XI Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana Misiones de Chiquitos

El prestigioso Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos”, que se realiza cada dos años en las ex Misiones Jesuíticas de Chiquitanía, en el Departamento boliviano de Santa Cruz, congregó en su última edición a 26 prestigiosos coros, ensambles y orquestas de una docena de países (tan diversos como los Estados Unidos, España, Corea, Italia, Inglaterra y varios de América del Sur).

También participaron como anfitriones 21 coros y orquestas locales, muchos de ellos herederos de la música desarrollada por los jesuitas junto a los diversos grupos aborígenes, que derivó en un rico acervo de música barroca con un claro mestizaje. Todo esto en un marco arquitectónico excepcional en el bello paisaje selvático de los “Llanos de la Chiquitanía”. La última edición se realizó entre el 22 de abril al 1 de mayo de 2016 y siempre es un evento de gran interés internacional.
Las Misiones de los indios que llaman Chiquitos
Santa Cruz de la Sierra fue fundada el 26 de febrero de 1561 por el capitán español Ñuflo de Chaves tras una expedición que partió desde Asunción remontando el río Paraguay en busca de una vía de comunicación con el Virreinato del Perú, que le disputa la posesión del área.
Una vez asentada la población de Santa Cruz, con la fundación de la misión “San Francisco Xavier” en 1691, se inicia la creación de las Misiones Jesuíticas de Chiquitos, que totalizarían once pueblos misionales que, como señala en 1726 el jesuita Juan Patricio Fernández, en “un espacio de tierra que desde Santa Cruz de la Sierra donde remata, y desde Tarija, donde empieza, tiene trescientas leguas de largo”. Las nuevas misiones pasan a depender de la Provincia Jesuítica de Paraguay por su más fácil acceso por el río homónimo. Llegaron a tener una población estimada en 22 mil habitantes al momento de la expulsión de los jesuitas en 1767, con miembros de diversas etnias indígenas de las cual los “chiquitos”, o más estrictamente “chiquitanos”, eran mayoría.
La extraordinaria aptitud de los indígenas para la música, estimulada por la labor de los jesuitas Martín Schmid y Doménico Zipoli, tiene auge en las misiones donde se crean talleres de instrumentos y se enseña la música de la época. La tradición oral y transcripciones impresas de viejas partituras han recuperado bellísimas composiciones orquestales y corales, rescatadas por musicólogos contemporáneos, que se difunden hoy en salas de conciertos y manifiestan el esplendor y la armonía de una música heredada y conservada con respeto pero también con los aportes originales de los indígenas de las misiones.
Igualmente extraordinario es el legado arquitectónico de las iglesias de las ex misiones (que dan respectivamente nombre a las ciudades y pueblos en que están emplazadas), de las cuales seis reducciones (San Francisco Javier, Concepción, Santa Ana, San Miguel, San Rafael y San José) han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco .
Las iglesias de las Misiones de Chiquitos son únicas en América ya que tuvieron como modelo las originarias construcciones habitacionales de los indígenas. El resultado es un profundo mestizaje de la cultura local con el barroco de la época. Esto se debió, muy probablemente, a la escasa experiencia en construcción del jesuita suizo Martin Schmid (1694-1772), artífice de por los menos las iglesias de San Rafael de Velasco, Concepción, San Miguel de Velasco y San Ignacio de Velasco. Por ello se basó en la observación y en la sugerencia de los propios indios en materia constructiva, lo que dio como resultado una arquitectura de singular belleza.

Hans Roth, el jesuita restaurador
Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, los pueblos misionales, si bien disminuyeron en cantidad de habitantes, no se despoblaron y conservaron gran parte del acervo construido en forma conjunta con los religiosos. Por ejemplo, los talleres de pintura, escultura y construcción de instrumentos mantuvieron la tradición de los oficios que habían aprendido, y las iglesias siguieron enriqueciendo y ampliando sus instalaciones bajo el control de los cabildos indígenas. Como señala José M. Mariluz Urquijo, “el alejamiento de la Compañía no tuvo para las misiones de Chiquitos los efectos fatales de las Guaraníticas. Buena parte de la población indígena se conservó en ellas sin dispersarse”. No obstante estos esfuerzos, las iglesias se fueron deteriorando con el correr de los siglos.
Ante el gran deterioro de la iglesia de San Rafael, en 1972 llega a Bolivia el jesuita y arquitecto suizo Hans Roth para encarar su restauración. Fascinado por la Chiquitanía, las iglesias misionales y su gente, desobedece el mandato de regresar deja la orden y se dedica a restaurar las otras iglesias, algunas diseñadas 300 años antes por su coterráneo Martín Schmid.
Desde Concepción, hoy capital de la provincia Ñuflo de Chávez, Roth revitaliza los talleres de carpintería para reconstruir, respetando su diseño original, las admirables iglesias de las misiones chiquitanas.
Milton Villavicencio, uno de sus más estrechos colaboradores y vecino de Concepción, comenta que Roth convocó a un grupo de jóvenes hábiles en carpintería o pintura para que, luego de capacitarlos como ebanistas, pintores, restauradores de imágenes y establos, etc. emprendan la tarea de restauración. Así, bajo las habilidosas manos de talleristas como Milton y bajo la dirección de Roth, se restauraron la iglesia y claustro de la Inmaculada Concepción (1975 y 1982), San Miguel (1979-1983), la iglesia y convento de San Javier (1987), San José (1978), San Ignacio (1992) y la iglesia de Santa Ana, íntegramente, en 1996. Durante estas obras se descubren numerosas partituras, algunas fragmentarias como las encontradas en intersticios de muebles y retablos (que se iban acumulando en cajas, según recuerda Villavicencio), hasta 1500 partituras en la casa parroquial de Santa Ana. A partir de este monumental hallazgo, se creó el Archivo Musical de Chiquitos, en Concepción, con 5500 folios de partituras musicales que reúne un acervo musical único en el mundo. Así fue que a partir de 1996 la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC) de Bolivia organiza cada dos años (los años pares) el reconocido Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana, la principal de una serie de actividades para la preservación del patrimonio, la democratización y la promoción de la formación artística de la población del Departamento de Santa Cruz. El Festival representa una recuperación de un pasado vivo, donde culturas locales, música, entorno y fe se unen indisociablemente.

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1 Readers Commented

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  1. alelilolu on 6 septiembre, 2017

    cada cuanto se realiza el festival?

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