Cada uno de nosotros ha sido creado como persona única, como una obra de arte original, reflejo de alguna de las infinitas riquezas de nuestro Padre.

Cada uno de nosotros ha recibido su tesoro, “ quien diez, quien treinta, quien cien”.

Yo, que he recibido cien, no tengo coronita.

Igual que todos, debo rendir cuentas cada día y deberé rendir cuentas un día.

Un día que se acerca cada vez más. Aunque no lo conozca.

Mi forma de agradecer debería ser el amor a todo prójimo. Pero mis cuentas no dan.

Soy un mal administrador.

Mi Padre, paciente, me sigue dando crédito y yo sigo en deuda con mis prójimos.

Hoy, ya, es el momento de amar, en espíritu y en verdad.

En el fondo, cada uno sabe cómo, si quiere.

Yo también.

Vicente Espeche Gil

1 Readers Commented

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  1. Ramón J. Fernández on 18 abril, 2019

    Acertada y oportuna reflexión.

    Gracias y felicidades

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