{"id":10540,"date":"2015-04-24T14:55:48","date_gmt":"2015-04-24T17:55:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10540"},"modified":"2015-04-24T14:55:48","modified_gmt":"2015-04-24T17:55:48","slug":"un-entretejido-de-genialidad-tormento-y-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10540","title":{"rendered":"Un entretejido de genialidad, tormento y esperanza"},"content":{"rendered":"<p><strong>Despu\u00e9s de la ejecuci\u00f3n de todas las sinfon\u00edas en el Teatro Col\u00f3n de Buenos Aires, colmado de gente enfervorizada \u2013no pocos j\u00f3venes\u00ad\u2013, el autor recuerda al gran creador alem\u00e1n e intenta asomarse a sus tormentos.<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cLos hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superaci\u00f3n.\u201d<\/em><br \/>\nErnesto Sabato<\/p>\n<p>Decir que Ludwig van Beethoven (1770\u20131826) fue uno de los m\u00e1s grandes compositores en la historia de la humanidad no representa una frase original ni novedosa. Tambi\u00e9n est\u00e1 ampliamente difundido \u2013y ocupa p\u00e1rrafos enteros en cualquiera de sus biograf\u00edas \u2013 que el genio de Bonn padeci\u00f3 una progresiva p\u00e9rdida de audici\u00f3n que lo llev\u00f3, hacia 1814, promediando su vida, a la sordera total. La afecci\u00f3n fue entonces transform\u00e1ndose en una verdadera condena a la soledad.<\/p>\n<p>Su obra comprende algunas de las p\u00e1ginas musicales m\u00e1s bellas jam\u00e1s escritas. Basta un recorrido fugaz de la memoria para que en la mente de quienes amamos su obra emerjan inmediatamente y en particular, varias de sus 32 sonatas para piano, alguno de sus cuartetos de cuerda, sus cinco conciertos para piano y orquesta, el concierto para viol\u00edn, su Quinta sinfon\u00eda, o la Heroica (Tercera), o la monumental Novena, que incluye en su cuarto movimiento, aunque \u00e9l mismo lo callara, el m\u00e1s maravilloso instrumento: la voz humana. Y lo callaba porque esa novedad, esa rareza, apenas sugerida por alguien incapacitado para o\u00edr habr\u00eda significado, tal vez, que la obra se hubiera ca\u00eddo en el olvido para siempre. Nadie hasta entonces se hab\u00eda atrevido a incluir la voz humana en una sinfon\u00eda.<\/p>\n<p>Probablemente s\u00f3lo quienes tienen la completa posesi\u00f3n del arte de componer m\u00fasica puedan comprender cabalmente el tormento que signific\u00f3 para aquella mente genial haber tenido que transcurrir dos tercios de la vida con esa discapacidad, en una \u00e9poca, adem\u00e1s, en que muchas patolog\u00edas eran vividas como una maldici\u00f3n que disculpaba la segregaci\u00f3n y hasta \u00a0la expl\u00edcita discriminaci\u00f3n de quien las padec\u00eda.<\/p>\n<p>Pero el gran tormento de Beethoven, entonces, lejos de aplacar sus ansias de crear lo llev\u00f3 a seguir componiendo; muchas de sus m\u00e1s grandes obras fueron concebidas en su mente cuando sus t\u00edmpanos ya no le regalaban la nitidez del sonido musical. En octubre de 1802, por recomendaci\u00f3n de su m\u00e9dico, Beethoven estaba pasando una temporada de verano en Heiligenstadt, un pueblito de campo, en aquella \u00e9poca separado de Viena. All\u00ed, su infortunio lo llev\u00f3 a escribir una carta a sus hermanos, conocida como el Testamento de Heiligenstadt y considerada hoy en realidad una carta a la Humanidad, que comienza as\u00ed:<em> \u201c\u00a1Oh, hombres que me juzg\u00e1is malevolente, testarudo o mis\u00e1ntropo! \u00a1Cu\u00e1n equivocados est\u00e1is!\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>La sordera lo atormentaba doblemente: por un lado, la desaz\u00f3n de no poder escuchar m\u00fasica, su m\u00fasica, que brotaba incontenible desde lo m\u00e1s profundo de s\u00ed. Por el otro, un miedo inmanejable al entorno: <em>\u201cDebo vivir como un exiliado, si me acerco a la gente un ardiente terror se apodera de m\u00ed, el miedo de que puedo estar en peligro de que mi condici\u00f3n sea descubierta\u201d\u2026<\/em><\/p>\n<p>Y m\u00e1s adelante agrega: <em>\u201cnacido con un temperamento ardiente y vivo, hasta inclusive susceptible a las distracciones de la sociedad, fui obligado temprano a aislarme, a vivir en soledad. Cuando en alg\u00fan momento trat\u00e9 de olvidar, \u00a1oh!, cuan duramente fui forzado a reconocer la entonces doblemente\u00a0realidad de mi sordera, y a\u00fan entonces, era imposible para m\u00ed, decirle a los hombres, -\u00a1habla fuerte!, -\u00a1grita!, porque estoy sordo. \u00a1Ah! Como era posible que yo admitiera tal flaqueza en un sentido que en m\u00ed deber\u00eda ser m\u00e1s perfecto que en otros, un sentido que una vez pose\u00ed en la alta perfecci\u00f3n, una perfecci\u00f3n tal como pocos en mi profesi\u00f3n disfrutan o han disfrutado\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Pero a continuaci\u00f3n, emerge de las l\u00edneas de Beethoven el hilo de fe y de esperanza que motoriz\u00f3 y transform\u00f3 su potencia creadora hasta plasmar en su m\u00fasica los niveles m\u00e1ximos que su genialidad conten\u00eda: <em>\u201cSer Divino, T\u00fa que miras dentro de lo profundo de mi alma, T\u00fa sabes, T\u00fa sabes que el amor al pr\u00f3jimo y el deseo de hacer el bien, habitan all\u00ed.\u201d<\/em><\/p>\n<p>La esperanza es esa fuerza que, como la fe, surge de lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n del hombre, en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles, a\u00fan cuando todo parece terminar o no tener\u00a0 sentido. Santo Tom\u00e1s de Aquino afirma: <em>\u201cEs Dios quien causa la Fe y la Esperanza en el creyente, inclinando su voluntad e iluminando su inteligencia\u201d.<\/em> A esto se refiri\u00f3 Jes\u00fas cuando afirm\u00f3: <em>\u201cNadie puede venir a m\u00ed si no lo atrae el Padre que me envi\u00f3\u201d<\/em> (Juan 6,44). Pero decir que tanto la esperanza como la fe son dones de Dios es una afirmaci\u00f3n incompleta si no agregamos que se trata de dones ofrecidos a todo hombre, a todo ser humano, creyente o no. De otro modo, estar\u00edamos frente a un Dios discriminador, caprichoso y selectivo.<\/p>\n<p>Ciento setenta y cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Beethoven se public\u00f3 <em>La Resistencia<\/em>, un ensayo de Ernesto Sabato que consta de cinco partes y un ep\u00edlogo. Es una obra que, impregnada de existencialismo, alude a hechos que tuvieron que ver directamente con la vida de su autor.<\/p>\n<p>Sabato, que falleci\u00f3 poco antes de cumplir cien a\u00f1os, vivi\u00f3 gran parte de su vida en la b\u00fasqueda incesante de Dios. A menudo calificado como pesimista y hasta de car\u00e1cter de tendencia depresiva, Ernesto Sabato plasma claramente en esa obra su inquietud y preocupaci\u00f3n por todo aquello que aleja al ser humano de una vida plena, y con una tangible huella de esperanza orientada a la autorrealizaci\u00f3n pero siempre a trav\u00e9s del otro, del pr\u00f3jimo. De all\u00ed el t\u00edtulo: <em>La Resistencia<\/em>. Resistir a abandonarse al ajetreo que sumerge a todo hombre en las cuestiones m\u00e1s banales: <em>\u201c\u2026a pesar de las desilusiones y frustraciones acumuladas, no hay motivo para descreer del valor de las gestas cotidianas. Aunque simples y modestas, son las que est\u00e1n generando una nueva narraci\u00f3n de la historia\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed, en los \u00faltimos tiempos, en los tiempos de <em>La Resistencia<\/em>, Sabato \u2013un agn\u00f3stico abierto al misterio de Dios\u2013 consinti\u00f3 en comulgar, se abri\u00f3 a lo trascendente y mucho tuvo que ver con eso el ensayista, poeta y sacerdote Hugo Mujica. \u201c<em>Ernesto<\/em> \u2013escribi\u00f3 Jorge Fern\u00e1ndez D\u00edaz \u2013 <em>cre\u00eda que la realidad no cab\u00eda en la realidad, y asist\u00eda a sus oficios en la parroquia del Patrocinio de San Jos\u00e9\u201d<\/em>, y m\u00e1s tarde, cuando la afasia que entonces lo aquejaba lo acercaba todav\u00eda m\u00e1s al final, asist\u00eda a misa los d\u00edas de semana, en la catedral de San Isidro.<\/p>\n<p>Sabato termina <em>La Resistencia<\/em> afirmando:<em> \u201c\u2026El ser humano sabe hacer de los obst\u00e1culos nuevos caminos, porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer.(\u2026)El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Beethoven y Sabato. Sabato y Beethoven. Dos nombres. Dos artistas geniales; disciplinas diferentes en dos momentos diversos de la historia de la humanidad. Sin embargo, un solo y com\u00fan denominador como hilo conductor: el amor a la vida, plasmado en el arte, ofrecido como servicio a los dem\u00e1s y puesto en movimiento, enriquecido y alimentado por una profunda esperanza. Una esperanza activa plasmada de manera concreta en sus obras.<\/p>\n<p>El rabino Sergio Bergman sostiene, en su libro <em>Ser Humanos<\/em>, que la esperanza no es la espera quieta de quien piensa en algo que llegar\u00e1 en alg\u00fan momento, que vendr\u00e1 en un futuro; esperanza no es en absoluto inacci\u00f3n: \u201c<em>Transitar este camino <\/em>[la vida]<em> con esperanza equivale a hacer las cosas sostenido por la confianza, en un presente que hace memoria del pasado y se proyecta hacia un futuro, con la certeza de que somos capaces de mejorarlo con nuestras acciones.\u201d <\/em>Y m\u00e1s adelante agrega:<em> \u201cLa \u00fanica garant\u00eda debe quedar ubicada, en cambio, en la confianza de estar contribuyendo a acercarnos a un destino que anhelamos. <\/em>Finalmente concluye:<em> \u201cA la esperanza no se llega. La esperanza sirve para llegar.\u201d<\/em><\/p>\n<p>El verdadero artista est\u00e1 siempre fuertemente atra\u00eddo por el impulso innato de crear. Pero es a trav\u00e9s de un \u00edntimo sentimiento de esperanza que ese intenso impulso logra canalizarse, orientarse y emerger. Y es esa esperanza la que enriquece y a\u00fan potencia en el artista sus dotes, su veta creadora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de la ejecuci\u00f3n de todas las sinfon\u00edas en el Teatro Col\u00f3n de Buenos Aires, colmado de gente enfervorizada \u2013no pocos j\u00f3venes\u00ad\u2013, el autor recuerda&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[28],"class_list":["post-10540","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-musica"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2K0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10540","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10540"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10540\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10540"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10540"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10540"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}