{"id":10502,"date":"2015-04-24T14:13:24","date_gmt":"2015-04-24T17:13:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10502"},"modified":"2015-04-24T14:13:24","modified_gmt":"2015-04-24T17:13:24","slug":"editorial-balance-de-dos-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10502","title":{"rendered":"Editorial: Balance de dos a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>El pasado 13 de marzo se cumplieron dos a\u00f1os de la elecci\u00f3n del papa Francisco. Los procesos ad extra y ad intra, iniciados por un hombre de gobierno que cuenta con tiempos limitados, pueden marcar la lectura de su labor en la sede apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>En uno de los relatos de El Decamer\u00f3n, Boccaccio refiere \u201ccomo un jud\u00edo fue convertido a la fe por un amigo suyo cristiano\u201d. A mediados del siglo XIV, despu\u00e9s de una peste que diezm\u00f3 a Europa, en una villa cerca de Florencia, siete chicas y tres muchachos se cuentan historias, algunas libertinas, para olvidar los males que azotan a su ciudad. En el cuento, un cristiano de Par\u00eds llamado Juanoto quiere convertir al cristianismo a un amigo jud\u00edo. Abrah\u00e1n se dice dispuesto a analizar la cuesti\u00f3n pero no sin antes ir a Roma. Juanoto teme que una vez conocida la vida disoluta de algunos cardenales, su amigo decida seguir siendo fiel a la religi\u00f3n de sus padres. No puede convencerlo de evitar el viaje y cree haber perdido para siempre sus esperanzas. Abrah\u00e1n comprueba en Roma que la mala fama se correspond\u00eda a verdad. Pero, para sorpresa de su amigo, al regresar decide hacerse bautizar en la iglesia de Notre Dame. El argumento es irrefutable: s\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo puede ser fundamento y sost\u00e9n de una instituci\u00f3n cuyos \u201ccl\u00e9rigos, con toda diligencia y con todo af\u00e1n y arte, procuran volver en nada la religi\u00f3n cristiana\u201d.<\/p>\n<p>En el siglo XX, otro pol\u00e9mico escritor florentino, Giovanni Papini, imagin\u00f3 en El libro negro las vicisitudes de un bohemio que hab\u00eda visto quemar a su padre por heresiarca en la inquisici\u00f3n. Jura vengarse y destruir la Iglesia, pero decide hacerlo de manera espectacular. En Mil\u00e1n se inicia en la vida religiosa con tanto ardor y humildad que todos lo consideran un aut\u00e9ntico probo. Escala posiciones, aparentemente a su pesar, y llega a ser misionero, obispo y cardenal. Finalmente, ya anciano, es elegido papa. Decide entonces ser coronado en la pr\u00f3xima Navidad y desde San Pedro cobrarse la venganza que por tantos a\u00f1os hab\u00eda so\u00f1ado. Hablar\u00eda en contra de Cristo y les dir\u00eda a los creyentes que Dios no resucit\u00f3 porque nunca existi\u00f3. El cataclismo ser\u00eda fenomenal. Pero en la vigilia, al contemplar la multitud de \u201cfieles gozosos y confiados\u201d, con una \u201csencilla pero infinita esperanza en el Salvador del mundo, en el consuelo de los pobres, de los perseguidos \u201d, acontece el milagro de su conversi\u00f3n. Como un Paul Claudel, cuando de manera inefable \u201cse le rebela lo sobrenatural\u201d en un rayo de luz, lo primero que lo atrae es la felicidad de quienes creen.<\/p>\n<p>Podemos concluir, entonces, que para estos escritores tan dis\u00edmiles la fe en la Iglesia est\u00e1, para uno, en el Esp\u00edritu y, para otros, en la esperanza de la gente sencilla o en la \u00edntima alegr\u00eda espiritual de los creyentes. Esos son los caminos de la gracia. No necesariamente la ejemplaridad o las intenciones de las jerarqu\u00edas religiosas definen la fe. Constatado lo cual, nunca dejaremos de admirar los esfuerzos de grandes reformadores y santos por llamar a la integridad de vida de los pastores para que sean testigos cre\u00edbles. Reformadores hubo de diferentes estilos y concepciones. Lo fueron Francisco de As\u00eds y Teresa de \u00c1vila, Lutero e Ignacio de Loyola, la santa de Lisieux y Juan XXIII, entre muchos otros. Y hoy tambi\u00e9n lo es, de alguna manera, el papa Francisco.<\/p>\n<p>Al cumplirse los dos primeros a\u00f1os de pontificado, su tarea m\u00e1s encendida parece encaminarse en dos sentidos: las necesarias reformas de la Iglesia y la defensa de la paz y la justicia en la sociedad contempor\u00e1nea. No es casual, por otra parte, que tambi\u00e9n \u00e9l ponga de manifiesto la santidad del Pueblo de Dios, que exalte la fe de los sencillos y de los que sufren, que pida la \u201cconversi\u00f3n\u201d de quienes gobiernan la Iglesia y de quienes nos decimos practicantes. Acaso su mayor virtud radica en el testimonio de fe: Bergoglio es fundamentalmente, y de manera arrolladora, un aut\u00e9ntico testigo, un hombre de oraci\u00f3n capaz de hacer sentir a multitudes la caricia del Se\u00f1or, due\u00f1o de una comunicaci\u00f3n gestual y de un lenguaje simple que refleja su radical coherencia, y que se\u00f1ala una marcada cercan\u00eda con la gente. Conmueve cuando acepta que frente a los grandes sufrimientos del mundo no tiene respuestas, o avanza desarmado de estructuras, desacartonado y seguro de su misi\u00f3n: ir al encuentro de los que m\u00e1s sufren y han quedado a la intemperie. En este sentido es un duro cr\u00edtico de muchos sistemas pol\u00edticos y teor\u00edas econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>En el plano internacional supo darle a la Iglesia un claro protagonismo a favor de la paz y del di\u00e1logo interreligioso. Sus viajes a Medio Oriente, a la isla de Lampedusa, Corea, Albania, Sri Lanka, Filipinas dise\u00f1an otra geopol\u00edtica para la Iglesia: descubrir las latitudes m\u00e1s alejadas de Europa y partir desde all\u00ed para revitalizar el catolicismo. Su anunciada presencia en la sede de Naciones Unidas en Nueva York y la extraordinaria invitaci\u00f3n a hablar ante el Congreso de los Estados Unidos en Washington se suma a los previstos viajes a Paraguay, Bolivia y Ecuador.<\/p>\n<p>Pero esta fulgurante personalidad suscita tambi\u00e9n preguntas de fondo: \u00bfqu\u00e9 es un pont\u00edfice? \u00bfc\u00f3mo se ejerce el papado? \u00bfc\u00f3mo se debe gobernar la Iglesia? \u00bfcu\u00e1les son los l\u00edmites que separan la diplomacia de lo pastoral? \u00bfc\u00f3mo se implementa la tan mentada colegialidad?<\/p>\n<p>Lo que puede constituir un equ\u00edvoco es pensar que un determinado papa ejerza la funci\u00f3n petrina de manera acabada, completa, como si no hubiera matices y otras opciones. Una cosa es oportuno considerar: el obispo de Roma no es un or\u00e1culo, no tiene competencia en todos los temas, no es un iluminado. Hubo quienes vivieron su pontificado con simplicidad, como Juan XXIII, y otros con el rigor del gran te\u00f3logo, como Benedicto XVI. Hubo quienes contaron con un sorprendente liderazgo y capacidad medi\u00e1tica, como Juan Pablo II, y otros que restablecieron el complejo di\u00e1logo entre la cultura y la fe, como Pablo VI. \u00bfC\u00f3mo analizar hoy, tan cambiados los contextos, la sufrida gesti\u00f3n de P\u00edo XII durante la Segunda Guerra Mundial, o ciertas afirmaciones del Concilio de Trento o del Vaticano I? Un denominador com\u00fan de los \u00faltimos papas, a partir del Concilio Vaticano II, es ver en ese excepcional acontecimiento eclesial el camino de una Iglesia que debe volver siempre al Evangelio y a su m\u00e1s genuina tradici\u00f3n, atenta a los \u201csignos de los tiempos\u201d y al mutar de la historia y de las sensibilidades humanas.<\/p>\n<p>Algo que ciertamente ha cambiado con los gestos y las decisiones de Francisco es una manera de entender el papado y la jerarqu\u00eda, de la que dif\u00edcilmente pueda volverse atr\u00e1s. M\u00e1s all\u00e1 de lo que podr\u00eda juzgarse incluso como un estilo populista, personalista o de una comunicaci\u00f3n informal y a veces \u201cca\u00f3tica\u201d, parecen estar acort\u00e1ndose las distancias que se abr\u00edan entre el pastor y el pueblo, moder\u00e1ndose las costumbres principescas de alg\u00fan prelado, reconsider\u00e1ndose el querer abroquelarse en las doctrinas y no ir al encuentro de la realidad de la gente. Incluso en orden a los textos, Francisco parece haber convertido el g\u00e9nero period\u00edstico de la entrevista o el lenguaje coloquial en lo que antes eran las largas alocuciones o las mismas enc\u00edclicas. Quiz\u00e1 podamos sentirnos desorientados ante la presunta amenaza de un \u201cdiscurso \u00fanico\u201d, de un estilo de confrontaci\u00f3n algo exagerado, de ciertas met\u00e1foras (\u201color a oveja\u201d, \u201chospital de campo\u201d, \u201cte\u00f3logos de escritorio\u201d) que podr\u00edan ser entendidos como una forma de exclusi\u00f3n de quien piensa diferente, o de quien tiene una sensibilidad m\u00e1s institucional o m\u00e1s intelectual. Pero es bueno considerar que el Papa se sit\u00faa frente a la Iglesia universal y la sociedad internacional, iniciando una serie de reformas sustanciales que le exigen todas sus energ\u00edas y privilegian una jerarqu\u00eda de acci\u00f3n. Se trata de acentuaciones que todo hombre de gobierno le imprime a determinados procesos: \u201cel tiempo es superior al espacio\u201d, gusta repetir. Adem\u00e1s, no parece descabellado pensar que Bergoglio sabe que cuenta con un tiempo limitado para una empresa tit\u00e1nica, y que, muy probablemente, al advertir la disminuci\u00f3n de sus fuerzas o el paso del tiempo, decida seguir el ejemplo de su inmediato predecesor. En este sentido, descubrir el amor de Francisco por los valores \u201cdel pueblo fiel\u201d ayuda a comprenderlo antes que considerar, de manera un poco descontextualizada, tal o cual aspecto particular.<\/p>\n<p>Las generaciones futuras tendr\u00e1n mayor perspectiva para evaluar su pontificado. Despu\u00e9s se tendr\u00e1 en cuenta el \u00e9xito o no de su esfuerzo por convertir la autoridad en servicio, la pr\u00e9dica en testimonio, el amor y la humildad en gestos distintivos de la dimensi\u00f3n religiosa. Por el momento, no deja de dar esperanza la intensa relaci\u00f3n que sabe establecer con millones de personas que lo admiran, dentro y fuera de la Iglesia, y lo perciben como un compa\u00f1ero de ruta, como un aut\u00e9ntico referente en una sociedad que se presenta pobre de liderazgos ejemplares.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 13 de marzo se cumplieron dos a\u00f1os de la elecci\u00f3n del papa Francisco. 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