En el reciente segundo volumen sobre Jesús de Nazaret, Benedicto XVI sostiene que es un error culpar por su muerte a todo el pueblo judío. Aquí, el autor expone las causas de ese lamentable error, y la interpretación del texto de Mateo.

Según el Evangelio de Mateo, durante el proceso a Jesús los judíos pronunciaron una frase que, sin quererlo, marcó la historia y el destino del pueblo hebreo en su relación con los cristianos: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” (Mt 27,25). Este grito fue interpretado a lo largo de los siglos como una maldición que el pueblo judío se echó sobre sí mismo, asumiendo la responsabilidad de la muerte de Jesús.

Desde entonces muchos citan ese versículo como prueba de que Dios ha rechazado a Israel; y peor aún, ha servido para justificar las atrocidades y persecuciones cometidas contra ese pueblo, como si tales sufrimientos fueran un castigo divino.

Hutton Gibson, padre del actor Mel Gibson, en su libro El enemigo aún está aquí (2003) escribió: “Cuando Poncio Pilato se negó a aceptar la responsabilidad de la muerte de Jesús, la culpa cayó en los judíos presentes; fue un crimen superior al pecado original y al de la torre de Babel; por eso el castigo se abatió sobre las futuras generaciones judías, que han sufrido muchos desastres como el holocausto, por la maldición que ellos se lanzaron sobre sus cabezas”. Con razón el teólogo inglés G. C. Montefiore llegó a escribir: “Ésa es una de las frases responsables de océanos de sangre humana, y de incesantes ríos de miseria y desolación”. Pero ¿por qué quedó registrada en el Evangelio?

El agua liberadora

El episodio lo trae únicamente san Mateo. Según él, cuando las autoridades judías llevaron a Jesús ante Pilato para que fuera juzgado, el gobernador romano se dio cuenta de que lo habían entregado por envidia, e intentó liberarlo. Para ello recurrió a una treta. Pensó que enfrentando a Jesús con un famoso preso llamado Barrabás, para elegir a quién dejar en libertad, el pueblo optaría por Jesús. Pero se equivocó. Los Sumos Sacerdotes y dirigentes judíos convencieron a la muchedumbre para que pidiera la libertad del delincuente (Mt 28,15-18).

Pilato, viendo frustrada su estratagema, dijo a los judíos que no podía condenar a muerte a Jesús porque no encontraba en él delito alguno. Esta frase ya tendría que haber servido para dar por finalizado el juicio: el juez se había pronunciado. Pero el nuevo intento tampoco funcionó porque la gente, azuzada por los Sumos Sacerdotes, comenzó a encresparse y a gritar: “Crucifícalo, crucifícalo” (Mt 27,22-23).

Temeroso Pilato por el cariz que tomaban los acontecimientos, y convencido de que nada de lo que hiciera iba a salvar a Jesús, sino que por el contrario su negativa a condenarlo provocaba mayores disturbios, realizó un último gesto simbólico. Delante de todos se lavó las manos diciendo: “Yo no soy responsable de la sangre de este justo; háganse cargo ustedes” (Mt 27,24).

Sólo para manos judías

Es muy difícil creer que Pilato haya realizado este gesto. En efecto, el lavatorio de las manos como expresión de inocencia pública es una costumbre judía, establecida por Moisés, y ordenada en el Antiguo Testamento. Según la mentalidad semita, la sangre derramada de una persona inocente tenía la propiedad de manchar no sólo al culpable, sino a cuantos se cruzaban con el muerto, e incluso a todo el pueblo donde se había cometido el crimen. Por eso Moisés ordenó que cuando en una ciudad se descubriera un cadáver y no se pudiera identificar al malhechor, los dirigentes debían reunirse junto aun río y lavarse las manos, diciendo: “Nuestras manos no han derramado esta sangre”. Luego debían orar a Dios: “Que esta sangre inocente no caiga en medio de tu pueblo Israel”. Así, los dirigentes y el pueblo quedaban libres de la culpa (Dt 21,1-9).

En la Biblia varias veces se habla del lavatorio de las manos. Leemos en los Salmos: “Lavo mis manos en señal de inocencia, dando vueltas alrededor de tu altar” (Sal 26,6). Y también: “En vano mantuve puro mi corazón, lavando mis manos en la inocencia” (Sal 73,13). Que Poncio Pilato, siendo romano, hubiera realizado un rito propio de la cultura hebrea resulta inverosímil. Por eso muchos autores sostienen que la escena es una creación del evangelista Mateo que, al escribir a lectores de origen judío, emplea esa imagen para hacerles comprender qué quiso decir el gobernador cuando evitó condenar a Jesús.

La amenaza de Jeremías

Como respuesta a su lavatorio, dice Mateo que el pueblo judío gritó: “¡Que su sangre (de Jesús) caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” (Mt 27,24- 25). Ésta es la frase que para muchos resulta desconcertante. En realidad es una fórmula legal frecuente en el Antiguo Testamento, que indicaba quién era la persona que debía asumir la responsabilidad de un delito, y sufrir el castigo correspondiente, que era la muerte. El libro del Levítico dice: “Si alguno maldice a su padre o a su madre lo matarán; su sangre caiga sobre él” (Lv 20,9); “Si uno se acuestas con la mujer de su padre morirá; su sangre caiga sobre él” (Lv 20,11); “Si un hombre se acuesta con otro hombre, los dos morirán; su sangre caiga sobre ellos” (Lv 20,13). Cuando David se encontró con el soldado que había matado al rey Saúl, le dijo: “Por haber matado al ungido de Yahvé, tu sangre caiga sobre tu cabeza” (1 Sm 1,16). Y cuando Joab, general del ejército de David, mató al general Abner sin consentimiento del rey, David exclamó: “La sangre de Abner caiga sobre la cabeza de Joab y su familia” (2 Sm 3,29). También el profeta Jeremías, a las autoridades de Jerusalén, les dijo: “Sepan que si me matan, sangre inocente caerá sobre ustedes y sobre toda la ciudad” (Jr 26,15).

Queda claro cuál es el sentido de la frase en el Evangelio de Mateo. Significa que la muchedumbre, presente en el juicio de Jesús, asumió la responsabilidad de su ejecución.

Ningún hebreo quedó afuera

Pero la escena tiene detalles curiosos. En primer lugar, el pueblo judío no emplea la fórmula como corresponde. Cuando alguien en la Biblia invocaba el castigo de sangre, lo hacía sobre la cabeza de otro, de un tercero, nunca sobre la propia. En cambio en Mateo el pueblo judío se lo aplica sobre sí, como si quisiera incriminarse, autocastigándose, en vez de librarse de los efectos de la sangre, que era el sentido de la fórmula.

En segundo lugar, resulta llamativo que el grito sea lanzado por “todo el pueblo”. Hasta ese momento Mateo venía relatando que sólo “una muchedumbre” presenciaba el juicio, es decir, un grupo limitado de personas. La “muchedumbre” se presenta ante el gobernador (Mt 27,15), pide la liberación de Barrabás (Mt 27,20-21), exige la crucifixión de Jesús (Mt 27,22), y presencia el lavatorio de manos (Mt 27,24). Pero de repente Mateo parece olvidarse de este grupo, y dice que es todo el pueblo quien ahora reclama sobre sí la sangre de Jesús.

Se trata de un cambio intencionado. En Mateo, la expresión “el pueblo” siempre alude a Israel como raza, etnia, nación global. Por eso al reemplazar “la muchedumbre” por “el pueblo” estaba diciendo a sus lectores que la sangre de Jesús, invocada ese día, no cayó únicamente sobre los asistentes al proceso, sino sobre toda la nación judía y sobre las generaciones posteriores.

Buen pretexto para odiar

¿Qué significado tiene esta escena? Desde muy antiguo se la ha interpretado en el sentido de quetodos los judíos, de todos los tiempos, son culpables de la muerte de Jesús. Uno de los primeros en defender tal postura fue Orígenes (siglo III), quien enseñaba que la sangre de Jesús “cayó sobre todas las generaciones posteriores de judíos, hasta el final de los tiempos”. De la misma opinión fueron Melitón de Sardes (s.II), san Agustín (s.IV), san Jerónimo (s.IV), san Juan Crisóstomo (s.IV), Teofilacto (s.IX), Tomás de Aquino (s.XIII) y Calvino. Por su parte Lutero afirmó que la miseria en la que vivían los judíos en su época, y su posterior condenación eterna, se debía a que habían rechazado al Hijo de Dios. Ciertamente hubo otras interpretaciones más mitigadas, pero en general fue ésa la que primó, e hizo que muchos cristianos desarrollaran una general antipatía hacia el pueblo hebreo. Algunos estudiosos, para zafar del aprieto, sugieren que al no ser histórico el pasaje del lavatorio de las manos, tampoco hay que tomar como histórica la respuesta de los judíos; por lo tanto, esas palabras carecen de importancia. Pero eso no resuelve el problema de fondo: ¿por qué Mateo, inspirado por Dios, conservó esa frase en labios de los judíos? ¿Quiso aludir a alguna especie de castigo?

El sermón que lo complica

Para empeorar las cosas Mateo cuenta que, en su último discurso en público, Jesús les recordó a los judíos que ellos habían derramado mucha sangre inocente a lo largo de la historia, “desde el justo Abel hasta Zacarías” (Mt 23,33-36).

¿Por qué nombra Jesús a estos dos personajes? Es que Abel era el hijo de Adán y Eva, muerto por su hermano Caín. Y Zacarías era un famoso sacerdote de Jerusalén, del siglo IX a.C., que por haberse animado a denunciar la inmoralidad en la que vivían los israelitas, fue apedreado hasta morir en el patio del Templo. Zacarías murió diciendo: “Que Yahvé vea esto y les pida cuentas” (2 Cro 24,20-22). Jesús los mencionó a propósito porque Abel es el primer inocente asesinado de la Biblia (Gn 4,8), y Zacarías el último.

Lo que Jesús quiso decir en esa oportunidad es que toda la historia del pueblo judío, desde el primero al último libro de la Biblia, estaba manchada de crímenes y muertes inocentes. Y esa sangre clamaba al cielo (Gn 4,10), exigiendo un justo castigo. Por eso concluyó aquel sermón con una frase inquietante: “Les aseguro que todo eso recaerá sobre esta generación” (Mt 23,36).

Tales palabras parecen acentuar aún más la idea de que la frase, citada en el juicio a Jesús, incluye una reprobación y condena al pueblo judío. ¿Es así?

La sangre en la última cena

Hay que buscar la solución a este problema en el episodio de la última cena (Mt 26,26-29). Allí vuelve a aparecer el tema de la sangre de Jesús, pero con una importante indicación.

Durante esa comida, después de tomar el pan y darlo a sus discípulos explicándoles que era su cuerpo, Jesús tomó también un cáliz lleno de vino y se lo pasó para que bebieran. Entonces les dijo: “Beban todos de él, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que será derramada por todos” (Mt 26,28). Y a continuación agregó: “para el perdón de los pecados” (Mt 26,28).

Curiosamente, aunque los tres Evangelios sinópticos y san Pablo (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; 1 Cor 11,23-25) narran la última cena, Mateo es el único que aclara que la sangre servirá para perdonar los pecados. Ningún otro explica el sentido de su derramamiento.

De este modo, el evangelista dejó por adelantado la clave para interpretar la escena del tribunal. Cuando hace decir a la multitud allí reunida que la sangre de Jesús caiga sobre sus cabezas y la de sus hijos (es decir, todos sus descendientes), en realidad no es para maldecirlos ni condenarlos, sino al contrario, para perdonarlos de sus pecados. La muchedumbre reunida aquel día en el palacio del gobernador pidió la muerte de un condenado; pero sin darse cuenta, obtuvo en realidad un acto salvador.

Un sarcasmo escondido

El mensaje sorprendente de Mateo es que la sangre del profeta de Nazaret, derramada en la cruz, tenía la virtud de redimir y liberar a los hombres de sus faltas, a diferencia de las otras sangres que, al ser vertidas, acusaban a los culpables y los condenaban. La ironía del escritor bíblico es fantástica: mientras los simples observadores pudieron pensar que la sangre de Jesús contaminó al pueblo judío, lo que en realidad hizo fue absolverlo y liberarlo no sólo de aquella acción equivocada, sino de todo lo que pudiera haber existido en su pasado, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías.

Se estaba así cumpliendo el programa que ya Mateo había anunciado cuando, durante el embarazo de María, un ángel se le aparece a José y le comunica que el niño que va a nacer “salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21). Si ésa era la misión de Jesús, no podía dejar de cumplirla al final de su vida. Que tal es el sentido de aquellas palabras se deduce de que Mateo era judío, y que escribió su Evangelio para un público judío. Resulta absurdo pensar que hubiera insertado en su obra una escena para decirles que estaban malditos ellos y todas las generaciones siguientes, incluido él mismo. Así se entiende por qué Mateo cambió la frase tradicional “caiga su sangre sobre Fulano (un tercero)”, y en su lugar haya puesto “caiga su sangre sobre nosotros”. Porque el pueblo judío no estaba solicitando un castigo, sino una acción salvadora. También se explica que pasara, de “la muchedumbre” que gritaba, a “todo el pueblo (judío)”. Quería que sus lectores se sintieran identificados con aquellos que, en el tribunal de Pilato, recibieron la liberación de la sangre de Jesús. Para Mateo, el pueblo de Israel fue el primer beneficiario de su muerte. Y lo comprendemos. Aunque se había hecho cristiano, conservaba el corazón judío.

Abiertas las puertas

Resulta increíble que, habiendo avanzado tanto la exégesis bíblica, todavía haya cristianos que sigan denigrando al pueblo hebreo sobre la base de esta y otras escenas evangélicas. No han entendido la sutileza de Mateo, ni su esfuerzo por proclamar la salvación de sus hermanos de raza. Sin embargo, no sólo ellos son hoy relegados. Numerosos grupos y categorías de personas, sobre las cuales la sangre de Jesús también ha “caído”, en vez de sentirse salvadas y amadas por Dios, se ven proscritas, condenadas, excluidas de su amor y de la pertenencia a la Iglesia, por una falsa comprensión de la redención divina. Mientras Mateo sigue insistiendo en que la sangre del galileo se derramó “para el perdón de todos”, algunos cristianos siguen restringiendo el valor de su salvación a grupos cada vez más pequeños, que practican ciertos ritos, observan determinada moral y se ciñen a normas establecidas.

El grito del pueblo judío aquella mañana, a la entrada del despacho de Pilato, abrió las puertas de la salvación y del perdón a toda la humanidad, empezando por quienes parecían más alejados. Mantenerlas abiertas y hacer que lo experimenten todos, sigue siendo hoy la misión de cuantos leen el Evangelio del judío Mateo.

El autor es doctor en Teología bíblica.

63 Readers Commented

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  1. F. Ricoveri on 11 abril, 2011

    Me fascinaba mirar las primeras Revistas Criterio en las que escribían los mejores escritores católicos del mundo. Revista muy leída e influyente en nuestro país juntamente con los Cursos de Cultura Católica, con los que iba de la mano. Ahora… no la lee nadie, y por suerte. Quedo perplejo al ver que la nota de tapa la escribe el mismo de quien en AICA habíamos leído la siguiente nota:
    El Pbro. Ariel Álvarez Valdés no podrá enseñar Teología
    Santiago del Estero, 22 Ago. 08 (AICA)
    «El sacerdote limitado en sus actividades académicas
    El obispo de Santiago del Estero, monseñor Francisco Polti Santillán, retiró al presbítero Ariel Álvarez Valdés las licencias para enseñar Teología, publicar sus notas y artículos y usar los medios de comunicación social, al tiempo que lo exhorta a revisar su actitud, para el bien de toda la Iglesia, y de un mayor y fructuoso servicio ministerial”….. y sigue, pero alcanza. Lamentable.

    • Beli on 8 mayo, 2020

      Existe un solo Dios para todos
      Es un Dios de AMOR
      Todos son sus hijos
      Luego es una mentira y contradicción que Dios le deseo una maldición a los.judios
      El decir eso es ser un falso profeta

      Un padre jamás desea maldición a un hijo

  2. José Petrosino on 11 abril, 2011

    Adjunto la opinión de un judío israelí sobre el tema del presente publicada en la revista Aurora, que me parece, lo amplía y completa.
    ===================================================================

    Revista Aurora(Israel) – 15-8-2004

    Mario Wainstein

    No es Gibson, es el evangelio

    Un cristiano escribe que los judíos se declaran responsables eternamente por la muerte de alguien y sucesivas generaciones de cristianos se la pasan matando a otros judíos diciendo que ellos mismos asumieron la responsabilidad.

    La nueva película de Mel Gibson «La Pasión de Cristo» está dando que hablar, demasiado para mi gusto. Denunciada como antisemita por algunas organizaciones judías, tiene ahora la posibilidad de convertirse en un gran éxito de taquilla.

    Gibson se defiende diciendo que su película no es antisemita y se ajusta a lo relatado en los Evangelios. Tiene razón. El antisemitismo no está originalmente en Gibson sino en los Evangelios y en especial en el de Mateo, que inaugura el Nuevo Testamento.

    Presentado como una continuación del Tanaj, la Biblia hebrea, se tiende a considerarlos similares pero son dos cosas totalmente diferentes. El Tanaj se nutre de hechos de la vida real, seleccionados y relatados conforme a la ideología que lo guía, que no es siempre uniforme. El Nuevo Testamento, en cambio, se presenta como una serie de episodios urdidos con el propósito de demostrar una idea teológica.

    Aunque parezca mentira para una época tan plena de documentos de todo tipo, no existe ni una sola evidencia contemporánea que mencione el periplo de Jesús. Los propios evangelios son muy posteriores a los hechos que describen y, en realidad, son textos ya cristianos. Las dos menciones en Josefo Flavio, al igual que otras fuentes, son interpolaciones posteriores cabalmente demostradas.

    El primer capítulo de Mateo presenta la geneología de Jesús y ya en ella se ve claramente que nada se deja librado a la casualidad. Jesús aparece como descendiente de Abraham, David y Salomón. Como en el Tanaj, la descendencia es «Abraham engendró a Itzjak, Itzjak engendró a Iaacov», etc. En esa lista patrilínea, aparecen también cuatro mujeres. Cualquier judío desprevenido dirá que éstas deben ser Sara, Rivka, Rajel y Lea, las cuatro matriarcas, pero no es así.

    Allí se menciona a Tamar, de quien Iehuda engendró a Fares, a Rajav, de quien Salmon engendró a Boaz, a Rut, de quien Boaz engendrá a Oved, y a «la esposa de Uriá» (Bat Sheva), de quien David engendró a Salomón. El común denominador de las cuatro, a mi modo de ver, es que ninguna de ellas es hebrea (y por eso se prefiere decir «la esposa de Uriá», ya que éste era hitita).

    En forma sorprendente, después de la geneología se divide a las generaciones de ésta desde Abraham hasta David, desde David hasta la diáspora de Babilonia y desde ésta hasta Jesús, señalando que cada segmento esta compuesto por 14 generaciones. El motivo de esto, a mi modo de ver, es que «David» en hebreo (4+6+4) tiene el valor numérico 14.

    Todo esto es importante porque revela la condición del texto que se pretende utilizar como fuente, como testimonio. Para la persona que profesa la fe no hay ningún problema, se puede creer plenamente que el mundo se creó en seis días o que una virgen dio a luz. Pero al historiador, aunque sea un creyente, no le alcanza con la fe. Necesita testimonios confiables y los evangelios no aparentan serlo.

    Vayamos ahora al así llamado «juicio» de Jesús. Empezando por el hecho de que es arrestado por judíos que portan armas en el día de Pesaj, lo que suena bastante raro y siguiendo por el interrogatorio ante el Sumo Sacerdote, todo lo que allí se relata es absolutamente incompatible con la halajá (y véase a ese respecto el memorable artículo de Itzjak Ber).

    El relato dice que se buscaba una prueba falsa para condenarlo pero no la encontraron a pesar de que hubo muchos falsos testigos. Por fin, el Sumo Sacerdote le dice: «En nombre de Dios viviente te ordeno que digas la verdad. Dinos si tú eres el Mesías, hijo de Dios». La respuesta evasiva de Jesús es considerada suficiente.

    Primero: si hubo falsos testigos, y que por lo visto resultó claro que lo eran, deben ser enjuiciados y condenados porque así lo ordena la ley de la Torá.
    Segundo: la pregunta que se le formula a Jesús, si es el hijo de Dios, es totalmente inconcebible en un judío, mucho menos en un Sumo Sacerdote. Esa es una pregunta cristiana.

    Tercero: el derecho hebreo es muy claro, la investigación no conduce a la confesión, porque el acusado tiene el derecho de no incriminarse. Se requieren dos testigos -especialmente en casos de vida o muerte- que no dejen lugar a dudas. Ese juicio no tiene nada que ver con la halajá.
    Es inconcebible la simpleza con la cual un tribunal del Sanhedrín -reunido en plena jornada festiva de Pesaj-, presidido por el Sumo Sacerdote, condena a un imputado a muerte. El midrash talmúdico dice que un Sanhedrín que condenaba a muerte una vez cada siete años era considerado «fatal» (katlaní).

    El juicio en el cual se trataba de inducir al acusado a una confesión, como prueba ultimativa de su culpa, era el romano. La famosa carta de Plinio al emperador explicando los métodos utilizados en contra de los llamados «cristianos», así lo confirma.

    Si se atiende al hecho de que el evangelio es muy posterior a los hechos que describe -en realidad se trata ya de un libro cristiano- no hay que descartar la posibilidad de que se trate de un mensaje: el propio Jesús sufrió un proceso similar al de los cristianos.

    Pero lo más ridículo es lo que sigue después, y también lo más pérfido.
    Poncio Pilato es el gobernador romano de la provincia y hay sobre él una relativamente copiosa información en diversas fuentes. Un romano bien idólatra y supersticioso, como corresponde.

    Según el relato del Evangelio, Pilato le pregunta al pueblo a quién liberar para la fiesta (¿dijimos ya que es Pesaj?) y el pueblo elige a Bar Aba (Barrabás), probablemente uno de los rebeldes celotes. Y cuando pregunta qué hacer con Jesús, el pueblo responde: «Crucifícalo».
    Entonces el romano manda traer agua, se lava las manos delante de todos y dice: «Estoy libre (es decir: no soy responsable) de la sangre (de la muerte) de este hombre».

    El autor del Evangelio pone en manos y boca de ese idólatra una de las ceremonias más antiguas de la ley mosaica, la de «la ternera degollada». El Deuteronomio 21:1-10 establece lo que se debe hacer cuando fuere hallado un cadáver en un descampado sin que se sepa quién lo mató. Los ancianos y jueces de la ciudad más cercana sacrifican una ternera al lado del arroyo.
    «Y todos los ancianos de la ciudad próxima al muerto lavarán sus manos sobre la ternera degollada en el arroyo y dirán: `Nuestras manos no vertieron esta sangre y nuestros ojos no vieron. Perdona a Tu pueblo Israel»’, etc.

    Pilato pasa a ser un conocedor a fondo de la ley hebrea. Cuando se lava las manos y se declara inocente, el Evangelio pone en boca del pueblo la siniestra frase: «Caiga su sangre (es decir: la responsabilidad por su muerte) sobre nosotros y sobre nuestros hijos».

    No podría extenderme más sobre el tema en este marco, pero creo que la postura está clara: se trata de un texto cristiano, escrito por y para cristianos, cuya fidelidad histórica es seriamente cuestionable. Un cristiano escribe que los judíos se declaran responsables eternamente por la muerte de alguien y sucesivas generaciones de cristianos se la pasan matando a otros judíos diciendo que ellos mismos asumieron la responsabilidad.

    Es muy probable que Gibson, como su padre, sea antisemita pese a que lo niega. Pero en ese caso, sería el antisemita menor. El mayor, el nervio motor del antisemitismo mundial, es el propio evangelio.

    • cristian on 14 abril, 2017

      Cuanto egocentrismo, pensar que el evangelio es antisemita, Jesus dijo: «Amense los unos a los otros, como yo los he amado», no hay lugar para el odio, solo para el perdon y el amor.
      El plan de Dios, es mas grande que el orgullo herido del pueblo hebreo por haber perdido la exclusividad de la salvacion.
      Jesus nos hace llegar al padre, a todos los que simplemente creamos que El es el camino la verdad y la vida. Sin importar su religion.
      Esta semana jesus resucita venciendo a la muerte, ojala en sus corazones resucite la idea de que los judios son nuestros hermanos mayores en la Fe.

    • Nicolas on 13 diciembre, 2017

      Estimado, hay muchos hechos pertenecientes al antiguo testamente que cuya fidelidad historica pueden ser cuestionados, pero ese no creo que sea problema para alguien que siente verdaderamente a Dios.
      Dios dijo que haria grande a su pueblo, y hoy la cantidad de judios en el mundo no pasa no supera los 15 millones en todo el mundo, si tenemos en cuenta que actualmente hay 1.285 millones de católicos, los numeros hablan por si solos.
      Claramente Dios eligió a su pueblo.

      • Dario on 8 agosto, 2020

        Es un error esa interpretación. El mensaje de Dios llegó a través de las tres religiones monoteistas, cuya fuente es el judaísmo.

    • AD D on 10 abril, 2019

      Yo creo que es al revez. Usted es anticristo, y se apoya en las teorias de historiador para esconder su profundo desden por los crisitianos.

    • Diógenes on 2 marzo, 2020

      Basta con hojear el Talmud y olfatear la Masonería para confirmar las fuentes del Evangelio de Mateo. El pueblo elegido en este caso es aquel que no sigue al sionismo hegemónico, que está muy alejado del judío original y que usa su nombre para cometer atrocidades empezando por la muerte del inocente Abel hasta la barbarie de la Palestina ocupada. El antisemitismo es una aberración como tal, pero, porque aquel concepto está totalmente viciado, hasta el punto de la confusión y disforia. Ya que los Ashkenazis ni siquiera son semitas -o por lo menos no más que los árabes- de los cuales al matarlos en guerras organizadas por la alta banca sionista en Afganistán e Irak ni se hablan. Sin generalizar, los mismos que mataron a Jesús no son judíos ni goyims. Son asesinos y su estirpe hoy apaga cigarrillos en estanques de sangre y forma parte de la sinarquía mundial, manejando economía y comercio desde algún rascacielo en NYC o desde la comodidad de sus vastas mansiones en Londres, Berna, Frankfurt o Amsterdam.

  3. Mercedes on 11 abril, 2011

    Hola

    Había leído el artículo en la revista y quería aprovechar para enviárselo a una amiga. Sin embargo veo que a la nota publicada en la web está incompleta. Será que por alguna razón no la puedo ver?La parte que falta, a mi parecer, es la más importante.Los párrafos de la última cena, del sarcasmo escondido y el de las puertas abiertas.(todo lo publicado en la página 23 de la revista) Cambian todo el sentido de la frase “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” (Mt 27,25) y cambia por lo tanto la maldición en salvación.
    Ojalá sea yo la única que no lo pueda leer. Pero de no ser asi, espero que se pueda agregar la parte que falta.Sino al que le interese recomiendo ver la revista impresa.

    gracias

  4. Eduardo Morello on 11 abril, 2011

    Leyendo rápidamente vuestro comentario y viéndolo solo desde el punto de vista histórico, puede tener muchas interpretaciones, y todas válidas. Pero es cierto que viéndolas desde otro aspecto, y para mi el verdadero, fue el Padre el que decretó esa muerte de su hijo para la salvación de Todo el género humano mas allá del contexto histórico en que se desarrolla.

  5. Mirka Rudez on 11 abril, 2011

    Tengo presemte otras ideas que imperan aun, según las cuales el odio de los alemanes contra los judíos no fue solamente de origen religioso, sino que tuvo que ver con la capacidad de los hebreos de ahorrar y cimentar fortunas propias, bienes que despertaron la envidia y el ansia de poseerlos en personas que no poseían tal habilidad. Ocurre esto como en el caso de aquel que gana un premio en la lotería: quien por un lado recolecta un montón de amigos ansiosos por pescar alguna moneda y por otro, pierden amigos que se decían entrañable porque en muchos suele doler el éxito ajeno.
    Bueno, no pretendo pontificar. Sólo esbozo teorías que, mito o verdad, se me han incorporado a lo largo de mi vida.

    • Federico Pérez on 19 marzo, 2019

      O sea que tú visión del mundo y la humanidad se reduce al talento entre comillas de tener posesiones a cualquier costo. Por eso precisamente está en diferenciar el trabajo de la especulación

  6. Martin Lagos on 11 abril, 2011

    La causa última de la ejecución de Jesús son los pecados de todo el género humano. Los judíos y romanos que llevaron a cabo la ejecución fueron meros instrumentos. Después de dos mil años me parece admirable que el Papa haya puesto las cosas en su lugar. Si al hacer esto «desmintió» a algún evangelista y a más de un padre o doctor de la Iglesia, hizo lo que correspondía: Un acto de enorme justicia y reparador de una gran injusticia anterior. El autor de la nota parece seguir esta línea al dudar de la verosimilitud del relato de Mateo, pero luego deja la duda con el último sermón de Jesús. Aunque muchos hayan empleado estas palabras de Jesús para justificar sus aberraciones, las palabras del Papa dejan en claro que no justifican nada. Basta de dudas. Bastante daño ya hemos hecho los cristianos en la historia del mundo con esto de matar por nuestra fe.

    • david on 3 agosto, 2020

      No somos culpables los cristianos de nada. No me siento culpable sólo porque tú digas que fuimos autores de muchas o muchos…..
      Estos sólo son cuentos para victimizar, para culpabilizar y el hecho es que los judios se creen: los padres de las religiones cuando estas vienen desde su Erica y babilonia, de la moral cuando es la menos practicada por ellos y de la tierra porque su dios se la dio en heredad cuando son sólo una millonésima parte de la humanidad.
      Son los mayores inventores de historias fantásticas de todos los tiempos.

  7. Alvao Perez on 12 abril, 2011

    yo entiendo que al decir los judios que su sangre caiga sobre nosotros y nuestros hijos hablaban de esa generacion y no de futuras generaciones

    • Miguel Rangel on 24 agosto, 2017

      Claro que sí, es mucho más conveniente pensar que fue así, verdad?

    • Enidsa on 29 julio, 2019

      Dice y los dias postreros, osea su descendencia hasta el final de los tiempos
      Pero tambien es cierto que se citó para el.perdon del pueblo tanto hebreos como romanos. Humanidad sea cual sea la raza

  8. Fredy on 12 abril, 2011

    No soy especialista en Biblia, pero para el sentido común parece que la frase polémica, pone a los Judíos en situación de constante represión, persecución, rechazo, xenofobia, etc. Considero que aunque sea verdadero el castigo de los Judíos a partir de esa frase, nosotros, los cristianos, no debemos olvidar otros pasajes del Evangelio donde Jesús nos enseña, incluso, a amar a los enemigos y rezar por ellos, Los Evangelios, especialmente el de Lucas, nos muestran a un Dios misericordioso, (Zaqueo, El Sanmaritano, La Oveja Perdida, El Dracma perdido, El Hijo Pródigo). Y en el Evangelio de S. Mateo a partir del Cap. 25, Cristo explícitamente nos dice que todo lo que hagamos con nuestros hermanos, a Él se lo hacemos. Entonces, no puede haber en el corazòn cristiano ninguna actitud de rencor, venganza, odio o desprecio. No hay excusas, para justificar el mal, debido a que eso no ùede venir de Dios, y nosotros somos hijos de Dios.

  9. moni on 12 abril, 2011

    buen articulo

  10. Me parece que Ariel Álvarez Valdés con su peculiar estilo, que al privilegiar la apertura mental sobre las diversas posibilidades existentes parecería no dejarnos ninguna certeza, y que ya conocía previamente por su obra «¡Qué sabemos de la Biblia? Nuevo Testamento», navega en su artículo entre dos aguas. Por un lado, intenta descalificar cualquier postura antijudía que se base en la autoincriminación citada por el evangelio según Mateo. Sin embargo, parece sugerir, por otro lado, fundamentalmente al citar las fuertes palabras del capítulo 23 del evangelio según Mateo, que una lectura atenta del escrito sagrado no deja de atribuir una responsabilidad particular a los judíos como pueblo respecto de la incitación a que Jesús fuera condenado a muerte. Creo que a pesar de la ambigüedad con que presenta su pensamiento, sobre todo en relación con lo segundo, Álvarez Valdés tiene razón en ambas cosas. Y que lo más importante de todo es aprender de la experiencia vivida por los judíos que presionaron por la crucifixión de Jesús, en cuanto a la enorme responsabilidad de no equivocarnos cuando nos dejamos manipular por los líderes religiosos que viven conforme a sus propios intereses (algo en lo que profundiza el evangelio según Juan) y no de acuerdo con la voluntad de Dios.
    Raúl Ernesto Rocha Gutiérrez
    Doctor en Teología.

  11. Oscar on 16 abril, 2011

    ¿Hay alguien que sea inocente de la sangre de Jesús? Él murió por nuestros pecados, los cometidos antes de su tiempo, durante su vida en la Tierra y por toda la posteridad.
    Cristo fue crucificado por todos los pecados de toda la humanidad.
    Creo que la clave aquí es la diferencia entre la «muchedumbre», imagen de algunas personas de ese tiempo, y «todo el pueblo», imagen de toda la humanidad.
    Nadie es inocente de la sangre de Jesús.

  12. estela arze on 17 abril, 2011

    Ariel, como siempre tus articulos excelentes.. pero no me queda claro al final de leer este, como hacemos para no leer literalmente a Mateo y así no justificar las terribles consecuencias que el texto trajo. Si la interpretacion fue errada por muchos a lo largo de la historia, cuale es la veradera interpretacion? Que tendría que haber escrito Agustín y Tomas? por ejempo… Entender que aquello que le dijo a los judios, corresponde a toda la historia de la humanidad llena de crimenes de inocentes???

  13. Fernando Yunes on 18 abril, 2011

    Existe una argumentación sólida, avalada por importantes pensadores y confirmada por la historia, que responsabiliza al pueblo judío sobre la muerte de Jesús.
    Más, también, además que cada texto debe analizarse desde un contexto, es preciso reflexionar sobre algunos aspectos:
    1.Jesús viene a realizar su obra de salvación para todos los hombres de los distintos pueblos y a través de las diversas generaciones.
    2.La Redención de Cristo es universal porque el pecado es universal. El mal, el error, la ruptura de comunión con Dios y los semejantes, el fratricidio, no es exclusividad de los judíos, sino de la condición humana caída.
    3Jesús revela un Dios de misericordia, no un Dios vengativo, que se cobra de un daño recibido castigando a sus autores, como vindicación compensatoria. La Pasión de Jesús, que ama hasta el perdón en lo alto de la cruz es una firme evidencia. El perdón es la expresión más sublime y acabada del amor.
    4.Los males recaen sobre la humanidad en su conjunto, no como castigo divino, sino a consecuencia del desamor, que es la causa de la muerte que origina el odio, el egoísmo y la primera violencia que es la injusticia.
    5.Los Evangelios y el resto de la biblia señalan permanentemente el legado del pueblo judío, hermano mayor en la fe, que sin el mismo no podría existir el cristianismo.

  14. F.Ricoveri on 18 abril, 2011

    Mandé un comentario manifestando mi sorpresa al ver que Criterio, una antigua revista católica, contrariaba la orden del Obispo de Santiago del Estero en relación con el autor de esta nota. Soy miembro de la SAT desde hace muchos años, dirijo un profesorado diocesano y creo que merezco saber por qué no se publicó mi comentario. Probablemente sea un signo de apertura…
    Atte.,
    Franco Ricoveri

  15. Gabriel Boragina on 19 abril, 2011

    Muy buen artículo, aunque no me queda clara la conclusión, si es que la hay. Personalmente, yo no veo inverosímil que Pilato se hubiera lavado las manos. No me resulta extraño que, pese a ser romano, conociera las costumbres de los judíos. Y cada tanto, echara mano de esas costumbres para hacerse entender. Cuando uno vive en otros países de costumbres exóticas si se quiere, no tarda mucho en conocerlas, y tampoco cuesta mucho adoptarlas, lo que a veces es hasta útil para congraciarse con los lugareños. En lo demás, el artículo lo veo bien documentado. Aunque uno llega al final preguntándose …¿y?. Como que le falta el cierre. Pero igual es bueno el artículo.
    Saludos.
    Gabriel.

  16. Graciela Moranchel on 20 abril, 2011

    Ante todo, debo decir que el artículo del Dr. Ariel Álvarez Valdes me pareció muy bueno y esclarecedor.

    Con respecto a las opiniones del señor F. Ricoveri, quién manifiesta «perplejidad» al comprobar que la Revista Criterio publica textos de un teólogo que está «limitado en sus actividades académicas» por el Obispo Polti, se hace saber que esta decisión del obispo no sólo no tiene ningún asidero, sino que está limitada a la diócesis del mismo en Santiago del Estero. En el resto del mundo el Dr. Álvarez Valdes puede seguir enseñando teología bíblica, como lo viene haciendo, gracias a Dios.

    Pero por otro lado, debo aclarar que las opiniones basadas en el convencimiento de que los Evangelios deben ser considerados libros «históricos», y que por ende el propio Evangelio sería el «nervio motor del antisemitismo», carecen totalmente de fundamento. Son obras «teológicas» que pretenden transmitir un mensaje salvífico para todos. Si se los lee como una biografía de Jesús, en la que aparecen supuestas palabras de uno y otro personaje tal como fueron pronunciadas, estamos errando muy mal el camino de la interpretación. Aconsejo a estas personas asesorarse con personas formadas especialmente en Teología Bíblica, a fin de aclarar no sólo cuestiones hermenéuticas, sino los más elementales modos en los que se debe abordar cualquier texto de los Evangelios.

    Por otra parte, la opinión que afirma que fue el «Padre» quién «decretó» esa muerte de su Hijo para la salvación de todo el género humano, debe ser revisada en su expresión, ya que da lugar a la configuración de una imagen de Dios totalmente ajena al rostro del Padre amoroso que nos vino a mostrar Jesús: un Dios que es todo misericordia y perdón, y que ama a su Hijo. «Nadie me quita la vida. Soy yo el que la da libremente….» (cf. Jn). Estas son palabras de Jesús que conviene recordar siempre.

    Responsabilizar al pueblo judío en su conjunto por la muerte de Jesús no sólo es una gran injusticia, sino que también es convertir las responsabilidades personales en cuestiones morales abstractas. Una interpretación cerrada de estos textos y mucha ideología detrás, sólo han servido, a lo largo de la historia, para sembrar odios y discriminaciones inadmisibles, sobre todo en quienes se dicen «cristianos», por el sólo hecho de ser totalmente contrarias al mensaje central del Jesús de los Evangelios.

    Saludos cordiales,
    Graciela Moranchel
    Prof. y Licenciada en Teología

  17. Gabriel Boragina on 21 abril, 2011

    Me gustó tu mensaje Graciela. Solo te anoto lo que me parece un pequeña inconsistencia tuya en el mismo. Por un lado bien decís que «Si se los lee como una biografía de Jesús, en la que aparecen supuestas palabras de uno y otro personaje tal como fueron pronunciadas, estamos errando muy mal el camino de la interpretación».
    Y mas abajo citás literalmente: «Nadie me quita la vida. Soy yo el que la da libremente….” (cf. Jn). Y agregás : «Estas son palabras de Jesús que conviene recordar siempre».
    Con la mejor de las ondas te pregunto ¿por que tendríamos que tomar estas palabras de Jesús «tal como fueron pronunciadas» y las de las demás personajes de la Biblia no?. Pero ademas, hay otro punto: que las palabras de Jesús en el NT no fueron escritas de puño y letra de Jesús. Sino que son transcripciones de esos que vos llamas «supuestas palabras de uno y otro personaje». En este contexto, los personajes en cuestión serían Mateo (en el tema del artículo de fondo) y Juan (en tu cita).
    Te aclaro que o busco polemizar. Sino que trato de encontrar coherencias entre lo que decimos unos y otros.
    Saludos atentos.
    Gabriel.

  18. Gabriel Boragina on 21 abril, 2011

    Fe de erratas:
    Donde dice : «Te aclaro que o busco polemizar.»
    Debe decir: «Te aclaro que No busco polemizar.»
    Problemas de teclado 🙂
    Mil perdones.
    Gabriel.

  19. Julián Sanz Pascual on 22 abril, 2011

    Mi opinión es que esta frase, «Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos», que Mateo pone en boca del pueblo judío que estaba ante Pilatos cuando éste se lavó las manos, no es histórica, pues un judío jamás pudo decirla, mucho menos azuzada por la clase sacerdotal, que suponemos estaba versada en la Escritura. De acuerdo con ésta, su frase hubiese sido: «Caiga su sangre sobre él y sobre los suyos». Este argumento lo saco de los pasajes del Pentauco en que el decreto de la pena de muerte por algunos delitos, suele terminar con esta muletilla: «Caiga sobre ellos su sangre». Por ejemplo, Levítico 20, 11-13.

  20. Facho on 25 abril, 2011

    Leo este artículo y lo único que rescato es que lleva a la confusión. Han pasado dos mil años desde la muerte de Nuestro Señor Jesucristo, y ahora se alzan voces en contra del contenido, alcance y significado de los evangelios.
    En realidad lo que se busca es relativizar, porque relativizando se siembra la duda, y un evangelio dudoso ya no es un evangelio.
    Pero resulta que no es solo la palabra de San Mateo, es la palabra de Dios que lo iluminó para que lo escribiera.
    No es solo Mateo, es la vida y muerte de Jesús, nuestro Salvador, es la memoria y la tradición de la Iglesia, y son también las imprecaciones de la Santa Misa borradas después de cientos de años.
    Hace poco en un canal de cable (discovery) emitieron un programa muy bien fundado, donde se afirmaba que los judíos habían encontrado la verdadera tumba de Jesús, y en ella una caja de piedra con su nombre y -obiamente- con su cuerpo….Deduzca cada uno de los lectores el significado de ésto…
    El demonio está dentro de la Iglesia, y también dentro de muchos sacerdotes…

  21. carlos laforce on 25 abril, 2011

    Recomiendo la lectura de la novela «Rey Jesús» de Robert Graves para acceder a una interpretación, heterodoxa, claro, aunque abrumadoramente documentada y erudita, de la figura de Jesús y de su estrecho vínculo con las tradiciones judías (esenias y farisaicas). Es penoso que aún haya quienes deban hacer un esforzado trabajo hermenéutico para llegar a la conclusión de que los versos de Mateo no implican una condena a todo el pueblo judío. Veo que, transcurridos siglos de sangre y violencia, el debate se mantiene en el mismo nivel (la lectura de Mel Gibson, por ejemplo, en La pasión).

  22. Graciela Moranchel on 26 abril, 2011

    Estimado Gabriel Boragina:

    El versículo de San Juan que cito («nadie me quita la vida, sino que yo la doy libremente»), a mi humilde entender, responde absolutamente al mensaje central de Jesús, donde es Él quien «voluntariamente» accede a la Pasión que lo llevará a la muerte, por cumplir hasta el fin con su generosa entrega hasta dar la vida por sus amigos. Y todo ello por «amor» al Padre y a la humanidad, por fidelidad a su misión de proclamar el Reino de Dios.

    Creo que dentro de este cuadro deben ser interpretadas todas las afirmaciones de los evangelios. Y en ese marco, no veo posible responsabilizar al pueblo judío por la muerte de Jesús. Algunas afirmaciones propias del autor del Evangelio según San Mateo deben ser comprendidas en su contexto e intenciones teológicas, teniendo en cuenta que él era seguramente judío y que escribía también para judíos, con toda una enorme carga simbólica en sus relatos y mucho conocimiento de las Sagradas Escrituras y de la cultura hebrea, detalles que tal vez se nos escapen a muchos de nosotros.

    Por eso, al abordar un texto bíblico me parece bueno saber distinguir entre el mensaje «teológico principal», siempre coherente, siempre amoroso, siempre «universal», y el «molde» en el cual está inserto dicho mensaje. Este último puede variar, se adapta a la personalidad del autor, a la cultura, al momento histórico, etc. Lo importante es no tomar por «mensaje salvífico» lo que sólo es «vehículo» del mismo, absolutizando el segundo en desmedro del primero.

    El mensaje salvífico y universal de Jesús se opone absolutamente a que exista una intención explícita del mismo por responsabilizar al pueblo judío por su muerte. Sería una incoherencia.

    Espero haberte aclarado algo mis palabras. Gracias por tu compartir, que nos ayuda a esclarecer ideas y a intercambiar pareceres.
    Feliz Pascua para todos.
    Graciela Moranchel
    Prof. y Lic. en Teología

  23. Gabriel Boragina on 7 mayo, 2011

    Gracias Graciela por tu respuesta
    Estamos sintonizados en la misma linea interpretativa.
    Por supuesto que no se puede responsabilizar a todos los judíos en su conjunto por el sacrificio de Nuestro Señor.
    Sin entrar en lo teológico, y solamente desde el punto de vista histórico, la misma Escritura da muchas pautas de que no todos los judíos fueron responsables. El solo hecho de considerar que todos sus discípulos eran judíos, y que ademas Jesús tenia muchos seguidores, que toda su misión se desarrolló entre los judíos, y que hasta hubo fariseos que creían en él (los casos explícitos de Nicodemo y José de Arimatea, hablan a las claras de ello, siendo ademas Nicodemo miembros destacado del Sanedrín) etc etc. nos dan una pauta histórica que no todos los judíos lo condenaron. El tema da para mucho por cierto.
    Gracias a vos por tus palabras.
    Gabriel

  24. Israel Diaz on 29 noviembre, 2011

    Queridos opinadores sobre la muerte de Jesús: Creo que habéis pasado algo por alto y es lo siguiente:
    El vino a cumplir una misión específica de Dios, porque está muy claro cuando reclamó a los discípulos de Emaús, que » Cuan lerdos (o sea lentos) sois para entender las cosas de Dios y escritras acerca del Mesías, que tenía que padecer, sufrir y morir para la redención de los pecados de los hombres». Es así que si eso no se hubiera cumplido no habría habido redención y no estuviésemos siquiera hablando de El.
    Es que Dios escribe recto sobre lineas torcidas, como dijera un ilustre pensador, pero hay cosas que son vedadas a los ojos de los hombres de todas las épocas hasta las actuales, que muchas veces las personas humildes y sencillas le son reveladas, y no a los más inteligentes como El mismo lo dijera: Padre Gracias Te doy por hacer entendible estas cosas a los humildes y no a los sabios y soberbios.
    Y el mayor error de algunos judíos es no aceptar al Mesías todavía y aún siguen esperándolo. Ahí esta la clave, que no creen que Jesús sea el verdadero Mesías enviado. Y todo el que creyere y fuere bautizado se salvará,más el que no creyere se condenará, como El mismo lo dijo. Amen.

  25. Nico on 24 enero, 2012

    Hola, buscando algo relacionado con el sueño que tuve, encontré este medio, si mas bien no tiene nada que ver con el tema de hoy, desperté con una gran alegría y inquietud.
    En el sueño me encontraba con Jesús y hablábamos mucho recuerdo que era en otro idioma, pero entendía perfecto, lo único que recuerdo es «Estoy aqui porque el padre me ha enviado, somos hermanos y trabajaremos juntos, tu sangre mi sangre»
    ¿No se si esto esta escrito en algún lado? ¿Podrán ayudarme en esto?
    Gracias

  26. Sergiodd on 4 febrero, 2012

    La cuestión que que los Judíos, tanto los de la época de Jesús como los actuales NO CREEN en que el tal Jesús de Nazareth sea el Mesías que tanto esperaban, mucho menos que sea el Hijo de Dios, y muchísimo menos que sea «Dios encarnado», integrante de la casi incomprensible «Santísima Trinidad». El Nuevo Testamento declara que sólo serán salvos los que ACEPTEN a Jesús de Nazareth como su Mesías y Salvador, pero ése NO ES EL CASO con los Judíos, ya sean los de hoy o los de antaño, salvo los Judíos Mesiánicos, que en realidad son Cristianos, y muchos de ellos son de origen GENTIL y hasta de origen cristiano en su gran mayoría…no son considerados «Judíos» por el pueblo Hebreo, mucho menos por sus líderes rabínicos.

    En el Antiguo Testamento, las MALDICIONES solían ser HEREDITARIAS, por ejemplo en el Génesis, cuando el Dios YHWH, maldice a Adán a obtener el pan con el sudor de su frente, y sobre todo a Eva a concebir y parir a sus hijos con malestar y dolores intensos y prolongados, esas «maldiciones divinas2 las han «heredado» (supuestamente) todos los varones y con más ferocidad las mujeres al dar a luz a sus hijos, durante milenios y milenios, desde Europa hasta la Australia de los aboríegenes, pasando por los amerindios y los negros de Àfrica. O cuando el Patriarca Noé maldice alCanaán, hijo de Cam a ser ESCLAVO de Sem y de Jafeth, por tiempo indeterminado, esa maldición fué usado por los israelitas para conquistar y someter a los Cananeos, desde la época de Moisés y Josué (siglo XV a. C. aprox.), hasta los reyes Saúl. David y Salomón, (siglos XI y X a.C. aprox). El rey David, al cometer adulterio con Betsabé la esposa de Hurías el hitita, fue castigado con la maldición de perder a su hijo, fruto de aquella relación; el inocente bebé fue alcanzado mortalmente por el maleficio punitivo lanzado en contra de su adúlteros padres, en especial David, pues era el rey ungido.

    Ni se diga de la maldición proferida por parte del General Josué sobre las ruinas de la ciudad cananita de Jericó, por él destruida, la cual declaraba que a cualquiera que se le ocurra volver a refundar esa ciudad, se le muera el primogénito y el hijo menor, esa maldición se cumplió mas o menos 400 años después, cuando uno quiso reconstruir la ya maldita ciudad.

    La auto-maldición de esos judíos en el Evangelio: «que la sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos», no está fuera de contexto si lo comparamos con la larga tradición de maldiciones de los hebreos del A.T.. Esos judíos SÍ QUE REPRESENTABAN a la TOTALIDAD del pueblo hebreo, uno por que estaban los Sumos Sacerdotes -Anás y Caifás- y los otros sacerdotes, además que los Saduceos, (partidarios de los sacerdotes), los Herodianos, con posturas afines a los sacerdotes, pero también sus rivales los Fariseos, y clamaban por un revoltoso bandolero, Barrabás, quien bien lo podemos considerar un representante de la otra facción de los israelitas de entonces, los Zelotes. Toda esa variedad de judíos ahí presente en ese conglomerado, se los puede comparar con las distintas versiones de israelitas de hoy: ashkenazíes, sefarditas, falashas…ultraortodoxos, ortodoxos, conservadores, liberales. Para colmo eran VARONES y muchos de ellos padres de familia, en una sociedad profundamente PATRIARCAL, los cuales naturalmente REPRESENTABAN a TODA su familia; y eso si sumamos que se trataba de Vísperas de Pascua, lo que significa que había Judíos peregrinos de todos los rincones del Imperio Romano, e incluso mas allá, como ser Persia y Etiopía. En otras palabras, eran o representaban a TODOS los Judíos del mundo, e incluso a sus descendientes cuando decían :»…y sobre nuestros hijos», entre los hebreos los HIJOS nó sólo eran los hijos directos, sino también los nietos, viznietos, tataranietos, etc., por siglos y milenios, pues se auto-consideraban -los contamporáneos de Jesús- hijos de Abrahám, quen había existido -supuestamente- en el siglo XIX a.C..

    Pero NO IMPORTA que esos antiguos Judíos y sus Jefes se hayan echado automaldición, lo que importa es que Jesús los perdonó en el preciso momento del suplicio cuando exclamó: «Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen», este pedido de perdón ANULA a esa automaldición hecha por sus compatriotas y coterráneos Judíos.

    Pero igual cabe preguntarse, ¿por quién oró Jesús?, ¿por los paganos romanos?, ¿por los judíos?, o por todos los ahí presentes, representantes de la Humanidad Toda?. Y la otra pregunta es, si «su Padre» (el Dios YHWH), escuchó las súplicas de perdón de «su Hijo» hacia sus enemigos, pues no oyó anteriormente cuando Jesús, quien no era ningún masoquista ni suicida, le imploraba que si era posible que él no sufriera ese suplicio -el de ser golpeado, humillado, azotado y crucificado hasta la muerte- pero de todos modos que se haga su voluntad, y la voluntad del «Padre» fue que lo ejecutasen de esa cruel manera; ¿habrá escuchado y concedido a «su Hijo» los PEDIDOS de PERDÓN para sus ejecutores y verdugos, ya sean éstos, Romanos o Judíos??.

  27. Nico on 20 marzo, 2012

    Hola Sergio, gracias!!!! Es increíble su alto conocimiento de algo tan antiguo, y la relación que existe entre sí. Estoy agradecido!!!! A raiz de este sueño todo ha cambiado.
    Lo que hoy puedo decir que todo cambia!!!!

  28. sergio cuz salas on 13 diciembre, 2012

    Gracias, siempre he investigado desde mi juventud la historia de Jesucristo. En un libro que me fue obsequiado por un familia r que se titula el HOMBRE MAS GRANDE DE TODOS LOS TIEMPOS /QUE GENERACION EN GENERACION EL SEGUIRA SIENDO ACEPTADO POR NUEVAS GENERACIONES.Y DIO SU VIDA A CAMBIO DE QUE SI EL STUVIERA PRESENTE VIVIENDO EN ESTE SIGLO DE TANTAS BATALLAS Y GUERRAS DONDE EL ANDUVO PREDICANDO SU NUEVA PALABRA DE PAZ,AMOR,RESPETO DONDE SU PUEBLO SE ESTÁ ACABANDO A SI MISMO. SERÁ LO QUE EL PUEBLO LLEVA CONSIGO, SU MISMO DESTINO, POR HABER MATADO A UN INOCENTE HOMBRE QUE HABLA DEL NUEVO CAMBIO DE FE Y ESPERANZA PARA SU PUEBLO, QUE ES UNA MALDICION QUE ELLOS MISMO SE CARGARON A SU ESPALDAS COMO EL ESCLAVO A SU YUGO.

  29. angela marie on 13 abril, 2014

    Realmente la religión nos plantea tantos raciocinios que solo se apabullan con la Fe, cada vez más escalofriante que el Creador use a un hombre carne de nuestra carne, nos de pautas de como vivir mejor, en paz y tenga que además pagar o comprar la deuda de nuestros pecados (término instalado por los judios en la historia de la humanidad) para que el creador nos perdone, el cerebro es muy estrecho para entender semejante entrega,se da la vida por el hijo por los padres por el hermano, el amigo querido, pero por desconocidos (el resto de judios y los nazis y los musulmanes yyyyyyy……..etc)Nuestra cas el planeta es tan bello y somos desafiantes en no vivir como hermanos hechando a perder la Vida que se nos ha otorgado.

  30. edgar rueda on 23 julio, 2014

    La sengre de Cristo tiene el poder de reconciliarnos con nuestro Padre Celestia es infinita y retroactiva; pero asi como David fue perdonado por la muerte de Urias Ateo, asi mismo la espada cayo sobre toda su casa de igual forma sucedio con los judios de esos tiempos.
    Recuerden que se ha dado una ley y se ha fijado un castigo, y. Se ha consedido un arrepentimiento el cual la misericordia reclama de lo contrario la justicia ejecuta la ley y esta impone el castigo; pues de no ser asi, las obras de la justicia serian destruidas y Dios dejaria de ser Dios.

  31. noalnepotismo on 4 septiembre, 2014

    no convence la explicacion, nadie pide la sangre a un supuesto delincuente para ser salvado y menos sino lo consideran como su mesías

  32. Alli on 29 diciembre, 2015

    Mucho por hoy se contradice mucho este articulo. Moisés dijo eso si encontrabas un cadáver muerto no si matabas a un inocente porque alguien te lo pidió

  33. Juan Montalvo on 21 diciembre, 2016

    Lean la profecía mesiánica de Isaias y busquen en la historia judia si Jesucristo ha cumplido con los detalles proféticos. Luego miren nuevamente y expliquen porqué el pueblo judío se dispersó durante 1930 y pico de años y logró consolidarse como nación nuevamente. Estamos en la era de la inteligencia artificial, del desbalance geográfico-ecológico, al borde de una catástrofe nuclear y ustedes de verdad creen que el Mesías viene solo para ustedes con otra agenda, y que nunca llegó antes? Es difícil quitarse un trauma de lo que ocurrió hace 2000 años. Mas los hechos hablan solos no necesitan argumentación solo necesitan mirarles con ojos grandes y anchos en la historia humana y eso les aseguro será suficiente. Vamos a unir voces para enfrentar lo que viene y a discernir através del Espíritu Santo como reconocer al anticristo que ese si va a llegar, a la luz de las profecías que se van cumpliendo. No reconocer esa fuerza de amor que fue Jesucristo impulsa el que el anticristo los pueda engañar mas fácilmente. Bendiciones

  34. Juan Montalvo on 21 diciembre, 2016

    Disculpen olvidé comentar un punto : el odio es otra cosa aunque esa dispersión, persecusión, envidia, protagonismo, y esa particular ubicación geográfica álgida y que está insertada en cualquier conflicto de índole mundial es es una evidencia adicional implícita.

  35. Luciano Tanto on 15 enero, 2018

    Repetitivo: los «creyentes celestiales» son gente peligrosa, que admite con felicidad que quienes no comparten sus fantasías puedan terminar asesinados. todo en nombre de la fe verdadera, la mia.

  36. ivan on 30 marzo, 2018

    sres la culpabilidad de los judios es innegable y no es tema d discucion,,,sin embargo agregare solo alguna cosa para evitar contiendas y odios infundados,por ese grave error d los judios de condenar y matar a jesus,nosotros adquirimos paso al lugar santisimi osea somos salvos para siempre por ese grave erros hebreo…..–entonces Dios sabra como juzgarlos,no nos compete a nosotros…ahora termino con una preguntaa..entendiendo lo q esto a significado para nosotros los gentiles,creen q cabe q hablemos mal de los judioss…un abrazo,Dios le siga bendiciendo..

  37. gustavo moran on 13 abril, 2018

    Es duro asumirlo, sin embargo, existe respuesta en el libro de libros, no des lo religioso a los ignorantes, ni des perlas a los que no valoran. Si es un ejemplo de lo que los humanos somos capaces de hacer cuando se nos da algo sagrado; así lo entendieron y se sienten todavía los elegidos par seguir matando en su nombre; El Salvador lo sabía y sentía lástima por toda la estirpe humana, por eso solicita al Padre los perdone pues son solamente una representación de lo que el humano es, una bestia. Ningún humano tiene la sabiduría suficiente para desentrañar lo que significa ese misterio, pues mas fácil cabe el mar en un agujero. La locura de Dios es mas sabia que la ciencia humana, pues sigue siendo un escándalo la cruz. Incluidos los hebreos. Y la humanidad en general. No solamente son los judíos, somos todos los que siempre somos así con nosotros mismos, y si no que tiren la primera piedra los inocentes. Aquí la Misericordia de Dios, Salmo 117, que es eterna.

  38. teresa on 11 octubre, 2018

    Yo creo que Jesús murió sin conseguir unificar al pueblo judio muy dividido en aquellos días. Los fariseos, seduces, lis escribas y los que representaban el Sanedrin interpretaban el antiguo testamento a su conveniencia. El bautismo sirvió para que algunos judios volviesen al redil, pero eran pocos, por eso Jesús habla de la conversión a través de ese bautismo donde nacía a una nueva vida, sin pecados, considerando pecados haberse alejados de los principios de la tora. La muerte de Jesús, no sirvió para nada. Y no murió para el perdón de la humanidad. El solo se refería a los judios. Por cierto no aceptaban a Jesús como el mesias por haber nacido de una mujer.
    Y ahora me pregunto, por qué Yave permitió la muerte de su hijo? Quinto mandamiento no matarás. La pudo haber evitado? Tenía sentido su muerte? Hasta donde llegaba la envidia y mandad del pueblo judio, su pueblo, que lo entrega a los romanos para crucificarlo? Repito, 5º) NO MATARAS

  39. luz on 11 diciembre, 2018

    Todos los comentarios son suposiciones sobre hechos históricos que sucedieron, y contados dejando fuera algunos acontencimientos, los judios no son culpables de nada; Dios lo permitó asi para cumplir las escrituras, ustedes creen queDios, siendo todopoderoso y teniendo control sobre todo lo que ocurre visible e invisble, entendible e inentendible, iba a dejar que los judios entregaran a jesús, y que lo crucificaran, hay que darle sentido a las cosas, Dios permite y hace lo que quiere, los judios no tenian potestad sobre nada, nadie tiene potestad ni sobre sus pensamientos. todos están equivocados, a nadie le consta todo lo escrito que si es real, o no, cada uno escribiò lo que viò y como lo entendió, la biblia a pasado por muchas modificaciones, por los faraones, romanos, y la iglesia católica, cada quien a ido acomodando pasajes. Dios es real en nuestras vidas conforme lo vivimos, sin tantas ceremonias, ni tantos rituales, cumplir los 10 mandamientos del antiguo testamento, equivale a cumplir el gran mandamiento del nuevo testamento, nadie es condenado o absuelto por leer o no la biblia, por creer o no creer tantas acomodaciones que ella tiene y tantas atribucciones que se hacen las religiones, las sectas y los pueblos antiguos. sería un Dios injusto nuestro creador, ya que en el mundo hay muchos analfabetas, de nada sirve discutir sobre todas esas cosas, cosas que crean contiendas, enemistades y muertes en el santo nombre de Dios.

  40. Carmen Castell on 23 enero, 2019

    Que aberración, increible como manipulo el significado a favor, porqué cambio el orden cronologico y el contexto de los textos. Esta opinion es para elbautor, quien entendera mi comentario….
    La última cena era para perdon del que tome el sacrifio de Jesús reconiciendolo como el Hijo de.Dios, acto el cualsalvador los judios presentes en la crucifixión no hicieron, se salva por fe (creerel a Dios, que jesus es su hijo amado, enviado para perdón de los pecados) sino expliqueme la parte de la crucifixión donde el que estaba siendo crucificafo junto con Jesús le dice «yo creo» y jesus le dice » te digo, que hoy estaras conmigo en el paraiso», fue.porque creyo que jesus era el hijo de.Dios y en su sacrificio salvador, lo antonimo o contario que estaba haciendo el pueblo y los judios. Es decir, en ese a to se encuentra la salvacion y la condenación. La gente qur se condenara, lo.hara únicamente por no reconocer que jesus es el hijo de Dios, y en d acto salvador. El problema con el autor, es que elno cree que todos son salvos sin ningun acto, y no esta seguro de quienes nibsiquiera el mismo de que esta condenado o salvo, esto cómo puede esrar seguro de esta.interpretación que dio, si ni siquiera sabe si esta salvo o no?! Pobres los que buscan la verdad en libros y no en.la Biblia….

  41. Aylen Rayen on 24 abril, 2019

    Jesús nunca maldijo a los judíos, no podría hacerlo ya que él mismo enseñó no maldecir. Lo que está escrito en la biblia es : perdónalos señor porque no saben lo que hacen . puede ser que fueron castigado, que no es lo mismo que ser maldecido.
    Es mi humilde opinión.

  42. Luis on 31 julio, 2019

    Lo único que tengo claro es que Jesus nos dejo un mensaje de paz amor y reconciliación y eso lo dice todo.

  43. Georgina on 12 diciembre, 2019

    Jesús les recordó a los judíos que ellos habían derramado mucha sangre inocente a lo largo de la historia, “desde el justo Abel hasta Zacarías” (Mt 23,33-36).

    ¿Por qué nombra Jesús a estos dos personajes? Es que Abel era el hijo de Adán y Eva, muerto por su hermano Caín. Y Zacarías era un famoso sacerdote de Jerusalén, del siglo IX a.C., que por haberse animado a denunciar la inmoralidad en la que vivían los israelitas, fue apedreado hasta morir en el patio del Templo. Zacarías murió diciendo: “Que Yahvé vea esto y les pida cuentas” (2 Cro 24,20-22). Jesús los mencionó a propósito porque Abel es el primer inocente asesinado de la Biblia (Gn 4,8), y Zacarías el último.
    Y LO MISMO están haciendo con SIRIA . Ellos viven de odio y venganza.

  44. Ramón Suárez on 6 enero, 2020

    Un largo relato sospechoso de ser encargado por los propios judíos, lo cual no es de extrañar. Claro q Dios mandó a su hijo a morir por todos y a lavar los pecados con su sangre… pero lo q no quieren poner acá es q serán aquellos a acepten y crean en Jesús como Hijo de Dios. Aquellos q no lo acepten ni reconozcan a Jesús como hijo de Dios no les corresponde esa salvación… es más en la Biblia son llamados Anticristo. Véase 1-Juan 2:22-23. 1-Juan 4:2-3. Acá describe de manera asombrosamente la identificación de los Judíos con el Anticristo, puesto q siguen negando a Jesús, lo siguen odiando y vilipendiando y esperando su mesías. El q tenga ojos…

  45. Palabras de Fe on 15 marzo, 2020

    Excelente artículo y la verdad es un tema bastante espinoso, doloroso y de mucho análisis, la historia es dura, pero debemos enfrentarla y confiar en su palabra. Reforzar nuestra fe y bajo la sombra del omnipotente y el espíritu santo cobijarnos para cuando nos llegue el momento estemos preparados…

  46. Miguelangel Rojas G on 26 marzo, 2020

    Lo que condena al pueblo Judio no es la sangre derramada de Jesus, sino su rechazo a Jesus, por la salvacion viene de cristo y por cristo » por que tanto amo Dios al mundo que entrego a su unico hijo para que el crea en el sea salvo» por lo tanto si el pueblo de israel no se convierte y acepta a Jesus como su Dios y salvador no se salvara, aunque sean hijos de abrahan, porque a toados los que cremos en cristo nos ha sido concedido ser hijos de Dios y constituimos el nuevo Isrrael.

  47. Domingo on 10 abril, 2020

    “El grito del pueblo judío aquella mañana, a la entrada del despacho de Pilato, abrió las puertas de la salvación y del perdón a toda la humanidad, empezando por quienes parecían más alejados. “
    La salvación y el perdón de los que pecaron y cometieron grandes errores se alcanzan por confesarlos y arrepentirse de los errores cometidos y eso nos impulsa a hacer los cambios necesarios para comenzar a actuar como Dios quiere, luego debemos creer en Jesús que solo en él tenemos el camino de salvación.
    «Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.» «El que cree en Él no es condenado (juzgado); pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito (único) Hijo de Dios.»
    Los judíos lo mataron porque hasta hoy día no creen que Jesús sea el Mesías. La argumentación sobre Mateo no es válida. Los judíos no se arrepienten de negar a Jesús como Hijo de Dios. Siguen esperando a su Mesías. Persisten en su error, no confiesan ni reconocen tampoco se arrepienten de las cosas equivocadas y malas que hicieron.

  48. Rosi on 15 junio, 2020

    Jesús es el único hijo de Dios y el único mesias

  49. vladimir Lanza on 19 julio, 2020

    Solamente cuando se habla de JESUS es cundo el animo da para tanto, el mensaje debe ser renovado, ahora solo hay que tratar de celebrar y difundir el perdón, creo que ahí está el inicio de todo

  50. Luis on 29 julio, 2020

    Todo ser humano Judío o no Judío es responsable de la muerte de Cristo y por consiguiente culpable de pecado, la diferencia estriba en que aquellos que creen en Jesús son libres de este y de todos los pecados cometidos durante su vida, siempre y cuando guarden los mandamientos, los Judíos que asumieron la responsabilidad el día del juicio ante Pilato, no creían en Jesús y por lo tanto son responsables de su muerte y participes de las maldiciones por haber rechazado al Hijo de Dios, esto lo dice la ley en Deuteonomio 18:18-19, Hechos 3:22-23

  51. Salomón on 10 septiembre, 2020

    A mí me parece todos esto absurdo. Mi filosofía es esta todos vamos a entrar en el Reino de los Cielos. La Sangre de Cristo tiene un enorme poder de Salvación que va más allá de nuestras comprensión humana. Porque todos estábamos caminando en sombras de muerte hasta que vimos la Luz de la Salvación que despierta la conciencia de todo hombre que ha venido al mundo a perfeccionarse y a servir. Por eso doy gracias a mi Dios, el Mesías y mi Salvador personal porque ha dado su Sangre para Remisión de muchos que no merecíamos el milagro beatifico del Altísimo. La esencia del Evangelio es sencilla: amar. Ama a tu prójimo, controla tu lengua, guarda silencio, toma los últimos puestos, pasa desapercibido, sirve, comparte, no se te ocurra fornicar y adulterar (los pecados favoritos de Satanás) por los que extravía la humanidad, se feliz y no le hagas mal a nadie. Es el camino a la santidad.

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