Revista Criterio
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Nº 2350 » Julio 2009

Roberto Benigni: Tutto Dante

por Sendrós, Daniel · 1 Comentario 

The Tiger and the SnowSin su principessa, pero con el Sumo Poeta, como llaman sus fanáticos a Dante Alighieri, el cómico Roberto Benigni dio el 17 de junio su única función en Buenos Aires. Lo hizo ante un Gran Rex colmado en sus 3.000 y pico de butacas, y seguro que volvería a llenarlas. Pero… ¿cómico? ¿función? Leer más

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Nº 2350 » Julio 2009

El Atlas de las religiones

por Poirier, José María · 2 Comentarios 

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Por Jean-Pierre Denis / Alain Frachon ; Le Monde diplomatique, Buenos Aires, 2009, 192 pág.

Hasta hace pocos años el estudio de las religiones en el mundo era tema de especialistas, cuando no de nostálgicos. A partir del 11 de septiembre de 2001, de manera creciente, el interés por el fenómeno religioso se fue instalando en el mundo académico y universitario, además del político. Leer más

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Nº 2350 » Julio 2009

Crecer en la mitad de la vida

por Ramos, Gerardo Daniel · 1 Comentario 

camino-pies1Se ha reflexionado y escrito mucho acerca de la crisis de la mitad de la vida, esa inflexión dramática que se produce entre los 40 y los 50 años en la existencia de toda persona. En términos valorativos, una de las experiencias más ricas que encontramos en el camino de nuestras vidas. Desde una perspectiva psicológica, una oportunidad única de crecimiento y transformación. Desde una óptica religiosa y creyente, una posibilidad pascual de transfiguración. Leer más

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Nº 2349 » Junio 2009

El polémico caso de Eluana Englaro

por Varios autores · 5 Comentarios 

La determinación del límite entre el respeto a la vida y el encarnizamiento terapéutico, resulta particularmente difícil en los pacientes en estado vegetativo. El caso de Eluana Englaro, en Italia, fue muy discutido. Ella tuvo un accidente automovilístico a los 20 años, en 1992, y desde entonces vivió en estado vegetativo, sin conciencia, respirando autónomamente y alimentándose a través de una sonda nasogástrica.
Su padre, Beppino Englaro, durante 10 años pidió a la justicia que lo autorizara a desconectar el tubo de alimentación de su hija pues ella, en una oportunidad, al ver a un amigo en coma por otro accidente, le expresó que si le tocara atravesar una situación análoga, no le extendieran la vida artificialmente. El fallo del supremo tribunal de justicia italiano fue finalmente favorable y se fundó en dos razones: el estado de coma irreversible y la acreditación de que Eluana, de haber estado consciente, no hubiera aprobado que su vida fuera sostenida en esas condiciones.
Cumplida la autorización judicial, ella murió el 9 de febrero último desatando fuertes críticas: “Eluana no murió de muerte natural, fue asesinada”, dijo el premier Silvio Berlusconi. “Fue un homicidio”, afirmó el cardenal portugués José Saraiva Martins. “Que el Señor perdone a quien la ha llevado a ese punto; fue un delito”, indicó el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán. Leer más

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Nº 2348 » Mayo 2009

La Humanae Vitae de Pablo VI, 40 años después

por Prins, Arturo · 9 Comentarios 

Aún se debate su condena a la anticoncepción y su alcance en la prevención del SIDA.

El cardenal Carlo Maria Martini (Turín, 1927)(foto), sacerdote jesuita y biblista mundialmente reconocido, es autor del polémico libro Coloquios nocturnos en Jerusalén, que comentamos en CRITERIO (Nº 2343). El ex arzobispo de Milán (1979-2002), la diócesis más grande del mundo, fue considerado papable en el Cónclave que eligió pontífice al cardenal Ratzinger. Mantuvo debates con pensadores de signo laicista, como Umberto Eco, y fue interlocutor en diálogos de alto nivel cultural. Benedicto XVI le pidió que presentara en París su libro Jesús de Nazaret. Leer más

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Nº 2348 » Mayo 2009

Sobre la democracia cristiana

por Varios autores · Comentar 

CARLO M. MARTINI : Todo lo bueno puede ser objeto de abuso, hasta lo más excelso. Cuando se libran guerras ofensivas en nombre de Dios, cuando el cristianismo se utiliza de manera populista en la campaña electoral, saltan en mí las alarmas. Nuestro cristianismo se demuestra primeramente en acciones justas. Jesús nos da ejemplos muy concretos en el discurso del juicio final: dar de comer a los hambrientos, vestir a los desnudos, visitar a los enfermos y a los presos, consolar a los tristes, acoger a los extranjeros, y todas las dificultades relacionadas con esas acciones hasta soportar incluso la persecución. Sería hermoso que los demás pudiesen reconocernos como cristianos en acciones como esas. A la inversa, es espantoso cuando hablamos de Dios y no correspondemos a su atributo principal, la justicia. Desde esa perspectiva veo también la discusión en torno a la pregunta de si la palabra “Dios” debe aparecer en la Constitución de la Unión Europea. Si los gobiernos quieren llegar hasta esa profesión de fe, no deberían dejar de prestar atención a la ecúmene, a la apertura frente a los musulmanes y también frente a los judíos. Nos une la fe en el único Dios, el Dios justo. Si se habla de Dios, tiene que ser en serio. De otro modo, es mejor no poner su nombre en los labios.

GEORG SPORSCHILL: ¿No es peligroso utilizar el nombre de Dios en la política? ¿No es soberbia que los partidos se denominen cristianos?

OSCAR R. PUIGGRÓS (uno de los fundadores del Partido Demócrata Cristiano de Argentina): Los partidos “demócratas cristianos” surgieron entre 1930 y 1950, frente a los totalitarismos que ahogaban la libertad y la justicia que el cristianismo quería fortalecer. Pasados los nacional-socialismos, fascismos o comunismos, la política volvió a su cauce. Aunque aún hoy cristianos preocupados por el bien común sostienen partidos “cristianos”, sin connotaciones religiosas, como en Alemania o en Chile. La necesidad de salvar los valores humanistas, vuelve a comprometer los requerimientos evangélicos con los propios de la actividad política. Entre Mi lucha de Hitler o El archipiélago Gulag de Solyenitzin, está el Sermón de la montaña, por lo que coincido en que la tarea se cumple sin necesidad de bautizarla. Es el espíritu y no la letra la que contiene el mensaje de la Cruz. Los partidos “cristianos”, desde el primero, el Popular italiano de don Luigi Sturzo, hasta los que surgieron por debilidad de los tradicionales de orientación liberal, llevaron a cierto abuso del nombre, como lo expresa Martini. Las conclusiones del cardenal y el espíritu que las anima, concuerdan con Jacques Maritain, cuyos libros nacieron de sus enfrentamientos contra los totalitarismos y se apoyan en la evangélica lección de “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

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Nº 2348 » Mayo 2009

Sobre la vida

por Varios autores · Comentar 

CARLO M. MARTINI: Empecemos por recordar (cosa que no siempre se hace) que con la palabra “vida” aludimos concretamente a la “vida humana” y no a otros fenómenos vitales por más complejos que puedan ser. En este sentido “vida” se opone a “muerte”, muerte del hombre y de la mujer, cuyo preciso momento no es fácil de establecer -como muestra la controversia entre los científicos- pero cuyas consecuencias se manifiestan con certeza en la rápida degradación de todo el organismo.
De manera análoga, que no es fácil establecer cuándo comienza exactamente una vida humana, y sobre todo cuándo podemos llamar “persona” o “individuo” a un ser y considerarlo objeto de derechos y deberes. No obstante sigue siendo cierto que cada huella de vida humana, tanto en estado incipiente como final, merece respeto, atención, veneración. Basta que un ser humano tenga un mínimo de “vida”, que dé alguna señal de actividad vegetativa permanente para que se considere aun “con vida”.

“Dos misterios: el comienzo y el fin de la vida” CRITERIO, Diciembre 2008.

DE UN LECTOR: Rodolfo Capón Filas : CRITERIO de Diciembre 2008 publicó un interesante artículo del cardenal Martini sobre la vida. La afirmación del ex arzobispo de Milán respecto del comienzo de la vida humana: “No es fácil establecer cuándo comienza exactamente una vida humana, y sobre todo cuándo podemos llamar «persona» o «individuo» a un ser y considerarlo objeto de derechos y deberes”, además de contradecir el dogma de la Inmaculada Concepción, permite la intervención abortiva, sin más, con el argumento de que se ignora el comienzo de la vida.
También menoscaba oblicuamente la Instrucción Vaticana Dignitas personae (12/12/08), que comienza afirmando: “A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona. Este principio fundamental, que expresa un gran «sí» a la vida humana, debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica, que reviste una importancia siempre mayor en el mundo de hoy.”
¿Alguien me puede ayudar a pensar al respecto?

Gustavo Irrazábal (Teólogo moral): Ante las dudas expresadas por el cardenal Martini en relación con el comienzo de la vida humana, el lector presupone, acertadamente, que el tema debe ser reflexionado no sólo desde el punto de vista de la razón, sino también de la fe. Pero es preciso señalar, en primer lugar, que la posición del Magisterio en este punto no surge (ni podría hacerlo) de una deducción a partir del dogma de la Inmaculada Concepción, como el lector parece entender. Lo que se define en el mencionado artículo de fe es sólo que la Santísima Virgen, desde el primer momento de su existencia personal, fue preservada del pecado original en atención anticipada a los méritos de su Hijo, sin que se pretendiera definir además, con precisión científica, el término “concepción”. Por ello, debe notarse que ni en Dignitas personae ni en ningún otro documento se invoca el argumento esgrimido por el lector, sino que se recurre de modo general a la teología de la Creación y de la Encarnación (n.7 del mencionado documento).  En segundo lugar, es exagerado decir que la posición sostenida por Martini “permite la intervención abortiva, sin más, con el argumento de que se ignora el comienzo de la vida”, puesto que ante semejante duda, la moral católica enseña el deber de seguir el criterio más riguroso (denominado tuciorista), lo mismo que no es lícito al cazador disparar, ante la duda de si tiene delante una presa o una persona.    Por último, y en relación con lo anterior, cuando el documento sostiene que “a cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona” (n.1), o que “debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción” (n.4), no afirma que el ser humano sea persona desde su concepción, sino que debe ser tratado como tal. Como dice la declaración De aborto procurato (18/11/74): “aunque hubiese duda sobre la cuestión de si el fruto de la concepción es ya una persona humana, es objetivamente un pecado grave el atreverse a afrontar el riesgo de un homicidio”. La duda manifestada por Martini, pues, no está descartada.

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