guerra_paz Reseña de Nunca más la guerra es el grito de la paz, de Luis H Rivas y equipo (Ed. Claretiana, 2014). Este libro de Editorial Claretiana es el segundo que monseñor Luis H. Rivas encara con un conjunto de colaboradores; el primero fue sobre la pena de muerte. Ahora un equipo de personalidades destacadas del ámbito teológico, jurídico y diplomático contribuyen con “estudios para construir una auténtica cultura de la paz”.

Entramos por la puerta de la Biblia de la mano de Daniel Nannini en un abordaje impresionante  en toda su complejidad: el Antiguo Testamento está repleto de luchas, de guerras y de exterminio, mientras que los salmos y los profetas, que abundan por cierto en invocaciones a un Dios vengador y defensor de su pueblo amado y elegido, Israel, nos traen la descripción de la paz, shalom, “encarnada”, dice el autor, por cuanto Dios habla a su pueblo en un contexto histórico concreto, con una persona también concreta, el mesías, príncipe de la paz. Con cita del documento de la Pontificia Comisión Bíblica “El pueblo judío y sus Escrituras Sagradas en la Biblia cristiana”, señala el autor que el Nuevo Testamento tiene con el Antiguo una relación de continuidad, discontinuidad y de progreso, que analiza desde los mismos conceptos y sentidos de paz. En el Nuevo, no hay lugar para la guerra y la violencia a las que corresponde transformar en amor. El doctor Claudio Bedriñán, capuchino, nos lleva al último libro de la Biblia cristiana, el Apocalipsis, y a la batalla final contra las fuerzas del mal. Su advertencia, habitual cuando se piensa en el Islam, también vale para la Biblia judeo-cristiana: no buscar allí justificaciones de la violencia. Lo decía en Tierra Santa, en la Mezquita de Omar, el papa Francisco, como antes Juan Pablo II: que nadie instrumentalice el nombre de Dios para la violencia.

Hernán Giudice aborda desde su especialidad a los Padres de la Iglesia, con su evolución del rechazo de la guerra y la milicia a una concepción de la guerra justa, un panorama de gran riqueza que culmina en san Agustín.

Juan José García tiene a su cargo el capítulo de las Cruzadas, que dejaron heridas no solamente con el mundo islámico sino con la ortodoxia, que nunca olvidó el saqueo de Constantinopla por los cruzados y produjeron cambios sociales y políticos en Occidente. Nuestra memoria de hechos como éstos no puede hacerse desde perspectivas que hoy comprendemos y elaboramos sino con discernimiento acerca de las personas, las circunstancias y categorías de la época; y a ello ayuda el autor.

Gustavo Irrazábal revisa la Doctrina de la guerra justa, desde la primitiva Iglesia a santo Tomás de Aquino y Francisco Luis de Vitoria en adelante, presente con todos sus matices, en el Concilio y  en declaraciones episcopales, el Catecismo de la Iglesia católica y los papas recientes. Irrazábal no elude la reacción tibia del Episcopado Argentino cuando el conflicto del Atlántico Sur, pero él mismo señala cuál era el estado de ánimo de la población. En definitiva, hoy incluso la guerra justa debe dejar lugar a una paz justa.

Marco Gallo nos presenta aspectos de la gestiones por la paz de la Santa Sede y de la Comunidad de Sant´Egidio en particular.

El cardenal Jorge Mejía nos trae el espléndido conjunto de mensajes para la Jornada Mundial de la Paz, desde el de 1968 hasta el último de Benedicto XVI, “Bienaventurados los que buscan la paz”. En los jardines vaticanos el 9 de junio se vivió intensamente el primer lema del pontificado del papa Bergoglio: “La fraternidad, fundamento y camino para la paz”.

Los diplomáticos Alberto Dojas y Ricardo Arredondo encaran aspectos ligados entre sí: ante todo, las organizaciones internacionales. El final de la Guerra Fría trajo “nuevos desafíos” frente a la incapacidad de resolver conflictos posteriores para los que fueron diseñados, y Dojas releva perspectivas y desafíos para nuestro siglo. El trabajo de Arredondo trata de la protección de los vulnerables en los conflictos armados, como la “responsabilidad de proteger”, a cuyo concepto la Santa Sede ha hecho aportes que el autor señala.

El libro se cierra con personas que identificamos como “íconos de la paz”. La elección no es fácil y no pretende ser exhaustiva. Luis Mendiola, diplomático y, como Irrazábal, miembro de Criterio,  nos recuerda a Albert Schweizer, Gandhi, Willy Brandt, Nelson Mandela y la Madre Teresa de Calcuta.

En síntesis, Luis H. Rivas, flamante doctor honoris causa por la UCA, logró conformar un equipo que brinda una obra multidisciplinaria de  alto nivel, que merece leerse en iglesias, universidades, cancillerías y en todo lugar donde se puede y se debe construir una cultura de paz.

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  1. En mi libro “Iglesias y pastores según Filipenses, Colosenses y Efesios” (Bs. As.: Dunken, 2014), hago ver que, de acuerdo con Efesios 2:14-17 el Señor Jesucristo “estableció cuatro bases firmes para que (. . .) hubiera paz entre los hombres”. Las mismas son las siguientes: “(1) Derribó toda barrera entre los seres humanos (2:14) (2)Creó una humanidad que vive en paz (2:15). (3) Reconcilió a los hombres entre sí y con Dios (2:16). (4) Anunció las buenas nuevas sin ninguna discriminación (2:17)”. ¡Qué, basados en la formidable obra del Hijo de Dios, todos los cristianos seamos promotores de paz en el lugar donde podamos ejercer nuestra influencia!
    Raúl Ernesto Rocha Gutiérrez
    Doctor en Teología (SITB).
    Doctor en Ciencias Sociales y Licenciado y Profesor en Letras (UBA).
    Magíster en Ciencias Sociales (UNLaM).
    Egresado del Programa de Postgrado en Letras (U. de C.R.).

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