Los conjurados de Borges están vivos

Los conjurados de Borges están vivos y gozan de buena salud, aunque a veces no se los quiera ver; son también aquellas personas que no están muy visibles, pero el que quiera, las encuentra. Para Borges, en su última obra, “Son un cirujano, un pastor o un procurador, pero también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee”.
Claro que podrían agregarse muchos más. Quizá se los podría comparar a los disidentes soviéticos estilo Aleksandr Solzhenitsyn. Desde la dirigencia dominante se los puede ignorar, y aun censurar, pero no los pueden anular ni callar. No son violentos, pero ejercen la fuerza de la ética. Son muchos, cientos, miles, quizá millones. Son los que están en la utopía, más allá del realismo, del populismo, que quizá preparan los cambios que vendrán.
Algunos de ellos se vincularon en una iniciativa que empezó hace 15 años, que se dio en llamar Foro Ecuménico Social, que tiene sus antecedentes en ese puñado de personas que desde principios de los ’90 se congregaban una vez por año en la casa de encuentros del obispado de San Isidro, la mayoría del ámbito de las ciencias económicas, las empresas y las ONG; y también en París, bajo la influencia del jesuita Jean-Yves Calvez.
Y de ahí surgió espontáneamente un foro que enlazó a personas de distintas confesiones, dirigentes de empresas y de organizaciones, y catedráticos, principalmente de la Argentina y España. Éste dio lugar a una cátedra abierta que coordinó en los dos primeros años un profesor cubano norteamericano, con un acuerdo con la Universidad de Georgetown, a la que luego se sumaron muchas casas de altos estudios, como la UBA y otras criollas, las dos de Salamanca (la laica y la pontificia), la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Era un grupo de conjurados que se reunían en una sala de la Fundación que lleva el nombre de Borges, y al comenzar cada encuentro leían esa prosa poética del autor de “El aleph”, y hoy lo siguen haciendo, y así empezaron su última reunión, ante más de dos centenares de personas en el Palacio San Martín, con María Kodama leyendo ese texto profético.
El Foro organiza cátedras y seminarios en la Argentina, Europa y los Estados Unidos y tiene un campus virtual iberoamericano. Otorga varios premios, como al Emprendedor Solidario, y el Premio Latinoamericano a la Responsabilidad de Empresas y ONG, entre otros. Organiza campañas de inserción laboral y de prevención de adicciones.
El Foro Ecuménico Social en 2016 cumplió 15 años creando espacios de diálogo y de convivencia, sabiendo que es necesario pasar de una cultura de contraposición a una de encuentro, teniendo como objetivo el bien común. Promueve la cultura que propone el papa Francisco, y ese diálogo abierto continuó en el marco de la iniciativa vaticana Atrio de los Gentiles en la Argentina y España entre 2013 y 2016, con gran cantidad de personas “que tomaron la extraña resolución de ser razonables”, diría Borges.
En su mensaje con motivo de estos eventos, Francisco pidió que sirvan “como acicate para que el bien común, el mutuo entendimiento y la efectiva cooperación puedan ser cada vez más el sólido fundamento de nuestra sociedad”.
Más información, exposiciones, videos y fotos están disponibles en la web www.atriodelosgentiles.com.ar

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