Jóvenes comprometidos con la paz

En el marco del tercer aniversario del abrazo del papa Francisco, el rabino Abraham Skorka y el dirigente musulmán Omar Abboud en Jerusalén, un evento cultural protagonizado por jóvenes puso de manifiesto el valor del diálogo para construir una sociedad más fraterna.

Existen muy pocos escenarios en el mundo más impactantes que el Teatro Colón de Buenos Aires. Y pocas ciudades tan amigables para dar cuenta de que la sana convivencia entre distintas confesiones no sólo es posible, sino que constituye uno de sus más valiosos atributos.
En efecto, bajo el lema «Abracemos un mundo mejor», la Fundación Banco Ciudad y el suplemento «Valores Religiosos» del diario Clarín organizaron un evento el pasado 5 de junio que contó con la presencia de la Orquesta Árabe Judía, conformada por jóvenes musulmanes, cristianos, drusos y judíos, y los coros del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y del Banco Ciudad. Fue precisamente en el Teatro Colón donde interpretaron obras musicales religiosas y folclóricas –entre ellas, la Misa Criolla, por Nahuel Pennisi–, así como piezas del repertorio clásico árabe que permitieron poner de manifiesto que las expresiones artísticas son una excelente herramienta para acercar a los pueblos y hacer un aporte a la armonía social.
El rabino Abraham Skorka y el dirigente musulmán Omar Abboud evocaron el encuentro con el papa Francisco hace tres años en el Muro de los Lamentos, esta vez junto al sacerdote católico Guillermo Marcó, presidente del Instituto para el Diálogo Interreligioso. “Desde la Fundación Banco Ciudad hemos generado un espacio de encuentro para simbolizar la unión de las religiones monoteístas y de las diferentes culturas, y al hacerlo, inducir a que todos los seres de buena voluntad olviden sus diferencias doctrinarias, se tomen de la mano y caminen juntos”, explicó Mario Morando, presidente de dicha entidad. “Este encuentro fue realmente providencial porque no sólo reunimos a personas de diferentes creencias sino que pudimos atravesar las diferencias generacionales en un mensaje común, que tiene que ver con construir un mundo mejor”, agregó.
“En una conversación pueden aparecer dudas, diferencias de interpretación, pero en la música hay dos posiciones: estás afinado o no lo estás. Eso es lo que estos jóvenes comparten cotidianamente y eso es lo que llevan por el mundo: la armonía desde la música. Por otra parte, cuando hay verdadero diálogo, éste se da naturalmente, no es necesario ponerlo en palabras”, afirmó el músico Ernesto Schmied, promotor de la Joven Orquesta Árabe Judía que se presentó por primera vez en la Argentina. Para entender la particularidad de la Orquesta hay que tener en cuenta que está conformada por 17 estudiantes de entre 16 y 25 años de la Universidad de Haifa, “ciudad en la que el 20 por ciento de la población es árabe y 80 por ciento de judíos”; y que utiliza “instrumentos tanto de origen occidental como oriental, por lo tanto no es sencillo armonizarlos, y el director, Taisser Elías, debe hacer arreglos ad hoc para cada instrumento y para cada obra teniendo en cuenta que los instrumentistas se renuevan a medida que culminan sus estudios universitarios”, detalló Schmied.
La Orquesta también se presentó en el Colegio María Auxiliadora del barrio de Almagro y en el Templo de la calle Libertad, donde interpretaron incluso una canción pop de la artista israelí Noa y respondieron las preguntas espontáneas de los alumnos de sexto y séptimo grado de la Escuela Normal Superior N° 8 “Julio Argentino Roca”.
“Para estos jóvenes músicos viajar a Buenos Aires fue una experiencia fantástica. El ministro de Cultura les entregó la declaración de Huéspedes de Honor de la Ciudad. Ahora nuestro sueño es llevarlos al Vaticano, porque desde el punto de vista social, es encomiable lo que representan”, concluyó Schmied. Para él, esta iniciativa puede sintetizarse con una frase que ya es célebre: “Si uno comparte lo material, lo divide; si uno comparte lo espiritual, lo multiplica”.

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