zazpe_ppExcepcional inteligencia, compromiso radical con la sociedad y denuncia de las injusticias en los años más difíciles de la argentina convierten al arzobispo Vicente Zazpe (1920-1984) en una figura ineludible a la hora de desentrañar la historia de la iglesia en nuestro país.La Iglesia no pudo soslayar la grave crisis que vivió la Argentina en la década del setenta y de sus integrantes se involucraron en los dos bandos y algunos cometieron o avalaron toda clase de tropelías. Pero si ciertos hombres son todavía cuestionados, también hubo otros –como el arzobispo Vicente Zazpe– que se desgastaron física y psíquicamente en su acción destinada a hacer prevalecer los principios evangélicos en un período de gran confusión de ideas. Zazpe murió a los 65 años, abandonado por muchos miembros del episcopado, por algunos de sus hombres más cercanos y víctima de la persecución ejercida desde distintos sectores de las Fuerzas Armadas que no aceptaban sus fundadas críticas.

El arzobispo de Santa Fe inició un nuevo estilo en el magisterio episcopal que se tradujo especialmente en un profundo análisis teológico pastoral del país, a partir de sus charlas radiales dominicales, que por su brillantez eran retransmitidas o publicadas por diversos medios. Fue un pastor que abordó todos los problemas que afligían a la Argentina por aquellos años: la violencia, la inmoralidad, los atropellos, el aborto, el homicidio, el adulterio, el robo, los negocios y los negociados, el soborno, la coima. Marcó un estilo que fue continuado por varios obispos que actualmente redactan reflexiones dominicales que publica la Agencia Informativa Católica Argentina.

 

Analista sin fisuras

Zazpe fue nombrado arzobispo de Santa Fe en 1969 y, al año siguiente, los obispos argentinos eligieron como presidente de la Conferencia al arzobispo de Paraná, Adolfo Servando Tortolo, hombre de fuertes convicciones conservadoras y con fluidas relaciones con altos jefes militares. Tortolo era el vicario castrense y fue reelecto tres años más tarde. Debía existir una marcada confusión de ideas entre los obispos, porque después de reelegira Tortolo en 1973, designaron a Zazpe como vicepresidente. Pese a ser vecinos, río Paraná de por medio, Tortolo y Zazpe representaban dos línea antagónicas. Y Tortolo no tuvo inconvenientes en ponerlo de manifiesto.

A principios de 1970, al evaluar la situación del país, Zazpeexpresó: “Es indudable que sólo un grupo de las Fuerzas Armadas juega un papel decisivo en el proceso. Por otra parte, la presencia demasiado generalizada de oficiales en retiro o en actividad en organismos de poder –públicos y privados– proyecta una imagen que para bien de las Fuerzas Armadas debe corregirse”.

La clara crítica del arzobispo santafesino se transmitía por tres radioemisoras, pero la censura gubernamental impidió que se emitiera por la radio estatal y la emisora comercial optó por la autocensura; sólo la radio universitaria emitió el mensaje. “Tengo la impresión de que hemos entrado, por la violencia y el terrorismo, en un clima de guerra civil incipiente”, dijo entonces. Tortolo convocó a una conferencia de prensa y expresó que “el mensaje de monseñor Zazpe era para la Iglesia de su jurisdicción ya que cada obispo constituye una especie de monarca en su diócesis. Para que la palabra episcopal vaya dirigida a toda la Nación debe provenir de la Conferencia Episcopal Argentina”.

 

Promotor del laicado

Nacido en 1920 e hijo único, Vicente Zazpe estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y luego en la Facultad de Medicina, hasta el tercer añode la carrera. En 1942 ingresó al Seminario de Villa Devoto. Ordenado sacerdote en 1948, tuvo como maestro a RodolfoCarboni, párroco de Santa Rosa de Lima, en el marco de todo un grupo de sacerdotes que llegaron al episcopado (Luis Tomé, Juan José Iriarte, Carlos Ponce de León, Arnaldo Canaley José Manuel Lorenzo entre ellos).

En Santa Rosa,Zazpe fue un entusiasta animador de la Acción Católica y tenía un contacto fluido con los jóvenes. Dictaba charlas y predicaba ejercicios espirituales, pero se lo conocía especialmente por ser un gran confesor y director espiritual. El primer confesionario de la izquierda siempre se encontraba repleto de jóvenes que buscaban la pa- labra del sacerdote.

Después de haber sido párroco de Nuestra Señora de Lourdes y Luján Porteño, en 1961 fue designado primer obispo de Rafaela, y se dedicó a recorrer la “pampa gringa” poblada de descendientes de italianos, a alentar las asociaciones de laicos y a realizar una intensa actividad apostólica. Zazpedio suma importancia a la promoción del laicado: consideraba que por tratarse del cuerpo más numeroso dentro de la Iglesia debía tener un papel protagónico, tan importante como el de los ministros consagrados. Y a pesar de su intensa actividad no dejaba de leer, estudiar y preparar sus homilías y sus documentos pastorales.

Por su capacidad intelectual, su redacción precisa y clara, el joven obispo tuvo una actuación destacada en la delegación argentina que participó del Concilio Vaticano II. Y los obispos lo designaron luego para que representara a la Iglesia argentina en los Sínodos episcopales de 1971 y 1974, celebrados en Roma. También fue elegido para partici- par en las asambleas del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) que se realizaron en 1968 en Medellín, Colombia, y en 1979, en Puebla, México.

Pero mucho más significativo fue que Pablo VI lo designara como delegado personal en La Rioja en el entredicho que había surgido entre el obispo Enrique Angelelli y trece feligreses pertenecientes a la aristocracia de esa provincia. Zazpe la pasó mal. En el templo de Anillaco, las trece personas en cuestión manifestaron que “habiendo fracasado nuestro intento damos por finalizado el diálogo y hacemos abandono del atrio del templo de Anillaco, capital de la fe. El pueblo ahora decide”. El clima se tornó violento y hubo agresiones, y Zazpe decidió concluir la visita, sin dejar de repetir en distintas ocasiones que “Angelelli no es comunista ni marxista, sino un obispo en total comunión con el Papa”.

Cuando el 4 de agosto de ese año apareció en la ruta el cuerpo sin vida de Angelelli, Zazpe presidió la misa de despedida, que fue concelebrada por nueve obispos y 70 sacerdotes. Más de 6 mil personas despidieron sus restos.

 

Hombre de confianza de Pablo VI

El papa Pablo VI guardaba una particular estima por Vicente Zazpe, y fue así que en enero de 1976 lo eligió para predicar ejercicios espirituales en Cuba. El primer encuentro fue en La Habana, dirigido a los obispos de ese país y a los sacerdotes; el segundo, a las religiosas y los seminaristas del Seminario San Carlos.

En agosto de 1976, Zazpe fue invitado por el obispo de Riobamba, Leónidas Proaño, a un Encuentro de Pastoral Indígena en Ecuador, donde participaban obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de América latina y los Estados Unidos. La dictadura que gobernaba entonces ese país suspendió el encuentro, calificándolo de subversivo, y los obispos fueron acusados de planificar la caída de los gobiernos dictatoriales de la región. Fueron detenidas 55 personas, de las cuales 17 eran obispos. Se los acusó de marxistas y de participar en una supuesta conspiración política. Cuando los detenidos solicitaron la asistencia de los embajadoresy autoridades eclesiásticas, el pedido fue denegado.A las 2.30 de la mañana, indignado, el nuncio Jacobilogró que fueran liberados.

A su regreso, Zazpe recibió una nota del presidente del episcopado, cardenal Raúl Primatesta, expresándole su fraternal adhesión. Pero confidentes de Zazpe dijeron que se había sentido triste por la indiferencia que notó en el episcopado. El padre Domingo Bresci comentó: “Lo vi profundamente dolorido, fastidiado y enojado por el vacío que le habían hecho”.

 

Gestión pastoral en Santa Fe

Durante los 15 años de su trabajo pastoral revirtió el panorama vocacional: fue uno de los primeros obispos argentinos en ordenar diáconos permanentes. A poco de asumir como arzobispo abrió la Escuela de Sagrados Ministerios San Esteban y el 6 de octubre de 1977 ordenó a los tres primeros hombres casados.

En su mensaje dominical del 8 de junio de 1980, criticó la hipocresía de los grupos dominantes: “Admiten que el evangelio tenga que ver con el aborto, el homicidio, el adulterio y el robo clásico, pero rechazan su intromisión en el consultorio, la empresa, el estudio profesional, los planes económicos, los cargos públicos, los negocios y los negociados, el soborno, la coima, los impuestos, las declaraciones juradas, el ejercicio de la justicia, el desempleo, los honorarios, el alza de precios y hasta la velocidad en la ruta”.

Estas críticas le valieron severos cuestionamientos. Sus permanentes visitas a las cárceles, sus pedidos por los desaparecidos y sus sugerencias en el seno de la Conferencia Episcopal para que rompiera su connivencia con la dictadura hacían de Zazpe un hombre peligroso para el pacto de silencio que comenzaba a construirse como preámbulo de la transición democrática. Pero él no callaba: “A algunos sectores les molesta que la Iglesia reciba y escuche a los obreros, a los familiares de los desaparecidos y de los detenidos sin proceso o con procesos eternizados, a los jubilados y a los pensionados”.

El 15 de agosto de 1982 Zazpe fue víctima de un accidente en San Carlos Centro, que sin embargo el ex gobernador de Santa Fe, José María Vernet, señaló como un atentado: “Un choque de un camión de atrás, dicen. Pero hay muchas sospechas. Fue un golpe muy violento”.

 

Rechazo a un documento

En mayo de 1983, la Junta Militar dio a conocer un documento final sobre la lucha antisubversiva, dando por muertos a los desaparecidos.

Zazpe definió como insólita la calificación que hizo el documento militar de actos de servicio “para la tortura, el secuestro impune, la muerte clandestina, la detención sin proceso, la entrega de niños a desconocidos y el latrocinio descarado de los hogares por fuerzas parapoliciales y paramilitares”. Se preguntó si se podía hablar de excesos, como definió el documento militar, “cuando todo el proceso antisubversivo respondió a una premeditada planificación”. “¿Se puede afirmar que no se dispone de más información cuando los servicios de inteligencia controlan rigurosamente a personas, grupos, instituciones y teléfonos?”, sentenció.

Ese mismo año renunció a su cargo en la Conferencia Episcopal, luego de exigir una actitud más firme contra el gobierno militar, señala Emilio Mignone en su libro Iglesia y dictadura. Zazpe comenzaba a sentirse solo en el seno de la cúpula y en el interior de su Iglesia arquidiocesana. Había soportado las amenazas de la Gendarmería provincial, de la Armada y de la Triple A, pero no pudo superarla presión y la conjura de aislamiento que se gestódesde el seno del arzobispado santafesino. Le confió al padre ElvioMautino: “No puedo más, me siento muy solo porque me están haciendo una especie de aislamiento y, además, lo que más me duele es que provenga de mi primer colaborador”.

El 24 de enero de 1984, en el Centro de Investigaciones Neurológicas y Psiquiátricas de Santa Fe, a las 10.30, Zazpemurió víctima de una hemorragia cerebral. El padre Idelso Re dijo entonces: “Cuando muchos callaban… él habló. Cuando la ‘prudencia’ aconsejaba el silencio, él dijo siempre la palabra orientadora e interpelante. Cuando llegó el tiempo en que todos se animaron a hablar, porque no era ya riesgoso hacerlo… él calló. Fue el 24 de enero de 1984”. En la ceremonia de su sepelio, el cardenal Primatesta expresó: “No le fueron ahorradas las persecuciones, tampoco la cárcel y, lo que es más doloroso, la incomprensión de los hermanos”.

Durante la gestión de su sucesor, la Iglesia santafesina hizo silencio sobre Zazpe. Pero las instituciones le tributaron numerosos homenajes, colocando su nombre a un barrio y a establecimientos educativos. Su sucesor, Edgardo Storni, renunció en 2002, después de un escándalo que lo envolvió en acusaciones de abusos sexuales por los que finalmente fue condenado en 2009. Con la llegada de José María Arancedo –actual presidente del episcopado– la memoria deZazpe fue rehabilitada y ya se editaron tres tomos con sus mensajes dominicales radiofónicos, que hasta ese momento sólo circulaban fotocopiados.

 

El autor es escritor y periodista. Fue rector del Instituto Grafotécnico.

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12 Readers Commented

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  1. Juan Carlos Lafosse on 2 abril, 2012

    Gracias Sr. Sivak y gracias también a Criterio por publicar este artículo.
    Lamentablemente no son muchos los que conocen la historia de este hombre de bien, cuyo coraje y fidelidad al evangelio deberían ser ejemplo cotidiano para todos nosotros.
    Cristo no encendió esta luz para que la escondan los que no quieren que ilumine “el consultorio, la empresa, el estudio profesional, los planes económicos, los cargos públicos, los negocios y los negociados, el soborno, la coima, los impuestos, las declaraciones juradas, el ejercicio de la justicia, el desempleo, los honorarios, el alza de precios y hasta la velocidad en la ruta”.

  2. María Teresa Rearte on 4 abril, 2012

    Es verdad que Mons. Zazpe sufrió la soledad en el seno de la Iglesia y de su propia diócesis. Fue un obispo querido por muchos. Y rechazado por otros. Esas divisiones en la Iglesia no son una novedad.
    Es verdad su compromiso con los derechos humanos. Creo que su memoria no necesitaba ser rehabilitada porque, quienes lo conocimos, sabemos que fue un obispo bueno y valiente. Lo que se dio actualmente es que se lo vuelve a re-conocer. Que se publicaron sus mensajes, etc.
    Luego del episodio de Ecuador, que refiere esta nota, en el cual fue detenido junto a otros participantes del Congreso de Pastoral Indígena, y acusados de marxistas, celebró una Misa en la Catedral de Santa Fe a la cual concurrimos. Y para que quedara claro que las acusaciones eran falsas, y no se había apartado de las enseñanzas de la Iglesia, inició la homilía más o menos con estas palabras: soy jefe de la Iglesia; pero ante todo soy hijo de la Iglesia. Tampoco es novedad que cuando una persona se compromete con el evangelio, sea obispo, sacerdote, religioso/a o laico/a es acusado de marxista, comunista, etc.
    Lo mismo había ocurrido con Mons. Angelelli, cuando Mons. Zazpe fue delegado por el Papa para observar el desempeño pastoral de Mons. Angelelli. Y fue agredido por un grupo de personas. No obstante lo cual, Mons. Zazpe concluye en su informe que la pastoral del obispo Angelelli era la pastoral de la Iglesia Universal.
    Recuerdo a Mons. Zaspe confesando en la Catedral de Santa Fe. Y sé del cariño de la juventud. En lo personal, recuerdo alguna orientación espiritual que, para mí y hasta el presente, me ha servido de guía.
    Hasta el presente, Mons. Zazpe, y para sincerar las cosas, sigue siendo un obispo muy querido por muchos. Alguien al que otros no quieren. Y al cual, no obstante su claridad, definición y coraje en tantos aspectos, se le señala cierta ambigüedad. Por mi parte, recuerdo que no permitió la agremiación de los profesores de la U.Católica, siendo que la DSI reconoce el derecho de agremiación. Con todo, esto no puede opacar la memoria de un obispo, cuyos restos descansan en la Catedral santafesina, que dejó para el pueblo cristiano un recuerdo imborrable de gran valor. Y clara enseñanza para todos. Unido al testimonio de una vida al servicio de Dios y de la Iglesia. Por todo lo cual, damos gracias a Dios.
    Con relación a su obispo auxiliar, y más tarde su sucesor, Mons. Edgardo Storni, quiero decir -esperando que el autor de la nota lo tome en consideración- que no era necesario aludir a la conducta de Mons. Storni en una nota que es de homenaje y reconocimiento a Mons. Vicente Zazpe.
    Y aclarar, lo que no hace el autor, que si bien Mons. Storni fue condenado, la defensa recurrió a la instancia superior. Y logró la nulidad de la sentencia condenatoria. Por lo cual la causa había recaído en un nuevo juzgado. Y en esa situación estaba, cuando se produjo el fallecimiento de Mons. Storni. No defiendo ni acuso a Mons. Storni. Sólo quiero aclarar a qué punto se había llegado en la órbita judicial, cuyo pronunciamiento definitivo no se alcanzó.
    Esta Iglesia, la Iglesia particular de Santa Fe de la Vera Cruz, ha sufrido mucho como consecuencia de la situación de Mons. Storni, que los medios de comunicación han sabido explotar sin piedad. Su actual arzobispo, Mons. José María Arancedo, actual presidente de la CEA, ha puesto empeño en conducir la diócesis hacia su unidad y pacificación. Por lo tanto, la memoria de Mons. Vicente Zazpe reflejada en esta nota es un motivo de alegría, que nos reconforta como pueblo de Dios. En cuanto a Mons. Edgardo Storni, que también fue nuestro obispo, personalmente pienso que, como cristianos, debemos dejar que descanse en paz. Y orar, como lo hemos hecho, para que encuentre su descanso en Dios.
    Gracias.

    Prof. María Teresa Rearte

    valor.

  3. María Teresa Rearte on 4 abril, 2012

    Quiero aclarar que los mensajes de Mons. Zazpe no fueron sólo radiofónicos, como dice la nota. Sino también televisivos. Estábamos acostumbrados a ver el rostro claro de nuestro arzobispo. Así como estábamos acostumbrados a su figura alta y delgada, inquieta. Gracias.

    Prof. María Teresa Rearte

  4. María Teresa Rearte on 10 abril, 2012

    En homenaje a la verdad, o si se quiere a los hechos, se debiera aclarar cuál fue la situación judicial en que se encontraba monseñor Edgardo Storni, al momento de su fallecimiento.

    Recordemos el principio de la presunción de inocencia.

    Prof. María Teresa Rearte

  5. María Teresa Rearte on 11 abril, 2012

    Sr. Pedro Zivak

    Con relación a la nota sobre Mons. Vicente Zazpe, que -con su firma- precede a los comentarios, deseo -amablemente- expresarle lo siguiente:

    1º Mi satisfacción por recordarlo, porque soy cristiana pero también porque fue mi obispo. Lo conocí y valoré sus cualidades intelectuales, morales, y pastorales.

    2º Tratándose de una nota de homenaje a Mons. Zazpe, me parece innecesario aludir a la conducta de Mons. Edgardo Storni, que primero fuera su obispo auxiliar, y más tarde, su sucesor.

    3º Si bien Mons. Storni había sido condenado por el delito de abuso sexual agravado, a la pena de 8 años de prisión, etc., que entiendo no cumplió por su edad, posteriormente su abogado defensor recurrió a una instancia superior, la cual anuló el fallo de 1a. instancia, y pasó a otro juzgado, el Juzgado de Sentencia nº 3.
    En esta situación se encontraba al momento de producirse su fallecimiento.

    4ª Ud. es periodista. Y no puede desconocer el principio de presunción de inocencia, que a todos nos cabe, hasta que se demuestre lo contrario. Y correspondía una aclaración.

    5º Por amor a la verdad, tanto como por ser Profesora de Ética, y haberme desempeñado, a lo largo de mi carrera docente, en la cátedra de Ética Profesional -entre otras- en carreras como Derecho y Comunicación Social- no puedo dejar de formular esta aclaración que, lo reitero, la formulo con toda delicadeza para con usted; pero también con respeto para quien, ya fallecido, no hubo un pronunciamiento definitivo de la Justicia.

    6º Deseo dejar en claro que no me mueve el propósito de una absolución ni una condena hacia la conducta de Mons. Storni. Sino que, respetuosa de la actuación de la Justicia, me atengo a sus pronunciamientos.

    7º Con igual amabilidad que la dispensada al Sr. Pedro Sivak, me dirijo a la revista “Criterio”, por una cuestión de compromiso con la verdad, para solicitar la publicación de este comentario.

    Gracias.

    Prof. María Teresa Rearte

  6. Dante on 19 abril, 2012

    Excelente articulo rescatando la figura de Monseñor Zazpe, un hombre valiente en tiempos díficiles para la Argentina, con poco recuerdo de sus hermanos del Episcopado, una historia que debemos desempolvar.
    Muy bien lo realizado por el Sr. Pedro Sivak, echando luz sobre una persona de nuestra Iglesia.
    También fue rescatado hace muy poco tiempo en un artículo de un amigo, Pietro Bruno en la página web: http://www.70veces7.info

    o sea que la memoria no tiene olvido. Gracias.

  7. Rita Rodrigo de Kubik on 24 junio, 2012

    Valioso su aporte, también contamos con un excelente libro escrito con mucha valentía “EL CORAZÓN DE UN PASTOR” que plasma una gran parte de la vida de nuestro querido Monseñor Zazpe, Primer Obispo de nuestra Diócesis de Rafaela.
    ¡FELICITACIONES POR HACER PRESENTE A SACERDOTES SANTOS!

    Rita Rodrigo de Kubik
    catequista de Catedral S. Rafael-Rafaela

  8. Rita Rodrigo de Kubik on 24 junio, 2012

    ¡Gracias! Por utilizar como título palabras de otro Santo Sacerdote: nuestro queridísimo Monseñor Idelso Juan Re, como así palabras confiadas a otro gran sacerdote, Elvio Mautino, Sacerdotes, formados en el Seminario de Santa Fe y fieles servidores de Cristo en la Diócesis de Rafaela el P. Idelso hasta que el Señor lo llamó a su lado y el P. Elvio tenemos la gracia inmensa de disfrutar de sus sabios consejos, sobre todo en el sacramento de la Reconciliación. ¡Cuánto le agradezco a Dios hoy, haber leído su nota, y a usted por haberla escrito!

  9. Miguel Gallicchio on 26 enero, 2013

    Admiro a Zazpe profundamente, como crstiano comprometido con su iebl y como Obispo comprometido con su País. En este articulo se habla d 3 libros de zazpe. como pueden conseguirse?

  10. Carlos Uranga on 28 noviembre, 2013

    Fue un gran Obispo, lo conoci en una Asamblea de Accion Catolica a la cual la amaba. Fue muy comprometido, los dirigentes de aquella epoca lo recordamos como un Santo que nos dejo grandes testimonios de vida para siempre. Fue un GRANDE de verdad.
    ¡¡¡¡ ALABADO SEA JESUCRISTO QUERIDO PADRE OBISPO VICENTE ZASPE!!!

    CARLOS URANGA ( HOY DIACONO PERMANENTE )
    EL QUISO MUCHO A LOS DIACONOS PERMANENTES

  11. MÓNICA BEATRIZ SOSA on 23 diciembre, 2013

    Tuve la enorme alegría de conocer personalmente a Mons. Zazpe en las Asambleas Generales de la Acción Católica, a fines de los años 70′. en el Colegio San Carlos, en Av. Hipólito Yrigoyen, capital, junto a un grupo de amigos. Esperabamos ansiosos su alucusión a la Juventud. Lo primero que nos sorprendió fue su pobreza y su alegría por igual, su sotana aparecía raida, al mejor estilo Francisco de Asis, saco su mano del bolsillo para saludarnos y junto salto su Rosario, como algo natural comentó que venía rezando por el encuentro, enseguida parecíamos viejos amigos, abordando diferentes temas referidos a la Asamblea. Lo percibí como alguien de una fuerza y energía arrasadora, humilde, sonriente y accesible. A su lado, percibir su estatura espiritual era inevitable. Agradezco sus Homilias, los valores que nos legó y que aún perduran en mi larga caminata dentro del seno de la Iglesia. He sufrido mucho al saber de la soledad en que se encontró, víctima de la falta de compromiso y solidaridad de quienes sólo pudieron callar ante el flagelo de la dictadura. Vos que estás muy junto al Padre, protégenos querido padre-obispo.

  12. Guillermo Fulrong on 7 agosto, 2015

    Amé a Monseñor Zazpe, Pastor en mi Santa Fe. Todo lo que se diga de sus virtudes es poco. Pero me interesa aclarar que su sucesor y amigo -me consta- Monseñor Storni, no fue condenado. Esa pretendida condena fue anulada por la propia justicia y murió inocente. Saludos.

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