{"id":10360,"date":"2014-12-12T14:11:08","date_gmt":"2014-12-12T17:11:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10360"},"modified":"2014-12-12T14:11:08","modified_gmt":"2014-12-12T17:11:08","slug":"un-importante-editorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10360","title":{"rendered":"Un importante editorial"},"content":{"rendered":"<p>El editorial \u201cLa fe y la autonom\u00eda de lo temporal\u201d, del n\u00famero 2406 de Criterio toca, con acierto, un tema trascendente: la complementaria lectura de la realidad que deben hacer la ciencia y la teolog\u00eda. La primera procura investigar las leyes de la materia sin recurrir a Dios, aunque tampoco debe negar su existencia; la segunda observa las mismas leyes descubiertas por la ciencia, pero encuentra forzoso atribuirlas a un Ser Supremo.<br \/>\nLos hechos son los mismos, pero hay dos lecturas diferentes: la ciencia debe limitarse a su propio terreno, que es el de la materia y no empe\u00f1arse en destruir las propuestas de espiritualidad, porque no tiene instrumentos que le permitan detectarla. Se trata de dos campos distintos.<br \/>\nHoy est\u00e1 claro para los creyentes que la Biblia no tiene autoridad cient\u00edfica. Se terminaron los tiempos de la condena a Galileo por defender la tesis helioc\u00e9ntrica de Cop\u00e9rnico y de que Lutero manifestara que si en la Biblia se dec\u00eda que Josu\u00e9 hab\u00eda pedido a Dios que el Sol se detuviese, la fe determinaba que realmente se mov\u00eda.<br \/>\nJuan Pablo II cit\u00f3, alabando su contenido, una carta que en 1613 dirigi\u00f3 Galileo a su amigo el padre Castelli: \u201cEn cuesti\u00f3n de ciencias naturales, la Sagrada Escritura deber\u00eda ocupar el \u00faltimo lugar\u2026Puesto que el Esp\u00edritu Santo deliberadamente omiti\u00f3 el instruirnos acerca de este g\u00e9nero de cosas, porque no interesaban para su fin, que es el de la salvaci\u00f3n de nuestras almas\u201d.<br \/>\nLos temas b\u00e1sicos en los que algunos cient\u00edficos pretenden enfrentar a la teolog\u00eda son el origen del Universo, el nacimiento de la vida, la aparici\u00f3n del hombre y la existencia del alma espiritual. Vale la pena analizarlos para demostrar que ambas visiones pueden complementarse sin desmedro para la fe.<\/p>\n<p><strong>Origen del Universo<\/strong><br \/>\nSeg\u00fan nos cuenta la ciencia, en 1925 el astr\u00f3nomo Edwin Hubble realiz\u00f3 un gran descubrimiento cosmol\u00f3gico: las galaxias del universo se est\u00e1n expandiendo. Seis a\u00f1os despu\u00e9s, el sacerdote belga Lema\u00eetre, disc\u00edpulo del cosm\u00f3logo Eddington, propuso que el origen del Universo debi\u00f3 ser una gran explosi\u00f3n desde un \u00fanico n\u00facleo inicial (el \u201cBig Bang\u201d, seg\u00fan lo bautiz\u00f3 burlonamente el astr\u00f3nomo Hoyle) Esta propuesta fue adquiriendo certeza y verificaci\u00f3n en el mundo cient\u00edfico. Los cosm\u00f3logos sostienen actualmente que ocurri\u00f3 a partir de la explosi\u00f3n de un peque\u00f1o \u00e1tomo de energ\u00eda superconcentrada.<br \/>\nResulta evidente que estas determinaciones de la astronom\u00eda moderna no coinciden con el relato b\u00edblico del G\u00e9nesis. Sin embargo tienen el gran valor de se\u00f1alar que hubo un comienzo y eliminan la posible eternidad de la materia, tal cual hoy la conocemos. De esta explosi\u00f3n surge el Universo y con \u00e9l, conforme lo aseguraba san Agust\u00edn de Hipona en el siglo V, nace el tiempo.<br \/>\n<strong>Nacimiento de la vida<\/strong><br \/>\nHay algo que colma de asombro a los hombres de ciencia: en el universo existe un principio fundamental que es el de entrop\u00eda o degradaci\u00f3n de la energ\u00eda. Seg\u00fan \u00e9l, la materia tiende inexorablemente a destruir todas las estructuras que integra. Si existe diferencia de temperaturas, tender\u00e1n a desaparecer, las alturas se nivelar\u00e1n, todas las fuentes de energ\u00eda se extinguir\u00e1n, todos los m\u00f3viles se detendr\u00e1n. Todo quedar\u00e1 indiferenciado.<br \/>\nPero el nacimiento de la vida lo contradice completamente. En nuestro planeta se ha producido un fen\u00f3meno excepcional: una porci\u00f3n de materia ha \u201cdecidido\u201d insubordinarse y contradecir las leyes generales. Logra perpetuarse tomando energ\u00eda de su alrededor. Los procesos de organizaci\u00f3n, asimilaci\u00f3n, autocorrecci\u00f3n y reproducci\u00f3n de todo ser vivo surgen as\u00ed inexplicablemente.<br \/>\nSi alg\u00fan d\u00eda consigue determinarse c\u00f3mo naci\u00f3 la vida, cosa que un cient\u00edfico materialista como Jacques Monod tiene por poco probable, de cualquier modo significar\u00eda para los creyentes que estamos frente a un hecho que produce asombro y lleva a teologizar.<br \/>\n<strong>Aparici\u00f3n del hombre<\/strong><br \/>\nSeg\u00fan dice la moderna ex\u00e9gesis, cuando se escribi\u00f3 el Antiguo Testamento, se cre\u00eda que la Tierra ten\u00eda una antig\u00fcedad de unos pocos miles de a\u00f1os: se comprende que partiendo de esa base no era posible pensar en una creaci\u00f3n evolutiva. Poco a poco la geolog\u00eda, en la que particip\u00f3 m\u00e1s de un cl\u00e9rigo, fue descubriendo que nuestro planeta ten\u00eda 4.650 millones de a\u00f1os y los primeros seres vivos 3.500 millones. De ese modo tom\u00f3 forma la posibilidad de que a partir del nacimiento de la vida se engendraran innumerables especies.<br \/>\nDarwin dice: \u201cEl hombre, sin g\u00e9nero alguno de duda, por su dentadura, estructura de sus orificios nasales y varias otras razones pertenece a la divisi\u00f3n de los catarrinos o monos del antiguo continente\u201d.<br \/>\n\u00bfDebemos rechazar esta afirmaci\u00f3n en nombre de la fe? No ser\u00eda prudente: san Agust\u00edn, catorce siglos antes, escribi\u00f3: \u201cTodo lo que produjeron m\u00e1s tarde el agua y la tierra, lo llevaban en potencia y de un modo causal, antes de que apareciesen\u201d. La ciencia ha confirmado, de acuerdo con su pensamiento, que estamos frente a una creaci\u00f3n evolutiva.<br \/>\n<strong>Existencia del alma espiritual<\/strong><br \/>\nPara algunos cient\u00edficos modernos (en el editorial se menciona a Crick y Bunge) los actos que los psic\u00f3logos llaman mentales no ser\u00edan sino un nombre dado a la combinaci\u00f3n de procesos biol\u00f3gico-moleculares que tienen lugar en el cerebro: lo espiritual no existe. Sin embargo hay razones para realizar una segunda lectura.<br \/>\nEl objetivo m\u00e1ximo de los Sistemas Inteligentes Artificiales es aproximarse lo m\u00e1s posible al hombre en lo relativo a la reproducci\u00f3n de la inteligencia anal\u00edtica, la que se manifiesta en la resoluci\u00f3n de problemas. Searle, autor de Mentes, cerebros y ciencia, con su brillante ejemplo de \u201cla habitaci\u00f3n china\u201d, plante\u00f3 con claridad la diferencia entre el pensamiento humano y el operar de la mejor computadora: \u201cHay quienes sostienen que la computadora, programada adecuadamente, es realmente una mente\u2026que comprende y posee otros estados cognoscitivos. Supongamos que estoy encerrado en una habitaci\u00f3n y se me proporciona un fajo grande de textos escritos en chino. Para m\u00ed la escritura china es una serie de garabatos sin sentido. Recibo instrucciones en ingl\u00e9s (que entiendo) para entregar ciertos garabatos en chino en respuesta a otros garabatos que me llegan. Mis respuestas ser\u00e1n correctas pero yo no s\u00e9 qu\u00e9 es lo que estoy haciendo\u201d.<br \/>\nSi por pensar entendemos el formarse ideas y conceptos y reaccionar creativamente frente a condiciones hasta ese momento desconocidas, no puede decirse seriamente que las m\u00e1quinas piensen. Es necesario que algo conduzca este proceso. Por otra parte, la tesis de de la materialidad de la mente lleva a una conclusi\u00f3n insostenible: si el ser humano fuese s\u00f3lo materia no podr\u00eda ser libre, su comportamiento ser\u00eda s\u00f3lo el fruto de su educaci\u00f3n o experiencias. En ese caso ser\u00eda injusto juzgar su comportamiento y hacerlo acreedor de premios y castigos. Freud cay\u00f3 en esta trampa y por eso neg\u00f3 la libertad humana. Pero Eccles y Popper, en El yo y su cerebro (1977), distinguieron en cada ser humano el \u201cyo\u201d de cualquier producto cerebral. Ellos explican c\u00f3mo, gracias al propio \u201cyo\u201d, todo hombre tiene plena conciencia de ser libre y responsable de sus actos. Esto revela que su esp\u00edritu obra en nuestro cerebro y trasciende a la materia.<br \/>\nEstamos acostumbrados a que nuestros ojos nos gu\u00eden por el mundo, a tener un lenguaje, a recordar todos los temas de nuestro af\u00e1n cotidiano. Sin embargo s\u00f3lo llamamos milagros a los hechos que contradicen a la ciencia. Este problema ha sugerido a Juan Donoso Cort\u00e9s, ensayista espa\u00f1ol del siglo XIX, una frase muy feliz: \u201cLos hombres llamamos naturales a los prodigios diarios y milagros a los prodigios intermitentes\u201d. Todo es obra de Dios.<\/p>\n<p>El autor es profesor em\u00e9rito de la UCA, escribi\u00f3 <em>Principales tesis liberales.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El editorial \u201cLa fe y la autonom\u00eda de lo temporal\u201d, del n\u00famero 2406 de Criterio toca, con acierto, un tema trascendente: la complementaria lectura de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[945],"tags":[14,758],"class_list":["post-10360","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-fe-2","tag-iglesia","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2H6","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10360","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10360"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10360\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}