Análisis agudo y tersa escritura

Reseña de Breve historia contemporánea de la Argentina: 1916-2016, de Luis Alberto Romero (Buenos Aires, 2017, Fondo de Cultura Económica).

Allá por el año 1993 Félix Luna publicó su Breve historia de los argentinos, abarcativa de un largo periodo que culminaría con la Revolución Libertadora. La obra, un ensayo de síntesis, conservó el estilo coloquial, fresco y distendido de unas conferencias dictadas por el autor, y en ese sentido confirmaba un camino cultivado desde su juventud, que pudo expresar muy bien una peculiar manera de hacer historia superando paradigmas tradicionales, acaso viables sólo para eruditos.
Algunas décadas antes, en los tempranos años ‘70, Carlos Alberto Floria y César García Belsunce habían dado a luz los dos tomos (luego compendiados en uno solo de mil páginas) de su Historia de los Argentinos, que venía también a renovar el panorama algo agreste otrora transitado por la historiografía tradicional.
De otra parte, el revisionismo histórico –tanto en su primera versión, escorada a la derecha, como en la actual, ubicada a la izquierda– no alcanzó a brindar una visión propia de carácter general, aun teniendo en cuenta la abundancia de su producción, siempre reducida a temáticas de su interés particular.
Ha habido obras monumentales pero escritas por muchos autores, como la publicada entre 1936 y 1961 por la Academia Nacional de la Historia, que fue dirigida por Julio Levene, y la Nueva Historia Argentina encabezada por Víctor Tau Anzoátegui. Después de que Alfredo Grosso publicó su archipopular Nociones de Historia argentina en 1893, sucesivas generaciones engendradas por el flujo migratorio de esos años fueron asimiladas merced al instrumento de su manual en la religión política de la nueva y gloriosa nación.
“Escribir una historia de su país es el sueño de todo historiador”, estampó María Sáenz Quesada en el comienzo de su presentación de La Argentina. Historia del país y de su gente, publicado en el fin del segundo milenio. Más tarde, y transcurrida una década sin haber menguado su frescura inicial, la autora agregó dos capítulos que recogen las ulterioridades.
Este es el caso de la presente edición de Breve historia contemporánea de la Argentina: 1916-2016, publicada por Luis Alberto Romero más de tres décadas antes, que ahora el prestigioso autor incorpora a su estudio con pretensiones de edición definitiva. Destacan en Romero cualidades que también se encuentran en las otras historias, como el rigor científico y la amenidad del estilo, en las que todas ellas rivalizan. La escogida bibliografía está ordenada en cuatro grandes secciones cronológicas, y a su vez organizada temáticamente. Pero es sin duda su agudo sentido analítico el que confiere a la obra un rasgo identitario y un particular atractivo.
En la presentación del volumen, Carlos Pagni enumeró, entre sus cualidades, la serenidad del relato histórico junto a la belleza de la tersa escritura, que proporcionan al libro una singular armonía. Entre sus aciertos, el periodista señaló también el adecuado cuadro descriptivo del panorama cultural de los míticos años ‘60. De este modo, hay en el libro no solamente una historia política, sino también otras de las ideas, de la cultura y de la sociedad.
En el final de su obra, y ya en plena actualidad, el historiador se interroga sobre el futuro y encuentra su clave en el fortalecimiento de la institucionalidad republicana, algo que los argentinos olvidamos por mucho tiempo… y pagamos sus consecuencias.

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