costantini-de-lopez-teatro-espejos-circularesEl reconocido Javier Daulte presenta en el Complejo La Plaza su puesta de Espejos circulares de Annie Baker.La joven dramaturga norteamericana Annie Baker ya ha obtenido sendos reconocimientos por dos de sus primeras obras estrenadas, una de las cuales llega ahora al público porteño de la mano del experimentado Javier Daulte. Estudiante de teatro en un centro comunitario durante sus primeros años, la autora recoge esta experiencia para volcarla en el texto que nos ocupa. En un ámbito pueblerino dos mujeres y dos hombres asisten a un taller teatral bajo la dirección de la esposa de uno de ellos. Al ritmo de los ejercicios propuestos se van desenvolviendo los sucesivos cuadros delimitados mediante el oscurecimiento y los carteles que indican el paso de las sucesivas semanas.

En el inicio, la estructura tan fragmentada y el tenor de los diálogos conspira contra el armado de una intriga, aunque sí aflora el humor apelando al gag como resorte escénico. Cada uno de los personajes abre la secuencia semanal con un monólogo en el que se presenta asumiendo la identidad de alguno de sus compañeros; de esa manera se van delineando los conflictos personales y las carencias sentimentales que los han arrastrado a esa actividad y que los convierte en imágenes reduplicadas uno del otro. Las clases, que por cierto no están destinadas a montar ninguna obra, como una de las alumnas ingenuamente cree, terminan convirtiéndose en sesiones de terapia grupal, donde hasta la propia docente ve estallar su relación matrimonial.

Aunque la terminación del taller los encuentra a todos iniciando otra etapa de vida, el paso del tiempo mostrará también –como lo atestigua la escena final entre Shultz y Laura– que ningún cambio es completo y que vivir es un continuo volver a empezar, a menudo incurriendo en los mismos errores o padeciendo las mismas debilidades. Así se completa el sentido del título original de la obra: Circle Mirror Transformation.

Javier Daulte –ganador del premio ACE 2010 como director por su versión de Un dios salvaje de Jasmina Reza– da prueba una vez más de un ajustado trabajo tanto en la marcación de actores como en la dinámica de la puesta, condiciones especialmente decisivas en este caso para captar y sostener el interés del espectador con un texto que, de por sí, no es demasiado contundente. Contó con un elenco de descollante desempeño

encabezado por Soledad Silveyra –la maestra– y Jorge Suárez, a los que se suman Andrea Pietra, Victoria Almeida –francamente notable– y Boy Olmi.

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