Conocida la sentencia en Catamarca con respecto al largo y doloroso caso de María Soledad Morales, CRITERIO conversó telefónicamente con la hermana Martha Pelloni, quien reside en el Colegio de Santa Teresa de Jesús de la ciudad de Goya, Corrientes.

 

La religiosa, por su valiente trayectoria y por el conocimiento de innumerables fuentes y testimonios, es una de las personas más autorizadas para expresar su opinión al respecto.

 

“Mi juicio valorativo –dijo– es que hemos llegado a la verdad, hemos alcanzado una parte de la administración de justicia”. No dejó de señalar la extrema gravedad del encubrimiento, la impunidad total de la que gozaban ciertas personas y la deliberada destrucción de pruebas. “Se trató de un encubrimiento político y judicial”.

 

Sostuvo, además, la necesidad de operar activamente en todo el país para que vaya ganando la justicia y no pueda institucionalizarse la impunidad del poder. “Recién estamos comenzando. Es una gota de agua, pero nos confirma que con perseverancia y con paciencia, sin perder jamás la memoria y la esperanza, algo puede cambiar”.

 

Al mismo tiempo, la hermana Pelloni manifestó su pena porque, lamentablemente, la vida carcelaria no está encauzada para rehabilitar socialmente a los detenidos. Y pena, también, porque la soberbia del poder les impide a los culpables reconocer su error.

 

Recordó que la justicia no la aplica el pueblo, sino sus instituciones, y que hay que insistir para que esas instituciones cumplan con su deber.

 

En otro orden, la hermana Pelloni denunció la gravedad del fenómeno de prostitución infantil contra el que están manifestando en Esquina, Corrientes. Secuestros de niños, comercio con otros países, indiferencia de las autoridades competentes.

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