{"id":10674,"date":"2015-04-30T14:09:41","date_gmt":"2015-04-30T17:09:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10674"},"modified":"2015-07-14T20:32:43","modified_gmt":"2015-07-14T20:32:43","slug":"el-principe-de-los-suenos-y-sus-ecos-en-buenos-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10674","title":{"rendered":"El Pr\u00edncipe de los Sue\u00f1os  y  sus  ecos en  Buenos Aires"},"content":{"rendered":"<p>Al visitante que ingresa al espl\u00e9ndido Salone dei Corazzieri en el Quirinale de Roma le ser\u00eda oportuno saber que est\u00e1 en riesgo de sufrir el s\u00edndrome de Stendhal, aquel malestar que padecen los viajeros sensibles ante la abrumadora cantidad y la excesiva belleza del arte en Italia.<\/p>\n<p>Con el nombre El Pr\u00edncipe de los Sue\u00f1os se exhibieron hasta mediados de abril en el Palazzo del Quirinale los veinte arazzi* renacentistas pertenecientes a la colecci\u00f3n de Cosme I Medici, recientemente restaurados y reunidos por primera vez despu\u00e9s de siglo y medio. La exposici\u00f3n viaj\u00f3 luego para participar, hasta el 23 de agosto, de los eventos centrales de la Expo de Mil\u00e1n.<\/p>\n<p>La historia de estos tapices comienza alrededor los a\u00f1os 1545 y 1553 cuando fueron encargados por Cosme I, gran duque de Toscana, durante los \u00faltimos a\u00f1os del Renacimiento. Para su confecci\u00f3n fue necesario fundar la Manufactura de Arazzi del Gran Ducado, la primera en la historia de Italia. La direcci\u00f3n de esta empresa estuvo a cargo de los maestros flamencos Jan Rost y Nicolas Karcher, quienes ense\u00f1aron a los artesanos toscanos este arte ya perfeccionado en los Pa\u00edses Bajos. La manufactura funcion\u00f3 durante doscientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cosme I \u0336 a quien tambi\u00e9n debemos la Galeria degli Ufizzi y los magn\u00edficos jardines de Boboli en Florencia \u0336 confi\u00f3 los dibujos preparatorios de estos tapices a quien entonces se consideraba el mayor artista de su tiempo, Jacopo Pontormo, pero los resultados no lo satisficieron y decidi\u00f3 transferir el encargo a Agnolo Bronzino, un disc\u00edpulo del Pontormo ya convertido en pintor de corte. A Bronzino \u0336 hoy c\u00e9lebre exponente del manierismo florentino \u0336 se debe gran parte del esquema narrativo de la serie.<br \/>\nFueron los Saboya quienes desmembraron la colecci\u00f3n al decidir llevar la mitad m\u00e1s soberbia con ellos a Roma. No tuvieron en cuenta que el conjunto sigue una secuencia que narra en forma bordada y colorida, los episodios de la vida de Jos\u00e9, el personaje b\u00edblico predilecto del gran duque. Tampoco consideraron el hecho de que el lugar natural de estos veinte tapices era el Palazzo Vecchio de Florencia para el que fueron concebidos.<\/p>\n<p>Parece ser que la particular predilecci\u00f3n de Cosme I por la figura de Jos\u00e9 se deb\u00eda a que ve\u00eda reflejadas en las desventuras del hebreo narradas en el G\u00e9nesis, las vicisitudes din\u00e1sticas de los Medici. El vinculo aleg\u00f3rico es claro: el patriarca Jos\u00e9 pierde su condici\u00f3n de hijo dilecto de Jacob a causa de la traici\u00f3n y envidia de sus hermanos, quienes lo venden a unos mercaderes. Jos\u00e9 debi\u00f3 afrontar el exilio, la esclavitud y la prisi\u00f3n. Gracias a sus especiales talentos intelectuales y a su habilidad comunicativa consigue desafiar la adversidad y desarrollar una brillante carrera pol\u00edtica. H\u00e1bil orador, consejero e int\u00e9rprete de los sue\u00f1os del fara\u00f3n, Jos\u00e9 logra salvar del hambre a toda una comunidad al pronosticar siete a\u00f1os de abundancia seguidos por siete a\u00f1os de sequ\u00edas. Su acertado consejo de acumular riquezas durante los siete a\u00f1os de grandes cosechas que adivinaba en el sue\u00f1o del fara\u00f3n, le hizo llegar a la posici\u00f3n de visir en Egipto. Finalmente, act\u00faa con nobleza dando muestras de clemencia y magnanimidad al perdonar a sus hermanos traidores.<\/p>\n<p>El paralelo con la suerte de los Medici \u0336 y en particular con la de Cosme I \u0336 es evidente. Este debi\u00f3 exiliarse repetidas veces de Florencia y sufrir por ser considerado enemigo de aquella ciudad en la que hab\u00eda ejercido su se\u00f1or\u00edo, para regresar finalmente como soberano de un Estado a\u00fan mayor: el Gran ducado de Toscana.<\/p>\n<p>A este primer subtexto aleg\u00f3rico se suma otro, encerrado en las guardas que dan marco a los tapices. Se trata de un mito fundacional: la alusi\u00f3n a un reino m\u00edtico de Toscana, aparentemente fundado por No\u00e9 despu\u00e9s del diluvio universal, y en el que hay referencias al origen de una lengua toscana derivada \u0336 etruscos mediante \u0336 del arameo y del hebreo, y de ning\u00fan modo relacionada con el mundo latino. Acu\u00f1adas por los intelectuales de la corte med\u00edcea \u2013especialmente por Pier Francesco Giambullari \u0336 estas ideas apuntaban a legitimar una identidad nacional toscana y en consecuencia el proyecto de un Estado soberano mediceo.<\/p>\n<p>En nuestras tierras, el patriarca Jos\u00e9 tuvo tambi\u00e9n su lugar prominente y su funci\u00f3n unificadora. En esos mismos a\u00f1os en que los Saboya se llevaban los arazzi a Roma, el Estado de la joven Buenos Aires encargaba al escultor franc\u00e9s Joseph Dubourdieu un relieve ornamental para el t\u00edmpano de la Catedral metropolitana. Nuestra catedral no hab\u00eda contado con un frontispicio por muchos a\u00f1os desde su construcci\u00f3n definitiva en 1822 y, cuando finalmente lo tuvo, carec\u00eda de toda ornamentaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Ma-Noel..jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-10677\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Ma-Noel.-120x120.jpg\" alt=\"Ma Noel.\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Dubourdieu<\/em>, quiz\u00e1 a instancia del entonces gobernador Bartolom\u00e9 Mitre, tambi\u00e9n acudi\u00f3 al pasaje del G\u00e9nesis sobre el patriarca Jos\u00e9. En particular, al momento en que Jos\u00e9 luego de ser traicionado, y habiendo ya pasado de la esclavitud al poder como visir del fara\u00f3n, se reconcilia con sus hermanos. La referencia era Buenos Aires, la hermana segregada y floreciente, que se reconciliaba con la Confederaci\u00f3n Argentina, en el Pacto de San Jos\u00e9 de Flores de 1859.<\/p>\n<p>Algunos eruditos perspicaces han cre\u00eddo reconocer rasgos del gobernador Mitre en el rostro del patriarca\u2026 Lo que es evidente es que la alusi\u00f3n pol\u00edtica que el relieve encierra apunt\u00f3 al momento pol\u00edtico que el pa\u00eds atravesaba cuando se realiz\u00f3 la obra. Es el s\u00edmbolo de la fraternidad, de la uni\u00f3n de los argentinos despu\u00e9s de largos a\u00f1os de cruenta lucha.<\/p>\n<p>No ser\u00eda mala idea, uno de estos d\u00edas, darse una vuelta por la Catedral para apreciar el frontispicio y encender una vela por una renovada fraternidad entre los argentinos.<\/p>\n<p><em>*arazzi : tapicer\u00edas de manufactura toscana<\/em><\/p>\n<p><em>La autora artista pl\u00e1stica<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al visitante que ingresa al espl\u00e9ndido Salone dei Corazzieri en el Quirinale de Roma le ser\u00eda oportuno saber que est\u00e1 en riesgo de sufrir el&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[700],"class_list":["post-10674","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-arte"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2Ma","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10674","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10674"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10674\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11042,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10674\/revisions\/11042"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10674"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10674"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10674"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}