Revista Criterio
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Nº 2342 » Octubre 2008

El lugar del Vicepresidente

por Editorial · Comentar 

La noche del 16 de julio último, la mirada de ciudadanos y gobernantes se posó sobre la figura de alguien que hasta ese momento había suscitado poca atención. Fue cuando Julio César Cleto Cobos, desde el sitial de la presidencia del Senado, tras palabras que supieron conmover, formuló su voto “no positivo” al proyecto sobre las retenciones.

 

Vituperado por el oficialismo que consideró ese voto como una derrota propia, Cobos experimentó desde el viaje inmediato a Mendoza, su tierra natal, los halagos de la popularidad. En los dos meses siguientes, pese a un encuentro formal con la Presidenta y a sus declaraciones sobre la voluntad de seguir en la misma alianza, no parece que haya en el mundo regido por Néstor y Cristina Kirchner espacio para él. Menos tozudez de parte de éstos podría haber capitalizado lo ocurrido, ya que paradójicamente el voto de Cobos descomprimió una situación cuya salida no se avizoraba. Al mismo tiempo, importantes correligionarios del radicalismo se preguntan si el regreso del “hijo pródigo”, expulsado del viejo partido de Alem e Yrigoyen, no podría ser el signo del retorno de la diáspora de tantos dirigentes que buscaron cobijo en otras alternativas electorales. ¿Podría Cobos ser en 2011 el candidato de un radicalismo redivivo? En tal caso, ¿podría batir en las urnas a la sucesión de la actual presidenta? Naturalmente, muchos querrán aportar lo suyo a esa especulación sobre la suerte de la fracción en el poder, empezando por el peronismo histórico, también revitalizado a expensas del desgaste kirchnerista, que intentarán que, como en 2003, estemos ante una nueva interna justicialista.     

 

Desde el punto de vista ético, ¿puede un vicepresidente protagonizar el armado de un proyecto cuyo objetivo sea desplazar electoralmente a quienes lo incluyeron en su fórmula? ¿El justificable voto “no positivo” podría derivar en acción opositora durante los tres años que quedan para Fernández de Kirchner-Cobos? Con razón, desde diversas tribunas radicales se condiciona el retorno de Cobos a la finalización de su mandato, no antes.

 

Dos actitudes, al menos, cabe esperar del vicepresidente. La primera, que no sucumba a tirios y troyanos que quieren su renuncia al cargo. A ella aspiran sectores oficialistas, porque ya Cobos no es confiable. Y también algunos opositores que hasta ven con él una oportunidad para las elecciones de 2009. No hay indicios de que Cobos vaya tras las huellas de Carlos “Chacho” Álvarez. Una renuncia dañaría las instituciones, mostraría escasa responsabilidad y mucho oportunismo, todo lo contrario del temple avizorado aquella madrugada del 17 de julio. Aunque, eso sí –la segunda actitud–, el gobierno no tendría que temer otro voto de desempate en contra, al menos mientras pudiera evitar lo que sucedió en las postrimerías de la presidencia de Fernando de la Rúa: tener como presidente provisional del Senado a un opositor.

 

* * *

 

Con motivo de la elección de 2003, uno de los candidatos, Carlos Menem, que quizás no guardaba buen recuerdo de sus dos vicepresidentes, hizo pública su voluntad de llevar a su segundo, el salteño Juan Carlos Romero, a la jefatura de gabinete y dejar vacante la vicepresidencia.

 

Hoy es posible que el matrimonio Kirchner se cuestione el rédito de haber integrado la fórmula con el ex gobernador mendocino. Y éste se planteará de qué concertación se hablaba, de qué espacios de poder.

 

Pero unos y otro no se deben al cortoplacismo, que tanto tienta a nuestros políticos, sino a instituciones que deben vigorizarse y ser creíbles. Algo de eso ocurrió cuando la ciudadanía siguió por televisión el debate del Senado, donde no sólo el Vicepresidente sino varios legisladores impresionaron por la calidad de sus intervenciones. Lástima que eso no ocurre sino muy de vez en cuando.

 

El lugar del Vicepresidente es el que le marca la Constitución. Se trata de un segundo plano, mientras una circunstancia excepcional no lo catapulte al primero. Es el precio de la responsabilidad confiada por la ciudadanía. En un país donde los capitales políticos son malgastados en cuestión de meses –piénsese en Roberto Lavagna o Ricardo López Murphy–, la sabiduría del vicepresidente actual estará en el ejercicio escrupuloso de su función, con independencia y lealtad, sin obstaculizar al Ejecutivo, encontrando formas de servir al país desde su cargo, algo que sería de gran torpeza no favorecer, tal el caso de funciones de representación exterior, como es habitual tanto en los Estados Unidos como en los precedentes argentinos. Cobos tendrá que saber esperar, y sobre la paciencia en la política tiene ejemplos admirables en Mandela y Lula. El futuro, proclamaba Víctor Hugo en dicterio contra Napoleón, no es de nadie, es de Dios. En una Argentina tan imprevisible, esforcémonos al menos por hacer previsibles las instituciones.

 

 

Nº 2339 » Julio 2008

No sembrar vientos

por Poirier, José María · Comentar 

Como bien escribía tiempo atrás Natalio Botana en el diario La Nación, junto al autoritarismo prepotente parece reinar un estado de grave irresponsabilidad en nuestro país. Ya no es tiempo de tanta falta de cordura. No se puede vivir en el riesgo inútil, al borde de la violencia. La Argentina necesita caminar hacia adelante, crecer y producir, superar las desigualdades y combatir la exclusión, el delito y el clientelismo político. El diálogo institucional aparece como el único camino razonable. La verdadera política es trabajosa negociación y ardua búsqueda de acuerdos; requiere de paciencia y de prudencia, de amor por la verdad y de auténtica vocación de paz. La política debe ser un servicio a la sociedad, al bien común. Nada se gana con la mera confrontación y con la dilación de los conflictos, porque el que siembra vientos¡­

 

                                                            *  *  *

 

En este número, el editorial se detiene en uno de los graves problemas que de verdad nos aquejan: la falta de energía. Como metáfora, el título lo pide prestado a una excelente película, interpretada por la actriz británica Emma Thompson y su madre Phyllida Law, La visitante del invierno.

 

El teóogo Gustavo Irrazábal presenta una reflexión ética sobre la prioridad de la política. El diplomático Luis Mendiola, experto en ciencias políticas, se ocupa del tema internacional del petróleo y su futuro. El reconocido pensador Santiago Kovadloff, por su parte, escribe a propósito de una nota anterior en la que el sacerdote Ignacio Pérez del Viso se refería a la oración que pide por la conversión de los judíos en la liturgia católica.

 

El filósofo José Luis Galimidi firma un exigente artículo sobre el Estado, la violencia y la exclusión.

 

Uno de los jesuitas redactores de la prestigiosa revista italiana La Civiltá Cattolica, Giuseppe De Rosa, afronta el triste y dramático problema de la “globalización de la prostitución”, verdadero flagelo de esclavitud y perversión que crece en todo el mundo.

 

Siguen otras notas sobre arte, historia, testimonios, documentos y las acostumbradas secciones de libros y cine.

 

 

Nº 2339 » Julio 2008

Derechos de las personas con discapacidad

por Llorens, Luis Rogelio · Comentar 

Señor Director: Durante el mes de junio último ocurrieron hechos que acapararon la atención del país. Esto ocultó la sanción de la ley 26.378 por la República Argentina. Con ella nuestro país ratificó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada mediante resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 13 de diciembre de 2006. Esta convención protege toda clase de discapacidades. Empero, en mi opinión, su mayor trascendencia institucional se vincula con el respeto de la dignidad de las personas con deficiencias mentales o intelectuales, a las que denomina así su artículo 1°.

La nueva norma procura que quienes por enfermedad o por cualquier otro motivo carezcan de un discernimiento apropiado y requieran de un régimen jurídico de protección para el ejercicio de sus derechos puedan ejercerlos por sí mismos, en la medida en que sus propias deficiencias se lo permitan. Se trata, generalmente, de hermanos carentes de afectos y de cuidados apropiados, de alimentación y vestimenta, que muchas veces se encuentran hasta privados de su libertad. (Ver Mt 25, 31 y ss). Ellos, aunque muchas veces no se los reconozca como personas, tienen todos los derechos humanos más uno: el de ser protegidos de sus propios errores.

En ese sentido, la convención exige, a través de su artículo 12, no sólo que se les garanticen todos esos derechos, sino que se les otorguen las “salvaguardias adecuadas y efectivas para impedir los abusos”; aunque la novedad más relevante radica en la exigencia de que esas salvaguardias “respeten los derechos, la voluntad y las preferencias de la persona”, de conformidad con el principio general asentado en el art. 3°: “El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones y la independencia de las personas“. Procura esta normativa que quienes se encuentren disminuidos en su discernimiento sean protegidos sin ser anulados y que no sean convertidos en objetos en vez de sujetos. Se trata, de tal manera, de permitir que, por ejemplo, ancianos o afectados por síndrome de Down puedan ejercer sus opciones de vida, decidir por sí mismos, en la medida en que sus limitaciones se lo permitan. Se trata de adoptar lo que se ha dado en llamar el principio de una “capacidad como variable”, ajustada al sujeto en cuestión, principio vigente en legislaciones extranjeras como Quebec, Alemania, Francia y España, entre otras.

Si bien a este punto se ha llegado a través de una evolución legislativa que nace con la sanción del art. 152 bis del código civil en el año 1968 y que continuó con la ratificación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la sanción de la ley 26.061 (también referida a la niñez, aplicables las dos últimas por la remisión genérica que efectúa nuestra normativa sobre mayores con disminución en sus aptitudes intelectuales al régimen general de la minoridad); lo cierto es que la convención que comentamos acaba con el sistema rígido y vejatorio de nuestro centenario código civil. Según él, las decisiones acerca de la persona y de los bienes de la persona sujeta a un régimen de incapacitación son tomadas por su representante en su nombre, sin su concurso y prescindiendo de su voluntad (arts. 457 y 411 del código civil).

Este sistema puede tener asidero en la concepción de la enfermedad o de la deficiencia mental existente en el siglo XIX. Hoy sabemos que todos quienes por estas causas se encuentran en la necesidad de recibir “salvaguardias” que los protejan de sus propios errores, tienen un “resto” de facultades, mayor o menor, que hay que respetar.

Especialmente, ante la prolongación de la vida, el aumento de la cantidad de ancianos y la existencia de quienes, pese a sus carencias, pueden ser integrados, en mayor o en menor medida, dentro de la sociedad, siempre que se los proteja adecuadamente. Son seres humanos, hermanos, que pueden alcanzar un importante grado de autodeterminación en el ejercicio de sus derechos.

El régimen jurídico debía adecuarse. Ahora sólo resta que los operadores del derecho tomen conciencia.

Luis Rogelio Llorens

Buenos Aires

Nº 2338 » Junio 2008

Vivir en el conflicto

por Poirier, José María · Comentar 

Mientras nos sumergimos como país cada vez más en conflictos (el del campo tapa otros, como la inflación o las repercusiones que llegarán de la crisis económica norteamericana), la política “K” parece conocer sólo la confrontación y la prepotencia. SI hay algo prioritario en la función de gobierno es, precisamente, evitar probables conflictos y remediar los ya establecidos; no lo contrario. Es temerario echar leña al fuego e irresponsable perder la credibilidad de la palabra. El problema del campo parece el ejemplo de lo que no debe hacerse: es absolutamente irracional haber llegado hasta este grado de conflictividad cuando la coyuntura internacional de precios nos permitiría crecer y mejorar. Así como tampoco se acaba con la pobreza negándola. Nuestro editorial se titula: “Dejar atrás la exasperación”.

 

Sigue una nota sobre la situación política en la Bolivia de Evo Morales, escrita por Miquel Cortés Bofill, director de la revista Cuarto Intermedio de Cochabamba. Lo expuesto por el filósofo Pablo Capanna y el físico Ángel Luis Plastino en el debate sobre “Ciencia y Fe”, organizado por CRITERIO en el Centro Cultural Borges, constituye la materia de otro artículo en esta entrega.

 

Sendas entrevistas al director del Teatro Colón, Horacio Sanguinetti, y al especialista en gestión de conservación del patrimonio cultural, Marcelo Macadán, permiten acercarse al problema que aqueja al primer coliseo argentino, verdadero emblema de nuestro país en el mundo. ¿Metáfora de la actual situación cultural en nuestro medio?

 

Luis Bameule escribe sobre la política de carnes. Varias firmas recuerdan al sociólogo José Luis de Imaz, autor del libro Los que mandan.

 

Reproducimos el último editorial de la revista Punto de vista, que firma quien fuera su fundadora y ejerciera la dirección durante treinta años, Beatriz Sarlo. Ernesto Ambrosetti expresa su opinión sobre el conflicto del campo. Raquel Barros recorre los cuentos del consagrado escritor Abelardo Castillo. Del primer Borges se ocupa Javier Lancelle. Agustín Neifert, en cambio, del guionista español Rafael Azcona. El religioso norteamericano, de origen polaco, John Pawlikowski, analiza el texto de la oración litúrgica católica por la conversión de los judíos. Norberto Padilla firma la nota: “Una embajada para Mozart”, a propósito de la interpretación Réquiem por la orquesta filarmónica china en el Vaticano.

 

Nº 2337 » Mayo 2008

Sobre “Creación y evolución”

por Martínez Picabea de Giorgiutti, Elba · 1 Comentario 

El artículo firmado por el ingeniero Florencio Arnaldo, “Creación y evolución”, publicado en el número 2334 de Criterio, constituye una de las reflexiones más medulosas que, desde el pensamiento católico, se han escrito en los últimos tiempos sobre el tema.

 

La oportuna ponderación de los “intelectuales católicos decididos a dar batalla” contra quienes amparados en sus méritos científicos predican una cierta apología del ateísmo, es ciertamente compatible con otras críticas que podrían hacerse a cierta intelectualidad católica, cuando insistentemente se intenta desvalorizar la tarea científica de Darwin, interpretando su pensamiento evolucionista como en abierta oposición a la letra y al espíritu de la Biblia y por lo tanto de la Palabra Revelada.

 

Darwin, el científico, hizo puntualmente dos cosas: ordenó las numerosísimas pruebas que obraban en su poder a favor de la evolución de los seres vivos y postuló un mecanismo de selección que permitiría la formación de nuevas especies a partir de especies preexistentes.

 

Con respecto al primer punto, sostuvo que todos los seres vivientes descienden de ancestros comunes. En este sentido propuso sus argumentos opuestos al pensamiento partidario de la creación separada de cada especie, pero de ninguna manera opinó contra los documentos religiosos, y mucho menos negó la existencia de Dios.

 

Cabe destacar que Darwin no empleó en sus escritos el término “evolución” sino que se refirió al concepto con el nombre de “descendencia con modificación”. En lo que se concierne al “motor” de la evolución, describió el mecanismo conocido con el nombre de “selección natural”. Según su hipótesis, los efectos del medio ambiente –desde el alimento disponible hasta el clima o los cambios geológicos– determinan en los individuos de una población diferentes grados de capacidad para sobrevivir y reproducirse.

 

Esta variabilidad en el éxito reproductivo está dada por la capacidad o no de salir victorioso en la lucha por la existencia que deberá entablar con el entorno y con sus contemporáneos.

 

Tanto el pensamiento de Thomas Malthus, desde el análisis demográfico poblacional, como el de Herbert Spencer, en relación con los factores económicos de influencia social, ejercieron un papel decisivo en el desarrollo del pensamiento darwiniano. En el trabajo de Arnaldo resulta imprescindible remarcar su convicción de que, sin entrar en conflicto con la ciencia más rigurosa, es posible sostener la existencia de un Creador Primero que continua ejerciendo su obra creadora, en la cual ha permitido la injerencia de la colaboración humana.

 

No sólo Teilhard de Chardin descreía del azar, también renegaba de él Darwin. Su lucha por “incluir” a un Dios, en el que quería creer, en un proceso creacionista diferente del simbolismo del relato bíblico de inspiración divina, duró hasta el final de sus días.

 

Ciertamente, hay otras tareas pendientes más allá de la necesidad de actualizar los puntos de vista científicos de la jerarquía eclesiástica. Allí no se agota la tarea y, tal como afirma Arnaudo, la necesidad de proclamar la espiritualidad del alma por sobre la “fisiología de la conciencia”, es una de ellas.

 

No sólo el hombre de fe debe darse cuenta de que en el discurso de la ciencia es el científico el que tiene autoridad, sino también el científico debe saber que en materia religiosa no puede ostentar razones para opinar.

 

¿Habrá católicos de fe profunda y formación científica rigurosa capaces de alcanzar autoridad en el ambiente positivista que domina nuestra ciencia en los albores del siglo XXI? El liderazgo de la intelectualidad católica en esta tarea es urgente; habrá que ver si es posible.

 

*La autora de esta carta es médica genetista.

 

Nº 2193 » Febrero 2008

De nuestros lectores

por · 1 Comentario 

Interrogantes económicos

 

 

Cada vez que leo en CRITERIO sobre economía, me surge el deseo de escribir a la Revista, pidiendo aclaraciones a mis dudas sobre el tema. En lo que encontré a mi alcance, hasta hoy, no hallé respuestas.

 

En el número del 13 de marzo, leí la respuesta del Dr. Juan Carlos de Pablo sobre la flexibilización, tiempo futuro, y, como todo lo futuro, opinable e impredecible. También, el documento de los Provinciales Jesuitas, totalmente acorde con una realidad dolorosa, que uno cree ver con ojos cristianos. Sin embargo, al no ofrecer propuestas con soluciones, me pareció que quedábamos en una típica “expresión de deseos”.

 

Y las dudas persisten:

 

¿Se puede llegar algún día a pagar una deuda monstruosa, que cada vez crece más o estamos obligados para siempre a vivir cargándola?

 

¿Cuánto de ella hemos pagado ya, con dinero, no sólo con hambre y miseria de muchos? ¿Están irremediablemente condenados a desaparecer nuestros pobres? ¿Estamos destinados a continuar produciendo argentinos de segunda clase? La desnutrición es una realidad en todo el país.

 

¿Seguirán siendo salud y educación necesidades pospuestas a estabilidad, convertibilidad y flexibilización?

 

Estas preguntas no tienen propósitos populistas ni demagógicos. Surgen de la angustia de quien cree ver la realidad de nuestra Argentina.

 

En sus comunicaciones, economistas que se reconocen cristianos soslayan estos problemas, como si ellos no tuvieran importancia o fueran de solución imposible.

 

¿Por qué Chile debe cada vez menos y nosotros cada vez más?

 

¿La disminución de los aportes patronales incrementó la ocupación? ¿Lo hará la tan esperada flexibilización?

 

¿Quién tiene respuestas para tantas preguntas?

Sé bien que la Iglesia no debe dar soluciones a los problemas temporales, pero si ella no crea el ámbito donde pueda encontrárselas, ¿quién lo hará?

 

También CRITERIO tiene predicamento y convocatoria para iniciar algo que no suene a justificación de la actualidad o a relato de un sueño utópico que quizás lleguen a ver nuestros nietos.

 

Dr. Nicolás Leiva

Santiago del Estero

 

 


Acerca de “Hielos Continentales”

 

He leído el artículo de Jorge Castro sobre el tema de los límites con Chile y me ha parecido oportuno hacer alguna consideración al respecto.

 

Vengo leyendo últimamente en forma reiterada cierta admiración hacia Chile porque aceptó el fallo de Laguna del Desierto, como si esto fuera algo excepcional y no la conducta que correspondía.

 

Qué decir entonces de la Argentina que aceptó con el laudo del Beagle que su límite más austral no sea ya la isla de Hornos, como lo aprendimos en nuestra niñez en el colegio y, además, que para transitar por su territorio (caso  conexión con Tierra del Fuego) se debe recurrir a una autorización chilena, erigidos por ese laudo en detentadores de la soberanía de las aguas intermedias.

 

No creo que el camino de la constante cesión de soberanía sea el indicado para cimentar una verdadera hermandad en esta parte del continente, por más que intereses económicos momentáneos puedan hacerlo ver como conveniente.

 

Mantener firmes estos principios, que no están cimentados en cálculos financieros sino en el respeto mutuo que se deben ambas naciones, es la mejor manera de frenar futuras ambiciones territoriales y asegurar una paz duradera.

 

Santos Jorge Guetti

Buenos Aires

 

Nº 2334 » Febrero 2008

Reflexiones de verano

por Poirier, José María · Comentar 

Con este número de enero-febrero 2008, que marca el receso del verano, concluye el año 80 de la revista; en efecto, con la entrega de marzo cumpliremos ocho décadas y comenzaremos a transitar el año 81 de Criterio.

 

Después de una entera edición especial, como fue la de diciembre, dedicada al tema “¿Adónde va el cristianismo?”, Carlos Floria retoma aquí el hilo con una reflexión a propósito del pensador francés René Rémond.

 

Sigue una breve nota de la teóloga brasileña Maria Clara Lucchetti Bingemer que vale como introducción a la segunda encíclica de Benedicto XVI sobre la virtud de la esperanza.

 

A continuación se transcribe parte de las exposiciones en el diálogo en torno a “la espiritualidad hoy”, que tuviera lugar en noviembre pasado en el Centro Cultural Borges, donde participaron la rabina Silvina Chemen, el jesuita Diego Fares y monseñor Jorge Casaretto.

 

La entrevista de la historiadora argentina Claudia Touris, miembro de la redacción, al sociólogo mexicano Roberto Blancarte se centra en el debate sobre laicismo y laicidad en América latina.

 

El embajador Luis Mendiola, también integrante del consejo de la revista, analiza el importante documento de los intelectuales islámicos y su repercusión en el diálogo intercultural e interreligioso. El texto completo, traducido al castellano por Criterio, puede visitarse en nuestra página web (www.revistacriterio.com).

 

Nuestro colaborador Pablo De Vita compara con detenimiento la filmación reciente de La flauta mágica de Mozart por parte de Kenneth Branagh con la ya clásica de Ingmar Bergman. Un erudito y excelente análisis de arte.

 

El crítico y ensayista Agustín Neifert recuerda a Ira Levin, el controvertido autor de El bebé de Rosemary, obra que marcó un jalón en el cine de la segunda mitad del siglo XX.

 

El ingeniero Florencio José Arnaudo se interna en un tema apasionante: la relación entre ciencia y fe a propósito del evolucionismo.

 

Completan el número otras notas y las secciones sobre libros, teatro, cine, música, además del correo de lectores.

Nº 2333 » Diciembre 2007

Tiempo de Navidad

por Poirier, José María · Comentar 

Este número especial de fin de año está enteramente dedicado al tema-pregunta: ¿Adónde va el cristianismo? Interrogante por demás complejo e incierto, al que intentan responder prestigiosos colaboradores desde muy diferentes lugares, perspectivas y visiones. Abre la reflexión el francés Jean-Yves Calvez, quien según su condición de atento observador del fenómeno en diversas partes del mundo, busca el “pulso” de la situación. Sigue el abarcador análisis del italiano Bruno Forte que, de alguna manera, estructura la búsqueda de los grandes desafíos de nuestro tiempo. El artículo de la brasileña Maria Clara Bingemer se ocupa del nuevo escenario que impone la tecnología y su consecuente globalización. Otros autores abordan la problemática desde la historia, la sociología, la reciente producción teológica, el ecumenismo, la moral, la ecología o los medios de comunicación y la opinión pública. Dos entrevistas aportan lo suyo: la del alemán Walter Kasper y la del cubano Carlos Manuel de Céspedes. No faltan los enfoques testimoniales. ¿Hacia un cristianismo de pequeñas comunidades, alejado de antiguas certezas y poderes?

 

La entrega de diciembre, en los 80 años de Criterio, llega a nuestros lectores en el mes en que los cristianos celebramos la Navidad. Si bien la fiesta central del cristianismo es la Pascua de Resurrección (sin la cual, evocando a Pablo de Tarso, “vana sería nuestra fe”), la noche del Niño que nace en un pesebre tiene la paradójica fuerza de la debilidad. Como en un anticipo del anonadamiento de la cruz, Jesús se presenta indefenso ante el mundo frente al estupor de los pastores, el canto de los ángeles y el silencio de María. Francisco de Asís, ese hombre excepcional que como quería G.K. Chesterton marcó un salto abismal de la condición humana en la historia, hizo del pesebre un rasgo cultural que atravesó los siglos. Intuyó, muy probablemente, que esa criatura abrigada por el aliento de un buey y un asno era motivo de perenne esperanza para todos nosotros.

Nº 2332 » Noviembre 2007

Países emergentes y elecciones nacionales

por Poirier, José María · Comentar 

La sigla BRIC (Brasil, Rusia, India y China) define, por su significación de manera inversa al orden de las iniciales, a las cuatro grandes potencias emergentes en el nuevo escenario internacional. Después del mundo bipolar y del de la única superpotencia norteamericana, un nuevo horizonte se acerca con marcada velocidad.

 

Uno de nuestros dos editoriales de noviembre se detiene en el análisis del fenómeno ruso. El artículo que sigue apunta a China e India. Es de advertir que en el ámbito latinoamericano mientras Brasil y México ocupan líneas de interés, nuestro país está prácticamente ausente.

 

Si a ello se agrega la casi inexistente política exterior argentina a partir de la crisis 2001-2002, preocupa aún más la desafección institucional que se ha tornado patente y la generalizada apatía de la ciudadanía a la hora de cumplir con el voto y con sus demás obligaciones.

 

La democracia, definida a veces como la menos imperfecta de las formas de gobierno, es un sistema frágil cuando no cuenta con el compromiso de las personas y de las instituciones. La libertad de prensa, tan bastardeada por el gobierno actual, es un termómetro de la salud republicana.

 

Por otra parte, a las muchas y fundadas sospechas de graves irregularidades en las elecciones del 28 de octubre, su suma la pregunta de por qué no se ha implementado todavía el voto electrónico como un reaseguro de transparencia y de herramienta eficaz ante el clientelismo y las “picardías” de punteros y otros operadores. Picardías que no tiene otra gracia que la de la triste viveza criolla.

 

De las elecciones, precisamente, se ocupa nuestro primer editorial en esta entrega.

Nº 2331 » Octubre 2007

Sobre la vida política argentina

por Poirier, José María · 3 Comentarios 

En el mes de las elecciones que signarán la vida política, social, económica y cultural de nuestro país en los próximos y complejos cuatro años, la revista publica una entrevista al intelectual Carlos Altamirano sobre el peronismo, y la transcripción de parte de las ponencias del politólogo Natalio Botana y el columnista Joaquín Morales Solá sobre la Argentina política (en el debate organizado por Criterio a principios del mes pasado en el Centro Cultural Borges).

 

El editorial repasa la situación política en el contexto latinoamericano, y Arturo Prins en su artículo se pregunta: ¿por qué América latina y África son los más pobres?

 

Con particular capacidad de comunicación y simpatía, el jesuita cordobés Ángel Rossi disertó en su ciudad, siempre en el ámbito de los encuentros de la revista, ofreciendo –desde un rico enfoque testimonial– su reflexión sobre el valor de la espiritualidad en nuestros tiempos.

 

Lucio Florio escribe sobre el diálogo entre ciencia y religión. Víctor M. Fernández vuelve sobre las “palabras” del documento de los obispos latinoamericanos en Aparecida, Brasil.

 

Las acostumbradas secciones cierran la presenta entrega.

 

El miércoles 21 de octubre disertarán en el Centro Borges, sobre los medios de comunicación hoy: Magdalena Ruiz Guiñazú y Pepe Eliaschev, coordinados por Luisa Valmaggia.

 

El miércoles 14 de noviembre, en la misma sede tendrá lugar el último debate del año sobre “una espiritualidad para nuestros tiempos”, donde harán uso de la palabra el obispo Jorge Casaretto, el sacerdote jesuita Diego Fares y la rabina Silvia Chemen.

 

Al día siguiente, el jueves 15 de noviembre a las 19.30, en la iglesia Santa Catalina (San Martín y Viamonte) celebrará una misa de acción de gracias con ocasión de los 80 años de Criterio, el cardenal Jorge Bergoglio, a la que están invitados todos nuestros lectores.

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