La soberanía sobre las islas australes exige también rescatar la historia de las relaciones anglo-argentinas y considerar los intereses y los derechos de las personas.La ciudad de Buenos Aires intentó, durante medio siglo, “recuperar” los terrenos ocupados por villas. Pero en los últimos años la preocupación fue pasando de las villas a los villeros, de los terrenos a las personas. Antes se decía que eran ocupantes, en violación de los derechos de terceros. Había que prestar atención a los “intereses” de los villeros, sobre todo en materia de salud, pero carecían de derechos. Se los vacunaba gratuitamente en interés de ellos y de toda la ciudad. Hoy, en cambio, se habla de urbanizar las villas, reconociendo la propiedad de los terrenos donde han nacido. Pretender separar totalmente los “derechos” de los “intereses” era una ficción que nos alejaba de las soluciones. Lo que deseamos hoy es recuperar la comunidad de los villeros, como ciudadanos que conviven con nosotros y no al lado de nosotros, separados por muros y alambrados. La Iglesia influyó no poco en este proceso, en particular mediante loscuras villeros, que ayudaron a los pobres y tambiéna nosotros para no mirarlos como delincuentes natos.

Me pregunto ahora si con las Malvinas no deberíamos iniciar un proceso similar para no quedar atrapados en el dogma de “intereses sí, derechos no”. Hay una lógica en ese razonamiento, y respetamos a todos los que se basan en él. Pero si ese dogma nos aleja de las soluciones se convierte en una trampa inconsciente. El reciente aporte de un grupo de intelectuales, con su “visión alternativa” sobre las Malvinas y sobre la antítesis de intereses y derechos puede ampliarnos el horizonte, sin necesidad de optar por una u otra posición: el discurso tradicional o esta visión alternativa.

Dos rostros de la nostalgia

En cierta forma, vivimos de la nostalgia de una edad de oro, cuando las Malvinas eran argentinas, hace dos siglos, y cuando lo fueron nuevamente durante dos meses, hace 30 años. Esa nostalgia, que nos encadena al pasado, posee dos rostros. Uno es el de las palomas, digamos mejor, el de las ovejas. Otro es el de los halcones, que se atrevieron a enfrentar a la flota británica en 1982. Los que lucharon lo hicieron como héroes, argentinos y británicos. El imaginario popular nos pintaba a los enemigos como mercenarios apátridas, los feroces gurkas. Fue duro reconocer que ignorábamos la realidad. Ahora bien, si buscamos alguna solución, debemos superar la nostalgia y abrirnos al futuro. Dejar de lamentarnos por lo que pudo haber sido y pensar lo que es deseable y también posible. La nostalgia de los halcones por una guerra que “casi” ganamos, nos encadena al pasado. Otra guerra por las Malvinas no es deseable ni posible.

La Constitución argentina de 1994, en la Primera Disposición Transitoria, proclama que la recuperación de las Malvinas y las islas del Atlántico Sur constituye un objetivo permanente “conforme a los principios del Derecho Internacional”. Esta expresión parece cerrar el camino a las acciones bélicas, pero no olvidemos que las Naciones Unidas han admitido como legítimo el uso de la fuerza para luchar contra el colonialismo. No podemos descartar entonces que un gobierno futuro intente deslizarse de nuevo por esa cornisa, al borde del abismo.

Los de la visión alternativa consideran que el camino largo, del hostigamiento, es tan irreal como el corto. En vez de acercarnos al objetivo, nos aleja cada vez más de él. No podemos utilizar las armas, pero sí pisarles los callos a los isleños y a sus padrinos del Reino Unido. Los irritamos una y otra vez. Los amenazamos con la posibilidad de bloquear el vuelo de Punta Arenas a las Malvinas, que les permite contar con verduras y frutas frescas. Las empresas que extraigan petróleo serán sancionadas. Urgimos el diálogo con el Gobierno inglés, pero no creamos las condiciones para ello. Hostilizar, además, es jugar con fuego.

La década cordial

La nostalgia negativa nos encadena al pasado, mientras que la positiva nos abre al futuro. Por eso es bueno añorar la década que precedió a la guerra, una especie de “década cordial”. En 1966 dos altos funcionarios del Foreign Office comunicaron a Carlos Ortiz de Rozas, a cargo entonces de nuestra embajada en Londres, que “tarde o temprano, la Argentina recuperaría las islas, pero que no se podía hacer de una manera repentina. Es necesario que ustedes conquisten las mentes y los corazones de los isleños, para que no haya resistencia de parte de ellos”.

Siguiendo la sugerencia del Gobierno inglés, se llegó al acuerdo de comunicaciones, en juliode 1971, firmado por Alejandro Agustín Lanusse.Construimos la pista de aterrizaje en Malvinas, les ofrecimos becas a los chicos en los mejores colegios ingleses de la Argentina, más otra serie de facilidades, como el atenderse en nuestros hospitales.

Para estos datos y los siguientes me remito al reportaje al embajador Ortiz de Rozas, publicado en La Nación del 1º de abril de 2006, de fácil acceso por Internet. Y no me remito sólo a un reportaje del que se podrían extraer frases fuera de contexto. Me baso, ante todo, en largas conversaciones que mantuve con el ilustre embajador, así como con el ex canciller Nicanor Costa Méndez, con el ex presidente Leopoldo Fortunato Galtieri, con el ex gobernador Mario Benjamín Menéndez en las Malvinas y con otros participantes de aquellos dramáticos eventos.

El paso siguiente fue dado por el Gobierno británico, en junio de 1974. Nos ofreció un “condominio”, con las dos banderas. Los gobernadores serían nombrados alternativamente por la Reina y por nuestro Presidente. Era recorrer más de la mitad del camino. Juan Domingo Perón no dudó en aceptar, pero murió pocos días después. La viuda Presidenta, María Estela Martínez de Perón, no se atrevió a dar ese paso y el proyecto quedó archivado. Con todo, el ambiente cordial continuó creciendo. En 1980 visitó las islas el entonces secretario de Hacienda, Juan Alemann, quien acaba de ofrecer un reciente testimonio de la amistad reinante en una carta de lectores publicada en La Nación el 12 de febrero pasado.

Al alcance de la mano

El último paso lo dio nuevamente el Reino Unido, un mes antes de que comenzara la guerra. La Comisión Mixta integrada por delegados de ambos países se reunió en la sede de las Naciones Unidas. La delegación argentina estaba presidida por nuestro embajador en Londres, Carlos Ortiz de Rozas. El representante británico manifestó allí su disposición a ceder la soberanía de las islas, después de un retroarriendo de 40 o 50 años a lo más.

Si hubiéramos aceptado la propuesta, las Malvinas serían hoy argentinas, o estaríamos al borde de lograrlo. Este hecho muestra la falsedad del supuesto para justificar la “invasión”: decir que los ingleses se negaban a negociar. Continuamos engañándonos a nosotros mismos.

El 1º de marzo de 1982 teníamos la solución al alcance de la mano. Pero el gobierno de Galtieri hizo un giro completo y nos metió en un callejón sin salida. Necesitaba un trofeo olímpico para continuar diez años más en el Gobierno, plebiscitado por el pueblo argentino, archivando, de paso, los malos recuerdos de la “guerra sucia” contra la guerrilla. Esta cachetada dada por Galtieri a la propuesta británica permite comprender la reacción furiosa de la señora Margaret Thatcher, que hasta entonces dejaba sólo 50 soldados en las islas, ya que nos estaba ofreciendo la soberanía. Sin embargo, la pintábamos como la Dama de Hierro, sedienta de sangre y de poder.

La recuperación de las Malvinas es un objetivo permanente. Pero ello se logrará si recuperamos a los malvinenses, con lo cual nos recuperaremos a nosotros mismos. Es lo que pretendemos en las villas de la ciudad. Con Chile estuvimos al borde de una guerra, en la Navidad de 1978, pero el papa Juan Pablo II nos ayudó a recuperar la amistad argentino-chilena, es decir, a recuperarnos a nosotros mismos. Por las pasteras sobre el río Uruguay entramos en un callejón de hostigamiento con el gobierno de Tabaré Vázquez, hasta que los dos países reencauzaron el conflicto. Recuperamos entonces la amistad argentino-uruguaya y nos recuperamos a nosotros mismos.

Contraponer o integrar

Un primer paso para recuperarnos en el terreno de las Malvinas es respetar las opiniones divergentes. El diálogo no es un entretenimiento para veladas ociosas sino una difícil tarea para aproximar posiciones, procurando comprender la mentalidad del interlocutor. Los que hablan de ciertos derechos de los malvinenses no son traidores a la patria. Esos derechos de los isleños no implican una negación de los nuestros. El camino no pasaría por contraponer ambos derechos sino por integrarlos. Es lo que se logró en la disputa por la isla Martín García, merced al tratado que firmó Perón con el Gobierno uruguayo en 1973.

En el conflicto por las pasteras se tuvieron en cuenta los intereses de los ribereños y también sus derechos, al menos a recibir información y acompañar el control de la contaminación. En este conflicto tendieron un puente de diálogo sobre el río los obispos de Gualeguaychú y de Mercedes. El saneamiento del Riachuelo, prometido tantas veces, tiene presentes los intereses de los ribereños pero también los derechos de la Ciudad, de la Provincia y de la Nación. El desafío del Riachuelo consiste en recuperar nuestra capacidad de integrar derechos y expectativas. Si lo logramos, podremos volver a soñar con la bandera argentina en las Malvinas.

El autor es profesor de Doctrina Social de la Iglesia en la Facultad deTeología de San Miguel.

18 Readers Commented

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  1. Julián on 2 abril, 2012

    No quedan dudas de las contradicciones de la política argentina al respecto. Pero, con sólo leer el artìculo precedente, tampoco las hay respecto de las contradicciones británicas.
    No tengo noticias de la decisión de ofrecer el «condominio con dos banderas», o la «disposición a ceder la soberanía de las islas, después de un retroarriendo de 40 o 50 años a lo más», resultaran de una consulta anterior o consenso previo con los «kelpers».
    En 1965, Gran Bretaña separó la isla Diego García de la administración de Mauricio, para que pudiera permanecer bajo dominio británico tras la futura independencia de Mauricio del Reino Unido en 1968.
    El Reino Unido arrendó entonces la isla, durante 50 años, a E.E.U.U., y expulsó a los habitantes gradualmente hacia Mauricio y las Seychelles, al tiempo que se construían estructuras militares y de inteligencia. No hubo entonces consideración alguna a los deseos, intereses y los derechos de las personas que habitaban Diego García. ¿Tendrán los habitantes de las «Falklands Islands» prerrogativas o fueros distintos a los ‘reconocidos’ a los habitantes de Diego García? Lo ignoro.
    En 1833 la República Argentina ocupaba pacíficamente las Islas Malvinas, ejerciendo actos indiscutibles de soberanía sobre ellas al momento de la usurpación británica.
    Previo a ello, el Rey Jorge IV, Rey de la Gran Bretaña e Irlanda, reconoció nuestra independencia y el 2 de febrero de 1825 se firmó con dicho gobierno un «Tratado de Amistad. Comercio y Navegación».
    El reconocimiento de un Estado significa que el que lo reconoce, acepta la personalidad del otro con todos los derechos y deberes determinados por el Derecho Internacional.
    Nadie refiere datos de ninguna reserva de derechos respecto de las «Falklands Islands» por parte de Reino Unido en ocasión del anterior reconocimiento.
    Deviene ilegítima en consecuencia la posesión británica en las islas. Tranfiere tal «pecado original» a sus actuales habitantes, que tienen todo el derecho a seguir siendo británicos de por vida fuera de ellas, o en ellas si lo prefiriesen, pero sin pretender un derecho más perfecto que el heredado.
    No son parte en el conflicto de soberanía. Su presencia misma es la pieza clave y fundamental de la perpetuación en el tiempo de la agresión territorial y el desmembramiento correspondiente. Por lo tanto es de toda justicia considerar sus intereses y derechos humanos, PERO NO EL DERECHO POLÍTICO DECIDIR QUE LA TIERRA QUE USURPAN SIGA PERTENECIENDO AL REINO UNIDO, o independizarse de él, con la garantía de la protección de las fuerzas armadas británicas.
    Sería una ingenuidad depender de ese deseo de los isleños, cuando el Estado que los protege por dos veces y sin consideración alguna a sus desero consideró alternativas para devolver lo que no le pertenece.
    Ante Gran Bretaña y en esta cuestión, no tienen relevancia nuestros desgobiernos, falta de estabilidad económica, o disquisiciones de cualquier otro tipo; tiene potencialidad sobrada para compensar de modo adecuado y sobreabundante a sus 3.000 habitantes, si en verdad los aprecia y no los usa simplemente como meros peones en su tablero geopolítico. Éstos en rigor debieran reclamar al Reino Unido respecto de la incertidumbre de su destino, en vez de destilar inquina contra Argentina; el problema en el cual se encuentran es producto de la política colonial de la Corona de la cual quieren seguir siendo súbditos.
    No es cuestión de seducir ni de agredir. Se debe seguir exigiendo y sólo ante quien corresponde la restituciòn de lo usurpado.
    Y por favor, si realmente queremos llegar a ser una Nación que se precie de sí misma, comencemos a llamar las cosas por su verdadero nombre y no hagamos el juego a los aprovechados de siempre.
    ¿Como integrar el derecho de quienes creen que Gran Bretaña tiene derecho sobre las islas, con nuestros reclamos de devolución? Es absolutamente contradictorio. Este, precisamente es el divisorio de las aguas: O SON TOTALMENTE BRITÀNICAS O SON TOTALMENTE ARGENTINAS, lo demás es secundario y su atención corresponde sólo a quien ejerza la soberanía en las islas.
    Lo que está en juego no es el nivel de vida de los isleños, su idioma, sus tradiciones, su religión, la posibilidad de poseer autonomía y autarquía,etc., que pueden y deben tenerse en cuenta, sino el derecho nacional sobre el territorio que pisan. Y ESO ES INNEGOCIABLE. CUALQUIER ACERCAMIENTO CON INGLATERRA DEBE TENDER A CONCLUIR CON LA RESTITUCIÒN DE LAS ISLAS A LA JURISDICCIÓN PATRIA.

  2. Luis Alejandro Rizzi on 3 abril, 2012

    Comparto totalmente el contenido de la nota

  3. MARTIN DOMENICONE on 3 abril, 2012

    Estimado Sr. Director:

    El caso de los habitantes de Malvinas no es similar al de otros ocupantes de tierras coloniales, ya que su origen obedece al previo apresamiento y deportación de la totalidad de la población original. En efecto, todos los habitantes de las Islas, sin excepción y con su Gobernador General a la cabeza, (Don Luis Vernet) y su familia fueron apresados y luego deportados al Continente para favorecer así la invasión militar británica. Las Islas quedaron despobladas de argentinos y eso dio paso a la posterior ocupación por parte de una nueva comunidad, toda británica. Ante el fracaso de las dos invasiones a Buenos Aires de 1806 y 1807, los ingleses consolidaron finalmente y por esa vía de fuerza un énclave estratégico en el Atlántico Sur. Nuestro gobierno debiera recordar con más énfasis y frecuencia al mundo que Malvinas fue la consecuencia de dos previos fracasos militares contra Buenos Aires.
    Obsérvese que, si se otorgara estatus de «pobladores» a los «ocupantes» de las Islas se estaría confundiendo el origen legítimo de un poblador con el origen ilegítimo de un ocupante ingresado por la fuerza. La ocupación militar y la deportación masiva de la población originaria no fue legítima y por ello de esa ilegitimídad no puede derivarse ninguna presencia legítima actual que merezca ser consultada. Ello crearía un precedente en materia de derecho internacional ciertamente grave y por demás peligroso, pues podría alentar a cualquier otro país a ocupar militarmente el territorio de otro, eliminar la población establecida, repoblar luego la zona ocupada con sus propios connacionales y, en caso de generarse una disputa territoiral, proponer que se consulten o tengan en cuenta los derechos o los intereses de los nuevos ocupantes, invocando para ello el caso Malvinas como antecedente, Se podrá descontar el resultado de semejante consulta.
    Nótese que en el marco histórico y fáctico, la consulta que Gran Bretaña propone a sus propios súbditos no deja de tener una alta cuota de hipocresía. Para equilibrar la situación, sería oportuno entonces que también se consultaran los intereses y se tuvieran en cuenta los derechos de los descendientes de los legítimos pobladores orginarios, que tienen justos títulos para reclamar sus tierras y demás propiedades arrebatadas por la ocupación británica.
    Es injusto que por un lado se busque atender los intereses de los kelpers pero ni siquiera se escuche a quienes todavía ejercen los títulos originarios, ya que los actuales están viciados por la violencia y la ocupación militar.
    Sería oportuno que nuestra Cancillería creara un Registro de Pobladores de Malvinas donde pudieran inscribirse los descendientes y herederos de los Habitantes Originarios de las Islas, para que sus derechos e intereses también puedan ser atendidos.
    No obstante, insisto en la peligrosidad de crear un precedente internacional que pudiera alentar a ocupar y arrasar territorios, para repoblarlos luego con población propia, y pretender generar ´por esa vía «derechos » o «intereses». Semejante conducta no se compadece con el mundo civilizado hacia el que queremos avanzar.
    Martín Domenicone

  4. Franklin M. Obarrio on 3 abril, 2012

    Estimado padre Ignacio Pérez del Viso, creo que hay que distinguir » los derechos» de las personas que viven en las islas, de «el derecho de autodeterminación de los isleños», que es lo que viene planteando Inglaterra y es una falacia, porque la Constitución de las Malvinas declara que en las islas la Reina es la soberana. A partir de allí ningún isleño podrá invocar su derecho de autodeterminación frente a la Corona. Sobre el contenido completo de su artículo, habría muchas cosas que se pueden decir, como respecto a la visión alternativa de un grupo de intelectuales, pero no es este el medio ni el espacio adecuados.

  5. MARC on 3 abril, 2012

    Interesante propuesta pero inviable. Primero ¿qué de los derechos de los que fueron expulsados cuando ingresaron de prepo los ingleses? Memoria y verdad no es simple retórica. Segundo, el desprecio de los kelpers hacia nosotros es tan genuino como el odio que los palestinos le entregan a los hebreos. Tercero, los kelpers son ingleses nacidos en ultramar y argentinos por una postura geopolítica de parte de Argentina. En teoría tienen doble nacionalidad pero ellos eligieron ser ingleses. De ahí la insistencia de Gran Bretaña en el tema de la autodeterminación.

    Ahora, supongamos que aceptamos que se auto determinen ¿cuanto tiempo cree usted que pasara hasta que los mapuches y no mapuches, etnias originarias diversas, presenten la misma actitud? Si ellos pueden autodeterminarse siendo NO ORIGINARIOS, cuanto más derecho tienen los originarios.

    El gobierno hace bien en presionar, porque el tema no pasa por bueno, hagamos las paces, regalemos las islas, total, ya están perdidas, que vamos a hacer, cometimos muchos errores…, no hay modo de recuperarlas. Los kelpers son utilizados por la política inglesa que encontró un clavo ardiente donde agarrarse para seguir defendiendo lo indefendible. NEGARSE AL DIÁLOGO. Y es coherente con su forma de actuar a lo largo de los siglos. Ellos tienen mentalidad depredadora porque viven en una tierra que carece de todo de modo que, estan haciendo lo que siempre hicieron. Luchar por territorios que conquistaron por la fuerza.

    Saludos

  6. LOS INGLESES NO DEVOLVERÁN LAS MALVINAS…..Decir que Galtieri necesitaba un trofeo, es una simplificación…la Tacher también lo necesitaria, pero en esto hay que aplicar la máxima inglesa que dice » el enemigo de mi enemigo es mi amigo» y a mi no me cabe ninguna duda si tengo que optar por Galtieri o por los ingleses…no soy partidario de ir a una guerra pero si de hostigarlos…en el plano económico y buscando generarles el mayor gasto posible…
    De que no creamos las condiciones para el diálogo no es así. Esa Década Cordial que menciona el autor fué solo en su propio beneficio y en lo que hace a contemplar los derechos de los isleños es como pedirles a los nietos de los usurpadores bajo que familia quieren seguir viviendo. NO HAY QUE TRANSITAR CAMINOS YA TRANSITADOS

  7. Me pareció muy bien informado y su propuesta excelente.

  8. Luis Thonis on 3 abril, 2012

    Una lectura desapasionada sobre el conflicto Malvinas que hace la historia de un conflicto deformado por los ideólogos y propone salidas razonables y concretas.

  9. Mirka Rudez on 4 abril, 2012

    Excelente comentario. Coincido plenamente con tales opiniones

  10. tincho on 4 abril, 2012

    En el terreno de la ficcion ,es posible ,pero en la realidad es IMPOSIBLE ,los kelpers ,no quieren saber NADA con nosotros ,ni antes del 2 de abril del 82 ,ni ahora ,todos nuestros intentos de ganarnos su amitad fueron inutiles ,se sienten Britanicos ,viven como Britanicos ,son Britanicos,son muy distintos a nosotros ,imaginemos que Bolivia reclamara el NOA ,Salteños ,Jujeños ,Tucumanos ,Santiagueños y Catamarqueños ,aceptarian ser Bolivianos ? seguramente que no,esta es la misma situacion ,peor aun las diferencias ,entre nosotros y los kelpers son mayores ,ganarnos su voluntad es imposible y ElReino Unido lo sabe ,por eso invoca ese asunto de la autodeterminacion ,todas sus propuestas han sido mentirosas ,jamas los ingleses entregaron un colonia sin LUCHAR ,asi que no nos engañemos ,hacemos muy bien en hacerles la vida dificil, quieren las islas? que sufra que pierdan dinero y asi quisas un dia cuando dejen su orgullo de lado y evaluen COSTO BENEFICIO accedan a negociar y devolvernos lo que nuestro.Por ultimo los villeros ,como sea son Argentinos ,piensan y sienten como Argentinos

  11. Carlos Angel Baratti on 5 abril, 2012

    Este artículo me parece muy valioso, porque señala caminos inteligentes y justos que, si los recorremos, servirán para asumir más racionalmente y con más sana emotividad el asunto que nos es tan caro, tan entrañable: LAS MALVINAS ARGENTINAS.

  12. CARLOS ESTRADA on 6 abril, 2012

    Queridas y lejanas Malvinas…

    COMENTARIO DE ESENCIA RESPETUOSA acerca de muchos que vivirían alejados de Dios. Aclaro que me iré un poco por las ramas apartándome del análisis que hace el autor del artículo, pero no me alejo del rótulo “recuperar” las islas Malvinas.

    PELÍCULA DE UN IMPOSIBLE mezclada con innegable realidad. Por arte de magia un duende inglés decide devolver desinteresadamente el codiciado territorio por “simpatía” con nuestros gobernantes o atendiendo pedido desesperado en nombre del patrioterismo (¿o debo decir patriotismo?), por supuesto, todos saltaríamos contentos porque las Malvinas nos pertenecen, fueron arrancadas al pueblo argentino, AUNQUE LA MEMORIA FRÁGIL DE LA MAYORÍA HACE OLVIDAR que sucesivos gobernantes (habría excepciones que no conozco) han permitido la venta de muchos millares de hectáreas de las mejores tierras a famosos actores de Hollywood y cantantes europeos, especialmente en el Sur, ceden a capitales extranjeros en forma ramificada la explotación minera a cielo abierto y otras cositas de turbia apariencia donde podrían existir secretos entretelones, a la vez permiten desde hace décadas la llegada de turistas -propaganda mediante- para “expediciones” destinadas a llevarse “trofeos” matando animales silvestres vulnerables de extinción (teóricamente “protegidos” por leyes nacionales y tratados internacionales), en zonas abiertas o cotos de caza de dudosa “habilitación”, exterminios por dinero que iría a bolsillos pícaros de influyentes, decir, en Argentina viven entregando las tierras y el patrimonio natural a personajes de otras naciones y se rompen las vestiduras buscando “notoriedad” con el asunto de Malvinas a sabiendas que no van a conseguir nada, porque los países serios conocen por trascendidos de fuentes incuestionables que aquí reina el caos, inseguridad y graves hechos de corrupción política que se taparían con impunidad (no generalizo, simplemente me baso en diarios informes y documentación divulgada por la prensa no comprometida) y los habitantes de las islas (kelpers) nunca van a aceptar tener cerca nuestra influencia ¡qué triste! ¡qué vergüenza! Además, la protesta periódica por Malvinas (que apoyo cuando se hace con verdadero sentido patriótico) serviría como cortina para desviar la atención de otros feos asuntos de dominio público.

    LOS MALVINENSES (llegados de Inglaterra o nacidos con esa bandera en las islas), escaparían asustados si tuvieran que vivir bajo leyes aprobadas por legisladores ídem a los que tenemos en Buenos Aires (no acuso, sólo vean las disputas e injusticias diarias reflejadas en las noticias). Imaginemos pequeños sueldos en pesos, pronta miseria y desocupación, inflación a los pocos meses, arbitrariedades, vacío legal para los que no tienen “padrinos”, juzgadores como los que aquí tenemos (no acuso, sólo sugiero ver quejas, duras críticas y reclamos difundidos permanentemente por damnificados a través de décadas); violencia en las calles, crímenes al por mayor, asaltos, impunidad, bandas de arrebatadores dueñas de las ciudades, inseguridad sostenida, el habitante de las islas viviendo en el terror gracias a policías “fantasmas” y coimeros (habría excepciones); tráfico de influencias, enriquecimientos ilícitos de innumerables “dueños” de escritorios públicos, dobles discursos, promesas incumplidas, abusos de autoridad en diferentes áreas, jubilados desesperados y olvidados, niños con frío y hambre durmiendo en la vía pública, caos en el tránsito, infracciones de todo tipo, cortes diarios de calles por violentos manifestantes, grupos piqueteros con luz verde para hacer lo que quieren, jueces garantistas en extremo, rutas y viviendas azotadas por asaltantes y asesinos, calles convertidas en basurales, proliferación de cartoneros ensuciando todo, paredes pintadas, carteles pegados en los frentes de edificios, flagelo de sangrientos robos de autos, mármoles y metales arrancados de las viviendas, cordones de pobreza atenazando al hombre de clase media, gremios enfrentados, paros de actividades y ruidosas protestas constantes, periódicas huelgas en colegios y hospitales públicos, parques y plazas invadidos por indigentes, colectiveros desalmados causando desgracias en las esquinas, numerosos taximetristas dedicados a estafar a turistas, mafias impunes llegadas de otras partes creando pánico en la sociedad malvinense, imparables contrabandos, vendedores ambulantes molestando a cada paso, comercios sin habilitación y venta de elementos truchos y robados en zonas conocidas, ferias públicas ilegales, comercios de comidas sin controles municipales ni sanitarios, veredas llenas de caca de perros, invasión de gatos, cucarachas, ratas y palomas en los barrios, impunes extorsionadores dedicados al “cuidado” de automóviles (denominados “trapitos”) respaldados por punteros políticos, posibles intendentes, jefes de gobierno, gobernadores, etc., manejando todo desde un altar como “dueños” de los cargos (habría excepciones), elecciones llenas de sospechas de fraude, escritorios oficiales conseguidos a perpetuidad por raras reformas de leyes, jubilaciones y retiros de privilegio para políticos y funcionarios de poder, anarquía en las calles, incentivación sistemática de odios y rencores para crear divisiones entre hermanos y dedicar tiempo a cazar brujas, casi generalizada drogadicción y alcoholismo en los jóvenes, libertad a vicios perjudiciales, ruidos molestos a toda hora, pan y circo, descontrol total, vista gorda a ilícitos y contravenciones, tal vez niños educados en programado resentimiento, podría explotarse el suelo en beneficio de pícaros y no de la Patria; se sacaría la bandera extranjera para enarbolar ¿qué cosa? la celeste y blanca parece no anidar en muchos corazones y hoy es humillada las noches de tormenta y de lluvia en los principales mástiles de edificios públicos en Capital Federal y casi todo el país, incluso por decreto se resolvió sacarle el rango militar al prócer que la creó, quien pasó a ser después de 200 años de historia “doctor” y no general. En fin, no pueden conducir una capital federal que la tienen a unos metros y creen poder manejar tierras lejanas a miles de kilómetros de ruta marina, no se ocupan de sanear el contaminante Riachuelo que lo tienen a pocas cuadras y está enfermando a millones de personas, dejan en la peor pobreza y marginación a habitantes indígenas del Norte argentino, permitiendo a la vez a poderosos empresarios la deforestación a pasos agigantados -a sabiendas de sucesivos gobernantes-, destrucción de los últimos pulmones verdes de la humanidad y van por más.

    LAS MALVINAS SON ARGENTINAS Y ESO NO TIENE DISCUSIÓN, DUELE EN EL ALMA QUE SE ENCUENTREN USURPADAS POR UNA POTENCIA MUY RESPALDADA POR OTRA GRAN POTENCIA, DUELE SABER QUE EN 1982 MURIERON VARIOS CENTENARES DE SOLDADOS ARGENTINOS Y OTROS QUEDARON HERIDOS COMBATIENDO EN LAS ISLAS. A colación, no podemos olvidar al primer soldado héroe caído en cumplimiento del deber que trató de recuperar Malvinas a sangre y fuego…

    CAPITAN DE FRAGATA PEDRO EDGARDO GIACHINO
    2 DE ABRIL DE 1982

    EL PRIMER SOLDADO ARGENTINO CAÍDO EN MALVINAS merece un comentario destacado, me refiero al infante de Marina PEDRO EDGARDO GIACHINO, jefe de un grupo comando altamente especializado para actuar en este tipo de conflictos armados. Seleccionado entre los mejores de su edad, dio muestras de un valor sin igual (partes extraídas de “El Malvinense”); llegó a la zona de operaciones embarcado en el destructor “Santísima Trinidad” y desde el buque fue en lancha neumática a tierra, su estado físico le permitió recorrer ocho kilómetros en terreno pantanoso y desconocido en sólo 4 horas, mantener tiroteos aislados y tomar algunos prisioneros.

    SEGÚN RELATOS y elogios de los compañeros teniente de corbeta Bernardo Schwizer y teniente de fragata Gustavo Luro afectados a la recuperación de las islas, Giachino entró en la casa del gobernador y por intermedio del teniente García Quiroga que hablaba inglés, intimaron al mandatario a entregarse pacíficamente evitando un inútil derramamiento de sangre -ese lugar estaba muy custodiado por soldados ingleses-, la respuesta consistió en disparos al por mayor, entonces Giachino decidió esperar al amanecer. Antes de avanzar habría efectuado una descarga de proyectiles a modo de advertencia y relatan los oficiales Schwizer y Luro que Giachino fue el primero en desplazarse en el interior de la fortaleza seguido por el teniente García Quiroga, con algunos suboficiales seguramente cubriendo sus espaldas. El infierno de balas comenzó a la hora 6 y finalizó a las 9.

    EL PROFESIONAL habría ganado posiciones y llegó hasta unas habitaciones vacías en un caserón que parecía deshabitado, entonces salió al patio siendo sorprendido (presuntamente a las 7,30 de la mañana) por una ráfaga de ametralladora; “el resto de los suboficiales retrocedieron ante la amenaza de esa ametralladora, pero siempre existen actitudes heroicas a las que hay que destacar, el cabo segundo Urbina, enfermero de patrulla, que no pertenecía al escalón del capitán olvidándose del fuego intenso del arma, corrió en auxilio de los jefes. Sin contemplaciones y a pesar de exhibir claramente sus insignias de sanidad, fue también herido” (comenta el teniente de fragata Gustavo Luro). García Quiroga cayó después de Giachino y en ese estado resistieron hasta las 9 de la mañana que tuvieron que rendirse.

    EN GRAVE ESTADO el capitán Pedro Giachino fue llevado en un jeep al hospital, tenía dilatación pulmonar, signos de hemorragia y estaba inconsciente (sic) y luego de 15 minutos murió por haber estado mucho tiempo perdiendo sangre; el teniente García fue trasladado en helicóptero al buque hospital y atendido de sus heridas, a la vez varios médicos operaron al cabo Urbina que tenía las vísceras saliendo del abdómen (sic) y sangraba mucho.

    “RECONQUISTA Y DEFENSA” comenta que el HÉROE fue despedido en el cementerio de Punta Alta por el jefe de la Armada que expresó: “SEÑOR, RECIBE EN TU SENO A ESTE SOLDADO, QUE TIENE COMO MÉRITO SUPREMO EL HABER DADO LA VIDA EN DEFENSA DE LA PATRIA”.

    TIEMPO DESPUÉS, el folklorista Argentino Luna (que nunca fue santo de mi devoción) hizo un conmovedor recitado al desempeño del valiente militar.

    CARLOS ESTRADA (hijo de hogar patricio) *escritor y periodista de investigación.

    Buenos Aires, 5 de abril de 2012.

    Nota: el nombre de Pedro Giachino no podrá ser borrado de la historia, dio la vida en cumplimiento del deber, no se enriqueció ilícitamente ni traicionó a la Patria y aunque no tenga el bronce y no le rindan merecido homenaje, murió con honor defendiendo la bandera celeste y blanca en las islas Malvinas.

    Un afectuoso saludo al Editor de «Criterio» y a los distinguidos lectores.

  13. CARLOS ESTRADA on 7 abril, 2012

    Sr. Editor
    CRITERIO

    Más allá de periodista de investigación con documentada trayectoria pública desde 1970 -sin preferencias políticas-, ex periodista parlamentario y columnista de revistas jurídicas, con trabajos difundidos en semanarios, importantes revistas, libros europeos y varios centenares de diarios de todas partes (prensa en papel), con innumerables casos graves y resonantes de corrupción descubiertos, prolijamente investigados y difundidos, SOY CREYENTE EN DIOS e hijo de ética familia patricia; a ustedes les consta que la Patria sangra por todos lados y vivimos desparramando vergüenza al mundo por sostenidos actos inmorales, anarquía, impunes abusos de autoridad, malos ejemplos, incentivación de odios y divisiones entre hermanos, injusticias, descarados enriquecimientos ilícitos (que los pícaros sortean rápido y logran tapar) y negociados incompatibles con la función pública que asombran por su reiteración y burla hacia sectores no influyentes a los que someten y subestiman, mientras entregan nuestro suelo a capitales extranjeros y nuestro patrimonio natural y a la vez se permite oficialmente que intocables industrias -que traficarían influencias- contaminen el aire, agua y la tierra causando daños en la salud del pueblo, muriendo en la peor pobreza y olvidados millares de argentinos por año, en especial niños y ancianos. Entonces, quisiera confiar en ustedes, ver periodismo imparcial y no comprometido, con elevado CRITERIO, es decir, servir exclusivamente a la verdad sin tapujos como hago yo que no aplaudo dobles discursos, no soy rebuscado en palabrerío y tampoco adicto a la barata e inútil filosofía que no todos comprenden, prefiero ser directo, claro y mostrar que no sirvo a patrones políticos.
    Respetuosamente

    CARLOS ESTRADA
    BsAs., Argentina 7 de abril de 2012.

    Nota: este comentario también debería quedar en la página.

  14. Juan José Costantino on 8 abril, 2012

    Esta propuesta, llamada de «integración», no es mala, solo que creo que efectivamente, la señora Tatcher no ha procedido tan limpiamente como aquí se cita. Ella estaba sedienta de algún éxito que levantara cierta moral en Gran bretaña que estaba pasando situaciones duras en lo económico social y no veían ningúna salida al respecto. Situación idéntica ala del Gob argentino de entónces..Y muy parecida a la actual, especialmente del lado británico.. Y la prensa europea , admitamos, ya que se nos pide sinceramientos ,etc.. que miente descaradamente a su pueblo. He vivido un año en Italia y sé lo que digo. Tengo amistades allá y no me van a dejar mentir.. El Colonianismo es un anacronismo imperdonable. Indamisible en gobiernos de paises que pretender ser reconocidos como más civilizados o al menos, agraciados culturalmente que muchos en el mundo… Por favor, se miente feo y mal en Europa. Aquí también. Jugar con la Verad mintiendo , siempre será jugar con fuego, mi estimado.. Amo Argentina ya lo mejor de su Historia grande, a nuestros padres d ela Patria, mariano, Manuel, José Francisco y Castelli y me apena mucho antes que la situación del Atlántico sur, el hecho de que los principios de Mayo del 1810 hayan sido olvidados y manipulados siempre, durante 200 años y por la alta dirigencia nacional. Esto nos llevó a vivir este presente triste y contradictorio, debería todo buen argentino anhelar que Argentina modifique con sentido de justicia su manera de hacer política, no contentarse tan solo y con «nostalgias» de años de oro vividos,e tc.. ir a mecanismos de Democracia participativa institucionales serios para que los Comunes nos sintamos parte en serio de una República. Refundar con fuerte apoyo de divisas nuestro Sistema de educación laico y gratuito desde la Primaria hasta la Universidad, pero en serio. hacer ciencia en serio… Que la tierra se reparta con justicia uténtica, àra que las nuevas generación y cada argentino tenga derecho a un terrenito donde construir su casita, dejarnos de mentirnos en estos temas trascendentes me parece primario, señor profesor. O se pretende llegar a la Soberanía plena de Malvinas para ir , en este caso, de la mano de Cristina a que esta especie de Virreyna vaya a lotear latifundios también allá,a mentir también allá? No nos espantramos d elos Shocklender y de los gobernantes que le facilitan el latrocinio del dinero público y resulta que somos tan sensibles con cierto derecho internacional?… Nu nus espanat que los ahorros y las divisas nacionales no vayan a subsidiar créditos baratos y auténticos a nuestra auténtica industria pyme ( apartidariamente) mientars con esos sagrados recursos jugamos a comprar autitos en cuotas y ni siquiera se puede comprar algo tan elemnetal como un terreno en cuotas? tiempo preciosos, 20 años mal gatsados en chiquilinadas imperdonables, no hemos afrontado ni siquieras una seria Reforma impositiva, nada de gran justicia para el pais y nuestro pueblo productivo, prque los mercados no le sgusta eso… entónces, señor profesor, si bien su prpuesta tiene aristas impòrtantes a considerar, mucho antes gaste sus influencias en la lucha por reencauzar la Nación a su proyecto original de grandeza…porque los Comunes , usted lo sabe, no somos escuchados… Sin producción auténtica y sustentable en el tiempo, si fuerte educación popular laica y estatal, sin orgullo por ser argentinos porque lo mejor de neustra historia se nos esconde..entonces así no recuperaremos jamás esa parte del territotrio nacional usurpado..jamás… ellos saben defender intereses y nuestra ignorante y burda oiligarquía virreynal, simplemente, no—atte..jjc

  15. horacio bottino on 10 abril, 2012

    ¿Hubiramos aceptado la propuesta?,¡SI!,pero nosotros NO gobernábamos,¿Engañándonos? si no había información al respecto ni querían los dictadores-Clarin-La Nacion que la hubiera

  16. María Inés on 13 abril, 2012

    Excelente los comentarios de Carlos Estrada, Martín Domenicone, Tincho, Franklin Obarrio, Marc….

    Gracias a vuestro aporte, he logrado hacerme una opinión mejor fundada sobre mis derechos soberanos en las Islas. Mi homenaje al SOLDADO GIACHINO !!!!!
    Pero no podremos nunca pretender encontrar en CRITERIO, menos en mi querído Padre Pérez del Viso, que es la voz de Dios, la imparcialidad de la justicia terrenal que pretendemos. No seamos injustos!!
    AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS

  17. Mª Cristina on 26 abril, 2012

    El artículo es muy interesante. Supongo que los datos aportados son ciertos, pero aún así no creo que los ingleses los respetasen.
    Nosotros tenemos una colonia británica en nuestro territorio: Gibraltar. El Peñón lo conquistaron siendo aliados del Archiduque Carlos en la guerra de Sucesión al trono español entre este pretendiente y Felipe de Anjou (el que luego sería Felipe V de España). Acabó la guerra y no se fueron. Los habitantes españoles fueron expulsados y Gibraltar se pobló con hindues, moros y británicos, y ahí continúan al día de hoy.
    Y de nada han servido las resoluciones de la ONU, ni las genuflexiones de nuestros gobiernos a la muerte de Franco.
    Ni ha servido el entrer en la OTAN y en la UE.
    A los ingleses solo se les puede ganar por la fuerza. Si Argentina tuviese la bomba atómica o unos cuantos submarinos nucleares, las malvinas serían argentinas.
    Si España poseyese armamento nuclear, Gibraltar sería español. Sin ninguna duda, y sin referndum de ningún tipo. O si no acuerdense de Hong-Kong.
    Saludos.

    Si

  18. Gabriel Mayor on 12 mayo, 2012

    El artículo del Padre Del Viso muestra un acercamiento objetivo, desapasionado, bien informado y muy positivo a un tema muy delicado, si es que realisticamente queremos recuperar Las Malvinas. Recoge antecedentes históricos de serios esfuerzos diplomáticos argentino-británicos. Ciertamente, la hostilidad argentina y las demostradas pésimas garantías de seriedad y legalidad que ofrecemos en la práctica hacen imposible un acercamiento amistoso y un diálogo fecundo.

    No es sólo con exigencias o planteos jurídicos que vamos a poder recuperar las islas y la verdad es que estamos haciendo todo para hacer imposible su recuperación.

    Me parece que debemos concentrar nuestros esfuerzos en hacer de la Argentina y de la cultura argentina algo serio y respetado(como ocurría en otros tiempos) dejando de lado nacionalismos enfermizos para pasar ha ser verdaderos patriotas que construyamos una Patria que merezca respeto en la Aldea Global y aprendamos también a recuperar la amistad con otros pueblos incluido los isleños y británicos, tal que como bien dice el Padre Del Viso: podamos en el proceso, recuperar Las Malvinas y «recuperarnos a nosotros mismos».

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