{"id":10270,"date":"2015-01-01T17:19:42","date_gmt":"2015-01-01T20:19:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10270"},"modified":"2015-01-01T17:19:42","modified_gmt":"2015-01-01T20:19:42","slug":"para-entender-el-narcotrafico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10270","title":{"rendered":"Para entender el narcotr\u00e1fico"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Se estima que en 2012 las muertes vinculadas al consumo de estupefacientes ascendieron a 180.000 personas. Si bien no existe un acuerdo global para definir cu\u00e1ndo calificar el consumo de drogas como problem\u00e1tico, se calcula que entre 25 a 30 millones de personas en el mundo han desarrollado trastornos mentales y f\u00edsicos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Las drogas que provocan los trastornos suelen agruparse en cuatro grupos: opi\u00e1ceos (hero\u00edna); coca\u00edna; cannabis \/ marihuana y anfetam\u00ednicos (drogas sint\u00e9ticas). Las tres primeras de origen vegetal, la \u00faltima de elaboraci\u00f3n qu\u00edmica.<br \/>\nLa producci\u00f3n de hero\u00edna se origina casi exclusivamente en Afghanist\u00e1n y una proporci\u00f3n reducida en Pakist\u00e1n y Myanmar. Su distribuci\u00f3n mundial est\u00e1 principalmente dirigida hacia Europa, Estados Unidos y Canad\u00e1. Sus rutas de transporte son por tierra a trav\u00e9s de Asia y la Federaci\u00f3n Rusa, o rodeando las costas del sudeste asi\u00e1tico y el occidente de \u00c1frica. La producci\u00f3n de hero\u00edna ha aumentado pero su ingreso a los pa\u00edses desarrollados es menor debido al mejoramiento de los controles y la competencia con las nuevas drogas sint\u00e9ticas. En consecuencia, ha aumentado la distribuci\u00f3n hacia Asia y Ocean\u00eda.<br \/>\nLa coca\u00edna se produce en la regi\u00f3n andina concentrada en tres pa\u00edses: Per\u00fa, Bolivia y Colombia. Su distribuci\u00f3n se diversifica hacia Am\u00e9rica del Norte y Europa. Los territorios de varios pa\u00edses latinoamericanos operan como v\u00edas de tr\u00e1nsito hacia el exterior del continente, pero de a poco sus poblaciones adquieren h\u00e1bitos de consumo, como ha pasado con la hero\u00edna en Rusia, tambi\u00e9n, en su origen, territorio de tr\u00e1nsito. La producci\u00f3n se ha reducido y Colombia es, desde 2007, s\u00f3lo el tercer productor de coca\u00edna. El reciente recrudecimiento de la violencia entre los c\u00e1rteles de M\u00e9xico se atribuye, en parte, a la disminuci\u00f3n de la oferta de esta droga.<br \/>\nEl cannabis \/ marihuana se elabora en casi todos los pa\u00edses, a veces dom\u00e9sticamente. La supuesta fama de ser una droga \u201csuave\u201d y menos perniciosa ha impulsado su mayor consumo, en especial en Estados Unidos. Algunos pa\u00edses europeos y regiones de Am\u00e9rica han autorizado su consumo restringido. En esta categor\u00eda se incluye la resina de cannabis (hach\u00eds) que Marruecos produce regularmente. Naciones Unidas calcula que alrededor de 160 millones de personas han consumido marihuana al menos una vez al a\u00f1o.<br \/>\nLas drogas sint\u00e9ticas abarcan una gran variedad como el \u00e9xtasis (tambi\u00e9n reelaborada como \u201ccristal\u201d), la ketamina, el Speedy, el \u201cpolvo de \u00e1ngel\u201d, etc. M\u00e1s de unos 120 pa\u00edses en el mundo admiten producirlas con objeto medicinal.<br \/>\nExiste, adem\u00e1s, una comercializaci\u00f3n inform\u00e1tica poco controlada de nuevas sustancias psicoativas, llamada la \u201cred oscura\u201d que se paga tambi\u00e9n con moneda digital (bitcoins).<br \/>\nUnos siniestros productos derivados de la coca\u00edna son el \u201ccrack\u201d o \u201cpaco\u201d, producidos con la base de la droga, m\u00e1s residuos y desechos a los que se agregan para \u201cestirarlos\u201d, ingredientes da\u00f1inos como el bicarbonato de sodio, queros\u00e9n o cafe\u00edna. Puesto que son m\u00e1s baratos que la coca\u00edna, los consumen los sectores m\u00e1s empobrecidos. Su baja calidad y toxicidad provoca un deterioro acelerado de la salud y una r\u00e1pida adicci\u00f3n.<br \/>\nEs tambi\u00e9n preciso tener en cuenta la producci\u00f3n de los llamados \u201cprecursores\u201d, o sea sustancias qu\u00edmicas necesarias para la elaboraci\u00f3n de la droga apta para el consumo. Los precursores solo cumplen una funci\u00f3n complementaria para la elaboraci\u00f3n de las drogas vegetales pero, en cambio, son imprescindibles para la fabricaci\u00f3n de drogas sint\u00e9ticas. Hay m\u00e1s de 70 tipos de precursores como el permagamato pot\u00e1sico, el anh\u00eddrido ac\u00e9tico, la efedrina, etc. La comercializaci\u00f3n ilegal de precursores es un indicio inequ\u00edvoco de producci\u00f3n clandestina de las drogas.<\/p>\n<p><strong>Lucro y delincuencia<\/strong><br \/>\nLas ganancias y valores que manejan la producci\u00f3n de drogas, as\u00ed como su elaboraci\u00f3n, transporte, distribuci\u00f3n a mayoristas y consumidores son sencillamente fenomenales. La ONU calcula que el valor econ\u00f3mico total en un a\u00f1o del mercado de hero\u00edna y coca\u00edna asciende a alrededor de 105 mil millones d\u00f3lares, cifra a la que debe sumarse la comercializaci\u00f3n de las restantes drogas.<br \/>\nEl problema es que el beneficio \u2013aunque sea en diferentes proporciones\u2013 es igualmente rentable en todos los eslabones de la cadena que intervienen desde la producci\u00f3n de la droga hasta su consumo. El campesino de coca suele ganar m\u00e1s que su vecino productor de frutas. Los laboratorios clandestinos que la transforman en \u201cpasta\u201d pagan mejor que otros competidores legales, lo propio ocurre con el transporte y la comercializaci\u00f3n. Un muchacho que distribuye \u201cpaco\u201d en un barrio marginal gana m\u00e1s que si trabajase de cadete en una tienda.<br \/>\nEstos factores favorecen la creaci\u00f3n de una delincuencia organizada por redes a lo largo de todo el proceso de elaboraci\u00f3n y venta de drogas. Aparecen entonces las bandas delictivas (que pueden llegar a ser \u201cc\u00e1rteles\u201d) y que conlleva las tr\u00e1gicas disputas por \u201cterritorios\u201d, exclusividad de la producci\u00f3n, servicios y un largo etc\u00e9tera. Como es obvio esta delincuencia genera violencia, intimidaci\u00f3n, corrupci\u00f3n, infiltraci\u00f3n en el poder y una compleja trama organizativa seg\u00fan las matrices mafiosas tradicionales. A gran escala estas organizaciones superan sus bases nacionales y llegan a ser mucho m\u00e1s complejas conformando la delincuencia organizada transnacional.<\/p>\n<p><strong>Algunas puntualizaciones<\/strong><br \/>\nEl narcotr\u00e1fico es finalmente un delito transnacional. Por supuesto que la actividad delictiva en cada Estado es importante, pero es un error combatirlo como un fen\u00f3meno puramente interno, ya que opera a trav\u00e9s de redes flexibles m\u00e1s que por jerarqu\u00edas estructuradas. Por la propia naturaleza del crimen pasa por encima de las fronteras. En consecuencia, el combate contra este crimen debe superar las divisiones nacionales, regionales, federalismos o con equipos de seguridad descentralizados. Es valioso considerar este aspecto en la capacitaci\u00f3n de las fuerzas de seguridad porque los jueces, fiscales, investigadores y polic\u00edas est\u00e1n entrenados para proseguir casos individuales o, a lo sumo, colectivos de personas particulares antes que una red internacional con dinamismo propio.<br \/>\nLa corrupci\u00f3n es, sin duda, la mayor dificultad en el combate contra el narcotr\u00e1fico. Ning\u00fan Estado puede controlar hechos individuales o aislados de corrupci\u00f3n, pero un crimen transnacional es de ejecuci\u00f3n compleja. El narcotr\u00e1fico necesita disponer de laboratorios, dep\u00f3sitos, redes de transporte, cruzar fronteras, superar controles y evitar supervisiones. Es dif\u00edcil entonces entender la persistencia delictiva sin una complicidad sistem\u00e1tica de los servicios de seguridad, los \u00f3rganos pol\u00edticos, las administraciones de justicia o la dirigencia sindical y empresarial. A\u00fan m\u00e1s, la sociedad toda no debe tolerar la corrupci\u00f3n. As\u00ed como la curaci\u00f3n de muchas enfermedades f\u00edsicas se facilita si se opera en un cuerpo sano, las sociedades deben ser esencialmente sanas para vencer la corrupci\u00f3n. Como dice el investigador Vincenzo Ruggiero: \u201cno se puede decir que el crimen organizado est\u00e1 corrompiendo un pa\u00eds, es mejor decir que el pa\u00eds es tan corrupto que el crimen organizado encuentra que es m\u00e1s f\u00e1cil trabajar en \u00e9l\u201d.<br \/>\nLa dimensi\u00f3n social del problema del narcotr\u00e1fico debe ser siempre tenida en cuenta. La pobreza es, desgraciadamente, un campo f\u00e9rtil para la proliferaci\u00f3n del narcotr\u00e1fico. De un lado los pobres son v\u00edctimas vulnerables para la adicci\u00f3n a las drogas, por ejemplo con el consumo de sustancias baratas y temibles como el \u201cpaco\u201d. Por el otro, porque la juventud marginada es f\u00e1cilmente captada como \u201cmano de obra\u201d de la delincuencia. Cuando se est\u00e1 luchando para sobrevivir es dif\u00edcil reconocer c\u00f3digos morales. Como en muchos cr\u00edmenes, el narcotr\u00e1fico tiene sus \u201cclases\u201d sociales. Los ejecutores de la violencia o la venta al por menor son s\u00f3lo tropa, el proletariado delictivo, al servicio de una \u201cclase\u201d menos pobre y menos sufrida. La acci\u00f3n y contenci\u00f3n social es una condici\u00f3n casi ineludible en la lucha contra el narcotr\u00e1fico.<br \/>\nLa cooperaci\u00f3n internacional no es una utop\u00eda. Existen instrumentos legales que permiten la creaci\u00f3n de una red igualmente eficaz para combatir el narcotr\u00e1fico sin necesidad de inventar nada. La legislaci\u00f3n penal y preventiva de casi todos los pa\u00edses latinoamericanos contiene disposiciones similares para combatir el narcotr\u00e1fico de modo que la incompatibilidad jur\u00eddica no es un problema. Tambi\u00e9n hay una amplia y pr\u00e1ctica de orientaci\u00f3n internacional en la materia que favorece la cooperaci\u00f3n mediante propuestas concretas y complementarias entre s\u00ed. Adem\u00e1s de los muchos convenios bilaterales y multilaterales perm\u00edtasenos recordar dos tratados internacionales fundamentales: la Convenci\u00f3n de las Naciones Unidas contra el Tr\u00e1fico Il\u00edcito de Estupefacientes y Sustancias Sicotr\u00f3picas de 1988 y la Convenci\u00f3n de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional aprobada en 2000. Casi todos los pa\u00edses latinoamericanos han ratificado ambas convenciones. En consecuencia, la cooperaci\u00f3n depende la voluntad pol\u00edtica y administrativa de los Estados.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLegalizar el consumo de la droga?<\/strong><br \/>\nLos defensores de la liberalizaci\u00f3n del consumo no solo invocan el derecho a ejercer sus libertades individuales, tambi\u00e9n alegan que la legalizaci\u00f3n del consumo de droga reducir\u00eda la actividad delictiva, los precios de los estupefacientes y los ingentes gastos que demandan su combate.<br \/>\nEn realidad las prohibiciones absolutas de estas conductas rara vez son eficaces a largo plazo en sociedades pluralistas. Un caso bien conocido es la prohibici\u00f3n de producci\u00f3n y consumo del alcohol de la famosa ley seca en Estados Unidos que favoreci\u00f3 la proliferaci\u00f3n del crimen organizado y que, de hecho, oblig\u00f3 a abolirla a los pocos a\u00f1os. Sin embargo, la derogaci\u00f3n de la ley no signific\u00f3 la disoluci\u00f3n de las mafias, que sobrevivieron dedic\u00e1ndose a otras actividades delictivas (juegos de azar, prostituci\u00f3n, drogas, etc.)<br \/>\nEn la actualidad m\u00e1s bien est\u00e1 en debate la despenalizaci\u00f3n del consumo individual de drogas. En los pocos pa\u00edses que han comenzado a experimentar en esta apertura, la autorizaci\u00f3n se refiere a consumir y disponer de drogas para uso personal. En otros casos se autorizan la venta restringida s\u00f3lo de marihuana, como en Uruguay y los Estados de Colorado y Washington de Estados Unidos, o el consumo en \u00e1reas cerradas (por ejemplo, coffee shops, plazas) en Holanda y Suiza. En varios pa\u00edses europeos se admiten consumos restringidos aunque siempre se proh\u00edbe la publicidad (Espa\u00f1a, Portugal, Holanda).<br \/>\nEn s\u00edntesis, por diversas razones hay una tendencia a no penalizar el consumo y tenencia personal de drogas (principalmente marihuana). Las autorizaciones de venta o consumo est\u00e1n sujetas a restricciones que implican un aceitado control administrativo o en pa\u00edses con poblaciones reducidas m\u00e1s f\u00e1ciles de controlar.<\/p>\n<p><strong>* * *<\/strong><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el narcotr\u00e1fico sea la \u201cepidemia\u201d de nuestra \u00e9poca, fomentada por t\u00e9cnicas que progresan m\u00e1s r\u00e1pidamente de lo controlable as\u00ed como medios de transporte y comunicaci\u00f3n sofisticados. Sin embargo, la misma tecnolog\u00eda que la alimenta puede ayudar para su combate. Como siempre, todo es cuesti\u00f3n de voluntad pol\u00edtica de los Estados, de administraciones m\u00e1s abiertas hacia lo universal y dotadas de la inteligencia necesaria para abrir los c\u00edrculos dom\u00e9sticos de sus burocracias. Necesita tambi\u00e9n de una sociedad sana que s\u00f3lo se construye con seres humanos sanos. Y aqu\u00ed arranca la \u00e9tica.<\/p>\n<p><em>Las estad\u00edsticas citadas son promedios de franjas de estimaciones m\u00e1ximas y m\u00ednimas. Los datos provienen de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), World 2014 Drug Report, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), la Organizaci\u00f3n Internacional de Trabajo (OIT) y la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas contra el Sida (ONUSIDA).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0El autor es Doctor en Ciencias Jur\u00eddicas. Ex representante en las Naciones Unidas para los refugiados.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se estima que en 2012 las muertes vinculadas al consumo de estupefacientes ascendieron a 180.000 personas. 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