La idea de introducir al inaprehensible Frank Zappa en la caja boba, que es también hoy la radio, implica básicamente intentar meter un cuadrado en un círculo, que en este caso sería justamente lo contrario.

 

Frank Vincent Junior Zappa fue uno de los artistas más inclasificables del mundo conocido. En él convivieron el amor por el Rhythm and Blues, la lúcida ironía social y artística, el evidente virtuosismo como guitarrista, compositor y pensador, la búsqueda vanguardista, el estudio de Varése, Webern y Stravinsky, la música exitosa, la política que todos soñamos ver (Zappa estuvo a punto de candidatearse para presidente de USA, sí, sí). Fue un rockero que movió masas, un visionario productor de su propia obra (todos sus conciertos fueron registrados por él mismo), un músico solitario e incomprendido, un director de orquesta, un investigador del instrumento más moderno conocido (el synclavier. Fue incluso socio en un raro proyecto junto a Pierre Boulez).

 

La obra discográfica de Zappa supera largamente los 60 álbumes, en los que podríamos señalar algunas tendencias generales que nos permitirían agruparlos en etapas. Sólo que en Zappa esto resultaría claramente reduccionista. Todas las cualidades antes mencionadas aparecen y desaparecen en todo momento; la sorpresa es perenne, el talento constante, riguroso, hasta para ponerse en ridículo a sí mismo, recomenzando una y otra vez en infinitos círculos con varias dimensiones de análisis y goce posibles.

 

La recopilación que aquí comentamos se basa fundamentalmente en un proyecto comercial, que intenta fragmentar (con bisturí) aquello más fácilmente escuchable de un artista que se las arregló para que lo suyo fuera siempre movilizador.

 

Tiene, sin embargo, algunas virtudes: está bien armada, reúne material de épocas disímiles, por lo menos insinúa levemente algún momento instrumental y otro experimental del universo de Zappa y está bien editada. Algo muy raro por aquí, sobre todo tratándose de Zappa. Puede cumplir también alguna función pedagógica mostrando una imagen de zapping a quien no tenga tiempo para ponerse a buscar.

 

Ocurre justamente que para acercarse a Zappa no hay otra alternativa más que la de hurgar, cosa que también ocurre en todos los aspectos de la música, el arte y la vida.

 

Uno no puede dejar de lamentarse de que aquí no aparezca material de joyas como One Size Fits All (1975), 200 Motels (1971), Just Another Band from Los Angeles (1972), Joe´s Garage (1979), The Best Band You Never Heard in Your Life (1991) y, por qué no, de Jazz from Hell (una obra revolucionaria, 1986) y The Yellow Shark (1993).

 

Se responderá: Pero deberíamos editar un triple!!! Sí, así es señores. El dinero y el tiempo merecen gastarse en cosas importantes, y una antología de Zappa debería estar a la altura de su protagonista fundamental con el riesgo creativo que esto implica, o simplemente, no existir.

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