{"id":10497,"date":"2015-03-03T13:23:42","date_gmt":"2015-03-03T16:23:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10497"},"modified":"2015-03-03T13:23:42","modified_gmt":"2015-03-03T16:23:42","slug":"sonando-con-tombuctu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10497","title":{"rendered":"So\u00f1ando con Tombuct\u00fa"},"content":{"rendered":"<p>Tombuct\u00fa, como le dijimos siempre. Tumb\u00fatu en la lengua bambara. Tombouctou en franc\u00e9s. Timbuktu en ingl\u00e9s, como ahora se impone. La ciudad de enormes edificios de adobe al borde del Sahara, \u201cla ciudad de los 333 santos\u201d, cita comercial de caravanas bereberes y nativos mandingas, anhelo de los m\u00edsticos, ilusi\u00f3n de novelistas, declarada Patrimonio Universal de la Humanidad, so\u00f1ada por todos pero largos a\u00f1os prohibida a los imp\u00edos. Pocos blancos lograron conocerla antes de 1893, y s\u00f3lo uno vivi\u00f3 para contarlo.<\/p>\n<p>All\u00ed naci\u00f3 una de las primeras universidades musulmanas del mundo, se guardaron antiguos textos griegos, se construyeron grandes mezquitas, bibliotecas y madrazas, desde all\u00ed se propag\u00f3 el Islam hacia el \u00c1frica Negra, hasta ah\u00ed llegaron los moros del sult\u00e1n de Marruecos y los legionarios de la Troisi\u00e8me R\u00e9publique, buscando las esquivas minas de sal y de oro.<\/p>\n<p>Supimos de ella cuando ni\u00f1os, por una cinta de aventuras con Victor Mature donde los miembros de un fuerte en el Sud\u00e1n Franc\u00e9s enfrentaban la amenaza de los tuaregs, incitados al odio por el im\u00e1n local. Pero este \u00faltimo era un viejito manso dominando por un sangriento emir anheloso de guerra y poder. Al final los buenos redujeron al malo, y el im\u00e1n, desde arriba de una torre, convoc\u00f3 a sus fieles a la paz y la amistad con Francia, que les ofrec\u00eda las ventajas de la civilizaci\u00f3n y el progreso (as\u00ed dijo).<\/p>\n<p>Tombuct\u00fa se llamaba la cinta, dirigida por Jacques Tourneur, parisino residente en Hollywood. No lo sab\u00edamos, pero justo en ese entonces, 1958, la Rep\u00fablica de Mali comenzaba a nacer, los franceses empezaban a retirarse, y Occidente tratar\u00eda de mantener las buenas relaciones. Por algo nos contaban esa historia.<\/p>\n<p>En 1999, fines del milenio, un dentista quiere escapar de nuestra civilizaci\u00f3n y parte en bicicleta rumbo a ese lugar del que le han hablado vagamente. Tal es el disparador de la comedia de don Luis Garc\u00eda Berlanga Par\u00eds Tombuct\u00fa, donde el hombre se demora en Espa\u00f1a, entretenido por una galer\u00eda de personajes t\u00edpicos de la decadencia o el disparate de la \u00e9poca. Como fondo se oye el tango Cambalache. Al final sigue su viaje hacia lo desconocido. Sobre el costado del camino, alguien ha escrito \u201cTengo miedo.B\u201d, y como \u00e9se era el \u00faltimo largo de Berlanga, muchos consideraron la frase como toda una declaraci\u00f3n respecto al futuro. En verdad, la frase fue idea de uno de los productores. \u201cPonle esto, para que el p\u00fablico salga pensando\u201d, le dijo. \u201cHombre, yo nunca he tenido miedo a nada\u201d, replic\u00f3 Berlanga, que en su vida sufri\u00f3 la Guerra Civil, la guerra en el frente ruso, obligado a integrar la famosa Divisi\u00f3n Azul, y otras penurias, y todo lo tomaba con humor (amargo, pero humor al fin). Pobre, muri\u00f3 sin saber a qu\u00e9 infierno estaba mandando a su dentista.<\/p>\n<p>Otra historia se ambienta un poco m\u00e1s cerca de nosotros. Dos peruanitos juegan con ir a ese lugar \u201ccuando seamos grandes\u201d. S\u00f3lo conocen el nombre, pero sue\u00f1an. Ya m\u00e1s grandes encaran otra clase de viajes, tratando de avanzar en la vida. Pero no los dejan. Son los a\u00f1os \u00b490 y alrededor de ellos combaten las bestias de Sendero Luminoso y las bestias de las fuerzas de represi\u00f3n. Quien cuenta esto, con recuerdos agridulces de vivencias propias, es, en Viaje a Tombuct\u00fa, sensible relato peruano-argentino estrenado el a\u00f1o pasado sin ninguna difusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado tambi\u00e9n naci\u00f3 otra pel\u00edcula referida a ese lugar. Un drama basado en hechos reales, contado del modo m\u00e1s suave posible. A\u00fan as\u00ed resulta fuerte: \u201cTimbuktu\u201d. El autor es Abderrahmane Sissako, un mauritano criado en Mali, tierra de su padre. Lo conocimos por La vie sur la terre, sencilla y calma pintura de los habitantes de un pueblito perdido, dejando que pase el \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o (casualmente 1999). Tambi\u00e9n agradables, Heremakono. Esperando la felicidad, cuyos personajes muestran t\u00edmidas, leves expectativas de emigraci\u00f3n y cambio, y Bamako, ya m\u00e1s compleja, con situaciones aleg\u00f3ricas donde se discute la responsabilidad de los organismos internacionales y de las propias naciones africanas en la mantenida crisis de ese continente. Bamako es la capital de Mali. Como un chiste paralelo, se proyecta un western llamado Muerte en Tombuct\u00fa.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s de esa pel\u00edcula, ah\u00ed lleg\u00f3 la muerte. Unidos un grupo \u201cde liberaci\u00f3n nacional\u201d y tres grupos yihadistas, se apoderaron de parte del pa\u00eds e impusieron sus particulares interpretaciones de la sharia, la ley isl\u00e1mica. Ambientada en una peque\u00f1a aldea cercana a la ciudad, la nueva pel\u00edcula de Sissako describe precisamente los m\u00e9todos de imposici\u00f3n por la prepotencia, el absurdo y el terror, que emplea esta gente, y tambi\u00e9n los pasos de resistencia cordial y burlona, creatividad y paciente aceptaci\u00f3n que desarrollan los lugare\u00f1os. Asimismo, las contradicciones de los propios guardianes de la ley, las explosiones de maldad, el espanto y la esperanza. Por suerte hay varias situaciones humor\u00edsticas. Por desgracia, lo que se cuenta es real. Y es lo m\u00e1s veros\u00edmil que podemos ver sobre el asunto ya que lo cuenta alguien de la misma tierra y la misma religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Filmada en Mauritania con respaldo del productor Etienne Comar, el mismo de la notable De dioses y de hombres (sobre la actitud cristiana frente al fanatismo y la crueldad), Timbuktu recibi\u00f3 el Premio Ecum\u00e9nico de Cannes, otorgado por jueces de distintas religiones, y trascendi\u00f3 al p\u00fablico mundial gracias a su nominaci\u00f3n para el Oscar, la primera que recibe Mauritania. Habr\u00e1 que ver ahora c\u00f3mo la considera la Academia Africana de Cine, que entrega sus premios aproximadamente en junio. M\u00e1s all\u00e1 de esos galardones, la obra nos deja grabado de otra forma el nombre de la legendaria ciudad. Ya no como un sue\u00f1o, sino una pesadilla.<\/p>\n<p>Postdata: la pel\u00edcula no lo aclara, pero parece que el grupo de fan\u00e1ticos llegado a la aldea es el Ansar Dine, o m\u00e1s bien Ansar ad-Din, Defensor de la Fe, al que se le imputa la destrucci\u00f3n de abundantes mausoleos, estatuas y bibliotecas de Tombuct\u00fa, y unos cuantos santuarios suf\u00edes de la zona. Pero cuando Francia decidi\u00f3 intervenir arrasando con los fundamentalistas de la zona, este grupo repleg\u00f3 sus banderas y se declar\u00f3 p\u00fablicamente en contra del terrorismo y enemigo de Al Qaeda. Como si Victor Mature hubiera aparecido de nuevo para liberar al im\u00e1n bueno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tombuct\u00fa, como le dijimos siempre. Tumb\u00fatu en la lengua bambara. Tombouctou en franc\u00e9s. Timbuktu en ingl\u00e9s, como ahora se impone. 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