{"id":10439,"date":"2015-01-01T16:45:16","date_gmt":"2015-01-01T19:45:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10439"},"modified":"2015-01-01T16:45:16","modified_gmt":"2015-01-01T19:45:16","slug":"10439","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10439","title":{"rendered":"Rostros del viejo Tucum\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Rese\u00f1a de Rostros del viejo Tucum\u00e1n, de Carlos P\u00e1ez de la Torre (h) y Sebasti\u00e1n Russo. (La Gaceta, 2014, 407 p\u00e1ginas)<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El ya centenario diario La Gaceta tiene acreditados t\u00edtulos en lo que hace a la conservaci\u00f3n y difusi\u00f3n del pasado y las tradiciones de Tucum\u00e1n, tarea a la que contribuye el escritor e investigador Carlos P\u00e1ez de la Torre (h), acad\u00e9mico de la Historia. En las p\u00e1ginas del diario y en sus libros ha permitido rescatar del olvido a tantos hombres y mujeres que sirvieron a su provincia natal o de adopci\u00f3n, as\u00ed como, en muchos casos, a la Argentina toda. Ahora, con Sebasti\u00e1n Russo, P\u00e1ez de la Torre nos trae los rostros, y las figuras, del viejo Tucum\u00e1n, en una edici\u00f3n de alta calidad, papel ilustraci\u00f3n, m\u00e1s de 400 p\u00e1ginas, con breves cap\u00edtulos introductorios a cada parte y ep\u00edgrafes con admirable poder de s\u00edntesis. Honra al periodismo argentino que el diario, fundado en 1912 por Alberto Garc\u00eda Hamilton, un uruguayo exiliado que arraig\u00f3 en Tucum\u00e1n, y que siguen dirigiendo sus descendientes, emprenda una edici\u00f3n semejante.<br \/>\nEn una ciudad pobre y peque\u00f1a como era la fundada por Diego de Villarroel en 1565, seguramente sus moradores no se hac\u00edan pintar ni habr\u00eda qui\u00e9n lo hiciese. Excepciones son las de Jos\u00e9 Colombres Tham\u00e9s de rodillas ante el obispo Jos\u00e9 Antonio de San Alberto (1795) y Pedro Antonio de Zaval\u00eda y And\u00eda, ambos elegantes y empelucados, el segundo de ellos realizado en Potos\u00ed en 1787 y dedicado a su esposa, de la familia propietaria de la que ser\u00eda Casa de la Independencia. Ya a partir de 1810 los retratos comienzan a aparecer, como el de Bernardo de Monteagudo, de rasgos marcadamente africanos, pintado en Panam\u00e1 en 1822, al parecer la \u00fanica efigie aut\u00e9ntica de este personaje, cl\u00e9rigos como Diego Zavaleta y Pedro Miguel Araoz, militares y gobernantes: los Heredia, Jos\u00e9 Mar\u00eda Paz (cordob\u00e9s), Araoz de Lamadrid, Belgrano a caballo, inmortalizado por G\u00e9ricault, y P\u00edo Trist\u00e1n, el vencido en la batalla de Tucum\u00e1n. \u201cLlegan los pintores\u201d anuncia el cap\u00edtulo, y entre ellos dos nombres se destacan, uno el franc\u00e9s Amadeo Gras, el otro Ignacio Baz, tucumano. Del primero se lucen ya en la cubierta Genuaria Iramain de Fr\u00edas y de Zaval\u00eda, y luego Agueda Tejerina, que con una proclama exhort\u00f3 a las mujeres tucumanas a cooperar con los contingentes que de all\u00ed part\u00edan a combatir al invasor ingl\u00e9s. Detalle curioso, prisioneros ingleses recalaron en Tucum\u00e1n, encontraron bellas ni\u00f1as del lugar y fundaron familias (por ejemplo Shaw, luego Schoo, uno de cuyos descendientes est\u00e1 retratado). A Gras se debe tambi\u00e9n el retrato del esposo de do\u00f1a Agueda, el espa\u00f1ol Manuel Posse, especialmente logrados, y de Baz, los de Josefa Romero de Nougu\u00e9s, Juan Bautista Bascary, los dos de Miguel M. Padilla, el anciano obispo Colombres, fundador de la industria azucarera, el gobernador Jos\u00e9 Fr\u00edas y su esposa, y podr\u00edamos seguir. Con Baz nos detenemos a\u00fan en los cuadros de dos personajes, que terminar\u00edan siendo suegro y yerno, el gobernador federal Celedonio Guti\u00e9rrez, firmante del Acuerdo de San Nicol\u00e1s, y el m\u00e9dico unitario Ezequiel Colombres, que llamado a atender a la hija del gobernador termin\u00f3 cas\u00e1ndose con ella, algo as\u00ed como una de Montescos y Capuletos con final feliz. La obra de Baz hab\u00eda sido publicada por Rodolfo Trostin\u00e9, de 1952, y la de Gras por su descendiente Mario C\u00e9sar Gras, en 1946, ediciones tan valiosas como inhallables hoy. No son los \u00fanicos pintores pero s\u00ed quienes en forma predominante plasmaron la sociedad tucumana de mitad del siglo XIX. Carlos Enrique Pellegrini dibuj\u00f3 el retrato de Marco Manuel de Avellaneda, degollado en Met\u00e1n en 1841.Es impresionante enterarnos que siendo Nicol\u00e1s Avellaneda hombre grande, el hallazgo de este dibujo le permiti\u00f3 encontrarse con el rostro de su padre, cuyo recuerdo se hab\u00eda borrado pues la tragedia ocurri\u00f3 cuando \u00e9l era un ni\u00f1o de cuatro a\u00f1os. Sugestiva coincidencia que une a los padres de grandes presidentes. Podemos ver tambi\u00e9n el retrato de la mujer que arriesg\u00f3 su vida para sacar la cabeza del muerto de la pica clavada en la hoy Plaza Independencia y darle sepultura. Ya en los cuarenta aparece la fotograf\u00eda en el R\u00edo de la Plata pero a Tucum\u00e1n llega algo despu\u00e9s, con los italianos Paganelli. Primero son los daguerrotipos, y luego las fotograf\u00edas como tarjetas de visita. Las damas casi siempre de negro, los caballeros con mirada seria. Fotograf\u00edas como las del cad\u00e1ver de Urquiza, tomada por Augusto Manuel Ar\u00e1oz, la de Sarmiento con su gran amigo Pepe Posse, las de dos hermanas Talavera en su juventud y en la ancianidad, Manuela M\u00f3nica Belgrano, hija del pr\u00f3cer y de la tucumana Dolores Helguero, y la hermana y la sobrina de Juan Bautista Alberdi, tienen especial inter\u00e9s entre centenares de otras, entre ellas las de ni\u00f1os. La sociedad se ampl\u00eda con la incorporaci\u00f3n de italianos, alemanes, pero sobre todo vascos franceses, que tendr\u00edan relevante actuaci\u00f3n en la industria y en la cultura, tales como los Nougu\u00e9s y los Roug\u00e9s. Termina el siglo XIX y el ojo del fot\u00f3grafo sale de los estudios, va a las fincas donde pasean se\u00f1ores a caballo y a las residencias de los ingenios y a los lugares de veraneo (San Pedro de Colalao, Villa Nougu\u00e9s en plena construcci\u00f3n de capilla y viviendas). Hacia el final del XIX abundan las fotos de tres generaciones de familias harto prol\u00edficas, que posan en las casas. La escultura Lola Mora, cuya belleza se aprecia en varias fotograf\u00edas, dibuj\u00f3 en 1894 a todos los gobernadores desde la Organizaci\u00f3n, antes de emprender vuelo, por as\u00ed decir, a Europa. En 1914, el ilustre Juan B. Ter\u00e1n funda la Universidad. Adem\u00e1s de la suya, vemos las im\u00e1genes del primer Consejo Universitario (entre ellos Ricardo Jaimes Freyre y el sabio Miguel Lillo) y de los primeros inscriptos. Dos veces llega a Tucum\u00e1n Roque S\u00e1enz Pe\u00f1a, a quien hab\u00eda precedido Nicol\u00e1s Avellaneda en un entra\u00f1able rito del que es testimonio su alocuci\u00f3n desde el balc\u00f3n de la casa familiar, y como ellos, otros importantes visitantes que el objetivo registra. Al caballo suceden en las im\u00e1genes los primeros autom\u00f3viles y aviones (al pie de uno de los cuales, por los a\u00f1os 20, aparece el militar Juan Per\u00f3n con un grupo de civiles y uniformados). La imagen final es una que los autores califican con raz\u00f3n de magn\u00edfica, el octogenario ex gobernador y primero de una serie de m\u00e9dicos que sigue al d\u00eda de hoy, Tiburcio Padilla. Para un final a toda orquesta los autores parten de frases de Plinio y de Susan Sontag, de las que cito la del romano: \u201cLas im\u00e1genes reflejan no s\u00f3lo la apariencia y el rostro de aquellos, sino su honor y su gloria\u201d. Sarmiento en 1881 escrib\u00eda que la provincia \u201cha dado a la Rep\u00fablica dos presidentes, tres generales, constitucionalistas, jueces de la Corte Suprema, diplom\u00e1ticos, ministros del Gobierno Nacional y escritores de la prensa, todos de nota, fuera de m\u00e9dicos, jurisconsultos y abogados\u201d. Agreguemos que los sigui\u00f3 dando por bastante tiempo m\u00e1s. Buena parte, sino todos ellos, est\u00e1n en las p\u00e1ginas de esta obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Rostros del viejo Tucum\u00e1n, de Carlos P\u00e1ez de la Torre (h) y Sebasti\u00e1n Russo. 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