{"id":10633,"date":"2015-04-30T12:30:00","date_gmt":"2015-04-30T15:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10633"},"modified":"2015-04-30T12:30:00","modified_gmt":"2015-04-30T15:30:00","slug":"el-gran-reformador-francisco-retrato-de-un-papa-radical","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10633","title":{"rendered":"El gran reformador. Francisco, retrato de un papa radical"},"content":{"rendered":"<p><strong>Rese\u00f1a de El gran reformador. Francisco, retrato de un papa radical, de\u00a0Austen Ivereigh (Buenos Aires, 2015, Ediciones B).<\/strong><\/p>\n<p>Cualquier lector avisado podr\u00eda preguntarse leg\u00edtimamente -mientras se despliega ante su vista una literatura verdaderamente oce\u00e1nica- si merece la pena escribir una nueva biograf\u00eda del Papa. \u00bfNo estar\u00e1 ya agotado el tema? En todo caso, \u00bfno ser\u00e1 prudente esperar el t\u00e9rmino del pontificado? Habr\u00e1 que auscultar las preferencias del consumidor, responder\u00e1n sin hesitar los editores.<br \/>\nPara contestar estas preguntas, sin desmedro de una valiosa ponderaci\u00f3n de esa frondosidad, habr\u00eda que empezar por aclarar que las hasta ahora escritas son apuntes o semblanzas biogr\u00e1ficas, m\u00e1s que rigurosos trabajos cient\u00edficos de investigaci\u00f3n hist\u00f3rica o verdaderas biograf\u00edas. Dicha producci\u00f3n aparece a menudo surcada por un variopinto anecdotario que no desmerece por ello su valoraci\u00f3n -al contrario, la enriquece- pero que en ocasiones deja sin ahondar dimensiones acaso m\u00e1s profundas. Se extra\u00f1a a menudo un anclaje antropol\u00f3gico m\u00e1s aut\u00e9nticamente existencial, incluso m\u00e1s teol\u00f3gico.<br \/>\nPor eso cabe concluir que a lo mejor lo m\u00e1s importante de Francisco todav\u00eda no se ha escrito, y hasta puede suceder que transcurran muchos a\u00f1os antes de que ello ocurra, sencillamente porque, como todos sabemos, s\u00f3lo el tiempo brinda la verdadera dimensi\u00f3n de las cosas y de los hombres.<br \/>\nQuiz\u00e1s en este punto reside la justificaci\u00f3n de la nueva obra: aun cuando la perspectiva hist\u00f3rica todav\u00eda no permita trazar un cuadro definitivo, que por otra parte siempre admitir\u00e1 nuevas relecturas, el aporte del investigador brit\u00e1nico (adem\u00e1s de viejo amigo y consultor de CRITERIO) consiste en que esta vez s\u00ed se trata de una aut\u00e9ntica biograf\u00eda (para situar una referencia significativa, del porte de la de Karol Wojtyla escrita por George Weigel), y como tal alberga diversos niveles que enmarcan la personalidad del personaje. Es precisamente esta polifon\u00eda la que le confiere su singular riqueza.<br \/>\nConviven as\u00ed en el texto diversos lugares que se conjugan armoniosamente, en primer lugar la Societas Jesu y la Iglesia, ambas en una perspectiva urbi et orbi, pero tambi\u00e9n el escenario del mundo (la familia, el trabajo, la cultura, las amistades, la ciudad) considerado en su propia secularidad. Lo importante no es s\u00f3lo que estos lugares est\u00e9n presentes (porque tambi\u00e9n lo est\u00e1n en otras bibliograf\u00edas) sino lo que ellos nos dicen a partir de la mirada del autor, y \u00e9sta es la labor donde justamente el historiador nos entrega lo m\u00e1s jugoso de su oficio.<\/p>\n<p>Es decir que hay en Ivereigh por ejemplo no s\u00f3lo una comprensi\u00f3n de la espiritualidad jesuita (ciertamente tan pre\u00f1ada de mitos y objeto de preconceptos) lo que le permite una descripci\u00f3n m\u00e1s pura de la realidad personal y social, sino que se percibe tambi\u00e9n en \u00e9l incluso una peculiar penetraci\u00f3n en la propia psicolog\u00eda del biografiado. Para comprender a una persona, y m\u00e1s al propio personaje en cuesti\u00f3n, tan singular en este caso, no se puede prescindir de todo ello, en primer lugar, para empezar, de su estampa humana absolutamente porte\u00f1a, una porte\u00f1idad tan asumida como lo fue la polonidad del polaco Wojtyla, en ambos casos articuladas en una misma catolicidad.<br \/>\nLo dicho permite concluir que en definitiva, lo que quiz\u00e1s m\u00e1s le da el tono justo a la obra consiste no tanto en un conocimiento del hombre y su circunstancia, que Ivereigh adem\u00e1s posee, sino sobre todo en exhibir una visi\u00f3n aut\u00e9ntica, objetiva y profunda de las personas y de la vida de la Iglesia. Y esto, de modo particular cuando se trata de realidades que est\u00e1n m\u00e1s arriba que los tejados, no se consigue solamente estudiando un objeto como un entom\u00f3logo describe un insecto, sino con una mirada que permite ver m\u00e1s adentro de las cosas.<br \/>\nEsta cualidad la posee el autor en un punto que supera una ajenidad tan perturbadora como viejos y nuevos subjetivismos y aun la tendencia apolog\u00e9tica que hoy a lo mejor hasta nos hacen sonre\u00edr, pero que cierto rictus academicista no ha podido superar. En este justo medio virtus est\u00e1 situado el bi\u00f3grafo y eso explica precisamente que el resultado alcanzado sea virtuoso.<br \/>\nHay un cierto consenso entre los amantes de la historia argentina, incluso de algo tan singular como lo es el peronismo, que algunos de los mejores trabajos sobre ella han sido escritos por extranjeros, como testimonian los casos de Robert Potash y Joseph Page, incluso de Raanan Rein, entre otros. Creo sinceramente que podr\u00eda aplicarse esta regla al caso del historiador brit\u00e1nico Austen Ivereigh, quien hace dos d\u00e9cadas hab\u00eda abierto el fuego con Catholicism and Politics in Argentina, 1810-1960 (St. Martin Press, NY, 1995), lamentablemente aun no traducida, donde ya se deja ver una s\u00f3lida formaci\u00f3n intelectual, pero donde tambi\u00e9n asoman las virtudes apuntadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de El gran reformador. Francisco, retrato de un papa radical, de\u00a0Austen Ivereigh (Buenos Aires, 2015, Ediciones B). 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