{"id":10479,"date":"2015-03-03T12:53:42","date_gmt":"2015-03-03T15:53:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10479"},"modified":"2015-03-03T12:53:42","modified_gmt":"2015-03-03T15:53:42","slug":"hizo-jesus-un-milagro-a-un-homosexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10479","title":{"rendered":"\u00bfHizo Jes\u00fas un milagro a un homosexual?"},"content":{"rendered":"<p>Las iglesias cristianas suelen condenar de manera terminante la pr\u00e1ctica homosexual. La consideran un acto intr\u00ednsecamente desordenado e inaceptable. El Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, por ejemplo, la califica de grave depravaci\u00f3n, y de triste consecuencia del rechazo a Dios (n\u00ba 2357). Y algunos te\u00f3logos protestantes, como Kart Barth, la han llamado \u201cfen\u00f3meno perverso\u201d y \u201cuna inversi\u00f3n del orden natural de la creaci\u00f3n\u201d. A su vez, todos dicen oponerse a ella bas\u00e1ndose en la Biblia.<\/p>\n<p>Ahora bien, resulta curioso que en los Evangelios no exista ninguna frase o ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre el tema, algo sumamente llamativo porque la homosexualidad era un fen\u00f3meno bastante extendido en la cultura greco-romana de su tiempo. Los poetas la ensalzaban en sus obras; la sociedad la toleraba como un hecho habitual; y Palestina estaba rodeada e impregnada de esa cultura. Basta ver un mapa del pa\u00eds para comprobar que exist\u00edan unas 30 ciudades griegas en su territorio.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es que Jes\u00fas no opin\u00f3 o aludi\u00f3 nunca a esa cuesti\u00f3n? Un n\u00famero creciente de biblistas, como T. Horner (1978), M. Gray-Fow (1986), G. Theissen (1987), D. Mader (1992), J. E. Miller (1997), T. D. Hanks (2000), T. Jennings (2004), T. Benny Liew (2004), R. Goss, y X. Pikaza (2006), sostienen que no hallamos en los Evangelios referencias a ella porque Jes\u00fas nunca conden\u00f3 expresamente la homosexualidad. Y para ilustrarlo, afirman que una vez le hizo un milagro a un homosexual sin cuestionar su condici\u00f3n. El favorecido fue un centuri\u00f3n de Cafarna\u00fam (Mt 8,5-13).<\/p>\n<p><strong> Tierra de dos gobiernos<\/strong><br \/>\nEste hombre es uno de los personajes m\u00e1s impresionantes del Evangelio. Se trata del \u00fanico militar que acude a Jes\u00fas. El \u00fanico que le pide un milagro a distancia. El \u00fanico que le cont\u00f3 una par\u00e1bola. Y el \u00fanico al que Jes\u00fas alab\u00f3 por tener la fe \u201cm\u00e1s grande\u201d de todo Israel (Mt 8,10), coloc\u00e1ndolo as\u00ed por encima de sus disc\u00edpulos y de la virgen Mar\u00eda.<br \/>\nEl relato comienza diciendo que cierto d\u00eda en que Jes\u00fas se hallaba en Cafarna\u00fam, se le acerc\u00f3 un centuri\u00f3n para rogarle: \u201cSe\u00f1or, mi muchacho est\u00e1 en casa enfermo de par\u00e1lisis y sufre terriblemente\u201d (Mt 8,6).<br \/>\nEn aquella \u00e9poca, Palestina contaba con dos clases de ej\u00e9rcitos. Uno era el de Roma, ya que el pa\u00eds estaba sometido a su dominio desde hac\u00eda muchos a\u00f1os. El Nuevo Testamento menciona a varios de sus integrantes: el soldado (Mc 15,16), el centuri\u00f3n (Mc 15,39), el tribuno (Jn 18,12), la cohorte (Jn 18,3), la caballer\u00eda (Hch 23,23). Todos ellos depend\u00edan del gobernador romano Poncio Pilato.<br \/>\nPero Pilato s\u00f3lo administraba el centro y sur del pa\u00eds (Samaria, Judea e Idumea), y s\u00f3lo all\u00ed estaban sus tropas, mientras que el milagro de Jes\u00fas ocurri\u00f3 en Cafarna\u00fam, es decir, al norte. Por lo tanto, este militar no pertenec\u00eda al ej\u00e9rcito de Pilato. Formaba parte del regimiento provinciano de Galilea, que proteg\u00eda esa regi\u00f3n, y depend\u00eda del tetrarca Herodes Antipas. Aunque m\u00e1s modesto y reducido que el romano, estaba organizado a semejanza de \u00e9ste, tanto en su estructura, como en su jerarqu\u00eda y su disciplina. Sus integrantes eran en su mayor\u00eda paganos, y de cultura griega. De hecho, Mateo indica expresamente que el militar que fue a verlo no era jud\u00edo (Mt 8,10).<br \/>\n<strong>Ni hijo ni sirviente<\/strong><br \/>\nEste oficial ten\u00eda el grado de \u201ccenturi\u00f3n\u201d. As\u00ed se llamaban los que estaban al frente de una centuria, es decir, cien soldados. Ten\u00eda, pues, una categor\u00eda alta dentro del ej\u00e9rcito herodiano.<br \/>\nLa presencia de un funcionario de esa jerarqu\u00eda en Cafarna\u00fam es comprensible. La ciudad se hallaba en la frontera internacional, a s\u00f3lo 5 kil\u00f3metros del l\u00edmite entre Galilea y Galaun\u00edtide. Adem\u00e1s, la atravesaba una de las rutas comerciales m\u00e1s importantes del pa\u00eds. Por eso estaba protegida por una centuria. El centuri\u00f3n era la m\u00e1xima autoridad civil de la ciudad.<br \/>\nSeg\u00fan Mateo, el militar se present\u00f3 ante Jes\u00fas y le rog\u00f3 que curara a un joven paral\u00edtico que estaba en su casa y sufr\u00eda mucho. \u00bfQui\u00e9n era el enfermo? Mateo no lo dice. S\u00f3lo lo identifica con la palabra \u201cp\u00e1is\u201d, t\u00e9rmino griego que significa \u201cjoven\u201d, \u201cmuchacho\u201d. Algunas Biblias lo traducen por \u201csirviente\u201d. Pero es un error, porque cuando Mateo se refiere a un sirviente usa la palabra \u201cdo\u00falos\u201d. As\u00ed por ejemplo, en este mismo episodio el centuri\u00f3n le dice a Jes\u00fas: \u201ccuando le pido a mi sirviente (do\u00falos) que haga algo, lo hace\u201d (v.9). Evidentemente el muchacho no era un sirviente. Otras Biblias prefieren traducirlo por \u201chijo\u201d. Pero tampoco es correcto, porque Mateo para hablar de un hijo emplea el t\u00e9rmino \u201choui\u00f3s\u201d, como se ve tambi\u00e9n en este episodio (v.12). Nunca, de las 26 veces que Mateo utiliza la palabra \u201cp\u00e1is\u201d, se refiere a un \u201chijo\u201d.<br \/>\nExiste adem\u00e1s una raz\u00f3n hist\u00f3rica que impide traducirlo por \u201chijo\u201d. Y es que los centuriones ten\u00edan prohibido casarse y tener hijos mientras prestaban servicio en el ej\u00e9rcito. Sabemos que hacia el a\u00f1o 13 a.C. el emperador Augusto prohibi\u00f3 mediante una ley a los soldados que estaban por debajo del grado de oficiales senatoriales y ecuestres (incluidos los centuriones) tomar esposa y formar una familia. La prohibici\u00f3n fue levantada en el 197 d.C. por el emperador Septimio Severo. Por lo tanto, el muchacho paral\u00edtico no pod\u00eda haber sido hijo del centuri\u00f3n.<br \/>\n<strong>Por un sueldo superior<\/strong><br \/>\nSi el joven enfermo no era ni sirviente ni hijo del centuri\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n ten\u00eda con \u00e9l? Existe un tercer sentido de la palabra \u201cp\u00e1is\u201d (muchacho), conocido gracias a los estudios de la literatura cl\u00e1sica, y es el de \u201camado\u201d o \u201cfavorito\u201d en una relaci\u00f3n homosexual. Se lo llamaba \u201cmuchacho\u201d afectuosamente, aun cuando fuera adulto.<br \/>\nEn efecto, historiadores griegos como Tuc\u00eddides (s.V a.C.), Jenofonte (s.IV a.C.), Cal\u00edmaco (s.III a.C.), Polieno (s.II a.C.) y Plutarco (s.I), cuentan c\u00f3mo ya en aquel tiempo los comandantes griegos sol\u00edan tener sus j\u00f3venes amantes (\u201cp\u00e1is\u201d) dentro del ej\u00e9rcito, con los cuales conviv\u00edan. Algunos describen incluso las peleas que a veces se daban entre los oficiales por \u201calg\u00fan muchacho bello en el que un soldado hab\u00eda puesto su coraz\u00f3n\u201d. Otros autores e historiadores romanos como Plauto (s.III a.C.), Valerio M\u00e1ximo (s.I), Marcial (s.I) y T\u00e1cito (s.II) narran historias de oficiales de la legi\u00f3n romana que ten\u00edan soldados como amantes, y dan hasta los nombres de ciertos centuriones afectos a esas pr\u00e1cticas.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u201cp\u00e1is\u201d, pues, en el ambiente castrense antiguo, era com\u00fanmente utilizado para referirse al joven amante de una pareja homosexual.<br \/>\nQue semejante pr\u00e1ctica se hallaba muy extendida, lo confirma un reciente estudio arqueol\u00f3gico realizado en un campamento romano del siglo I, en Vindolanda (Inglaterra). Los restos hallados en algunas de las habitaciones excavadas, han llevado a los arque\u00f3logos a exclamar que \u00e9stas se asemejaban m\u00e1s a un burdel masculino que a un cuartel.<br \/>\nEsto corrobora que en el ej\u00e9rcito romano (y sin duda tambi\u00e9n en el de Herodes) los centuriones y dem\u00e1s superiores conviv\u00edan con j\u00f3venes amantes; lo cual les era facilitado porque recib\u00edan una paga superior a la del resto de los soldados, y dorm\u00edan en cuarteles m\u00e1s amplios.<br \/>\n<strong>Fuera de casa es mejor<\/strong><br \/>\nEs posible, entonces, que el joven por el que viene a interceder el centuri\u00f3n sea su propia pareja. Si esto es as\u00ed, se aclara un detalle dif\u00edcil de explicar, y es por qu\u00e9 un militar de su rango se toma el trabajo de ir personalmente a implorar a Jes\u00fas por un simple sirviente. Pero al ser una persona afectivamente importante para \u00e9l, la dificultad desaparece.<br \/>\nTambi\u00e9n se aclara otro punto oscuro del relato, y es la negativa del centuri\u00f3n a que Jes\u00fas vaya a su casa. En efecto, cuando Jes\u00fas quiere ir a curar al enfermo, sorpresivamente el centuri\u00f3n se lo impide y le dice: \u201cSe\u00f1or, yo no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que digas una palabra y mi muchacho se sanar\u00e1\u201d (Mt 8,7-8).<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 reacci\u00f3n tan ins\u00f3lita! Todo el mundo quer\u00eda que Jes\u00fas tocara a sus enfermos y les impusiera las manos. Algunos incluso los llevaban cargando con grandes sacrificios, como los cuatro amigos que descolgaron por el techo a un paral\u00edtico (Mc 2,1-12), o el padre que llev\u00f3 a su hijo en medio de convulsiones (Mc 9,14-27). Y cuando era imposible llevarlo, le ped\u00edan que Jes\u00fas fuera a su casa, como Jairo cuando se mor\u00eda su ni\u00f1a (Mc 5,21-24), o la mujer griega con su hijita endemoniada (Mc 7,24-26). Pero que alguien se oponga a que Jes\u00fas vaya a ver a un enfermo, es algo inaudito en el Evangelio. \u00bfQu\u00e9 raz\u00f3n poderosa movi\u00f3 al centuri\u00f3n a obrar de esa manera?<br \/>\nSeg\u00fan sus propias palabras, \u00e9l no era digno. Pero no explica porqu\u00e9. Ahora bien, s\u00f3lo una raz\u00f3n de tipo moral puede justificar semejante indignidad. Y debi\u00f3 de haber sido la verg\u00fcenza de llevar a Jes\u00fas a donde conviv\u00eda con su joven amante, sabiendo que los jud\u00edos rechazaban en\u00e9rgicamente la pr\u00e1ctica de la homosexualidad.<br \/>\n<strong>Que lo arregle una embajada<\/strong><br \/>\nLa versi\u00f3n de este milagro, que encontramos en el Evangelio de Lucas, reafirma en cierto modo tal interpretaci\u00f3n (Lc 7,1-10). Este evangelista, al contar el episodio, debi\u00f3 hacerle algunos cambios para evitar el esc\u00e1ndalo de sus lectores.<br \/>\nEn primer lugar, viendo que la palabra \u201cp\u00e1is\u201d (\u201cjoven\u201d) ten\u00eda connotaciones sexuales, prefiri\u00f3 reemplazarla por el t\u00e9rmino griego \u201cdo\u00falos\u201d, presentando as\u00ed al joven como \u201csirviente\u201d del centuri\u00f3n. Pero con este cambio cre\u00f3 un problema: \u00bfc\u00f3mo era posible que un militar de su categor\u00eda se interesara por un simple esclavo?<br \/>\nPara solucionarlo, a\u00f1adi\u00f3 que era un sirviente \u201cmuy querido\u201d (v.2). Adem\u00e1s agrav\u00f3 la enfermedad del muchacho: en vez de decir que estaba paral\u00edtico, dijo que se estaba muriendo (v.2). Con todo esto, pretend\u00eda justificar la urgencia del centuri\u00f3n. Pero de nuevo uno se pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 quer\u00eda tanto a su sirviente, al punto de abandonar sus obligaciones militares e ir personalmente a buscar a alguien que lo curara?<br \/>\nComprendiendo la nueva dificultad que hab\u00eda provocado, decidi\u00f3 hacer un segundo cambio y decir que no fue el centuri\u00f3n quien sali\u00f3 a buscar a Jes\u00fas, sino que mand\u00f3 una delegaci\u00f3n de jud\u00edos para que lo buscara en su nombre.<br \/>\n<strong>Atenuando la humillaci\u00f3n<\/strong><br \/>\nEstas modificaciones operadas por Lucas en su relato generaron un tercer inconveniente. Ahora el centuri\u00f3n no tiene problemas de que Jes\u00fas vaya a su casa. Pero si Jes\u00fas va, pierde fuerza el sentido del milagro, cuyo centro es la fe del centuri\u00f3n en el poder a distancia de Jes\u00fas. Entonces Lucas resolvi\u00f3 agregar una segunda embajada del centuri\u00f3n, para detener a Jes\u00fas y que no llegara a su casa (v.6). \u00a1Una evidente incoherencia, ya que dos vers\u00edculos antes le hab\u00eda rogado que fuera!<br \/>\nCuando llega la primera embajada ante Jes\u00fas, resulta curioso ver c\u00f3mo en vez de pedirle que vaya a curar al joven (que era lo esperable), comienza a alabar al centuri\u00f3n y a decir que es un hombre \u201cdigno\u201d (v.4). \u00bfPor qu\u00e9? Es que Lucas, sabiendo que m\u00e1s adelante llegar\u00e1 la segunda embajada del centuri\u00f3n diciendo que no es digno de que vaya a su casa, lo hace alabar de antemano, con el fin de alejar cualquier sospecha de indignidad moral del militar.<br \/>\nDe este modo, con modificaciones, incoherencias, marchas y contramarchas, Lucas pudo rescatar el episodio para sus lectores.<br \/>\n<strong>Ahora es otro el que no quiere<\/strong><br \/>\nUna tercera versi\u00f3n de este milagro la encontramos en el Evangelio de Juan (Jn 4,46-53). Y tambi\u00e9n \u00e9l debi\u00f3 realizar cambios para evitar la posible turbaci\u00f3n de sus destinatarios.<br \/>\nAnte todo, al igual que Lucas suprimi\u00f3 la palabra \u201cp\u00e1is\u201d por las connotaciones sexuales que pod\u00eda tener, y en su lugar emple\u00f3 el t\u00e9rmino griego \u201chui\u00f3s\u201d, convirtiendo as\u00ed al joven en \u201chijo\u201d del centuri\u00f3n.<br \/>\nPero el evangelista sab\u00eda que eso no era posible, porque los militares no sol\u00edan tener hijos ni vivir con sus familias hasta despu\u00e9s de licenciarse. Entonces tuvo que reemplazar al centuri\u00f3n por un \u201cfuncionario real\u201d, es decir, por un empleado de la corte del gobernador Herodes Antipas. As\u00ed, transform\u00f3 al soldado pagano y de costumbres sospechosas en un jud\u00edo (como se deduce del v.48).<br \/>\nAl tratarse ahora de un jud\u00edo, cuya moral no encerraba esc\u00e1ndalo alguno, el Evangelio de Juan no tiene ya motivos para que el funcionario no quisiera recibirlo en su casa. Pero si Jes\u00fas va, no podr\u00e1 curarlo a distancia, que es el objetivo del relato. Entonces dice Jes\u00fas mismo se niega a ir. \u00bfEl motivo? Porque el funcionario, como buen jud\u00edo, s\u00f3lo quiere ver signos maravillosos. Y le pide que regrese a su casa confiando en la sanaci\u00f3n de su hijo. Ahora ya no es el hombre el que muestra una fe prodigiosa, sino Jes\u00fas el que le pide una fe prodigiosa.<\/p>\n<p><strong>Una terrible palabra<\/strong><br \/>\nMateo parece haber conservado, en su Evangelio, el recuerdo de un milagro a un homosexual, retocado m\u00e1s tarde por Lucas y Juan. Y llama la atenci\u00f3n el silencio de Jes\u00fas ante su condici\u00f3n. No lo reprende por su forma de vida, ni lo rechaza, ni lo condena. Lo cual no significa que Jes\u00fas estuviera a favor de la homosexualidad, ni que la fomentara. Simplemente no la juzg\u00f3. No entr\u00f3 en cuestiones de sexualidad, seguramente por considerarlas de \u00edndole privada.<br \/>\nLo mismo hizo el d\u00eda que una prostituta se ech\u00f3 a sus pies llorando y buscando el perd\u00f3n. Le dijo: \u201cTu fe te ha salvado, vete en paz\u201d (Lc 7,50). No le dijo: \u201cno peques m\u00e1s\u201d, como le orden\u00f3 a la ad\u00faltera (Jn 8,11). Le otorg\u00f3 el perd\u00f3n sin meterse en su vida sexual, ni condicionarla a que cambiara de profesi\u00f3n. Quiz\u00e1s prudente ante la posibilidad de que aquella pobre mujer no tuviera otra forma de ganarse la vida. Muchas viv\u00edan en aquel tiempo en condiciones sociales deplorables, a veces impuestas por la sociedad, y Jes\u00fas no interfiri\u00f3 en lo que tal vez era su \u00fanico medio de subsistencia.<br \/>\nAsimismo en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a Jes\u00fas prohibi\u00f3 re\u00edrse de las minor\u00edas sexuales. All\u00ed ense\u00f1\u00f3: \u201cTodo el que diga a su hermano \u00abraka\u00bb ser\u00e1 condenado por el Sanedr\u00edn\u201d (Mt 5,22). Las Biblias suelen traducir esa palabra por \u201cinsensato, necio\u201d. Pero no parece ser \u00e9se el sentido. Jes\u00fas llama insensatos y necios a los fariseos (Mt 23,17), y es absurdo que despu\u00e9s proh\u00edba usar esa palabra. En realidad raka deriva del arameo \u201creqa\u201d, que significa \u201csuave, blando, tierno\u201d (Gn 18,7; 29,17; 33,13), y alud\u00eda a las personas afeminadas. Lo que Jes\u00fas dijo, entonces, fue: \u201cTodo el que le diga a su hermano \u00abmaric\u00f3n\u00bb ser\u00e1 condenado por el Sanedr\u00edn\u201d.<br \/>\n<strong>Por el sol y por la lluvia<\/strong><br \/>\nResulta asombroso ver lo tolerante que fue Jes\u00fas con las personas y grupos marginados de su tiempo: pecadores, mujeres, cobradores de impuestos, samaritanos, prostitutas, locos, extranjeros, endemoniados, homosexuales. Hasta lleg\u00f3 a comer con ellos (Mc 2,15), lo que en su cultura era la forma suprema de uni\u00f3n con esa gente.<br \/>\nSu tolerancia lleg\u00f3 a escandalizar a muchos (Lc 15,1), porque esas personas estaban condenadas por la religi\u00f3n de su tiempo. Pero Jes\u00fas ten\u00eda en claro que, entre lo religioso y lo humano, s\u00f3lo lo humano es intocable y fundamental. A veces por salvar los derechos de la religi\u00f3n hemos vulnerado los derechos humanos. Por defender un dogma hemos quemado al hereje. Por cuidar la moral hemos despreciado al homosexual. Por preservar una \u00e9tica hemos apedreado a la ad\u00faltera.<br \/>\nCiertamente la tolerancia entra\u00f1a sus peligros, y puede hacer creer que todo vale y que todo est\u00e1 bien. Pero para Jes\u00fas m\u00e1s peligroso a\u00fan era humillar a una persona por motivos religiosos, ya que con ello se justifica un sectarismo que convierte la vida en opresiva, desp\u00f3tica e injusta. Y esto hace m\u00e1s da\u00f1o que cualquier idea religiosa desviada.<br \/>\nJes\u00fas ense\u00f1\u00f3 que el Padre que est\u00e1 en los cielos no hace diferencias con sus hijos. Que \u201chace salir el sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos e injustos\u201d (Mt 5,45). Todos necesitan el sol de nuestro amor, y precisan la lluvia de nuestro respeto. Y si queremos parecernos al Padre del cielo, como Jes\u00fas lo orden\u00f3, debemos aceptar a quienes son diferentes, sin humillarlos ni querer cambiarlos. Y mucho menos en nombre de Dios.<br \/>\n<em>El autor es doctor en Teolog\u00eda b\u00edblica.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las iglesias cristianas suelen condenar de manera terminante la pr\u00e1ctica homosexual. La consideran un acto intr\u00ednsecamente desordenado e inaceptable. 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