Retos de la humanidad

Reseña de Tomar el pulso del tiempo. El desafío de la actualización de un carisma, de Jesús Morán (Buenos Aires, 2017, Ciudad Nueva).

¿Puede un Movimiento nacido de un carisma de la Iglesia ser fiel a la inspiración inicial y, a la vez, responder a los desafíos globales que presenta hoy la humanidad? Sobre estas preguntas reflexiona el filósofo y teólogo español Jesús Morán, co-presidente del Movimiento de los Focolares desde 2014, en su libro Tomar el pulso del Tiempo. El desafío de la actualización de un carisma, publicado en 2017 en español por la editorial Ciudad Nueva.
El autor, a partir de la experiencia personal y colectiva que la Obra de María vive a partir del fallecimiento de su fundadora Chiara Lubich en 2008, se propone reflexionar acerca del concepto de “fidelidad creativa” que propuso Juan Pablo II en la exhortación apostólica post-sinodal Vita Consecrata de 1996. Así, de forma descriptiva y no concluyente, abre a la reflexión a través de dos ensayos: el primero “Actualización, Identidad e Historia”; y el segundo, “Algunos grandes retos de la humanidad de hoy”.
En “Actualización, Identidad e Historia”, Morán propone estas tres categorías -cada una como un “focus global” y al mismo tiempo entrelazadas- como claves hermenéuticas para intentar una lectura de los procesos que afronta la Obra, y de alguna u otra manera, los movimientos carismáticos hoy. Por “actualización” se entiende “el proceso de comprender las cuestiones de nuestro tiempo cerca de la gente, al mismo tiempo que se profundiza el don recibido del carisma con la consciencia de que aún no se lo ha entendido del todo ni expresado completamente y que hay algo perenne en él”. Es necesario aclarar que Morán entiende la “actualización” según la tradición fenomenológica y no en sentido aristotélico. Así, retoma la obra del filósofo español Xavier Zubiri, alumno de Husserl y Heidegger, que interpreta la actualización como “el modo en que la realidad se hace presente en nosotros”. En “Identidad”, se abordan dos cuestiones desafiantes: 1. definir qué se entiende por la identidad con relación a una realidad espiritual como es un carisma; 2. cómo puede una realidad seguir siendo ella misma, actualizándose continuamente bajo el impulso de las varias situaciones reales que la interpelan, sin perder su esencia y sin caer en un “relativismo carismático”. En este sentido, la “identidad” no es entendida como un “bloque rígido”. Morán advierte la necesidad de encaminarse en el arduo trabajo de identificar cuál es el contenido perenne del “núcleo fundacional” del carisma y concebir una “identidad dinámica” que es ante todo experiencia de Dios, viva y concreta; y que siempre tiende a modos nuevos de hacer manifiesto lo que ya estaba implícitamente contenido. En “Historia”, el autor distingue entre la fundación carismática (que es también histórica), que está proyectada a la constitución del carisma, de la fundación histórica propiamente dicha (aquella que sucede luego de la muerte del fundador y que también es carismática), proyectada hacia la actualización del carisma, para “seguir haciendo historia actualizando constantemente nuestra identidad” y poder “crear las condiciones para que quien recibe su anuncio experimente recibirlo desde el alma misma del fundador”.
En el segundo ensayo, “Algunos grandes retos del actual momento histórico”, Morán mira la situación actual del mundo como un verdadero “kairos” y señala que “el acercamiento a tales fenómenos requiere una atenta observación, un estudio profundizado y sobre todo un cuidadoso discernimiento para saber identificar los retos que inevitablemente presentan y así afrontarlos de manera conveniente y eficaz”. De esta manera delinea algunos de los grandes desafíos como; 1. Globalización, mundialización y ultra-contemporaneidad. Era Post-global/Trans-global 2. “Cultura del derroche y del descarte”; 3. Tercera guerra mundial en partes; “campo de guerra”; “trans-humanismo”; 4. “Nihilismo contemporáneo” y “proceso de exculturación del cristianismo” (especialmente en Europa) 5. “Dios sin religión”. Ante estos retos, ofrece una mirada desde una perspectiva cultural que se inspira en la unidad.
En ambos ensayos, el autor recoge los novedosos aportes de los sociólogos italianos Mauro Magatti y Chiara Giaccardi y de los teólogos jesuitas Philippe Becq y Christopher Theobald sobre el tema del “engendramiento”, como una nueva categoría antropológica y cultural y un acercamiento pastoral que permita la generación o “engendramiento” de una dimensión existencial y de un humanismo cristianos.
Como señala en el prefacio el cardenal Joao Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Tomar el pulso del tiempo. El desafío de la actualización de un carisma, por su actualidad y mirada amplia, “puede ser de interés para todos aquellos que en la Iglesia participan en esa extraordinaria y apasionante aventura del Espíritu que se manifiesta en todos los carismas y en las realidades nacidos de ellos a lo largo de los siglos”.

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