Revista Criterio
Debates, Iglesia
Nº 2348 » Mayo 2009

Sobre la vida

por Varios autores · Comentar 

CARLO M. MARTINI: Empecemos por recordar (cosa que no siempre se hace) que con la palabra “vida” aludimos concretamente a la “vida humana” y no a otros fenómenos vitales por más complejos que puedan ser. En este sentido “vida” se opone a “muerte”, muerte del hombre y de la mujer, cuyo preciso momento no es fácil de establecer -como muestra la controversia entre los científicos- pero cuyas consecuencias se manifiestan con certeza en la rápida degradación de todo el organismo.
De manera análoga, que no es fácil establecer cuándo comienza exactamente una vida humana, y sobre todo cuándo podemos llamar “persona” o “individuo” a un ser y considerarlo objeto de derechos y deberes. No obstante sigue siendo cierto que cada huella de vida humana, tanto en estado incipiente como final, merece respeto, atención, veneración. Basta que un ser humano tenga un mínimo de “vida”, que dé alguna señal de actividad vegetativa permanente para que se considere aun “con vida”.

“Dos misterios: el comienzo y el fin de la vida” CRITERIO, Diciembre 2008.

DE UN LECTOR: Rodolfo Capón Filas : CRITERIO de Diciembre 2008 publicó un interesante artículo del cardenal Martini sobre la vida. La afirmación del ex arzobispo de Milán respecto del comienzo de la vida humana: “No es fácil establecer cuándo comienza exactamente una vida humana, y sobre todo cuándo podemos llamar «persona» o «individuo» a un ser y considerarlo objeto de derechos y deberes”, además de contradecir el dogma de la Inmaculada Concepción, permite la intervención abortiva, sin más, con el argumento de que se ignora el comienzo de la vida.
También menoscaba oblicuamente la Instrucción Vaticana Dignitas personae (12/12/08), que comienza afirmando: “A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona. Este principio fundamental, que expresa un gran «sí» a la vida humana, debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica, que reviste una importancia siempre mayor en el mundo de hoy.”
¿Alguien me puede ayudar a pensar al respecto?

Gustavo Irrazábal (Teólogo moral): Ante las dudas expresadas por el cardenal Martini en relación con el comienzo de la vida humana, el lector presupone, acertadamente, que el tema debe ser reflexionado no sólo desde el punto de vista de la razón, sino también de la fe. Pero es preciso señalar, en primer lugar, que la posición del Magisterio en este punto no surge (ni podría hacerlo) de una deducción a partir del dogma de la Inmaculada Concepción, como el lector parece entender. Lo que se define en el mencionado artículo de fe es sólo que la Santísima Virgen, desde el primer momento de su existencia personal, fue preservada del pecado original en atención anticipada a los méritos de su Hijo, sin que se pretendiera definir además, con precisión científica, el término “concepción”. Por ello, debe notarse que ni en Dignitas personae ni en ningún otro documento se invoca el argumento esgrimido por el lector, sino que se recurre de modo general a la teología de la Creación y de la Encarnación (n.7 del mencionado documento).  En segundo lugar, es exagerado decir que la posición sostenida por Martini “permite la intervención abortiva, sin más, con el argumento de que se ignora el comienzo de la vida”, puesto que ante semejante duda, la moral católica enseña el deber de seguir el criterio más riguroso (denominado tuciorista), lo mismo que no es lícito al cazador disparar, ante la duda de si tiene delante una presa o una persona.    Por último, y en relación con lo anterior, cuando el documento sostiene que “a cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona” (n.1), o que “debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción” (n.4), no afirma que el ser humano sea persona desde su concepción, sino que debe ser tratado como tal. Como dice la declaración De aborto procurato (18/11/74): “aunque hubiese duda sobre la cuestión de si el fruto de la concepción es ya una persona humana, es objetivamente un pecado grave el atreverse a afrontar el riesgo de un homicidio”. La duda manifestada por Martini, pues, no está descartada.

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