{"id":10255,"date":"2015-01-01T16:05:12","date_gmt":"2015-01-01T19:05:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10255"},"modified":"2015-01-01T16:05:12","modified_gmt":"2015-01-01T19:05:12","slug":"ante-la-muerte-de-jorge-mejia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10255","title":{"rendered":"Ante la muerte de Jorge Mej\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Muri\u00f3 el cardenal Jorge Mej\u00eda. Muri\u00f3 un amigo. Seguramente esta misma revista se encargar\u00e1 de mostrar su copioso curr\u00edculum, con los distintos e important\u00edsimos servicios que prest\u00f3 a la Iglesia.<\/p>\n<p>Yo, como obispo em\u00e9rito de San Isidro, me limito a despedir a un gran amigo, a un antiguo feligr\u00e9s y al que fue en momentos m\u00e1s cr\u00edticos para la Iglesia en la Argentina, nuestro hombre en Roma.<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Mej\u00eda como profesor de Sagradas Escrituras en el seminario de Villa Devoto. Sin duda, junto a Lucio Gera, fueron los dos mejores profesores que tuve. Afable, did\u00e1ctico, partiendo de una frase \u201cEl pueblo jud\u00edo atraves\u00f3 el Mar Rojo a pie enjuto\u201d y caminando \u00e9l mismo de ese modo por el corredor del aula, nos hizo entender el complejo problema de los g\u00e9neros literarios en la Biblia.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 el tiempo del Concilio, monse\u00f1or Antonio Mar\u00eda Aguirre le pidi\u00f3 que lo asesorara. Visitaba frecuentemente el obispado y all\u00ed comenc\u00e9 a trabar una sincera amistad con \u00e9l, lo cual significaba estar dispuesto a escucharlo mucho. Su erudici\u00f3n era apabullante, pero tambi\u00e9n lo era su inter\u00e9s por lo que conoc\u00eda menos. De modo tal que en nuestros imprescindibles encuentros cada vez que visitaba el pa\u00eds, pas\u00e1bamos largas horas de intercambio entre lo que \u00e9l viv\u00eda en Roma y yo en el pa\u00eds y en el contexto de la conferencia episcopal argentina. Es verdad que le encantaba hablar de lo que hac\u00eda, pero tambi\u00e9n sab\u00eda escuchar y se interesaba much\u00edsimo por todo lo que ten\u00eda que ver conmigo. Fue un verdadero amigo.<br \/>\nDespido a un antiguo feligr\u00e9s de San Isidro. Naci\u00f3 y vivi\u00f3 aqu\u00ed. Hizo su primera comuni\u00f3n en la catedral y el Se\u00f1or lo llam\u00f3 86 a\u00f1os despu\u00e9s en el mismo d\u00eda de la Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>La di\u00f3cesis le cedi\u00f3 un sacerdote que fue su secretario, colaborador y amigo. La presencia del presb\u00edtero Luis Duacastella se le hab\u00eda convertido en una compa\u00f1\u00eda imprescindible y estuvo a su lado durante muchos a\u00f1os y en el momento de su muerte.<\/p>\n<p>Y por fin despido al  que podr\u00eda titular \u201cnuestro hombre en Roma\u201d. \u00bfQu\u00e9 quiero decir con esto? M\u00e1s de una vez presencias extra\u00f1as desvirtuaban con sus comentarios e influencias, la misi\u00f3n de los obispos argentinos. De hecho la comisi\u00f3n ejecutiva del episcopado debi\u00f3 viajar varias veces para clarificar nuestra viva adhesi\u00f3n al Papa y aclarar el alcance de nuestros documentos y de nuestra acci\u00f3n pastoral. Mej\u00eda siempre se nos adelantaba. Era un fiel int\u00e9rprete de la misi\u00f3n de la Iglesia en el pa\u00eds, de las relaciones con los gobiernos, de las inquietudes apost\u00f3licas de los obispos argentinos. Y era nuestro interlocutor y el que siempre trataba de abrirnos las puertas necesarias para que nuestros mensajes llegaran a buen puerto.<\/p>\n<p>Gracias a Dios hoy no necesitamos que nadie nos interprete en Roma, porque el mismo Francisco est\u00e1 aplicando muchos de los pensamientos y acciones anteriormente compartidas con nosotros.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puedo decir? Quiz\u00e1s lo m\u00e1s importante: era un hombre de oraci\u00f3n. Rezaba mucho. Y seguramente ese fue el sustento de una vida tan prol\u00edfica. Dios lo tendr\u00e1 en su gloria, dado que esperaba con ansias entrar en su presencia.<\/p>\n<p>Alguna vez comentamos la riqueza de la segunda parte del Ave Mar\u00eda. Le pedimos a la Virgen que se ocupe de nosotros en los dos momentos m\u00e1s importantes de la vida \u201cahora\u201d y \u201cen la hora de nuestra muerte\u201d. Esta oraci\u00f3n se cumpli\u00f3 siempre en Jorge y la Virgen se lo llev\u00f3 una hora despu\u00e9s de haber terminado en Roma la celebraci\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>El autor es obispo em\u00e9rito de San Isidro.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muri\u00f3 el cardenal Jorge Mej\u00eda. Muri\u00f3 un amigo. 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