El libro de Aurora

Reseña de El libro de Aurora. Textos, conversaciones y notas de Aurora Bernárdez (Buenos Aires, 2017, Alfaguara).
Aurora Bernárdez nació en Buenos Aires en 1920 y murió en París en 2014. Fue hermana del poeta Francisco Luis Bernárdez (autor de El buque y La ciudad sin Laura), que le llevaba 20 años, participante del grupo Florida y de la generación de Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal, colaborador del diario La Nación y de la revista Criterio. Ella fue la primera esposa de Julio Cortázar, nacido en Bruselas en 1914.
Aurora, que había estudiado Filosofía y Letras, fue una muy reconocida traductora del francés, el inglés y el italiano, actividad que la acompañó con delectación y dedicación toda la vida. Trasladó al español obras de Jean Paul Sartre, Albert Camus, Jean Cocteau, Simone de Beauvoir, Paul Bowles, Paul Valéry, Jean Anouilh, Gustave Flaubert, François Mauriac, Vladimir Nabokov, Lawrence Durrel, Italo Calvino, J. D. Salinger, William Faulkner y tantos otros.
La escritora y crítica teatral Inés Malinow la presentó a Cortázar. Refiere: “Aurora Bernárdez era mi amiga, le comenté y quiso conocerlo. Así, una tarde, en el café Boston, la cité a ella, a Julio Cortázar y al escritor Pérez Zelaschi y se conocieron. Después ellos empezaron a tratarse. Todavía Julio era un desconocido”. Cortázar dirá de ella más tarde que tenía una “nariz respingadísima”.
En la amena entrevista de Philippe Fénelon que se publica en el libro, cuando el compositor francés le pregunta a Aurora cuál fue la primera vez que ella oyó el nombre de Cortázar, ella responde: “La primera vez no lo oí: lo leí, como corresponde a mi temprano temperamento de lectora. Leí en una revista literaria un cuento que se llamaba ‘Casa tomada’, que después fue tan conocido. Me impresionó muchísimo, me pareció extraordinario. Me pregunté quién sería el autor, pensaba: ‘No es español, no escribe como un español’. Percibía que era argentino, sí, pero de una manera muy peculiar, no se parecía a ningún argentino que yo hubiera leído antes, desde luego no a Borges, que era, sí, un escritor que yo había leído y al que apreciaba muchísismo”. “Casa tomada”, emblemático cuento de Cortázar, había sido publicado por Borges en Los anales de Buenos Aires en 1946.
Cortázar y Aurora se enamoraron, se casaron y se establecieron en París, donde Julio había ido sofocado por el naciente peronismo, y trabajaron como intérpretes y traductores de la UNESCO. Conocieron a muchos intelectuales de fuste. Visitaron la India invitados por Octavio Paz. Y si bien se separaron en 1968, preservaron la relación. El viaje a Cuba en 1963 enfervorizó a Julio; pero Aurora regresó desencantada. Cortázar tuvo dos parejas más: la lituana Ugné Karvelis y la estadounidense Carol Dunlop, quien murió joven, dejando a Cortázar sumido en la depresión. Aurora lo atendió en sus últimos meses y Julio la nombró su albacea universal.
El diario El País de Madrid, a propósito de la publicación de este libro, titulaba recientemente: “Aurora Bernárdez escapa del silencio”, porque el texto recopila prosa, poesía y una amena conversación con quien vivió a la sombra de Cortázar, siempre afable y reservada. La entrevista se titula “Nunca me fue mal” y es una buena manera de que ella cuente su vida, o lo que de su vida juzga que vale la pena contar.
En una poesía de 1994 dice: “Con humildad acepto lo que ignoro, / su sombra subrepticia se desliza / entre un saber y otro. / ¿Es sombra el no saber? / ¿O es el saber la sombra? / Perpleja me retraigo / a la cara del mundo, / me quedo entre las cosas familiares, /sombras también, mas sombras compasivas”.

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