Soy argentino, soy sacerdote, adhiero profundamente al sistema de gobierno democrático y no soy peronista.
Sí, no soy peronista, tampoco macrista, no me identifico con ninguno de los partidos políticos, si bien podría hacerlo a título personal, pero no como ministro de la Iglesia. Como sacerdote, soy pastor de todo el pueblo de Dios, y en ese pueblo hay personas de muy diversas ideologías partidarias, en principio, todas ellas legítimas.
Frente a expresiones de algunos pastores de mi Iglesia, siento necesidad de aclarar:

– que la Iglesia no adhiere a ningún partido político. Que si bien hace política, esta entendida en sentido amplio, tanto cuanto, colabora en la construcción del bien común, no hace y no debe hacer política partidaria.

– Que dentro de la Iglesia católica, el ejercicio de la política partidaria es competencia de los cristianos, actuando a título personal, ejerciendo su responsabilidad como ciudadanos.

– que la Iglesia católica, desde el concilio vaticano II, sostiene con claridad, aunque no siempre lo practique, la separación entre la Iglesia y el Estado, recordando el principio de la autonomía de lo temporal.

– Que ningún partido político puede atribuirse la representación del pensamiento social de la Iglesia.

– Que los aspectos técnicos de la economía y la política no son competencia de la Iglesia, sino en lo que ella pueda aportar en cuanto a la dimensión moral de los mismos.

Me gustaría recordar, por último, la distinción de nuestro querido Papa Francisco, «Pecadores sí, corruptos no».

Sería importante que los pastores de la Iglesia a la hora de hablar, recibir y compartir Eucaristías, con actores de la política, de la economía, de la justicia, tuviéramos presente esta distinción.

El autor es sacerdote de la diócesis de San Isidro. El artículo fue originalmente publicado por www.institutoacton.org 

 

2 Readers Commented

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  1. Graciela Moranchel on 26 octubre, 2018

    Totalmente de acuerdo con estas aclaraciones del sacerdote Agustín Spina.

  2. Lucas Varela on 27 octubre, 2018

    Estimado Agustín Spina,
    Por el tenor de sus manifiestos intuyo que Usted es un sacerdote joven. Y como tal, me parece apropiado hacer evidentes los «grises» de la vida. Una definición de «la política» podría ser: considerar al pueblo con sus problemas, e intentar resolverlos para mejorar sus vidas.
    Un cristiano como Usted, o Yo, enfrentaremos a la muerte solos, pero debemos vivir la vida junto al prójimo. Yo pregunto: ¿cuales son los límites entre la política y el evangelio? Y la respuesta es, creo yo, de carácter personal e íntima. Aunque, el objetivo de todo buen cristiano es hacer de su vida un Cristo.

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