{"id":10336,"date":"2014-12-12T13:54:28","date_gmt":"2014-12-12T16:54:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10336"},"modified":"2014-12-12T13:54:28","modified_gmt":"2014-12-12T16:54:28","slug":"sinodo-de-la-familia-la-esperanza-de-una-apertura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10336","title":{"rendered":"S\u00ednodo de la familia.La esperanza de una apertura"},"content":{"rendered":"<p><strong>La te\u00f3loga brasile\u00f1a Mar\u00eda Clara Lucchetti Bingemer afirma que el S\u00ednodo extraordinario convocado por el papa Francisco ha reconocido la necesidad de nuevas formas de pastoral frente a las debilidades de la familia.<\/strong><em><\/p>\n<p>La primera etapa del S\u00ednodo de la familia concluy\u00f3 en Roma despu\u00e9s de un inicio lleno de expectativas. En el mismo momento Brasil era un hervidero de conflictos y polarizaciones debido al primer turno de las elecciones locales. El clima tenso y agresivo no permit\u00eda pensar en otra cosa. Una vez contados los votos de las urnas y al tomar aire para comenzar la segunda ronda de la batalla electoral \u2013que fue peor que la primera\u2013 no parec\u00eda el mejor momento para dirigir los ojos hacia el Vaticano, donde se llevaba a cabo tan  importante reuni\u00f3n.<br \/>\nAhora, terminada la primera etapa del S\u00ednodo, las esperanzas est\u00e1n puestas en la pr\u00f3xima y definitiva de octubre de 2015. Las reflexiones del informe son fruto del di\u00e1logo en Roma y se\u00f1alan perspectivas que deber\u00e1n ser maduradas en las Iglesias locales y en la asamblea del a\u00f1o pr\u00f3ximo. Los mismos padres sinodales, en una declaraci\u00f3n donde se manifiesta el deseo de di\u00e1logo y de apertura, dicen que \u201cno se trata de decisiones cerradas ni de perspectivas f\u00e1ciles. Sin embargo, el camino colegial de los obispos y la implicaci\u00f3n de todo el pueblo de Dios bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo podr\u00e1n guiarnos para encontrar v\u00edas de verdad y de misericordia para todos\u201d.<br \/>\nLa familia ha sido durante mucho tiempo una espina clavada en la carne de la Iglesia. A pesar de que es la c\u00e9lula madre de la evangelizaci\u00f3n, alabada y valorada por el magisterio, la pastoral familiar desde hace mucho tiempo, yo dir\u00eda que desde los a\u00f1os \u201860, lucha con obst\u00e1culos e impedimentos que dificultan un di\u00e1logo franco y abierto de la jerarqu\u00eda con los fieles en varios asuntos clave.<br \/>\nEntre los temas m\u00e1s pol\u00e9micos est\u00e1 sin duda la participaci\u00f3n sacramental plena de las parejas en segundas nupcias. La norma de la indisolubilidad del matrimonio traza en el horizonte de los fieles la imposibilidad de volver a casarse si la primera uni\u00f3n ha fracasado. Y el hecho es que desde la liberaci\u00f3n sexual que explot\u00f3 como una bomba en los a\u00f1os \u201860, muchas parejas cat\u00f3licas han optado por separarse de sus c\u00f3nyuges y entrar en una segunda uni\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, a menudo este segundo matrimonio, y no el primero, guarda muchas evidentes caracter\u00edsticas de lo que debe ser un compromiso sacramental cristiano debido al amor, la abnegaci\u00f3n, el cuidado de los dem\u00e1s que la nueva familia vive y hace presente ante la sociedad. Esto se torna a\u00fan m\u00e1s evidente si tenemos en cuenta las circunstancias dolorosas y hasta crueles e inhumanas que tan a menudo hicieron fracasar la relaci\u00f3n conyugal, convirtiendo en un verdadero infierno la vida de las personas, especialmente de los ni\u00f1os. Sin embargo, la moral cat\u00f3lica ha declarado y reafirmado, en repetidas ocasiones, la excomuni\u00f3n de los separados vueltos a casar, prohibi\u00e9ndoles participar de manera efectiva en el sacramento de la eucarist\u00eda. Esta actitud inflexible \u2013que ha sido denunciada como tal por personalidades como el prestigioso cardenal alem\u00e1n Walter Kasper\u2013 lleva a la nueva pareja ante la situaci\u00f3n de verse declarada en pecado y, peor a\u00fan, sin perd\u00f3n. Es decir, una situaci\u00f3n peor que la de un asesino, ya que en ese caso, si el culpable se arrepiente, es perdonado y puede acercarse a la sagrada comuni\u00f3n nuevamente.<br \/>\nEn Brasil la situaci\u00f3n del matrimonio es preocupante. El Censo del IBGE de 2010 muestra que las uniones consensuales entre cat\u00f3licos \u2013es decir, no sacramentales, civiles o jur\u00eddicas\u2013 son del orden del 36,4%; es decir, m\u00e1s de un tercio del total de las parejas. Y muchas de ellas \u2013de acuerdo con las respuestas\u2013 desean participar sacramentalmente: recibir la absoluci\u00f3n y la comuni\u00f3n.<br \/>\nEl informe del S\u00ednodo extraordinario presenta algunas perspectivas pastorales para hacer frente a las diversas situaciones familiares actuales. En cuanto al matrimonio, el documento reitera la necesidad de centrar su sentido sacramental, sin considerarlo s\u00f3lo como \u201ctradici\u00f3n cultural o necesidad social\u201d. Tambi\u00e9n aboga por los novios en preparaci\u00f3n para el matrimonio y el cuidado pastoral de los primeros a\u00f1os de la vida matrimonial.<br \/>\nLos padres sinodales advierten sobre la necesidad de nuevas formas de pastoral frente a las debilidades de la familia. Destaca la necesidad de cuidado de las heridas provocadas por diversas situaciones familiares, ya sean personales o como consecuencia de factores culturales y econ\u00f3micos. En tales casos, no buscan soluciones \u00fanicas, basadas en \u201ctodo o nada\u201d; pero el di\u00e1logo sobre este tema debe continuar en el S\u00ednodo en las Iglesias locales.<br \/>\nSeg\u00fan el documento, muchos padres sinodales subrayaron la necesidad de agilizar los procedimientos para el reconocimiento de los casos de nulidad. Entre las propuestas est\u00e1 la necesidad de crear una ruta de administraci\u00f3n bajo la responsabilidad del obispo diocesano y un procedimiento sumario a realizarse en los casos de nulidad notoria.<br \/>\nEn cuanto a la posibilidad de otorgar los sacramentos de la penitencia y de la eucarist\u00eda, algunos argumentaron a favor de la disciplina actual en virtud de su fundamento teol\u00f3gico. Otros se expresaron a favor de una mayor apertura a las condiciones espec\u00edficas. Para algunos, el acceso a los sacramentos podr\u00eda ocurrir si fuera precedido por un camino penitencial, bajo la responsabilidad del obispo diocesano, y con compromisos claros en favor de los hijos.<br \/>\nEn orden de importancia, sigue la norma oficial sobre el uso de los preservativos llamados artificiales para regular una paternidad responsable, que ya ha ocasionado dificultades de todo tipo a las parejas cristianas. La discusi\u00f3n sobre los m\u00e9todos \u201cnaturales\u201d, no tenidos en cuenta por muchos matrimonios cristianos, provoc\u00f3 frecuentemente lo que se dio en llamar \u201ccisma blanco\u201d.  Es decir, la pareja lleva una vida comprometida y activa en la Iglesia, incluida la recepci\u00f3n de los sacramentos, a pesar de utilizar m\u00e9todos artificiales para regular la procreaci\u00f3n. En esto los c\u00f3nyuges tienen a menudo el apoyo y el soporte de un sacerdote que los acompa\u00f1a y los anima a participar en la vida eclesial, aunque a veces deban practicar su fe en una comunidad que no es la propia a fin de evitar un \u201cesc\u00e1ndalo p\u00fablico\u201d. La s\u00edntesis de las respuestas al cuestionario enviado por el Vaticano a las di\u00f3cesis demuestra claramente que en Brasil los fieles no encuentran ning\u00fan inconveniente en el uso de contraceptivos, y menos todav\u00eda consideran que eso pueda ser un obst\u00e1culo para recibir la comuni\u00f3n. En la confesi\u00f3n, en general, se afirma que las personas no hacen ni siquiera menci\u00f3n a esta cuesti\u00f3n.<br \/>\nNo es de extra\u00f1ar que las expectativas con relaci\u00f3n al S\u00ednodo y sus conclusiones sean enormes; desde una nueva forma de concebir el ministerio de la familia, el trato y la relaci\u00f3n de la Iglesia con las familias cat\u00f3licas. Pero, \u00bfse puede dar un cambio efectivo? \u00bfPuede modificarse realmente una tradici\u00f3n tan arraigada en la vida eclesial?<br \/>\nLo mismo sucede con la cuesti\u00f3n de la acogida de los gays en la Iglesia y la cuesti\u00f3n de nombrar o no como \u201cmatrimonio\u201d a la uni\u00f3n estable de las parejas homosexuales \u2013algo que dif\u00edcilmente pueda asumirse como pronunciamiento oficial de la Iglesia cat\u00f3lica\u2013. Sin embargo, se constata que muchas parejas viven juntas, adoptan hijos o los tienen por inseminaci\u00f3n artificial y no ven en ello impedimento para su participaci\u00f3n en la Iglesia cuando se sienten acogidas por la comunidad. En este sentido, el panorama difiere mucho de un escenario a otro.<br \/>\nEn estas divergencias entre las orientaciones del magisterio y la vida cotidiana de los fieles se advierte la falta de comunicaci\u00f3n entre clero y laicado, jerarqu\u00eda y vida cristiana de la mayor\u00eda. Se percibe la ignorancia o desinter\u00e9s, por parte de los fieles, respecto de las directivas del magisterio eclesial, sus documentos y argumentos que sostienen sus posiciones y sus normas. Y la Iglesia jer\u00e1rquica, sobre este tema y desde este punto de vista, se muestra muy distante del pueblo y de sus dificultades y sufrimientos cotidianos. En una cultura medi\u00e1tica y pluricultural, la Iglesia no encontr\u00f3 todav\u00eda el camino para comunicarse adecuadamente con sus fieles; y las consecuencias se advierten sobre todo en el terreno de la moral y, en especial, de la moral personal y sexual.<br \/>\nPor otro lado, en el informe se abordan cuestiones sobre el matrimonio, los ni\u00f1os que crecen con un solo progenitor (padre o madre), el creciente n\u00famero de divorcios, la violencia contra las mujeres, el contexto de la guerra y la violencia que deterioran las situaciones familiares y el fen\u00f3meno de la migraci\u00f3n. \u201cEn este contexto la Iglesia advierte la necesidad de dar una palabra de esperanza y de sentido (\u2026). Es necesario aceptar a las personas con su existencia concreta, saber sostener la b\u00fasqueda, alentar el deseo de Dios y la voluntad de sentirse plenamente parte de la Iglesia, incluso de quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones m\u00e1s desesperadas. Esto exige que la doctrina de la fe, que siempre se debe hacer conocer en sus contenidos fundamentales, vaya propuesta junto a la misericordia\u201d.<br \/>\nPersonalmente, creo que hay motivos para la esperanza. El papa Francisco, en la apertura del S\u00ednodo, dej\u00f3 en claro lo que espera de sus miembros: que hablen con honestidad y respeto, que tengan humildad para escuchar y una actitud pastoral realmente misericordiosa con los creyentes.<br \/>\nUn gran obispo te\u00f3logo, monse\u00f1or Bruno Forte, dijo en una entrevista que los aspectos doctrinales no se pueden minimizar, pero que la doctrina no tiene en s\u00ed misma un valor abstracto, no puede ser un arma pesada. Por el contrario, puede y debe ser siempre un mensaje de la salvaci\u00f3n debido a que su centro es el amor de Dios, la misericordia. Esta es la fe de la Iglesia y que, s\u00ed, es inmutable. Una fe que debe expresarse y mirar las circunstancias concretas de la gente real, de verdad, no como juicio despiadado, sino como amor y misericordia en acci\u00f3n.<br \/>\nEsperemos que el sentimiento de Bruno Forte refleje realmente lo que se puede esperar de las conclusiones y resultados de este S\u00ednodo que apenas comienza y al que le espera un paso m\u00e1s para el pr\u00f3ximo a\u00f1o. Para que esto suceda, confiamos en el Esp\u00edritu Santo, que nunca va a abandonar a la Iglesia y que sin duda preside la obra del S\u00ednodo. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La te\u00f3loga brasile\u00f1a Mar\u00eda Clara Lucchetti Bingemer afirma que el S\u00ednodo extraordinario convocado por el papa Francisco ha reconocido la necesidad de nuevas formas de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[945],"tags":[14,916],"class_list":["post-10336","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-fe-2","tag-iglesia","tag-sinodo-de-la-familia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2GI","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10336","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10336"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10336\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}