Los intersticios del aparato K

Reseña del libro “Salvo que me muera antes”.El día que murió Kirchner. La noche que nació el cristinismo, de Ceferino Reato (Buenos Aires, 2017, Sudamericana).

Los pueblos expresan colectivamente su dolor en ocasión de la muerte de quien ejerce un alto liderazgo, sea éste musical como el de Elvis Presley o deportivo como el de Ayrton Scenna, político como el de John Kennedy o social como el de Nelson Mandela, e incluso religioso como los de Juan Pablo II y la Madre Teresa.
Si una clausura existencial irrumpe en la flor de la edad, como en los casos de Evita, Lady Di o Carlos Gardel, el impacto es sin duda mucho mayor y en ocasiones se reformula religiosamente en las canonizaciones populares como la del Gauchito Gil, la Difunta Correa y otras. Grandes muertos políticos venerados hasta la exaltación fueron entre nosotros Evita, Irigoyen y Perón.
La épica ha sido siempre un constitutivo esencial del peronismo, y con la muerte de Néstor Kirchner, aunque con tonos mucho menores, una vez más ella volvió a marcar la ruta de un destino trágico que abría ignotos horizontes.
Jacqueline Kennedy fue el prototipo de la viuda doliente que Cristina Fernández de Kirchner, a su modo, supo encarnar a lo largo de tres años de duelo, y que, a diferencia de la consorte norteamericana, la ex presidenta capitaliza políticamente, constituyéndose en sucesora de un gran ausente.
Centrándose en este episodio, Ceferino Reato revive dicho momento estelar de inflexión de nuestra historia reciente, iluminando tramas ocultas hasta hoy poco o nada percibidas incluso por quienes son sus atentos observadores. A través de ellas, el autor va desgranando itinerarios que le permiten al cabo de su quehacer investigativo trazar una radiografía de los intersticios más íntimos del aparato de poder kirchnerista.
Tratándose como es el caso de un periodista con formación académica que ha frecuentado exitosamente la investigación en el abigarrado campo de la política nacional, es esa doble circunstancia la que le ha dado ocasión de, como autor, hacer florecer obras donde se conjugan armoniosamente la información original, seria y precisa hasta el detalle, con un estilo directo y asequible, que resulta muy de agradecer a la hora de abordar cuestiones complejas como las que ha encarado.
Pero al mismo tiempo resulta llamativa su lectura ponderada y ajena a intereses particulares de la realidad, una característica que le confiere a sus producciones una rara confiabilidad. El resultado de esta fórmula se encuentra presente también en ésta su última investigación que hoy se ofrece al lector.
Los rasgos identitarios de Reato, en efecto, se reflejan particularmente en este nuevo libro, donde descarta recursos fáciles abiertos a la imaginación en una trama cuajada de puntos oscuros e invisibles, lo cual sin duda le hubiera significado un mayor atractivo a la obra, asegurándole probablemente eventuales buenas ventas a costa de seriedad y rigor. De otra parte, podría decirse también que la realidad es tan fulgurante que no necesita artificios fantasiosos para suscitar el interés del observador, puesto que los supera.
Por otro lado, parte del atractivo que articula Reato en su narración reside en echar luz sobre momentos clave de una ardiente actualidad, y no sólo por el mero hecho de satisfacer un legítimo deseo de conocer, sino sobre todo por ser el fruto del cultivo de una sensibilidad ansiosa de iluminar realidades arduas e ineluctables. Afrontar serenamente ese mundo en su cruel desnudez puede resultar doloroso, sin duda, pero también constituye una actitud imprescindible para poder aspirar a superarlo.

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