Cultura
Teatro: El desarrollo de la civilización venidera
por Costantini de López, Guillermina I. · 1 Comentario
de Daniel Veronese. Versión de Casa de muñecas de H. Ibsen. El Camarín de las Musas.
En su prólogo a la edición de 1996 de Peer Gynt - Hedda Gabler, Jorge Luis Borges escribió: “Henrik Ibsen es de mañana y de hoy. Sin su gran sombra el teatro que le sigue es inconcebible”. No sorprende entonces que Daniel Veronese, después de haber explorado el teatro de otro autor emblemático como Antón Chéjov, una de cuyas versiones –Espía a una mujer que se mata– comentáramos el año pasado, se haya abocado ahora a Casa de muñecas y Hedda Gabler para “hacer su teatro”, como él confiesa. Ambas obras – pertenecientes a distintas etapas del realismo ibseniano– inauguran una serie de personajes femeninos que buscan afirmar su propia identidad en un medio que les es adverso y, por tal motivo, desataron escándalo y polémicas. A tal punto quedó resonando el portazo que daba Nora, al abandonar su familia para comenzar a conocerse, que fueron varios los autores que escribieron continuaciones posibles. Si bien algunos aspectos de la obra, como su didactismo puesto al servicio de una explícita tesis social ya superada, pueden restarle interés desde la óptica del espectador actual, otros tantos planteos –el amor como instancia de sometimiento y deleite egoísta enfrentado al amor como libre entrega, o la simulación como estrategia defensiva frente al poder o el juicio del otro– siguen interrogando al hombre de hoy y es a partir de ellos que Veronese, posiblemente, emprendió su relectura para la primera parte de este Proyecto Ibsen, que se cierra con el estreno en estos días de Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo, versión de
Hedda Gabler.
Como es ya habitual en sus propuestas, el título –tomado, en parte, de Hedda Gabler– desconcierta y se aleja del original, a diferencia de la historia que el autor y director retoma casi fielmente, suprimiendo personajes menores y cambiando el género del Dr. Rank, amigo de la familia y secreto enamorado de Nora. Esta modificación y la integración del personaje a la familia desdibuja un eje conflictivo menor del texto ibseniano para instalar uno nuevo entre la Dra. Rank y Cristina Linde, la amiga de la infancia que Nora recupera con su súbita llegada a pedir trabajo. Veronese explicita y potencia lo que en Ibsen es un conflicto latente que estalla en la escena final: la relación de pareja entre Helmer y Nora. Para ello recurre a una dosis mucho mayor de violencia verbal y gestual y a la intertextualidad. Son frecuentes las remisiones al film Escenas de la vida conyugal de Ingmar Bergman, a cuya proyección han asistido los protagonistas al iniciarse la acción y en el que, de manera especular, una sesión teatral de Casa de muñecas precede a una de las tantas conversaciones que mantienen Johan y Marianne para intentar clarificar la desgastada situación del matrimonio. Resulta sugestiva la modificación efectuada en el desenlace que, sin duda, despierta la reflexión del espectador al problematizar la decisión final de la Nora ibseniana. Por último, buscando romper con la forma de representación realista, Veronese pone de manifiesto el artificio teatral mediante los comentarios autorreferenciales de los personajes, que se reconocen como figuras de un texto cuyos discursos conocen.
El reducido ámbito escenográfico –que aprovecha el decorado de otra obra a manera de desafío o juego para los actores que deben privilegiar la actuación sobre lo escenográfico– concentra de manera muy efectiva el enrarecido clima y las tensiones que enfrentan a los cinco personajes. El moroso trabajo de ensayo y ajuste del texto que realiza Veronese con los actores se refleja en el nivel de las interpretaciones obtenidas. Carlos Portaluppi y María Figueras dan vida a la pareja protagónica, secundados por la no menos notable labor de Mara Bestelli, Ana Garibaldi y Roly Serrano.





Bravo para todo el elenco de la obra en especial para su protagonista María Figueras que hace un gran trabajo. Nos hace reir al principio y luego su trabajo es desgarrador. Que duele y emociona. gracias