{"id":10288,"date":"2015-01-01T17:45:31","date_gmt":"2015-01-01T20:45:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10288"},"modified":"2015-01-01T17:45:31","modified_gmt":"2015-01-01T20:45:31","slug":"llamar-a-dios-de-tu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10288","title":{"rendered":"Llamar a Dios de t\u00fa"},"content":{"rendered":"<p><strong>En di\u00e1logo con el <a title=\"El poeta que llamaba de t\u00fa a dios\" href=\"http:\/\/https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/actualidad-2\/el-poeta-que-llamaba-de-tu-a-dios\/\" target=\"_blank\">texto anterior<\/a>, el te\u00f3logo retoma la poes\u00eda para ensayar una aproximaci\u00f3n desde la fe.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u201cPara vivir no quiero \/ islas, palacios, torres. \/ \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda m\u00e1s alta: \/ vivir en los pronombres\u201d (La voz a ti debida). Estos conocidos versos de Pedro Salinas enaltecen la relaci\u00f3n desnuda y personal entro dos amantes. Los traemos aqu\u00ed para preguntarnos si pueden ser dignos de expresar la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, entre el hombre y Dios. Dicho con otras palabras: \u00bfPodemos llamar a Dios de T\u00fa? \u00bfPuede ser considerado el hombre como el t\u00fa de Dios? La distancia infinita que existe entre Dios y el hombre puede ser acortada para que entre los dos sea posible \u201cvivir en los pronombres\u201d. Seg\u00fan la revelaci\u00f3n cristiana no s\u00f3lo es una posibilidad real, sino que \u00e9sta ha de ser la forma distintiva de nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l. Podemos llamar a Dios de T\u00fa, porque \u00e9l ha querido ya ser para siempre el t\u00fa del hombre.<br \/>\nEn la primera l\u00ednea de la Biblia se nos presenta a Dios creando. Es muy significativo que en ella no se manifieste un inter\u00e9s por mostrar qu\u00e9 estaba haciendo Dios antes de crear el mundo, una cuesti\u00f3n que s\u00f3lo empez\u00f3 a tener inter\u00e9s para las mentes m\u00e1s especulativas alrededor del siglo III. Frente a este pensamiento gn\u00f3stico la Biblia no nos revela a un Dios ocioso, no le interesa; sino que desde el principio nos presenta al Dios creador que est\u00e1 concernido por la vida de los hombres. El Dios creador es aquel que desde el inicio se nos revela como el que quiere salir de s\u00ed mismo para poder comunicar su bondad y su amor m\u00e1s all\u00e1 de su ser divino; no por una necesidad de colmar un vac\u00edo, sino por un puro don de su liberalidad. Cuando el relator del libro del G\u00e9nesis se imagina el principio de todo, el origen, all\u00ed narra a Dios creando. El autor del Evangelio de Juan, releyendo estas p\u00e1ginas del libro del G\u00e9nesis, da una vuelta de tuerca a esta imagen. Y as\u00ed, interpreta que en el principio de todo, efectivamente est\u00e1 Dios y junto a \u00e9l su Palabra, a trav\u00e9s de la cu\u00e1l crear\u00e1 todas las cosas y en cuanto hecha carne comunicar\u00e1 a esa realidad creada toda la gracia y la verdad (Jn 1,1-18). Este es el Dios del que habla la Escritura y es confesado en el Credo cristiano, quien es digno de la fe del hombre, es decir, quien siendo absolutamente trascendente al mundo puede ser a la vez llamado e invocado como un T\u00fa.<br \/>\nSi continuamos con el relato de libro del G\u00e9nesis, las primeras palabras que Dios pronuncia despu\u00e9s de que est\u00e9 finalizada la obra de la creaci\u00f3n es la pregunta por el lugar del ser humano: \u201cAd\u00e1n, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u201d (G\u00e9n 3,9). \u00c9ste, consciente de su pecado, se esconde de la presencia del Creador al o\u00edr sus pasos por el jard\u00edn pase\u00e1ndose a la brisa de la tarde. Pero Dios, al sentir su ausencia, se interesa por \u00e9l y sale en su b\u00fasqueda. Dios pregunta por el hombre y esa pregunta \u201c\u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u201d es en realidad la pregunta por el t\u00fa. Dios quiere a los hombres como su t\u00fa. Creados libremente por su amor, los quiere como interlocutores aut\u00e9nticos y en alteridad real ante \u00e9l. Dios no es rival del hombre, le deja espacio y le da libertad para que incluso pueda esconderse de \u00e9l, sintiendo verg\u00fcenza de su desnudez mediada ya por el pecado. Dios no es el vig\u00eda del hombre que le est\u00e1 esperando a la vuelta de la esquina para violar su intimidad en la ca\u00edda del pecado. No obstante, el hombre ha sido creado por \u00e9l como interlocutor real, capaz de comuni\u00f3n y de rechazo, del don de la vida divina y de responsabilidad por sus acciones. Como dice el fil\u00f3sofo jud\u00edo F. Rosenzweig, la pregunta \u201c\u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u201d, es en realidad la pregunta por el t\u00fa de Dios.<br \/>\nPero esta no es la \u00faltima pregunta que Dios le hace al hombre. Siguiendo este relato primordial nos encontramos con que Dios vuelve a preguntar al ser humano: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u201d (G\u00e9n 4,9). Vistas con una cierta profundidad la pregunta por el lugar del hombre y el lugar del pr\u00f3jimo no son cuestiones muy diferentes. Podr\u00edamos decir que son la misma pregunta desde perspectivas distintas, porque no existe el yo sin el t\u00fa y el t\u00fa sin el nosotros. O dicho de otra manera. El ser humano como el t\u00fa de Dios asegura que cada persona es siempre un t\u00fa o un pr\u00f3jimo para otros. Como ha sabido ver la filosof\u00eda jud\u00eda la pregunta por el pr\u00f3jimo nos constituye a los hombres en seres morales. La relaci\u00f3n que Dios instaura con el hombre desde la constituci\u00f3n de la creaci\u00f3n como realidad aut\u00f3noma y libre para la comuni\u00f3n con el creador no puede desvincularse de la pregunta por el pr\u00f3jimo, el otro compa\u00f1ero de la alianza del hombre; de la pregunta por el pr\u00f3jimo como miembro de la alianza entre el hombre y Dios. La alianza o la relaci\u00f3n pronominal tiene as\u00ed dos direcciones: vertical hacia Dios y horizontal hacia el pr\u00f3jimo. La conciencia moral, como pregunta por el lugar personal y la vida del pr\u00f3jimo, es la expresi\u00f3n, como correlato antropol\u00f3gico, de la relaci\u00f3n personal que Dios ha querido instaurar con cada uno de los hombres desde su estructura creacional. El hombre puede volverse sobre s\u00ed y esconderse; puede matar a su pr\u00f3jimo por rivalidad; pero siempre tendr\u00e1 una pregunta que le inquieta desde fuera o desde el fondo de su conciencia como voz de Dios para \u00e9l: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?; \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu hermano? Esta pregunta que tiene todo ser humano en el fondo de su conciencia en su doble versi\u00f3n es ya una oferta de alianza y salvaci\u00f3n. El camino de la interioridad de la conciencia, tal y como nos ha dejado descrita de manera magistral Agust\u00edn de Hipona en el libro und\u00e9cimo de las confesiones; o el camino de la exterioridad del pr\u00f3jimo, tal y como es mostrado en Mateo 25 o en la filosof\u00eda de Levinas, han sido entendidos como lugares universales para el encuentro con Dios.<br \/>\nPero la relaci\u00f3n que Dios instaura con el hombre no se limita a este orden creacional y de conciencia. Dios crea a un hombre libre porque busca la relaci\u00f3n personal con \u00e9l como su verdadero interlocutor. La relaci\u00f3n que \u00e9l quiere instaurar con el hombre es de t\u00fa a t\u00fa, una relaci\u00f3n de alianza que podr\u00edamos llamar tambi\u00e9n una relaci\u00f3n teologal. Seg\u00fan el relato del G\u00e9nesis, que nos est\u00e1 sirviendo de hilo conductor, la primera alianza que Dios hace con No\u00e9 es unilateral, aunque siempre es un pacto que se remite a otro (alteridad). Dios promete por s\u00ed mismo y se compromete por su propia realidad a establecer una alianza eterna con la humanidad: \u201cEstablezco mi alianza con vosotros: nunca m\u00e1s volver\u00e1 a ser aniquilada la vida por las aguas del diluvio\u201d (G\u00e9n 9,11). No obstante, la naturaleza de esta nueva relaci\u00f3n se desvela realmente en la que Dios instaura con Abrah\u00e1n: \u201cEstablezco mi alianza entre t\u00fa y yo\u201d (G\u00e9n 17,4), \u201centre yo y vosotros\u201d (17,10). La expresi\u00f3n decisiva es la preposici\u00f3n entre que indica relaci\u00f3n, reciprocidad, di\u00e1logo, vinculaci\u00f3n mutua. Dios no es s\u00f3lo quien se siente concernido por el hombre y su lugar en el mundo, sino que ha querido vincularse a \u00e9l en un pacto instaurado por \u00e9l mismo. \u00c9l ha querido ser el t\u00fa del hombre.<br \/>\nEl contenido de la alianza no es un c\u00f3digo, ni una serie de mandamientos y de normas \u2013estos son siempre medios que sellan o conducen a la relaci\u00f3n adecuada entre ambos\u2013 sino m\u00e1s bien una relaci\u00f3n \u00edntima y personal. Dios mismo se compromete a ser el Dios de ellos: \u201cEl pacto que hago contigo y que har\u00e9 con todos tus descendientes en el futuro es que yo ser\u00e9 siempre tu Dios y el Dios de ellos\u201d (G\u00e9n 17,7), que se expresar\u00e1 despu\u00e9s en la f\u00f3rmula repetida en el contexto de la realizaci\u00f3n y ratificaci\u00f3n de la alianza: \u00abyo tu Dios, vosotros mi pueblo\u00bb. Dios ha creado un interlocutor aut\u00f3nomo y libre para poder iniciar con \u00e9l una historia de amor y de alianza. Dios pregunta por el hombre para establecer con \u00e9l una alianza de comuni\u00f3n, un encuentro en alteridad y reciprocidad. Para eso tiene que elevarlo a la capacidad de ser digno de \u00e9l, de ser un aut\u00e9ntico interlocutor suyo, en definitiva de ser capaz de participar en la vida divina, porque en esto consiste finalmente la alianza, la vocaci\u00f3n para la que el hombre hab\u00eda sido creado: \u201cser como dioses, hijos del Alt\u00edsimo\u201d (cfr. G\u00e9n 3,18; Sal 82,6). La pregunta por el T\u00fa, que Dios hace a Ad\u00e1n, en realidad es respondida por Abrah\u00e1n, cuando en respuesta a la llamada de Dios por su nombre, contesta: \u201cAqu\u00ed estoy\u201d (G\u00e9n 22,1). Hemos sido creados para ser llamados, para ser alianza, T\u00fa de Dios, respuesta a la llamada divina con la totalidad de nuestro ser. Franz Rosenzweig lo ha expresado con admirable hondura y elegancia: \u201cEl hombre que al \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s? ha contestado con el silencio, como un S\u00ed-mismo obstinado y empedernido, responde ahora, cuando se le llama por su nombre y dos veces, con una determinaci\u00f3n suprema, insuperable, todo \u00e9l abierto. Todo \u00e9l extendido, todo \u00e9l dispuesto, todo \u00e9l alma: Aqu\u00ed estoy\u201d (La estrella de la redenci\u00f3n, Salamanca 1997, 221).<br \/>\nComenz\u00e1bamos pregunt\u00e1ndonos si pod\u00edamos llamar a Dios de t\u00fa. No s\u00f3lo podemos, sino que debemos, ya que \u00e9l nos ha querido como su real y aut\u00e9ntico t\u00fa. Para vivir la relaci\u00f3n con Dios no son buenas las islas que nos a\u00edslan del resto, los palacios que excluyen a otros y las torres que ponen distancias infinitas; podemos con alegr\u00eda vivir en los pronombres y llamar a Dios de t\u00fa, a ese Dios encarnado que ha querido ser para siempre el t\u00fa del hombre. Porque al final es en Jesucristo desde donde Dios nos habla de t\u00fa y nosotros le hablamos a \u00e9l.<\/p>\n<p><em>El autor\u00a0\u00a0es profesor en la Universidad Pontificia Comillas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En di\u00e1logo con el texto anterior, el te\u00f3logo retoma la poes\u00eda para ensayar una aproximaci\u00f3n desde la fe.\u00a0 \u201cPara vivir no quiero \/ islas, palacios,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[944],"tags":[355,956,955],"class_list":["post-10288","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad-2","tag-filosofia","tag-l","tag-lope-de-vega"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2FW","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10288"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10288\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}