Sociedad
Adultos mayores: víctimas de la indiferencia social
por Ryan, Romina · 2 Comentarios
En su consultorio de San Telmo, el Dr. Santiago Pzemiarower revela que su interés por los adultos mayores se remonta a la infancia. A los 12 años su papá me llevó a ver la obra El plato de madera en el teatro Soleil, frente al Abasto, con el actor norteamericano Ben Ami, que interpretaba su papel en idish. En la obra había una familia tradicional y el abuelo tenía Parkinson; constantemente se le caían los platos de cerámica y los rompía. Los adultos dispusieron que comiera solo en la cocina y le compraron un plato hondo de madera. Un día, los padres ven al hijo tratando de ahuecar una madera. “¿Qué es?”, le preguntaron. “Un plato de madera, para cuando ustedes sean viejos”, les respondió. En la actualidad, Pzemiarower es coordinador docente de la Cátedra Libre de Gerontología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, integrante del Consejo Asesor del INADI, asesor de la primera oficina de Tercera edad en el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos y miembro de la Comisión de los adultos mayores y sus derechos de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Se autodefine como profesional de la gerontología, “una ciencia interdisciplinaria que estudia el proceso de envejecimiento y la vejez, apuntando a la salud para mejorar la calidad de vida de las personas mayores”. – Cuando la población total se multiplica por dos, los mayores de 60 años y más se multiplican por tres; y los de 80 y más, por siete. ¿Cuáles son las causas? – Hay una relación directa entre los niveles de educación de los ciudadanos y los niveles de longevidad, porque la salud llega como consecuencia de la capacitad de trabajar en la prevención. Estadísticas de hace cinco años dan cuenta de que Cuba y Costa Rica tienen la mayor longevidad, con 80 a 82 años; la más baja corresponde a Haití, con 40 años. Argentina tiene una expectativa de 75 a 77 años. Si me animo a un juego fantasioso y estimo que la población menor a 14 años seguirá decreciendo, en 50 años no va a poder alimentar y mantener a la porción de personas de 60 años y más. Es un tema de geopolítica que atraviesa también a Europa, donde no tienen reemplazo generacional, que exige que cada pareja tenga en promedio tres hijos. En Argentina tampoco: estamos en 2,5. – ¿Cuáles son los problemas que enfrentan cotidianamente los adultos mayores? – En nuestro país están internadas 2,8 personas cada cien, un porcentaje sumamente bajo comparado con los países desarrollados como Francia, donde la cifra asciende a siete. En los Estados Unidos la tendencia son los barrios cerrados de viejos, aislados del resto de la sociedad. La sociedad desconoce sus derechos, los viola permanentemente con actitudes de discriminación en la vía pública hasta agresiones graves como la internación involuntaria en geriátricos. En la Argentina, la Universidad Isalud, patrocinada por la Organización Panamericana de la Salud y financiada por el BID, realizó una investigación que revela que más del 30% de las personas en geriátricos no dieron su consentimiento. Hay casos en los que familiares o amigos depositan a su adulto mayor en una institución bajo el argumento de que si lo dejan solo, se extravía; lo desapoderan de sus propiedades y lo internan sin consentimiento informado, lo cual es como un secuestro de persona. – También hay situaciones de enfermedad y familias que no están en condiciones económicas, laborales y personales de hacerse cargo. – Existen alternativas que muchos no evalúan por desconocimiento. Por ejemplo, contratar a una persona capacitada, como son los asistentes gerontológicos domiciliarios, para cuidar al enfermo durante las ochos horas de la jornada laboral hasta que regresen los adultos al hogar. – ¿Cómo cubrir los gastos? – Algunas obras sociales cubren el 70% de los costos de contratar a un asistente o enfermero. Pero hay un exceso de internaciones en hospitales y sanatorios que podrían reemplazarse con internaciones domiciliarias. Es menos costoso, se evita la infección intrahospitalaria y se favorece la recuperación, que siempre es más rápida en la casa. – ¿Por qué no se avanza en ese sentido? – En la población hay desconocimiento. En el ámbito profesional, intereses sectoriales y particulares. Los privados perderían el negocio: un día de internación en terapia intensiva cuesta miles de pesos. Y la mayor parte de la gente mayor muere sola en esas salas. Un paciente puede tener la mejor internación pero hay que tener cuidado de no olvidarse de que antes es una persona, que necesita que un familiar lo bese y lo toque… Treinta minutos de compañía por día es muy poco. – ¿Cómo se integra el adulto mayor en la familia del siglo XXI? – En el futuro de cada uno hay una vieja o un viejo, es el camino normal, pero la sociedad lo niega, como si se tratara de una etapa vergonzante. Los viejos son descartables, nadie los consulta, nadie les habla. Pero hay datos que desestiman esa mirada: el 23% de la población de la Ciudad de Buenos Aires es mayor a 60 años, por lo tanto, es la ciudad más envejecida del país. Y si bien los mayores de 70 años no tienen obligación de votar, un estudio reciente demostró que el 90% de ellos lo hace. ¿Cómo negar su presencia? En la Argentina hay 5,5 millones de personas mayores a 60 años, con lo cual podrían inclinar cualquier resultado electoral si algún candidato les prestara atención. – ¿El panorama es igual en el interior? – En los ámbitos rurales no pierden su lugar en la familia, conviven hasta cuatro generaciones en una misma casa. En los ámbitos urbanos hay más anomia. – Sus necesidades en los medios están vinculados exclusivamente a lo salarial. ¿Qué otros temas les preocupan? – La seguridad social y el salario son un capítulo importante pero se lo prioriza desde una intencionalidad economicista y parcial. La inseguridad, la discriminación, el trabajo y la violencia son igual de importantes porque hacen a su calidad de vida. – Desde hace diez años trabaja en la formación de una convención internacional de derechos de adultos mayores, ¿por qué se demora? – La propuesta se presentó en la 47° sesión del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, en febrero de este año, pero la Unión Europea y la Unión Africana lo rechazaron. Desde el Mercosur lo seguiremos impulsando con mucha fuerza pero es necesario que Naciones Unidas designe un relator. Recién entonces podrán empezar las consultas a expertos y a los propios protagonistas, que son los que saben y sufren día a día la violación de sus derechos. – ¿Cómo mejorar como sociedad? – Fomentando las relaciones intergeneracionales. Muchos hijos adoptan la actitud siniestra de decir “mi padre ya está viejo y no entiende nada”; lo tratan como desechable. ¿Qué puede ser peor que el hecho de que ni siquiera te escuche? Por eso insisto en que las enfermedades más graves son sociales y no médicas. Para cambiar esta realidad no se necesitan recursos económicos sino creatividad. – ¿Por ejemplo? – En el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires reuníamos por mes a adultos mayores que contaran sus historias vividas, como rescate oral, a chicos de escuelas públicas primarias. Iba un pintor de calesitas y una museóloga que narraba cómo eran los juguetes en su infancia. Otro dato importante es que si bien en la Argentina hay cinco mil centros de jubilados, se estima que sólo el 25% participa de actividades socio-recreativas, principalmente porque persisten los prejuicios. Otra opción importante son los centros culturales municipales y provinciales, que sumaron a muchos adultos mayores en sus matrículas. El resultado es un intercambio generacional que enriquece a todos.





Total y absoluta coincidencia con el Dr. Santiago Pzemiarower, no he sido aún discriminada por mis contemporáneos, claro, pero….si por una “adulta” de 49 años de edad que hace de guía turística y me dijo como en un una confesión que preferiría reunir gente joven, Claro, no tan Joven como yo que para integrar el grupo y por mi apariencia menuda daba de 60 años. Sentí como un agudo estilete dirigido a mi corazón y mi cerebro que aún funciona con normalidad me repetía….”no debes volver a la convocatoria de esta “niña “de casi 50 años.
Afortunadamente tengo la admiración de mis hijos y nuera y novias de éstos que viéndonos juntas piensan que soy su hermana mayor. Aclaro que no soy narcicista pero…..me halaga porque siento que ahora más que nunca tengo mucho para dar. Felicitaciones Dr.Pzemiarower. (no sé si aún recuerda aquello del sentir de las personas …un encendedor enciende una llama que aprece con un click y con un click se apaga y la carcaza del encendedor queda enfriándose hasta el próximo click)
Repetuosamente lo saluda.
Katty Clara Prozer Werek
PD:RRPP de: KCPproducciones culturales y artísticas
Un puente para promover a los que vale la pena Oír, “escuchar” y observar el desarrollo artístico de calidad -claro- de los que “ad honorem”honran de este modo la vida.
No poseo página web.
Tengo una tía de 90 años con demencia señil y otras afecciones que hacen inviable que se pueda valer por si misma.-Aporto 65 años a la obra social -aún lo hace-del poder judicial.Hace 7 meses que está en un geriátrico de Mar del Plata que cuesta 4500 pesos mensuales. Presentamos desde el primer día todo lo que se nos requirió desde la obra social y después de mil reclamos ,ahora nos dicen que se acordó desde el mes pasado no prestar más ayudas para geriatricos.”acuerdo 7 meses posterior a la entrega de toda la documentación y las facturas mensuales”. Esto es una tomadura de pelo,por no querer pensar que detrás de esto hay algo mas turbio aun.Si la obra del poder “judicial” comete este tipo de injusticias !!!pobre Argentina!!!!