espeche-2En agosto de 1809 la península está ocupada por los franceses. Tras invadirla en el otoño de 1808 con un ejército de 250.000 combatientes que infligió serias derrotas a las fuerzas hispano-inglesas, Napoleón ha tomado Madrid y la Junta Central, que coordinaba la resistencia, ha debido refugiarse en Sevilla. Se combate en diversos puntos de la península, pero los franceses llevan las de ganar. En el Virreinato rioplatense se siguen con atención las vicisitudes de la metrópoli. Un año atrás las autoridades habían decidido adelantar la jura de fidelidad a Fernando VII por temor a la reacción de una ciudad armada y agitada frente a las noticias que ha traído un incómodo emisario francés: la abdicación de Carlos IV a favor de Napoleón y la admisión de Fernando de la situación que de tal modo ha venido a crearse. Desde entonces nadie sabe bien qué hacer y se barajan diferentes posibilidades. El documento que reproducimos parcialmente –“Buenos Ayres á sus Gefes y Magistrados” – da cuenta de esa situación de incertidumbre y da voz a uno de los proyectos en pugna: el de reconocer como soberana a la Infanta Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando y esposa de Juan VI de Portugal. Carlota reside en la corte portuguesa que merced a

la protección inglesa se ha instalado en Río de Janeiro en 1808. Algunos sueñan con la creación de una monarquía constitucional con capital en Buenos Aires. Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Antonio Beruti y otros hombres de Buenos Aires y algunos del interior sopesan la salida carlotista con mayor o menor entusiasmo. La posibilidad de la

independencia tal como se produjo en 1816 no constituye un proyecto serio en liza: irá cobrando forma en los años sucesivos, al calor de la guerra y a la luz de los acontecimientos internacionales, en particular la restauración de Fernando en 1814. Por ahora la pregunta es qué hacer frente a un proceso de disolución institucional que parece no tener fin.

 

“Buenos Ayres á sus Gefes y Magistrados.

 

[…]

“Los conatos de Buenos Ayres se dirixen á preservarse de los horrores de la Anarquia, en que teme verse precipitado, y de la division, que por todas partes se descubre ya demaciadamente, y es muy de temer que se propague cada dia mas; y asi tiene por urgentisimamente necesario ocurrir á cortar estos males, y á apagar este incendio, reuniendo los animos y opiniones de todos á un solo fin.

No ignora Buenos Ayres, que entre sus moradores hay algunos espiritus ligeros, é inconsiderados, qe forjan planes absurdos e incombinables de independencia democarta [sic]; pero el numero de estos fanaticos es muy corto y desautorizado. Acaso pudiera haber tambien alguno que en su vil animo abrig[u]e el traidor intento de someterse á Josef Napoleon y a su detestable Dinastia; mas si por desgracia de estos Pueblos esta obscura, criminal y abominable idea llegara a tener proselitos, rios de sangre humana inundarian las Americas [(a) No hay qe temerlo; no lo consentitian n[uest]ros intimos aliados]. […] “La fidelidad y el espíritu de justicia que Anima à Buenos Ayres lo eleva à concebir y trazar el vasto edificio de un nuevo Imperio Españ[o] l Americano, que iguale quando no exceda en poder al Europeo, si por desgracia llegare este à ser subyugado; y su situacion geografica lo convida à la gloria […] de ser el que coloque la primera piedra de una obra tan grandiosa.”

[…] “La corona Española es un mayorago de sus Soberanos, que fundo la Nacion, estableciendo Leyes que señalaron el Or[de]n de suceder entre una regalia propia, y la mas preciosa de la Nacion, no puede Principe alguno variarlo, ni en el todo ni en parte, ni renunciar tan altos y sagrados d[e]r[ech]os en un extraño con perjuicio de los legitimos herederos y succesores, aun de su libre

y expontanea voluntad, y mucho menos por medio de involuntarias y forzadas abdicaciones. En los Mayorazgos, luego que natural o civilmente muere el poseedor, pasa por ministerio de la Ley, su posesion civil y natural con todos sus d[e]r[ech]os al legitimo Succesor, y quando este y sus inmediatos estan impedidos para obtenerla, se trasmite al siguiente en grado, que se encuentra sin obstaculo.[…] El establecimiento Español en el orn y modo de suceder del Reyno es bien subido [sic=sabido]: es un Mayorazgo de los que el d[e] r[ech]o llama de regular agnacion, en que las hembras, aunque postergadas á los varones de su linea, no solo no quedan excluidas, sino que

prefieren á todos los varones laterales”. […] “…desde que n[uest]ros Principes fueron detenidos y aprisionados en Francia, se trasmitio por ministerio de la Ley la posesion civil, natural, y alto dominio de la Corona de Castilla en toda su integridad à S[u] A[lteza] R[eal] la Serenisima S.a Princesa del Brasil Dª Carlota Joaquina de Borbon como Infanta de España, por ser hija mayor del

Sor D. Carlos 4º la primera llamada por n[uest]ras Leyes à la sucesion de la Corona inmediatamente despues de sus tres hermanos varones los Señores n[uest]ro Rey Don Fernando, é Infantes D. Carlos, y D. Francisco de Paula de Borbon, y la unica entre estos que existe libre, y se halla del todo expedita para obtenerla.”

 

Selección de Roberto Di Stefano.

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