Política-Economía
El presidente Obama en la Universidad de Notre Dame
por Lavin, Timothy · Comentar
El presidente de los Estados Unidos Barack Obama instó en su discurso a los graduados de la Universidad de Notre Dame a servir a los demás, a conservar su fe y a encontrar un terreno común entre puntos de vista opuestos. Esperaba superar así la controversia desatada como presidente pro-choice (por la libertad de elección de la mujer ante el aborto) en la universidad católica más prominente del país.
El tema dominante de Obama fue lo que llamó “servicio que mueve corazones y mentes”. Y citó a dos católicos como ejemplo del coraje moral que este servicio requiere: el fallecido cardenal Joseph Bernardin, arzobispo de Chicago, a quien tuvo oportunidad de conocer siendo organizador comunitario, y el padre Theodore Hesburgh, presidente emérito de Notre Dame, partícipe de las luchas contra la segregación como miembro de la primera Comisión de Derechos Civiles.
También encaró directamente la controversia sobre el aborto, y dijo que si bien su posición al respecto se mantenía inalterable, estaba convencido de que “cuando abrimos nuestro corazón y nuestra mente a quienes pueden no pensar o creer precisamente como nosotros, es cuando descubrimos al menos la posibilidad de un terreno común”.
Instó a la reducción de embarazos no deseados, a facilitar el acceso a la adopción, a brindar mayor apoyo a las madres “y a una cláusula de conciencia sensata” para los trabajadores de la salud con objeción a realizar abortos.
“No sugiero que el debate en torno al aborto pueda o deba dejarse de lado”, dijo Obama. “Porque, por más que intentemos disimularlos, los puntos de vista de ambas partes en cierto nivel son irreconciliables. Cada cual seguirá defendiendo su posición en público con pasión y convicción. Pero seguramente también podemos hacerlo sin reducir a una caricatura a los que tienen miradas diferentes. Corazones abiertos. Mentes abiertas. Palabras mesuradas”.
“Confíen en los valores en los que han sido criados y educados. Recuerden, también, que la ironía última de la fe es que necesariamente admite duda… Y la duda no debería apartarnos de la fe. Pero sí hacernos humildes”.
Grupos de estudiantes y ex alumnos así como numerosos obispos criticaron la decisión de la universidad de invitar a Obama. El obispo John D´Arcy de la diócesis de Fort Wayne-South Bend, donde tiene sede la universidad, boicoteó el acto, como lo hizo la ex embajadora ante el Vaticano, Mary Ann Glendon, quien rechazó un premio de Notre Dame. Más de veinte manifestantes fueron arrestados antes del discurso por irrumpir sin autorización, entre ellos el padre Norman Weslin, fundador de Corderos de Dios “pro vida” y Norma McCorvey, la mujer que con el alias Jane Roe fue conocida como “Roe” en el paradigmático fallo de 1973 que legalizó el aborto, y es ahora una activista “pro vida”. Una veintena de estudiantes “pro vida” realizaron una ceremonia de graduación paralela en la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes en la misma universidad.
La visita de Obama ha dividido a los católicos norteamericanos, con una mayoría que lo apoya y una ruidosa minoría en contra. El destacado comentarista George Weigel señaló que el Presidente asumió la tarea de decir quiénes son los “verdaderos” católicos. En el National Review on line, Weigel expresó: “Para asegurarse la ventaja política obtenida entre los votantes católicos en noviembre pasado, el Presidente decidió que podía definir qué significa ser un verdadero católico. Obama solucionaría una lucha intracultural católica de décadas a favor… de la facción que apoyó su candidatura y ha defendido sus políticas durante los primeros meses de su administración”.
Por su parte, Thomas J. Reese, miembro emérito del Woodstock Theological Center, de la Universidad de Georgetown, dijo que el presidente Obama “mostró una vez más que una nueva generación de americanos, incluidos los católicos, buscan otro tipo de líder, no alguien que habla a su auditorio desde lo alto, que exige disciplina estricta y demoniza a sus oponentes, sino alguien que encara lo complejo con honestidad, reconoce los desacuerdos e intenta que la gente se una por el bien común”.
Kenneth L. Woodward, uno de los editorialistas de la revista Newsweek y católico “pro vida”, describió el acontecimiento como “una demostración de cortesía y respeto mutuo” pero lamentó que Obama no hiciera referencia al proyecto de ley de Apoyo a la Embarazada, iniciativa que cuenta con el respaldo de los obispos norteamericanos. El arzobispo Charles Chaput de Denver, Colorado, publicó una declaración en la página web de la diócesis en la que describió el discurso como “piadoso, optimista, evasivo, triste y dañino, todo al mismo tiempo”.
Texto publicado en The Tablet, 23/5/2009.




