{"id":10434,"date":"2015-01-01T16:39:41","date_gmt":"2015-01-01T19:39:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10434"},"modified":"2015-01-01T16:39:41","modified_gmt":"2015-01-01T19:39:41","slug":"las-poetas-visitan-a-andrea-del-sarto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10434","title":{"rendered":"Las poetas visitan a Andrea del Sarto"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Rese\u00f1a de Las poetas visitan a Andrea del Sarto,\u00a0de Juana Bignozzi. (Buenos Aires, 2014, Adriana Hidalgo editora)<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Las poetas que visitan al pintor manierista Andrea del Sarto (Florencia, 1486-1531) son, en primer lugar, la autora de estos poemas, y, detr\u00e1s de ella, la sombra de la inglesa Elizabeth Barrett (1806- 1861), quien se hab\u00eda casado en secreto con Robert Browning y, contrariando a su familia, huy\u00f3 a Florencia donde tuvo un hijo y, al morir, pidi\u00f3 descansar all\u00ed. Est\u00e1 enterrada en el cementerio ingl\u00e9s, en una tumba de m\u00e1rmol blanca con sus iniciales. Virginia Woolf la recuerda, a trav\u00e9s de su seductor perro, en Flush, una suerte de biograf\u00eda novelada sobre los a\u00f1os florentinos de Elizabeth. Es la autora, entre otras obras, de Las ventanas de la casa Guidi.<br \/>\nAndrea del Sarto fue considerado un artista \u00absin errores\u00bb, realizador de numerosas obras hoy repartidas por diferentes pa\u00edses y, entre ellas, los frescos de la Annunziata en Florencia que inspiran a la autora. Juana Bignozzi se inici\u00f3 muy joven con el grupo de poes\u00eda y pol\u00edtica El pan duro, con Juan Gelman y otros escritores militantes. En 1974 se estableci\u00f3 en Barcelona donde trabaj\u00f3 durante 30 a\u00f1os como traductora.<br \/>\nEste libro tiene una primera parte que conforma un largo poema donde quien habla es el mismo pintor, salvo cuando Juana introduce (en bastardilla) sus propias palabras como si conversara con el artista (las dos \u00faltimas partes describen obras pict\u00f3ricas modernas y contempor\u00e1neas). As\u00ed se expresan Andrea y Juana: \u00ab&#8230; guardaba una pureza \/ ya se sabe \/ los dogmas \/ los dogmas ayudan a vivir \/ ten\u00eda como usted poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os \/ y un espantoso temor \/ como con el primer libro \/ toda Florencia me mirar\u00eda \/ toda la calle Corrientes me mirar\u00eda \/ y era dif\u00edcil decirles soy un pintor soy una poeta\/ hab\u00eda que esperar que muchos se borraran \/ me aferr\u00e9 a los pinceles \/ me aferr\u00e9 a lo que se dec\u00eda en mi casa \/ la secundaria un idioma as\u00ed se sale \/ no quise pintar no quise escribir \/ sin saber que esa diferencia condenar\u00eda \/ al barrio que amaron \/ dureza dureza&#8230;\u00bb. Los di\u00e1logos entre el pintor y la poeta se entrelazan y comparten momentos comunes, alta comprensi\u00f3n de sus destinos.<br \/>\nJuanita -como la llaman los amigos y ella misma se presenta- escribe los versos sin puntuaci\u00f3n porque prefiere que libremente fluyan las palabras imponiendo su propio ritmo, como una respiraci\u00f3n. Por eso la poes\u00eda se lee en voz alta. La poes\u00eda es una soledad compartida. Para conocerla hay que recitarla.<br \/>\nEl r\u00edo Arno, el de Dante Alighieri y a donde fue a lavar su lengua Alessandro Manzoni, la iglesia del Carmine, con Masaccio, o Poggio a Caiano, con una de las villas de los Medici m\u00e1s bellas, se confunden deliberadamente en la evocaci\u00f3n con paisajes de Buenos Aires: La Boca y sus pintores, las cortadas solitarias de los barrios, el colectivo 67 por Avenida del Tejar, la calle Corrientes. Bignozzi nunca olvidar\u00e1 \u00abel comit\u00e9 de la calle Monroe\u00bb o \u00abesa cita a las diez de la noche en el parque Saavedra\u00bb. Como Borges y tantos otros poetas, Juana sabe que su oficio es introducir la ciudad en el mito y la leyenda, y eso s\u00f3lo es posible desde la poes\u00eda \u00e9pica.<br \/>\nEl maestro de Andrea, fra Bartolmeo, o sus contempor\u00e1neos, el inefable Pontorno y el Rosso Fiorentino, e incluso la codiciosa Lucrezia, conviven con poetas, camaradas y amigos de la argentina. Ante los labios finos que pinta Andrea del Sarto, Juana anota: \u00aby yo sigo entregada a uno de esos hombres de labios finos \/ que era mi padre\u00bb.<br \/>\nBeatriz Sarlo escribi\u00f3: \u00abDos palabras vienen casi juntas para evocar el temperamento de Juana Bignozzi: melancol\u00eda e irritaci\u00f3n. Ambas pertenecen a la gran tradici\u00f3n po\u00e9tica\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Las poetas visitan a Andrea del Sarto,\u00a0de Juana Bignozzi. 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