{"id":10557,"date":"2015-04-24T15:13:04","date_gmt":"2015-04-24T18:13:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10557"},"modified":"2015-04-24T15:13:04","modified_gmt":"2015-04-24T18:13:04","slug":"10557","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10557","title":{"rendered":"Para isabel, Un mandala"},"content":{"rendered":"<p><strong>Rese\u00f1a de <em>Para isabel, Un mandala<\/em>, de\u00a0Antonio Tabucchi (Buenos Aires, 2014, Anagrama).<\/strong><\/p>\n<p>Algunas personas acostumbran, para relajarse, pintar m\u00e1ndalas (o mandalas) en libros que se parecen a los infantiles para colorear. Domina la imagen de un c\u00edrculo dentro de un cuadrado. En rigor, se trata de representaciones simb\u00f3licas propias del hinduismo y del budismo.<br \/>\nEl escritor italiano Antonio Tabucchi (Pisa, 1943- Lisboa, 2012) hab\u00eda publicado en 1984 la novela Nocturno hind\u00fa, donde un narrador deambula por Bombay, Madr\u00e1s, Calcuta y Goa en busca de un amigo desaparecido. Siempre se sinti\u00f3 atra\u00eddo por los misterios y la vida de las alucinaciones. Despu\u00e9s repartir\u00e1 su vida entre Portugal e Italia como docente y traductor de Fernando de Pessoa (1888-1935), cuya literatura hab\u00eda descubierto casualmente en Par\u00eds a trav\u00e9s del escrito de un heter\u00f3nimo del gran literato lisboeta, para convertirse luego en un narrador admirado por el gran p\u00fablico.<br \/>\nIntimar con la obra de Pessoa supone peligros y \u201cdesasosiegos\u201d, para emplear un t\u00e9rmino del gran poeta portugu\u00e9s. Tabucchi lleg\u00f3 a ser un especialista pero tuvo que abandonar las traducciones de Pessoa, despu\u00e9s de a\u00f1os de estudio, acongojado por el universo hipnotizado de un autor que reparti\u00f3 su identidad en la \u201cpluralidad de almas\u201d que supon\u00edan sus heter\u00f3nimos. Escribi\u00f3 Pessoa con inquietante belleza: \u201cEl poeta es un fingidor. \/ Finge tan completamente \/ que llega a fingir que es dolor \/ el dolor que de veras siente\u201d.<br \/>\nQuiz\u00e1 la m\u00e1s conocida de las novelas de Tabucchi es Sostiene Pereira, ambientada en Lisboa durante los duros a\u00f1os del gobierno del dictador Oliveira Salazar, y llevada al cine con Marcello Mastroianni y Daniel Auteuil, dos magn\u00edficos actores.<br \/>\nPara Isabel, novela p\u00f3stuma de Tabucchi, relata la tard\u00eda b\u00fasqueda de una mujer que luch\u00f3 contra el r\u00e9gimen y cuyo rastreo exige recorrer variados escenarios y atm\u00f3sferas (desde Portugal hasta Macao o Suiza) y dar con ins\u00f3litos personajes no siempre cre\u00edbles, casi como atravesando los c\u00edrculos de un m\u00e1ndala secreto y misterioso.<br \/>\nYa la cr\u00edptica dedicatoria parece esconder alg\u00fan gui\u00f1o: \u201cEste libro, en la hip\u00f3tesis del mandala, deber\u00eda estar dedicado a una mujer en el c\u00edrculo de la Evocaci\u00f3n. Pero en la hip\u00f3tesis terrestre est\u00e1 dedicado a mi amiga Tecs, que en realidad no se llama as\u00ed, aunque as\u00ed la llame yo\u201d. Y el primer ep\u00edgrafe, tomado de Ant\u00edgona de S\u00f3focles, sigue en esa l\u00ednea: \u201cQui\u00e9n sabe, quiz\u00e1 posmuertos tengan otras usanzas\u201d.<br \/>\nLa novela avanza por c\u00edrculos, del primero a noveno, siempre tras el enigma de Isabel. Alg\u00fan estrafalario personaje parece inspirado en los del Viajes con mi t\u00eda de Graham Greene, y tambi\u00e9n ese loco itinerario. Pero el dejo de la escritura de Tabucchi se relaciona m\u00e1s con el misticismo espiritista de Fernando Pessoa que con el humor y el escepticismo del ingl\u00e9s. Como siempre, Tabucchi sabe atrapar a sus lectores, sobre todo quienes con sus cuentos (Los vol\u00e1tiles del Beato Angelico, por ejemplo) y sus novelas fueron creando cierta empat\u00eda. Para Isabel guarda determinadas analog\u00edas con una de sus mejores novelas, R\u00e9quiem: una alucinaci\u00f3n, donde cuenta de una misteriosa experiencia inici\u00e1tica como admirable homenaje a Portugal. All\u00ed, muertos y vivos caminan las mismas calles y reina un clima de on\u00edrica inmovilidad, a pleno sol o en la oscuridad de la noche.<br \/>\nLo mejor de Para Isabel, cuando la caracter\u00edstica voz de Tabucchi est\u00e1 presente en plenitud, se encuentra en la primera parte: en Lisboa. De esa luminosa y amable ciudad se enamor\u00f3 el autor, all\u00ed vivi\u00f3 y form\u00f3 su familia, entre fados se inspir\u00f3 para gran parte de su obra.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Mar\u00eda Poirier<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Para isabel, Un mandala, de\u00a0Antonio Tabucchi (Buenos Aires, 2014, Anagrama). 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