Antes de la segunda guerra mundial, Davos era famosa porque el novelista alemán Thomas Mann la eligió como escenario de una de sus novelas más divulgadas. Es que en 1912, cuando el autor aún no tenía cuarenta años, fue a un sanatorio para enfermos pulmonares sito en esa montaña de la Suiza oriental, para acompañar a su mujer. Cuenta que acumuló allí fantásticas impresiones. Por ello, le pareció un escenario ideal para conseguir amplias perspectivas de los asuntos humanos, y empezó a escribir Der Zauberberg (La montaña mágica), que terminó y publicó en 1924, doce años después. Aunque el picacho ya era renombrado desde antes, por la leyenda de que era el hogar de espíritus malignos, que atraían a las almas hacia la muerte con sus llamados esotéricos.

 

Ahora los llamados se asocian con las reuniones anuales, en esa localidad, sobre el estado de la economía mundial: el World Economic Forum. El de este año se denominó “Prioridades para la vigésimo primera centuria. Agenda 1998: Administrando la volatilidad”.

 

ABRA ha publicado informes sobre dichos foros, preparados por Vittorio Orsi. Nacido en Roma, Italia, en 1917, en cuya universidad se recibió de ingeniero en 1940, el redactor ha desarrollado una larga trayectoria empresaria, principalmente en las firmas Sade y General Electric. Fue secretario de Planificación de la Nación en 1991 y continúa activo como director y asesor de empresas.

 

El autor sintetiza en el título los dos temas centrales del foro, con los que inicia su escrito. Expresa escepticismo sobre las posibilidades de revitalizar las instituciones, incluso la justicia, como sugiere en la primera parte. Con la segunda, insinúa una mezcla de esperanzas y temores, referida a las luces y sombras que presentan las realidades del contexto mundial.

 

Los complementa con las síntesis de las numerosas conferencias dictadas y una crónica escueta de las reuniones habidas. Las presenta en un cuadro de situación mundial, ordenado geográficamente, por región y por país.

 

Orsi subraya la complejidad de las soluciones posibles: “cuanto más estudiamos los problemas importantes de nuestro tiempo, más pensamos que éstos no pueden ser comprendidos en forma aislada. Son problemas sistémicos, lo que significa que son interconectados e interdependientes” (p. 208).

 

No obstante, este joven de ochenta y un años concluye que “aún en tiempos vandálicos es posible construir” (p.230).

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