Revista Criterio
Cultura
Nº 2335 » Marzo 2008

La cultura del nuevo capitalismo

por Sennet, Richard · 1 Comentario 

“Los apóstoles del nuevo capitalismo sostienen que su versión de estos tres temas: trabajo, talento y consumo, añade más libertad a la sociedad moderna, una libertad fluida, una ‘modernidad líquida’, según la acertada expresión del filósofo Zygmunt Bauman. Mi disputa con ellos no estriba en saber si su versión de lo nuevo es real o no; las instituciones, las habilidades y las pautas de consumo han cambiado, sin duda. Lo que yo sostengo es que estos cambios no han liberado a la gente.”

 

El párrafo introductorio sintetiza la propuesta de Richard Sennett en este ensayo –basado en tres conferencias que pronunciara en 2004 en la Universidad de Yale–. Prestigioso sociólogo y profesor de la London School of Economics, el autor ha publicado, además del presente, otros lúcidos textos sobre el trabajo, la familia y las clases sociales que produjeron gran repercusión en los medios especializados. Nos referimos a La corrupción del carácter, Premio Europa de Sociología y El respeto. Además, pendiente de publicación, The Guardian.

 

En el primer capítulo, titulado “Burocracia”, Sennet afirma que en los sectores más dinámicos de la economía –las finanzas, la tecnología de punta y las comunicaciones– con alto valor social paradigmático, la institución estable de la “pirámide weberiana”, ha perimido. La organización capitalista abrió la jaula de hierro que protegía y encerraba a la vez, pero no para colmar las expectativas superadoras de gestión cara a cara que alentaba la Nueva Izquierda, a la cual el autor declara haber pertenecido, y cuyas esperanzas parecían empezar a realizarse con el derrumbamiento del edificio burocrático del socialismo real.

 

El tardo capitalismo, apoyado en las tecnologías de la información, no se vino abajo sino que se adaptó a los tiempos y eligió una organización con programas flexibles de producción, redujo los niveles jerárquicos intermedios, precarizó el trabajo y adoptó la secuencia no lineal. Las órdenes ya no bajan por la pirámide ni dan lugar a interpretación, parten de un centro en el que se ha reforzado el poder y llegan en forma instantánea a la periferia. El poder se concentra y la autoridad se diluye. La nueva organización es más distante, más inestable y más irresponsable.

 

En el segundo capítulo, “El talento y el fantasma de la inutilidad”, el autor afirma que las tres amenazas que aterrorizan al trabajador: la oferta global de fuerza de trabajo, la automatización y el envejecimiento, se tornan más ominosas por el cambio de valoración del talento que desplazó el enfoque de la “artesanía” a la “meritocracia”. El trabajo artesanal es aquel que trata de hacer algo bien por el mero hecho de hacerlo bien, lo que no encaja en las necesidades de las nuevas instituciones flexibles, basadas en transacciones a corto plazo y en el cambio constante, presupuestos que no dan lugar para el perfeccionamiento. El mérito, en el capitalismo moderno, no evalúa el saber adquirido sino la capacidad potencial de saber, lo que, al decir de Sennett “va en desmedro del talento.”

 

A lo largo del capítulo 3, “Política de consumo”, Sennett expresa su sospecha, o casi certidumbre, de que la política correspondiente al nuevo capitalismo es mercadotecnia. Mientras que la idea misma de democracia requiere mediación y discusión cara a cara, hoy, a su juicio, se emplean todas las trampas de seducción de la publicidad para hacer atractivas en el mercado las personalidades y las ideas de los políticos. En ese supuesto el ciudadano actúa como un consumidor que elige un producto político que satisfaga una necesidad inmediata, a la espera de que el mercado estimule la aparición de otra nueva. El consumo político implica, para el autor, “la deriva no progresista de la nueva cultura.”

 

Sennett se pregunta retóricamente: “¿Quiere esto decir que no hay nada que hacer?” En el último capítulo, una especie de epílogo, que titula: “Capitalismo social en nuestro tiempo”, se responde expresando una conclusión y una esperanza: “Lo que estas páginas han tratado de explorar es una paradoja: un nuevo orden del poder obtenido a través de una cultura cada vez más superficial. Puesto que la gente sólo puede afirmarse en la vida tratando de hacer algo bien por el simple hecho de hacerlo bien, el triunfo de la superficialidad en el trabajo, en las escuelas y en la política me parece frágil. Tal vez la rebelión contra esta cultura debilitada constituya nuestra próxima nueva página de la historia.”

Comentarios

1 comentario to “La cultura del nuevo capitalismo”
  1. FERNANDO PAREDES dice:

    Hay una seudo ciencia alrederor de la postmodernidad. Lo de hoy es un capitalismo con otros rostros que están ocultos. Como nunca, el consumismo se está robando lo mejor de la vida. El respeto a la cultura. estsmos paradojalmente más incomunicados en la abundancia informativa. La comunciación es un negocio triunfante.

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