente.
Educados en el miedo, nos resistimos al cambio; nos asustamos y nos atamos a roles fijos, a formas de vida estáticas y rígidas que no sólo deterioran nuestra salud, empobrecen nuestro ser.
El amor es el bien más preciado que pueda existir sobre esta tierra y nuestro anhelo más profundo es perdurar en nuestros vínculos; pero lo que no se nos enseña es que nuestra manera de amar y relacionarnos también cambia porque crecer es madurar y la madurez todo lo transforma. De hecho, las crisis en los vínculos aparecen cuando nos resistimos al cambio, a la maduración y la transformación de nuestros sentimientos, de nuestro modo de vincularnos. Las relaciones se transforman para seguir evolucionando y no quedar estancadas.
Creer que los sentimientos y los vínculos son perennes es una ilusión que muchas veces impide apreciar en su justo valor el momento presente, advertía Françoise Dolto.
Qué es la vida sino un viaje tan sagrado como asombroso en el que encontrar y perder lo encontrado; si lo permitimos, nos dilata el alma, el corazón y la mente y nos ancla en nuestro verdadero ser.
En esta vida, en este mundo
La vida es un misterio; y el lugar que nos corresponde en ella es un descubrimiento que cada uno de nosotros tiene que hacer por sí mismo, nadie puede hacerlo por nosotros.
Nuestra vida se ha convertido en un constante esfuerzo por conquistar cosas; es un vivir consumido por la ambición y la codicia, hijas del miedo. Es cierto que la mentalidad adquisitiva y el exitismo en este mundo producen resultados: producen un mundo de opresión y de crueldad, de mala voluntad y de ignorancia.
La riqueza de este universo y de la vida que lo habita es inmensa, pero nosotros vivimos como mendigos de esos valores esenciales que no se miden y no se calculan porque son inconmensurables.
Dar y recibir, hallar y perder es el movimiento circular de la vida biológica, psicológica y espiritual de todo ser humano.
El verdadero tesoro de la vida se encuentra en cada acto de nuestro vivir cotidiano cada vez que, despiertos y sensibles, completamos ese círculo vital.
* Título de la obra teatral del grupo español
Notas:
1. No hay tiempo para vivir, para estar con uno y con los otros, no hay tiempo para sentir y pensar en profundidad. Y mucho menos, nos damos el tiempo y la oportunidad de procesar un duelo y cicatrizar.
2. Por tu propio bien, Alice Miller, Tusquets, 1992.
3. Si desde niños se nos enseñara a reconocer nuestras emociones, a integrarlas y a elaborarlas, nos sería mucho más fácil sobreponernos a las pérdidas de la vida.
El padre de la democracia
Se fue Raúl Alfonsín. El hombre nacido con un destino que asumió y honró: servir a la patria y buscar la felicidad de su gente. Desde la política, que vivió como una pasión, su vida entera fue puesta al servicio de ese sueño. Desde muy joven se afilió a
Desde el cargo de concejal en su Chascomús natal, fue luego diputado provincial y nacional, presidente del Comité de la provincia de Buenos Aires y del Nacional. Luchó permanentemente por la reconquista de la democracia cada vez que fue conculcada, sufrió la cárcel luego de la caída del gran presidente Arturo Illia, defendió presos y perseguidos políticos, integró desde su inicio
Quiso un radicalismo moderno, capaz de entender
Inauguró entonces la democracia y restauró
Pero el político eternamente comprometido siguió bregando por la democracia y reclamando el afianzamiento de la república, alertando sobre las amenazas que la debilitan y que hoy están crispando a nuestra sociedad.
Estamos despidiendo con dolor y mucho afecto al hombre que encarnó la vuelta de los principios y la ética en la política, al incansable y generoso militante, al estadista que volvió a darle a
La magnífica manifestación de tantos compatriotas está reclamando recoger su legado. Es el momento de una profunda reflexión, de una nueva oportunidad ante los peligros que se presentan. La política puede recuperar su prestigio y afianzar la construcción del sueño de Raúl Alfonsín.
Recuperar su mensaje
Recuerdo que en los años violentos de la década de 1970, cuando Alfonsín era el dirigente de una corriente minoritaria de un partido que no era mayoría, yo no lo conocía personalmente ni había escuchado su voz, pero me interesaban sus declaraciones a favor de una salida democrática y de los derechos humanos. Eran épocas en que ese tipo de pronunciamientos resultaba muy peligroso.
También recuerdo su convocatoria en pleno fragor de la guerra de Malvinas para que una fórmula de transición civil, liderada por el doctor Illia, iniciara el proceso de democratización: El gobierno debe irse ya
Basta de decadencia, irracionalidad y muerte; debemos recuperar el lugar perdido en el mundo, decía.
En el período crucial entre la derrota militar y las elecciones, Alfonsín bregó porque la transición prometida no escondiera una trampa y convocó a la ciudadanía a luchar pacíficamente en ese sentido. Gracias a su coraje y a su prudencia, y a la de los que ocuparon la primera línea en esa campaña, el país pudo escapar del círculo que representaban los golpes militares y los gobiernos constitucionales débiles. La muy probable victoria del peronismo, que no había superado las divisiones internas que lo llevaron al fracaso, hubiera reiniciado el ciclo.
En la despedida del jefe radical, recordé asimismo que Alfonsín representó un cambio fundamental en mi vida. Gracias a su invitación a participar, pude dejar de lado la posición cómoda del observador y comprometerme con la acción de un partido político durante más de una década. Disentir con el admirado jefe, años después, también fue una experiencia de vida republicana.
Alfonsín siguió empeñado hasta en sus últimos días en la tarea de fortalecer la obra cívica iniciada en 1983. Su legado político será vivificador en la medida en que quienes se conmovieron ante su desaparición recuperen su mensaje a favor de la acción política y la practiquen como ciudadanos de esta república en crisis sin dejarse invadir sólo por la nostalgia que acompaña inevitablemente a este género de despedidas.
La fe de Alfonsín
La conmoción realmente multitudinaria que despertó la muerte de Raúl Alfonsín, ex presidente de
En definitiva, la fe católica de Alfonsín no puede ser puesta en duda y hasta el final esa fe le dio una gran paz respecto a la enfermedad y a la muerte.
Uno de sus hijos cuenta una historia graciosa: cuando le preguntó al padre si le tenía miedo a la muerte, Alfonsín le respondió: mucho más tenía ese día y señaló la foto de cuando asumió el gobierno. Dios quiera que todos podamos asumir la muerte, ese paso de la muerte a la vida, ya que estamos en Pascua, con la paz, la tranquilidad y la entrega a la voluntad de Dios que tuvo Alfonsín.
Empeño y audacia
Un cuarto de siglo atrás, aquel octubre, él llevaba meses de prédica recitando el Preámbulo en una inolvidable campaña y a mí me esperaba una gran sorpresa, si no la mayor de mi vida.
Cuatro días después de aquel domingo de elecciones, asomó la noticia inesperada: Ricardo Yofre, un buen amigo de antes, de entonces y de hoy se aventuró a anticiparme lo que seguramente le había confiado Raúl Borrás: están pensando llamarte para que seas el vocero del Presidente.
Era el 10 de noviembre cuando David Ratto, mucho más que el creador del RA, me acompañó hasta la quinta de Boulogne. Desde el día siguiente, acompañé al presidente Alfonsín en toda su gestión y permanecí trabajando con él hasta diciembre de 1989.
En la última noche de marzo de 2009, recuperé aquella condición de vocero del Presidente Alfonsín porque creí que era el mejor modo de despedir al amigo amistad construida en esos seis años inolvidables y a la vez despedirme de esa función que me honró y me enorgullece.
¿Acaso no hicieron lo mismo los miles de argentinas y argentinos que desfilaron incesantemente por el Congreso o lo despidieron desde sus hogares o desde las plazas y calles de sus ciudades o pueblos?
Hacer memoria, revivir aquel tiempo liminar es evocar un momento de alegría compartida, de disposición colectiva a la acción conjunta, a la reconstrucción de la confianza.
Remontarnos al espíritu dominante en aquella primavera del 83, era (¿es?) una invitación para celebrarla más unidos, más dispuestos a tender la mano, a revisar actitudes y conductas propias, a asumir la dirigencia, toda la dirigencia, su parte de responsabilidad en esta transición extendida en el tiempo por mezquindades activas y grandezas ausentes.
Ese desfile ciudadano ya apresado definitivamente por la memoria colectiva, ese cortejo multitudinario y conmovedor fue, creo, la respuesta acorde a su legado: su conducta honrada, su forma de hacer política. Ese legado se había hecho explícito, directo, en el último discurso que escribió y dijo ante
Propongo dijo que todos lo intentemos, con la cabeza y el corazón en el presente y la mirada hacia el futuro. Porque los argentinos hemos vivido demasiado tiempo discutiendo para atrás.
Faltaban días para su muerte y con un hilo de voz dictó esas líneas, su postrer comunicado: No se puede demorar más un acuerdo entre las distintas fuerzas políticas y sociales en defensa de
Estuvo (¿está?) abierta una enorme oportunidad para dejar atrás la violencia, la intolerancia, la poca disposición para el diálogo y el acuerdo y empezar a concebir y actuar la política como construcción compartida, tal como creo que lo hizo Alfonsín a lo largo de su vida. Deseo fervientemente que las dirigencias de todo tipo y color en la que me incluyo (e incluyo a los periodistas con responsabilidad en el manejo y contenidos de los medios) no
¿O la oportunidad habrá quedado agotada en los panegíricos de ese día y en tantos otros que se seguirán escuchando?
Alfonsín y una anécdota
La muerte de Raúl Alfonsín, el impacto social del hecho, la reacción espontánea de miles de personas no encuadradas, no sometidas al clientelismo movilizador, constituyó un testimonio colectivo tal vez insospechado para quienes ejercen el poder en la clave que Aristóteles denuncia en
¿Qué valores evocaba su figura para la muchedumbre que salió a la calle pacíficamente a despedir con respeto y cariño al primer Presidente de la transición democrática? Queremos recordarlo con una anécdota que nos involucra.
Alfonsín encarnó un estilo de liderazgo institucional. Hombre de partido, combinó el principismo de raigambre yrigoyenista es decir, no doctrinario, según la tradición de los grandes partidos populares argentinos con una vocación ideológica de perfil socialdemócrata en el sentido europeo de la expresión. A principios de los 80 ese perfil era objeto de revisión en Europa. Entre nosotros una de las cuestiones abiertas era, pues, qué tipo de socialdemocracia era el invocado por Alfonsín y sus inspiradores intelectuales. Los críticos decían que había elegido como modelo al primer Mitterrand antes que al segundo, que procuró moderar el neoliberalismo económico con el socialismo democrático; no demasiado diferente de la fórmula del Felipe González de la transición española.
En ese tiempo, y en clave política, escribíamos: Cuando las pasiones callen se le reconocerá al primer Presidente de la transición democrática su esfuerzo por la recuperación del gobierno de la ley y se opacarán ciertos raptos debidos más a su temperamento que a su intención. La cuestión militar tampoco era un tema soslayable. No era el Nuremberg de
Dentro de ese proceso y circunstancias, el gobierno de Alfonsín se aprestaba a enfrentar elecciones intermedias. Un editorial de Criterio advertía que los desaciertos económicos habrían de perturbar el rumbo político.
José Ignacio López, vocero digno del Presidente cuyo rol nunca más hasta el presente fue cubierto con semejante integridad ni, digámoslo así, naturalidad intelectual y moral, nos anunció que el Presidente quería discutir con nosotros la crítica contenida en partes del editorial. Fuimos invitados a la residencia de Olivos, entonces sencilla y con aires de vieja estancia de paredes blanqueadas.
Alfonsín nos recibió en chaleco, nos ayudó a dejar nuestros abrigos, y nos convidó con un desayuno que incluía las medialunas de su preferencia. Y comenzó una reunión que recuerdo entre tensa y cordial. ¿Por qué nuestra critica? ¿Por qué nuestro veredicto pesimista? La discusión era animada. Yo estaba situado a su derecha. Sobre la mesa, el ejemplar de Criterio abierto en el editorial que consideraba crítico e injusto. Tuve la imprudente curiosidad de leer unas anotaciones en rojo que decían, por ejemplo, los chicos tienen razón, acotando algunos párrafos. Confesé al Presidente mi imprudencia. Son anotaciones de mi madre, que es suscriptora de ustedes desde hace muchos años
. Desconocíamos este dato.
La reunión terminó con un sencillo y amistoso gesto del Presidente: nos alcanzó los sobretodos, y nos abrazó con espontánea cordialidad. Así era.




