La edición de Página 12 del día 24 de noviembre, titulaba todos los artículos con la frase “dos países”. ¿Error de imprenta o concepción, a mi juicio, errónea?
En las vísperas de nuestro bicentenario de la independencia, las elecciones que acabamos de celebrar muestran un país unido en libertad. Ambos candidatos contaban con el apoyo de un conglomerado plural de votantes. Plural como es plural la Argentina. Plural en su composición etaria, geográfica, social, económica y política. Nadie votó por la secesión, porque la unión no estaba en disputa. Solamente se proponían distintas maneras de gestionar el gobierno de una misma nación. Los candidatos y sus propuestas eran diferentes. Pero se dirigían a un único electorado. Los primeros discursos y entrevistas del Presidente electo se han dirigido a la misma ciudadanía en su totalidad y nada hace pensar que se proponga gobernar para sólo una parte del país.
La Argentina es un país. Un gran país. Lo era antes de las elecciones y lo seguirá siendo en lo sucesivo. Hablar de dos países fomenta una división que la inmensa mayoría no desea.
Por el contrario, es el momento del diálogo, el respeto, la comprensión y la construcción entre todos para bien de todos. Principalmente, para bien de los muchos que desde 2001 y antes siguen postrados, sin educación, sin trabajo digno de ese nombre, sin expectativas de progreso y sin haber llegado a gozar de los beneficios de la década ganada.

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