Revista Criterio
musulmán
Nº 2371 » Junio 2011

Vidas sin duelo

por López Rivarola, Eduardo · 2 Comentarios 

guantanamoEl anuncio de la muerte de Osama Bin Laden lleva necesariamente al dolor y la vergüenza de Guantánamo. Leer más

musulmán
Nº 2368 » Marzo 2011

Editorial: Utopía y realismo en Medio Oriente

por Consejo de redacción · 3 Comentarios 

Si bien desconocemos el desarrollo que podrán seguir los acontecimientos, parece apresurado comparar el levantamiento popular que ocupó durante 18 días la emblemática plaza Tahrir en El Cairo con la caída del muro de Berlín, las protestas chinas en la plaza de Tiananmen, o el levantamiento popular recordado como la “primavera de Praga”, circunstancias y contextos muy diferentes. Leer más

musulmán
Nº 2368 » Marzo 2011

La marcha histórica de los árabes: ¿el tercer momento?

por DerGhougassian, Khatchik · 2 Comentarios 

tunez_ben_ali_tunisia-webEl actual momento de la marcha histórica de los árabes quizá se esté inventando desde las calles, donde casi siempre nació la democracia. Este artículo fue solicitado a su autor en los primeros días de febrero. Leer más

musulmán
Nº 2368 » Marzo 2011

Viaje presidencial a los países árabes y Turquía

por Mendiola, Luis · Comentar 

La Argentina debe superar esa suerte de complejo de país de segundo orden. Para hacerlo necesita abordar con decisión relaciones con otras regiones del planeta,

donde su presencia ha sido escasa. Leer más

musulmán
Nº 2366 » Diciembre 2010

Debates: matrimonio civil entre personas del mismo sexo

por Bonard, Virginia - Prins, Arturo - Irrazábal, Gustavo · 26 Comentarios 

Opinan miembros de Iglesias y confesiones religiosas sobre la ley recientemente aprobada en el Congreso Nacional. En este número cerramos el debate iniciado en julio último (CRITERIO Nº 2361), cuando la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley que modificó el Código Civil en la materia. Tras escuchar las piniones de especialistas y medios de comunicación (CRITERIO Nº 2362) y los ecos de muchísimos lectores (CRITERIO Nº 2363), nos interesa ahora mirar hacia el futuro. Dado que en el debate tuvieron participación activa sectores religiosos, con tradiciones y enseñanzas opuestas muchas veces a la nueva situación, los consultamos sobre las repercusiones que prevén y sobre el vínculo entre la fe y la cultura en una sociedad pluralista y secularizada. Si bien se trató de una modificación a la ley de matrimonio civil, varias Iglesias y confesiones entendieron que debían intervenir en la discusión, porque la norma tendría consecuencias sobre la sociedad, especialmente en la educación de los niños. En las Iglesias Evangélicas y en el Judaísmo hubo más de una respuesta a nuestro cuestionario. Algunos entrevistados respondieron específicamente a cada pregunta, por eso las enumeramos; otros prefirieron reflexionar a partir de nuestros interrogantes.
Los lectores que deseen agregar sus puntos de vista, pueden hacerlo en: www.revistacriterio.com.ar/debates

 

Arturo Prins

 

5 PREGUNTAS SOBRE LAS REPERCUSIONES DE LA LEY Y EL VÍNCULO ENTRE LA FE Y UNA CULTURA PLURALISTA, SECULARIZADA

 

(producción periodística: Virginia Bonard)

 

1- ¿Qué interpretación asigna a la sanción de la ley de matrimonio civil entre personas del mismo sexo? ¿Se trata de la imposición de una minoría con respaldo político o responde a un fenómeno cultural más extendido?

2 ¿Qué repercusiones tendrá la nueva ley en la cultura y la vida de la sociedad?

3 ¿La experiencia de las personas que recurran a la nueva institución podría llevar, en caso de ser “positiva”, a una revisión de los argumentos empleados en su contra?

4 El áspero debate por la nueva ley ha enfrentado a sectores mayoritariamente identificados por su opción religiosa, con otros que enarbolan la consigna de los derechos humanos y suelen definirse como “progresistas”. ¿Es posible entablar un diálogo entre ambos sectores en

busca de consensos?

5 ¿Cómo restablecer el vínculo entre la fe y la cultura en el seno de una sociedad pluralista y secularizada?

 

IGLESIAS EVANGÉLICAS

 

Pastor LISANDRO ORLOV

Iglesia Evangélica Luterana Unida:

 

1. La ley no fue impuesta por una minoría, pues la sociedad argentina ha alcanzado un alto grado de reconocimiento y respeto del pluralismo social, cultural y religioso. La experiencia de la vulneración de los derechos humanos, durante períodos muy tristes de nuestra historia, nos ha hecho sensibles a la defensa y promoción de todas las identidades y dignidades. La protección de las minorías y de las diversidades es esencial para el compromiso con los derechos evangélicos de la humanidad.

2. Luego de la sanción de la ley, somos una sociedad más igualitaria. Pero tengamos en cuenta que las  leyes reflejan y legislan sobre situaciones preexistentes; no crean realidades sino que las reconocen.

3. Como protestante, tengo necesidad de hacer memoria de la discriminación que vivimos hasta la  sanción de la ley del Registro Civil y de la polémica religiosa que se desató en ese momento por la ampliación de derechos a ciudadanos considerados hasta ese momento de segunda clase. El matrimonio evangélico no fue reconocido hasta 1880, cuando gobernantes influidos por ideas positivistas crearon el casamiento civil. Los argumentos empleados en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo fueron semejantes a los utilizados entonces por los opositores a ese reconocimiento de derechos.

4. Considero esencial que los grupos religiosos establezcan un diálogo en el cual reconozcan la legitimidad de los consensos actuales y futuros como fundamento de la convivencia democrática. Es necesario reconocer y proteger la independencia de las comunidades religiosas respecto del Estado. La construcción de un Estado laico, que no es sinónimo de secularizado, exige de las comunidades religiosas asumir posiciones de servicio y promoción, sinceras y transparentes, que reconozcan los mismos derechos y obligaciones para todos los habitantes de la República. Es  necesario que la sociedad civil, de la cual las comunidades religiosas formamos parte, nos contemple como santuarios de la defensa de la libertad de conciencia y de la libertad religiosa, en igualdad y sin privilegios.

5. En el contexto de una reconocida y respetada diversidad cultural, religiosa y política, las comunidades religiosas pueden realizar aportes que promuevan la igualdad religiosa, porque sin ella la libertad se transforma en mera tolerancia. Ya no se pueden sostener discursos hegemónicos u homogéneos. Nuestra sociedad y nuestra cultura son profundamente plurales y el debate suscitado por la aprobación

del matrimonio igualitario, ha sido un claro ejemplo de esa sociedad plural y laica que, a mi entender, no es sinónimo de secularizada.

 

Pastor NORBERTO SARACCO

Iglesia Buenas Nuevas.

Rector de la Facultad Internacional de Educación Teológica:

1. La ley fue auspiciada por una minoría, dentro de un contexto político propicio. Pero un amplio porcentaje de la población acompañó la iniciativa. No creo que sea apropiado quedarse en una puja de números sobre el derecho de la mayoría por ser mayoría. Más bien deberían las mayorías asegurar los derechos de las minorías. Al fin y al cabo, las leyes reflejan lo que es la sociedad.

2. El contexto cultural es cada vez más tolerante a todo tipo de conductas y esta ley es una muestra de ello. Pero, aun visto como fenómeno cultural contemporáneo, no se evitarán las consecuencias de semejante decisión. La sociedad puede tolerar una ley como la sancionada, pero ¿está preparada para tolerarla en la práctica? Los niños, los indefensos, han quedado de lado en aras de los pretendidos

“derechos” de los mayores.

3. La ley es parte de una agenda más ambiciosa cuyo fin no es sólo permitir todo tipo de conductas, sino crear espacios para que las nuevas generaciones sean formadas conforme a estos nuevos parámetros. Quienes sostenemos valores y estilos de vida diferentes a los que muestra esta ley (y las que posiblemente vengan) deberemos prestar atención a la formación de nuestros hijos, no dejándola exclusivamente en manos de la escuela ni del Estado. Por mucho tiempo los padres han “depositado” a sus hijos en la escuela para que ésta los “forme”. Ha llegado el tiempo de que los padres retomen la formación de sus hijos.

4. Intentar ubicar a quienes se oponían a la ley, dentro de un sector religioso, oscurantista y fanático, y dentro del progresismo a quienes la favorecían, es una falsa disyuntiva con efecto mediático. La sociedad posmoderna es capaz de tolerar todo, menos la defensa de convicciones. Intenta reducir la religión al círculo de lo íntimo, sin permitirle afectar el resto de la vida. Todo diálogo es deseable y posible. Algunos deberemos aprender de las nuevas realidades, mientras otros deberán entender que ser coherente con las convicciones no es signo de oscurantismo.

5. Cada generación ha necesitado repensar la fe de cara a la cultura. Quienes somos cristianos sabemos que el Evangelio tiene respuestas, pero nos toca entender las preguntas. El problema del diálogo no pasa por la pluralidad de ideas sino por la pretendida desvalorización de lo religioso o de la fe. En una sociedad secularizada y en muchas partes “poscristiana”, no es fácil el diálogo pues estamos en “inferioridad” de condiciones. Todo diálogo con la cultura nos vuelve a las raíces de la fe y obliga a limpiarnos el ropaje cultural con que solemos cubrirla. Todo diálogo con la cultura es un peregrinaje purificador.

 

EL JUDAÍSMO

 

Rabino DANIEL GOLDMAN

Comunidad Bet El. Profesor de teología, Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer:

1. No tengo dudas de que la sanción de la nueva ley de matrimonio civil entre personas del mismo sexo

es la manifestación de un derecho producto de la elaboración cultural de una sociedad. Ésta, con madurez, decidió comprender el espacio que las minorías sexuales poseen, algo que ha sido silenciado, despreciado y discriminado durante muchos siglos.

2. Sobre las repercusiones que tendrá la nueva situación, simplemente creo que estamos ante una ley revolucionaria, que denota un voto de confianza a la necesidad de despegarse de los modelos atávicos. En última instancia denota una evolución y un modo genuino de superar algunos de los prejuicios que se mantuvieron de manera férrea hasta hoy.

3. Cualquier elemento de un sistema cultural, sea una ley sancionada por el Congreso o una sentencia emitida por el Poder Judicial, es pasible de ser interpretado. La cuestión es ver cuál es la intención. En este sentido, siempre habrá quienes hagan una lectura exegética constructiva y otros que en oposición, la conviertan en un elemento que genere discordia, desacuerdo y desavenencias.

4. Creo en los debates intelectuales y de ideas más que en los consensos. Porque en esencia el “diálogo”, como forma de poder batallar en el “logos” mismo, hace que se produzca la polémica. Y no hay que temer a las polémicas. La polémica nos hace acceder a un nivel de profundidad y enriquecimiento, ya que es multifacética y policromática. Desde ese lugar, el diálogo es un proceso abierto que obliga, a través de su experiencia, a salir distinto de cómo uno ingresó a la polémica.

5. La sanción de esta ley y su puesta en práctica muestran un modo de restablecer el vínculo entre la fe y la cultura.

 

Rabino ABRAHAM SKORKA

Comunidad Benei Tikva. Rector del Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer:

1. Resulta difícil afirmar cuál fue la opinión de la mayoría. Es indudable que la ley respondió al partido gobernante y a sectores comprometidos con los derechos humanos y el ideario “progresista”. También reflejó un cambio en la cultura de la sociedad.

2. Bien mostraron Freud o Lévi-Strauss1, la importancia de las normas de ética sexual. Aceptar una nueva ética en un punto tan radical, conlleva a la transmisión de un nuevo paradigma en el que se formarán las próximas generaciones y modificará una parte sustancial de su Weltanschaung.

3. Los argumentos contra la ley fueron mayormente de índole ético-religiosa, cuando el énfasis debió centrarse en lo antropológico. Que su aplicación conlleve logros y avances, no invalida la crítica antropológica, pues los profundos cambios sociales que producirá serán evaluables a través del tiempo. La ética tradicional judeo-cristiana no acepta el cambio adoptado; cuenta con una experiencia milenaria de culturas formadas sobre preceptos bíblicos, con logros y fracasos. Por otro lado, las normas de conducta son materia de fe; se cumplen porque se consideran verdad revelada; no son demostrables como una verdad científica. La ética sexual en sus aspectos más profundos –como afirma Lévi-Strauss en la mencionada cita, y el Talmud Babilónico en Jaguiga 11,b– trasciende el pensamiento deductivo. Del pasaje talmúdico se infiere que pertenece al ámbito de lo oculto, revelado sólo a los iniciados en los conocimientos místicos.

4. En una sociedad democrática debe haber diálogo entre quienes viven según sus preceptos religiosos y quienes no los tengan. Debatir acerca de cuestiones éticas, donde unos presentan versículos bíblicos sin coincidir muchas veces en su interpretación y otros enarbolan cosmovisiones ateas o agnósticas, no conduce a nada. En este caso, el idioma común en el que pueden intercambiarse ideas es el antropológico. Finalizado el debate, las partes deberían reclamarse que, en cuanto miembros de una misma sociedad, sus puntos de vista se vean reflejados en el espíritu de la ley. Ambas deberían ceder y lograr consenso. Es la dinámica del diálogo en una sociedad democrática, con conciencia y ética acordes.

5. El vínculo entre fe y cultura en una sociedad pluralista y secularizada puede alcanzarse a través del diálogo. La fe madura es pluralista en esencia. Cada credo podrá tener múltiples líneas interpretativas. El pensamiento único, en un culto dado, al igual que en política, conlleva al totalitarismo que esteriliza la creatividad espiritual. Que una sociedad sea secularizada no implica que sea insensible a lo religioso; no lo será mientras este sentimiento sepa manifestarse a través de lo humano más sublime.

 

 Sigmund Freud, El porvenir de una ilusión, Obras completas, volumen 21 (1927–31), Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1979, pág.10; Claude Lévi-Strauss, Las Estructuras Elementales del Parentesco, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1969, págs.58-59.

 

EL ISLAM

 

Sheikh ABDELKADER ISMAEL

Centro Islámico de la República Argentina:

Para la jurisprudencia islámica, la homosexualidad es un acto contra la naturaleza y una desviación del ser humano del recto sendero. La persona que se inclina por tener este tipo de relaciones es considerada

desobediente de los mandamientos de Dios y merece un castigo en esta vida y en la otra, si no se  arrepiente definitivamente y pide perdón al Más Clemente y Misericordioso. Por lo tanto, la homosexualidad es un acto ilícito. La posición del Islam está basada en el Mensaje Divino, transmitido a la humanidad a través de los profetas y mensajeros de Dios, quien –alabado sea– ordena a Moisés en

el Antiguo Testamento, como Mandamiento a su pueblo, lo siguiente: “No te acuestes con un hombre como si te acostaras con una mujer. Ese es un acto infame” (Lv 18:22).

En el generoso Corán, Dios, alabado sea, nos recuerda en varios capítulos la historia del profeta Lot y la de su pueblo que cometía obscenidades, así como el castigo que recibieron (Capítulo 11:77-83).

La homosexualidad en la jurisprudencia islámica se refiere a las relaciones entre gays, lesbianas y bisexuales.

Los jurisconsultos musulmanes no aceptan que los homosexuales puedan unirse en “casamiento” o “matrimonio”, porque estos términos se han referido siempre al enlace matrimonial entre un hombre y una mujer, según las leyes. La posición definitiva del Islam, en ese sentido, es la de no reconocer ni aceptar esos “matrimonios” ni ningún otro tipo de unión sexual entre seres del mismo sexo. No se puede negar la existencia del fenómeno de la homosexualidad en el mundo islámico, pero la conducta de las minorías homosexuales ha sido, y es, no llamar la atención y respetar las leyes. Tampoco los países denominados “laicos”, de mayoría musulmana, aceptan o permiten esas relaciones, y no se espera que haya ningún cambio mientras se siga respetando la Charí´a Islámica. Los argentinos musulmanes, identificados religiosamente con el Islam, no tenemos motivos para enfrentarnos con los que enarbolan la consigna de los derechos humanos, ya que el Islam ha sido históricamente, y desde hace más de catorce siglos, el defensor de esos derechos, cuando la humanidad vivía en las tinieblas, con dictaduras, injusticias y feudalismos. Pero debemos ser conscientes del grave riesgo que enfrentaría la humanidad en caso de aumentar las uniones entre seres del mismo sexo, ya que representaría una amenaza a la existencia y continuidad de las próximas generaciones.

 

IGLESIA APOSTÓLICA ARMENIA

 

Arzobispo KISSAG MOURADIAN

Primado de la Iglesia Apostólica Armenia para la República Argentina y Chile:

1. Según mi criterio, la ley fue tanto la imposición de una minoría con respaldo político como un fenómeno

cultural más extendido. Hasta la sanción de la ley, las relaciones entre personas del mismo sexo existían posiblemente en forma oculta, pero con la ley las personas homosexuales adquirieron el derecho a no ocultarlas.

2. No sé si la nueva ley cambiará mucho o tendrá alguna repercusión fuerte en la cultura y en la vida de la sociedad. Los distintos grupos de la sociedad continuarán con sus tradiciones y costumbres, simplemente aceptando la existencia del otro, aceptando esta nueva realidad.

3. Las personas que recurran a la nueva institución seguirán coexistiendo en la sociedad, y esperemos que no molesten o perjudiquen a otros, o entre sí.

4. El diálogo y los consensos siempre fueron necesarios, pero –a mi juicio– en este caso entiendo que no hay mucho que decir. Si se trata de un derecho, los defensores de los derechos humanos o los progresistas ya tienen la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo y esperamos que ellos también respeten los derechos humanos de todos los demás.

5. ¿Cómo restablecer en vínculo entre la fe y la cultura? Rezando. Pidiendo a Dios que nos ayude a todos para encontrar el camino correcto que nos permita vivir en paz y en armonía, respetando la igualdad y la diversidad, en el seno de una sociedad pluralista y secularizada.

 

IGLESIA ANGLICANA

 

Pbro. DANIEL R. GENOVESI

Rector de la Parroquia San Marcos:

Los tiempos cambian: la ley sancionada es un claro indicador que no se debe subestimar y tampoco sobreestimar.

La ley no crea la vida: ofrece un marco de orientación y regula. Las consecuencias en el futuro permanecen abiertas y debemos estar atentos a ellas para seguir discerniendo los signos de los tiempos. Los últimos meses recorridos en este proceso pueden ser todo un libro de vida a nuestro alcance. Por ejemplo, el enfrentamiento generado en diferentes sectores debería plantear una revisión de las  posiciones el diálogo, al menos en seis niveles: 1. Teológico: Dios se hizo hombre para hablar a los hombres. ¿Por qué los hombres pretendemos transformarnos en Dios para hablar a los hombres? Hablemos de hombre a hombre. 2. Epistemológico: poder asumir ante los valores la posición de K. Popper –principios de falibilidad, discusión racional y aproximación a la verdad– antes que la de J. Maritain. Busquemos la verdad como síntesis superadora de las partes. 3. Sociológico: vivimos en una democracia, no nos comportemos como miembros de una aristocracia, una monarquía o una tiranía. Procuremos el bien común que incluye el bien de las partes. 4. Psicológico: hostigamos en el otro lo que negamos y no reconocemos en nosotros la sombra: orientación sexual, espiritualidad, manipulación, certidumbre, dudas. Como personas, grupos e instituciones tenemos, entre otras, esas grandes sombras a revisar antes de señalarlas en los demás. 5. Lingüístico: los términos no expresan por sí conceptos sino que sólo son un significante que adquiere significado en la cadena de significantes. Discutir por la palabra matrimonio o unión civil carece de sentido. Asumamos los nuevos paradigmas y desarrollemos vínculos existenciales. 6. Mediático: los comunicadores no reflexionan, orientan; la masa no piensa, opina; los medios no ofrecen alternativas, manipulan. Un diálogo verdadero no es mediático. En el inicio de su ministerio, Pedro tuvo una visión donde una voz le ordenaba comer animales. Él se negó diciendo que no probaría algo impuro. Luego fue invitado a visitar a un romano, Cornelio; al entrar a su casa vio que el espíritu Santo se derramaba sobre los presentes. Admirado, expresó: “Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas y que, en cualquier nación, todo el que le teme y practica la justicia es agradable a Él”. Pedro pudo ser fiel a la buena noticia que tenía que anunciar, por encima de sus propios prejuicios y cultura. Murió en una cruz invertida: había aprendido que todos somos pecadores amados por Dios y redimidos en Cristo. Un mensaje que jamás impuso y sí testimonió: así animó a muchos hasta transformar incluso una cultura. Fueron como el alma del mundo. Un camino a explorar.

Iglesia católica

 

OSCAR OJEA

Obispo Coadjutor de San Isidro:

1. La aprobación de la ley de matrimonio igualitario obedece al respaldo que recibió una minoría, la de las personas homosexuales. El respaldo fue político y de los principales medios de comunicación.

La figura de la unión civil hubiera satisfecho las demandas de las personas del mismo sexo que deseaban

un vínculo más estable. Sin embargo, debemos reconocer que la ley satisface una inquietud social y  cultural que fue avalada de modo explícito o implícito por gran parte de nuestra clase media y por muchos jóvenes. Una minoría trabajó muy activamente para que la ley se promulgara, pero es indudable que hay una cultura que, en general, se manifiesta más abierta que en otras épocas a la opción de vida homosexual.

2. La repercusión que tendrá la nueva ley es impredecible. Creo que influirá más a nivel educativo y cultural que por la cantidad de bodas que se realicen; pero esto habrá que evaluarlo dentro de un tiempo.

3. El debate fue muy desparejo y en el orden conceptual se contraponían posturas que, más que enfrentadas, eran complementarias; por ejemplo: convicciones religiosas versus derechos humanos.

4. La inmensa mayoría de las opciones religiosas, especialmente las que se dan en nuestro país, están a favor de los derechos humanos. Más aún, les dan sustento desde una visión trascendente de la vida. Sin embargo, desde el punto de vista comunicacional, se tradujo un falso enfrentamiento entre los defensores de una igualdad de derechos y posturas religiosas consideradas “no progresistas”. Creo que los sectores identificados con nuestras convicciones religiosas no supimos comunicar adecuadamente nuestro pensamiento. No supimos expresar, por ejemplo, que “distinguir situaciones” no es lo mismo que “discriminar personas”, en el sentido de minusvalorarlas. Hubo intereses poderosos, tanto políticos cuanto en los medios, que colaboraron para que esto fuera así.

5. El aspecto positivo de esta situación es que nos permite profundizar un nuevo modo de diálogo en la cultura, con las condiciones que ponía Pablo VI para que se realice un diálogo auténtico. Decía el Papa: “El diálogo debe ser claro, sencillo, confiado y cordial”; al mismo tiempo se debe trabajar en el uso apropiado de los medios de comunicación y en el conocimiento de sus reglas de juego. Para todo esto es necesaria una escucha atenta de las nuevas realidades que nos presenta el momento histórico, respetar las convicciones adversas y ser fieles servidores de la Verdad.

 

Reflexión final

La relevancia pública de la fe

A pesar de que las iglesias y confesiones religiosas consultadas expresaron juicios diversos, existen entre

ellas notables convergencias que enunciamos siguiendo las preguntas orientadoras del debate:

1. Con respecto al grado de representatividad de la nueva ley de matrimonio, la mayoría ha reconocido que, trátese o no de la obra directa de una minoría bien organizada, dicha ley refleja el pensamiento de un sector consistente de la sociedad y de un cambio en los valores y en la visión de la sexualidad característico de la cultura actual.

2. En cuanto a las repercusiones de la nueva ley, se puede observar que incluso quienes están en desacuerdo con su contenido no tienen una mirada apocalíptica sobre el futuro, aunque se muestran conscientes del desafío educativo que la nueva norma representa para sus comunidades.

3. La importancia de la experiencia de quienes recurran al matrimonio homosexual no ha sido tenida en cuenta explícitamente por los entrevistados. Sin embargo, el tema está implícito en la exhortación a estar abiertos a los “signos de los tiempos” o a la “atención de las nuevas realidades”.

4. La falsedad de la pretendida oposición entre sectores religiosos y progresistas queda en evidencia en el contenido del debate. Las confesiones expresan su profundo compromiso con los derechos humanos y la aceptación del pluralismo social, con renuncia a cualquier pretensión de imponer las propias ideas al conjunto de la sociedad.

5. Con referencia al vínculo entre fe y cultura, la mayoría ha expresado una clara conciencia de que el tema de fondo es de carácter cultural, y es esa realidad cultural lo que la ley tiende a reflejar. Reconocen que dicho vínculo con la cultura debe cultivarse a través del diálogo respetuoso, sobre la base de un lenguaje común, de argumentos racionales y de confrontación de visiones antropológicas. Al mismo tiempo se reclama un reconocimiento de la relevancia pública de la fe y de la función que ésta debe  cumplir incluso en el moderno Estado laico.

Algunas conclusiones relevantes. En primer lugar, las comunidades religiosas opuestas al matrimonio homosexual, entre ellas la católica, no lo hicieron por un “oscurantismo” autoritario (como se afirmó con el fin de descalificarlas) sino sobre la base de posiciones razonadas que aún hoy pueden enriquecer el diálogo. En segundo lugar, las distintas religiones, más allá de su posición sobre la reforma del régimen matrimonial, están llamadas a una misión insustituible en el ámbito de la sexualidad y la familia: aportar a

la razón pública una imagen del hombre y un conjunto de criterios éticos e ideales de vida de los cuales se muestra cada vez más indigente.

 

Más ecos de este debate

 

Selección de opiniones recibidas en la web

 

Los homosexuales también son hijos de Dios

El clima que se vivió en la Iglesia Católica después de la votación favorable al matrimonio homosexual, evocó el de los días posteriores a la sanción de la ley de divorcio en 1987, aunque con diferencias que resultan evidentes. Se dijo que en este tema la Iglesia mostró el rostro de un padre severo más que el de una madre misericordiosa. Recuerdo décadas atrás, la entrevista que tuve con monseñor Pío Laghi, uno de los más lúcidos nuncios en la Argentina. Él me cortó una pregunta con una frase tajante: “Para la Iglesia los guerrilleros también son hijos de Dios”.

Una respuesta que obviamente me descolocó. Los separados en nueva unión –como se llama en lenguaje eclesiástico a los divorciados– también son hijos de Dios. Tras la sanción de la ley de divorcio, la Iglesia cobró conciencia de la importancia que tenían y observó que los había desatendido. Con ellos inició así una nueva etapa.

Si bien la Congregación para la Doctrina de la Fe dio a conocer un texto en 1986, titulado “Documento sobre la atención pastoral de las personas homosexuales”, la mayor parte de los sacerdotes y un buen número de obispos lo desconocen. Desbordados por sus tareas de asistencia espiritual optaron por mantener distancia con el mundo homosexual. Seguramente por ignorancia tienen dificultades para encarar pastoralmente su atención. Y porque no fueron debidamente atendidos surgió esta separación; sin querer se cayó en un enfrentamiento que no encaja con el espíritu evangélico.

La atención pastoral de los homosexuales es un desafío que deberá emprender la Iglesia. Porque el amor a las personas es su cometido. Los homosexuales también son hijos de Dios.

 

Pedro Siwak

Normal, anormal

 

Cuando los defensores del “pseudomatrimonio” argumentan que los hijos de dos homosexuales son “normales”, ¿quieren decir que ellos no son normales?

Horacio Bottino

 

Deseo expresar mi poco agrado por el matrimonio homosexual, dado que es anormal.

Nelson

 

Que en pleno siglo XXI aún nos cuestionemos este tema, sí que es anormal. Cada cual puede hacer con su vida y su cuerpo lo que quiera, mientras no haga daño a los demás.

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musulmán
Nº 2360 » Junio 2010

DVD: Vidas al límite (The Hurt Locker)

por Molteno, María · Comentar 

EE.UU., 2009; Dir.: Kathryn Bigelow; Int.: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Ralph Fiennes, Guy Pearce; AM16

Basada en el libro del reportero Mark Boal, la película de Kathryn Bigelow disecciona los comportamientos de un grupo de personajes que viven la guerra desde un costado particular. Leer más

musulmán
Nº 2354 » Noviembre 2009

Un país para todos

por Di Stefano, Roberto · Comentar 

Las tradiciones religiosas en la historia argentina: aportes y asignaturas pendientes. Leer más

musulmán
Nº 2354 » Noviembre 2009

Barak Obama, premio Nobel de la Paz 2009

por Mendiola, Luis · Comentar 

Nulla salus bello (Nada bueno hay en la guerra)

Virgilio

 Muchos opinaron, con sorpresa y perplejidad, en contra del otorgamiento del premio Nobel de la Paz 2009 al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Leer más

musulmán
Nº 2352 » Septiembre 2009

Las bases en Colombia y el rol de “la primera periferia”

por Calle, Fabián · Comentar 

Qué tiene que ver el 11 de septiembre 2001 con Colombia y el conflicto armado en ese país. A primera, y aun a segunda vista, muy poco. La matriz islámica en nada se relaciona con la mutación de las milicias campesinas liberales de las décadas ’40 y ’50 en una fuerza insurgente con doctrina marxista-leninista en los ´60 y a posturas más “boliviarianas” a partir del fin de la guerra fría. En muchos otros aspectos las diferencias serían igualmente marcadas. Leer más

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