{"id":10233,"date":"2015-04-04T18:25:04","date_gmt":"2015-04-04T21:25:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10233"},"modified":"2015-04-04T18:25:04","modified_gmt":"2015-04-04T21:25:04","slug":"la-novela-historica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10233","title":{"rendered":"La novela hist\u00f3rica"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Rese\u00f1a de Sabra. Solo contra un imperio, de\u00a0Marcos Aguinis &#8211; Gustavo Perednik. (Buenos Aires, 2014, Sudamericana).<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Historia y literatura se han asociado b\u00e1sicamente en dos diferentes subg\u00e9neros no siempre claramente diferenciados, y que, por lo mismo, resulta muchas veces dif\u00edcil la clasificaci\u00f3n estricta en uno u otro sentido. Ambos, pero sobre todo el primero, tienen su matriz en la narrativa rom\u00e1ntica decimon\u00f3nica que produjo obras admirables de la literatura universal, y que se prolonga en el tiempo. Tanto uno como otro, en efecto, han atravesado airosamente el siglo pasado y contin\u00faan expres\u00e1ndose tambi\u00e9n con gran vitalidad en el panorama cultural del presente posmoderno, como lo muestra, entre otros muchos ejemplos, la saga del afamado Capit\u00e1n Alatriste del talentoso escritor espa\u00f1ol Arturo P\u00e9rez Reverte.<br \/>\nEl primero de estos subg\u00e9neros, desde una mirada cronol\u00f3gica, es la novela de ambientaci\u00f3n hist\u00f3rica, en la que se sit\u00faan personajes y hechos reales y ficticios en el pasado, con predominio de la creaci\u00f3n literaria. Este ser\u00eda el caso de Les Trois mousquetaires (1844) de Alexandre Dumas (padre) y tambi\u00e9n el de I promessi sposi (1827) de Alessandro Manzoni, que guarda analog\u00edas con otra c\u00e9lebre novela hist\u00f3rica, Ivanhoe (1819) de Walter Scott, consagrada universalmente como un verdadero paradigma del g\u00e9nero. Hay que recordar aqu\u00ed que Los novios es una de las obras literarias preferidas de Jorge Mario Bergoglio (\u00e9l mismo ha admitido haberla le\u00eddo tres o cuatro veces) y por dicho motivo acaba de ser reeditada por La Civilt\u00e1 Cattolica y Il Corriere della Sera como parte de una colecci\u00f3n titulada La Biblioteca del papa Francisco. Aunque menos conocida en su importancia fuera del pa\u00eds, el cardenal Albino Luciani, futuro papa Juan Pablo I, la comenta en su libro Ilustrissimi (1976) como la novela m\u00e1s importante de la literatura italiana.<br \/>\nEl otro subg\u00e9nero es la novela hist\u00f3rica en la que se recrea la historia real sobre la base de un relato ficcional, pero que busca respetar especialmente la realidad del dato hist\u00f3rico, otorg\u00e1ndole una primac\u00eda sobre la dimensi\u00f3n imaginaria. La ficci\u00f3n est\u00e1 en este caso al servicio de la realidad hist\u00f3rica. Ese ser\u00eda quiz\u00e1s el caso de los c\u00e9lebres Episodios nacionales (1872-1912), de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, un obra cumbre de la literatura espa\u00f1ola. En este rubro podr\u00eda tal vez incluirse tambi\u00e9n Quo Vadis (1896), la c\u00e9lebre novela de Henryk Sienkiewicz, que fue una de las predilectas de su paisano Karol Wojtyla.<br \/>\nUno y otro subg\u00e9nero, tanto la novela de ambientaci\u00f3n hist\u00f3rica como la novela hist\u00f3rica propiamente dicha, pertenecen a un mismo g\u00e9nero literario: la novela, pero en ambos casos est\u00e1n presentes la historia y la literatura, s\u00f3lo que en diversos grados. En el primero predomina una intenci\u00f3n literaria y en el segundo est\u00e1 presente una intenci\u00f3n hist\u00f3rica. Sucede que como esto no es f\u00e1cil de discernir, algunos novelistas han publicado libros que en realidad ser\u00edan m\u00e1s bien de naturaleza hist\u00f3rica, as\u00ed como algunos historiadores han escrito obras que se encuentran en el rubro novelas hist\u00f3ricas o de ambiente hist\u00f3rico o si se prefiere, historias noveladas.<br \/>\nEn la Argentina el g\u00e9nero ha conocido ilustres antecedentes, entre los que destacan, siguiendo los pasos de Amalia (1851) de Jos\u00e9 M\u00e1rmol, el Hugo Wast de Luc\u00eda Miranda (1929) (hay versiones anteriores de este mito colonizador como la de Eduarda Mansilla) y Manuel G\u00e1lvez con La Muerte en las calles (1949). Su nieta, la historiadora Luc\u00eda G\u00e1lvez, especializada en el periodo hisp\u00e1nico, ha publicado la novela hist\u00f3rica Titaquin. El inca andaluz. En la actualidad ha destacado Cristina Bajo, escritora de novelas rom\u00e1nticas de ambiente hist\u00f3rico local.<br \/>\nFinalmente, para culminar esta inevitablemente incompleta serie de nombres y t\u00edtulos, acaba de reeditarse Mar\u00eda de los Angeles, una novela que narra el romance de una criolla y un espa\u00f1ol escrita a cuatro manos por Constanza Menezes (Lucrecia Devoto de Godoy) y Virginia Carre\u00f1o (Elsie Krasting de Rivero Haedo), esta \u00faltima recientemente fallecida habiendo superado en dos a\u00f1os un l\u00facido centenario.<br \/>\nLas novelas hist\u00f3ricas han sido frecuentemente llevadas al cine, por ejemplo la misma Mar\u00eda de los Angeles, que fue protagonizada por Mecha Ortiz (1948), pero otros casos son m\u00e1s conocidos como el de Quo Vadis, que lo fue por Robert Taylor, Deborah Kerr y Peter Unstinov (1951), y La muerte en las calles, dirigida por Leo Fleider (1958), en cuyo elenco revistaron Carlos Cores y Norma Aleandro. En los \u00faltimos a\u00f1os ha aflorado una gran cantidad de series televisivas que asumen tambi\u00e9n este formato hist\u00f3rico, una modalidad ya presente en la c\u00e9lebre I Claudius (1934), de Robert Graves. Esta novela biogr\u00e1fica est\u00e1 considerada hoy uno de los grandes bestsellers del siglo XX, cuyo t\u00edtulo seguramente inspirara el Soy Roca (1989), tal vez la obra maestra de F\u00e9lix Luna, sobre un personaje real y controversial biografiado con cuidado rigor hist\u00f3rico. Soy Roca parece una novela pero en realidad es un libro de historia que podr\u00eda ser utilizado (y posiblemente lo sea en m\u00e1s de un caso) como un texto de uso did\u00e1ctico en las escuelas.<br \/>\nSabra. Solo contra un imperio narra tambi\u00e9n en clave novel\u00edstica una historia real que tiene como protagonista a Absalon Fenberg, un resistente jud\u00edo contra el imperio otomano, donde se entrelaza la \u00e1spera vida cotidiana de un ambiente hostil, con la \u00e9pica nacionalista en el escenario inh\u00f3spito del Medio Oriente. La trama se enmarca en los a\u00f1os de la Belle \u00e9poque y la primera Gran Guerra. Aunque el ambiente es hist\u00f3rico, la novela refiere una realidad muy viva de la m\u00e1s refulgente actualidad.<br \/>\nCiertamente no es la \u00fanica novela hist\u00f3rica de Aguinis, quien ya hab\u00eda incursionado en el g\u00e9nero con La gesta del marrano (1991), un alegato a favor de la libertad de conciencia en el virreinato inquisitorial, adem\u00e1s de otra menos conocidas como la titulada El combate perpetuo (1971), y definida por el autor como una biograf\u00eda con ritmo de novela sobre la vida del almirante Brown. Podr\u00eda decirse que debido a la fuerte sensibilidad social y pol\u00edticamente comprometida que es caracter\u00edstica del escritor, una parte considerable de su obra refleja este sesgo marcadamente hist\u00f3rico.<br \/>\nSeg\u00fan aclaran Marcos Aguinis y Gustavo Perednik, todo el relato est\u00e1 fundamentado en hechos ver\u00eddicos y los acontecimientos narrados en el texto gozan de similar veracidad, incluso aquellos menos relevantes. Sabra re\u00fane todos los elementos cl\u00e1sicos del g\u00e9nero (incluido el romance) pero al mismo tiempo ilumina con el talento propio del afamado escritor y el de su compa\u00f1ero, en el escenario hist\u00f3rico de Eretz Israel, la epopeya de los a\u00f1os prefundacionales de un nuevo Estado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Sabra. Solo contra un imperio, de\u00a0Marcos Aguinis &#8211; Gustavo Perednik. (Buenos Aires, 2014, Sudamericana). Historia y literatura se han asociado b\u00e1sicamente en dos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[31],"class_list":["post-10233","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-libros"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2F3","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10233","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10233"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10233\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10233"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10233"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10233"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}