La vasta temática que desarrolla el autor surge no sólo de su profunda experiencia, de su amplio conocimiento de la teoría y praxis psicoanalíticas sino, fundamentalmente, del apasionado esfuerzo para superar el paradigma psicobiológico que prevaleció en los comienzos de esta ciencia y que amenazaba transformar su revolucionaria concepción de la enfermedad mental, del hombre y su mundo, es decir de su cultura, en un sistema cerrado y aislado, rígido y anquilosado, pese a los geniales descubrimientos de Freud, su creador.

 

Painceira desarrolla su reflexión a partir de la obra de Winnicott, es decir que además de ofrecernos una excelente exposición de este autor elaborada desde dentro gracias a la afinidad electiva que la inspira, rebasa su atmósfera filosófica afín al vitalismo bergsoniano, a la filosofía de la vida, para tender con audacia puentes hacia una ontología fundamental y una hermenéutica fenomenológica, en busca de un fundamento en la estructura apriorística de la existencia humana y de trascender el ámbito de lo problemático para poder dejar hablar al misterio y plantear lo enigmático, que es lo que da que pensar y que evita caer en ese frecuente conformismo que consiste en una ansiosa busca de respuestas que parece ya adelantarse a toda pregunta posible. Painceira –creo no equivocarme– transmite el auténtico espíritu de la actitud hermenéutica que consiste en el arte de escuchar, fundamento de todo diálogo posible, incluyendo el diálogo consigo mismo, y que presupone las formas más específicas de la intersubjetividad y de la ipseidad.

 

“En los orígenes del psicoanálisis –escribe Painceira– están instaladas la escucha y la palabra, nace como diálogo y continúa siéndolo cien años después, en una época en que nadie escucha y priva el monólogo”. Pero en sus comienzos, la experiencia natural del diálogo fue distorsionada por el hecho de que el psicoanálisis apoyó sus principios metódicos en la separación sujeto-objeto y por eso el enfermo quedaba distanciado en tanto objeto. Es así que la interpretación inicial psicoanalítica al quedarse en los proyectos de explicitación subjetivos trascendentales, el paciente es puesto a distancia en tanto objeto y la relación del médico, psicólogo o psicoanalista se sustenta, entonces, en una relación todavía más impersonal que aquella del investigador de las ciencias de la naturaleza y su objeto de investigación. Por eso, en este sentido, el psicoanálisis, sin una reformulación sobre nuevos fundamentos –esfuerzo que realiza Painceira sometiéndose al esfuerzo del concepto – detendría su desarrollo para alinearse como una disciplina de las ciencias de la naturaleza. Por lo contrario, en el intento de dejar expresarse a la estructura propia del Dasein del otro –su vida viviente–, es decir, de hacer la experiencia de la estructura del curso del ser abierto a la verdad del mundo, constituye –según me parece en la actitud de Painceira– una avanzada significativa en la dirección de la objetividad trascendental que une y a la que estamos ligados de manera universal. La crítica que el autor dirige a la naturaleza como la entienden las ciencias modernas, nos remite a la experiencia natural de la physis, al proteron physei –para emplear el concepto aristotélico– lo que nos abre a la comprensión de las formas diversas de existencia entendidas como la consecuencia de la experiencia natural y no a la explicación de una construcción basada en la ciencia natural.

 

No podré extenderme sobre otros puntos desarrollados por el autor y que incitan a la reflexión como son la temática de cuerpo –en el doble aspecto ontológico y moral cuando se refiere al hombre como ser encarnado y con respecto al cuerpo objetivo y al cuerpo que se es, es decir al cuerpo absoluto, subjetivo–: la cuestión de la temporalidad y las que atañen al hombre que, por distintas circunstancias padece del olvido de sí mismo, especialmente las páginas dedicadas al curso estructural que se manifiesta en la fachada del falso sí mismo. El psicólogo, el médico y toda persona interesada en las ciencias humanas, encontrará en este libro una excelente exposición de clínica psicoanalítica que le permitirá, además, rebasar los límites de lo exclusivamente relacionado con la teoría y praxis psicoanalíticas para reflexionar sobre el ser de la existencia humana.

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