Acceso a la tierra y al agua

El Concilio Vaticano II provocó una serie de cambios importantes dentro de la Iglesia católica. Uno de ellos fue la toma de conciencia por parte de la congregación de las religiosas del Sagrado Corazón, de origen francés, que en un capítulo general advirtió que había sido fundada para atender “las necesidades de los tiempos”; y que la urgencia de la época ya no era educar a los príncipes sino a las clases más abandonadas.
En Buenos Aires, las hermanas tenían un colegio muy importante en Callao y Juncal y en virtud de su misión, decidieron en 1973 donar ese gran terreno para que, con su venta, se creara la Fundación para el Desarrollo en Justicia y Paz (FUNDAPAZ), con el fin de promover a comunidades rurales marginadas del norte argentino. Por su parte, las religiosas mantuvieron otro colegio en la Capital Federal y abrieron nuevas casas en distintos lugares del interior.
En la ciudad de Vera, en el norte de Santa Fe, nació la Fundación con el auspicio del entonces obispo de Reconquista, Juan José Iriarte, y la participación activa del matrimonio de Silvia Stengel y Jorge Pereda. Este matrimonio, inquieto por la situación de pobreza producida al cerrarse la empresa británica La Forestal, condujo FUNDAPAZ durante muchos años.
El trabajo comenzó en Formosa y se fue extendiendo luego por la Cuña Boscosa santafesina, Chaco, Corrientes y Santiago del Estero, con pequeñas acciones en Tucumán y Jujuy. En 1980 se agregó el norte de Salta, donde luego tuvo su mayor evolución.
Desde el principio, FUNDAPAZ tiene equipos interdisciplinarios residentes en el lugar de trabajo –ingenieros, técnicos agrónomos y forestales, capacitadores y comunicadores– que visitaban a los campesinos, induciéndolos a mejorar sus condiciones de vida a través del esfuerzo con otros vecinos. Lo mismo ocurrió luego en el norte salteño, no sólo con los criollos sino también con las comunidades indígenas, especialmente los wichí.
Por otra parte, comenzó a promoverse la capacitación grupal para el trabajo rural y la organización social, generándose grupos vecinales y pequeñas organizaciones, y más adelante organizaciones de segundo y tercer grado, que fueron tomando cada vez mayores responsabilidades frente a la sociedad y los gobiernos.
Ellos mismos, en largas reuniones, fueron detectando sus necesidades más apremiantes, por ejemplo, cómo mejorar un camino para poder sacar a tiempo la producción de sus cultivos, ir a la escuela o a la posta sanitaria con mayor facilidad.
Lentamente fueron naciendo las huertas y las granjas, la producción de ganado mayor y menor, la producción apícola, la transformación de los alimentos y toda clase de artesanías en madera, lana y fibras vegetales, como el chaguar.
En forma simultánea se fue fortaleciendo el ánimo de poseer legalmente las tierras que ocupaban, el acceso al agua potable y el uso racional del bosque, el cual, paralelamente, era y es devastado por explotadores inescrupulosos. Para esta tarea se fueron generando en las provincias grupos de trabajo entre criollos e indígenas, produciéndose un diálogo abierto y eficaz.
En Salta, 643 mil hectáreas de dos lotes fiscales ya han sido repartidas entre los ocupantes y se están entregando a los indígenas en forma comunitaria y a los criollos en condominio, y tanto allí como en Santiago del Estero y Santa Fe se promueve la construcción de cisternas para hacer cosecha de agua de lluvia, ya que en toda la región el agua subterránea es de muy mala calidad, salada y muchas veces arsenicada.
Estas posibilidades de acceso a la tierra, al agua y al monte se fueron extendiendo a otras comunidades del Chaco trinacional (Argentina, Bolivia y Paraguay), países con los que FUNDAPAZ y los pobladores interactúan y potencian sus respectivas posibilidades, dado que sufren los mismos problemas.
En los últimos veinte años FUNDAPAZ ha desarrollado una enorme cantidad de información georeferenciada respecto de diagnósticos socioeconómicos y encuestas familiares. Desde hace un tiempo esos datos se han organizado en un Sistema de Información Geográfica (SIG) cuya herramienta principal es lo que se llama “mapeo participativo”: mediante aparatos de GPS manejados por campesinos e indígenas especialmente capacitados, se van configurando mapas de los distintos lugares y zonas en los cuales se registran los lotes, los caminos, las casas, la producción, el agua y el monte; y sirven, entre otras cosas, para que la distribución de las tierras se haga a través de un diálogo constructivo y en forma equitativa.
Desde hace muchos años FUNDAPAZ recibe apoyo del exterior, especialmente de Alemania, a través de Misereor y Adveniat, que dependen del episcopado católico, y de Pan para el Mundo, de las Iglesias Evangélicas. También de los Estados Unidos, por medio del Servicio Mundial de Iglesias (CWS) y la Fundación Interamericana (IAF), y de otros países. Asimismo recibe ayuda estatal, tanto nacional como provincial y municipal.
FUNDAPAZ integra en nuestro país el Encuentro de Entidades No Gubernamentales para el Desarrollo, la Red Agroforestal Chaco Argentino (REDAF) y la Fundación ECLOF Argentina, y en el exterior forma parte de la International Land Coalition (de la que es consejero global en representación de Latinoamérica y Caribe); la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción (ALOP), Land Matrix, y otros organismos. Mantiene también relaciones con la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), dependientes de las Naciones Unidas.

El autor es periodista y secretario de Fundapaz.

El próximo 31 de octubre FUNDAPAZ, junto con FIDA, realizará un foro llamado “Acceso de Poblaciones Rurales a la Tierra y al Agua-Mapeo participativo y Diálogo entre Actores- Casos Exitosos en el Chaco trinacional”. El encuentro comenzará a las 9 horas en el Hotel Cautelar (Av. de Mayo 1152, Buenos Aires).
Para participar del Foro “Acceso de Poblaciones Rurales a la Tierra y al Agua-Mapeo participativo y Diálogo entre Actores- Casos Exitosos en el Chaco trinacional” el contacto es: FUNDAPAZ 011-4864-8587 o 4861-6509; Castelli 12- 2º A – Buenos Aires. E-mail: buenosaires@fundapaz.org.ar

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