Elecciones en Francia: Macron obtuvo 23,7% de los votos en la primera vuelta

Con gran amabilidad, el embajador de Francia en la Argentina, Pierre Henri Guignard, invitó el domingo 23 de abril a la magnífica representación diplomática de Cerrito y Arroyo para seguir el resultado de la primera vuelta electoral de su país, crucial para Francia y el futuro de Europa. Es una práctica frecuente de algunas embajadas. La de Alemania hizo lo propio en su sede de Belgrano, en septiembre de 2013, cuando Angela Merkel obtuvo su tercer mandato.
En uno de los salones de la que fuera residencia de la familia Ortiz Basualdo se había dispuesto una pantalla por la que se proyectaba un canal de la televisión francesa. La invitación advertía que a las 15, hora local, se conocerían los primeros resultados. Puntualmente, un minuto antes, apareció en la pantalla un conteo regresivo de 60 segundos, similar al que suele utilizarse en cada noche del 31 de diciembre, que indicaría el primer resultado. Y exactamente a las 15 pudo advertirse que los invitados respiraron: el casi desconocido Emmanuel Macron, de 39 años, ex ministro de Economía de François Hollande, obtenía el 23,7 % de los votos, frente a Marine Le Pen, que lograba el 21,7%. El resto se repartía entre los demás candidatos. Se trata de la primera elección en que ninguno de los dos grandes partidos franceses alcanzaron los dos primeros lugares: ni el socialista, actualmente en el poder, ni el conservador.
Es obvio que todavía falta la segunda vuelta electoral o ballottage, el próximo 7 de mayo, aunque durante el día las diferentes fuerzas políticas francesas se apuraron en apoyar mayoritariamente a Macron, que podría convertirse en el presidente más joven de la historia de su país. Entre quienes seguramente celebraron ese primer resultado en la embajada francesa se encontraba el embajador de Alemania, Bernhard Graf von Waldersee, cuyo país tendrá elecciones nacionales igualmente cruciales en septiembre, en las que Angela Merkel se postula para un cuatro mandato. Ambos países, Francia y Alemania, luego de siglos de enfrentamientos, fueron los arquitectos de la integración europea de posguerra cuyo punto de inflexión se produjo hace exactamente 60 años con el Tratado de Roma. Pero luego del Brexit y del avance de fuerzas xenófobas y eurofóbicas en el Viejo Continente, no son triviales los temores frente a los resultados electorales de los dos países más grandes de la Unión Europea.
Antes y después de conocerse los primeros resultados, entre los invitados que degustaron el vino y los quesos franceses que ofrecía el anfitrión, se hallaban, además del alemán, los representantes diplomáticos de Suiza y Hungría, un ex vicecanciller argentino, varios funcionarios de la Cancillería, periodistas y destacadas personalidades de la política y la cultura de nuestro medio. Había motivo para celebrar: el sueño de Europa todavía sigue siendo posible.

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  1. lucas varela on 25 abril, 2017

    Amigo von Eyken,
    El sueño de Europa es posible, como son los sueños de los argentinos. Pero, ¿que sueños?
    La respuesta está en cada uno de nosotros…y ése es el problema.
    ¿Son sueños democráticos, con un poquito de discriminación y desprecio?
    ¿Son sueños pacíficos, con alguna bomba “maternal”?
    ¿Son sueños de riqueza,…derramada?
    ¿Son sueños de justicia, independiente pero no tanto?
    Los sueños…sueños son, y la historia dice que la realidad se hace pesadilla con el “líder” a la cabeza. Veremos.

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