{"id":10679,"date":"2015-04-30T14:13:27","date_gmt":"2015-04-30T17:13:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10679"},"modified":"2015-04-30T14:13:27","modified_gmt":"2015-04-30T17:13:27","slug":"kirchenerismo-nacionalismo-y-tercermundismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10679","title":{"rendered":"Kirchenerismo, nacionalismo y tercermundismo"},"content":{"rendered":"<p><em>Ni izquierda ni derecha: el kirchnerismo excede las definiciones convencionales. \u00bfOtra prueba m\u00e1s de su unicidad en tanto que experiencia pol\u00edtica? No tanto. Arg\u00fciremos que el kirchnerismo es un nacionalismo ecl\u00e9ctico que se nutre de ingredientes provenientes de diferentes or\u00edgenes hist\u00f3ricos. A lo largo del tiempo, los movimientos nacionalistas han sabido combinar tradiciones encontradas, tanto de derecha como de izquierda, para dar por resultado nuevas maneras de hacer pol\u00edtica. El kirchnerismo no es una excepci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>La cara de Jano<\/strong><\/em><br \/>\nModernos por definici\u00f3n, los nacionalismos son movimientos pol\u00edticos de una enorme plasticidad. En Alemania, cuna de un intenso nacionalismo desde el siglo XIX, la reivindicaci\u00f3n m\u00edtica del Volk, la tel\u00farica identidad del pueblo, ocup\u00f3 el centro de la escena. Esa invocaci\u00f3n ten\u00eda resonancias tradicionales (remit\u00eda a arcaicos mitos y significantes), pero tambi\u00e9n pod\u00eda volverse revulsiva para con las jerarqu\u00edas t\u00e1citas de la cultura letrada. Arraig\u00f3, primero, en la filosof\u00eda, las artes y las letras, donde alent\u00f3 la recuperaci\u00f3n de valores aut\u00f3ctonos, folkl\u00f3ricos. As\u00ed, entronc\u00f3 mejor con el romanticismo que con la Ilustraci\u00f3n, y fue perturbador frente a los valores racionalistas que esta \u00faltima quer\u00eda inculcar.<\/p>\n<p>En el siglo XX, los nacionalismos adquirieron otra envergadura, a la par que ve\u00edan modificar sustancialmente su naturaleza. La experiencia de la Primera Guerra Mundial fue causa y efecto de su metamorfosis en convocantes movimientos de masas, capaces de interpelar a toda una naci\u00f3n. En nombre de identidades nacionales reales o imaginadas, se pele\u00f3 una guerra de masas que demand\u00f3 miles de brazos que ya hab\u00edan sido integrados a las naciones a trav\u00e9s de las pol\u00edticas de Estado desplegadas desde hac\u00eda d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo no advertir que la identidad nacional ten\u00eda una faceta innegablemente inclusiva? Procuraba alcanzar la inclusi\u00f3n de todos los nacidos bajo la misma bandera, lengua o identidad cultural. Se trata de una pol\u00edtica con cara de Jano, sin embargo. Permite la asimilaci\u00f3n de las minor\u00edas al precio de que \u00e9stas resignen su propia identidad. La rusificaci\u00f3n, la germanizaci\u00f3n intensivas, etc., convertidas en pol\u00edticas de Estado a fines del siglo XIX, dejaron poco margen de supervivencia para quienes se les resistieran. As\u00ed, los nacionalismos se volvieron exclusivistas e intolerantes de las diferencias, lo cual dejar\u00eda el camino allanado para todo tipo de barbarie cometido en su nombre. Quien no pertenec\u00eda a la naci\u00f3n se volv\u00eda su potencial enemigo, y m\u00e1s en tiempos de guerra. El genocidio nazi fue la expresi\u00f3n m\u00e1s elocuente de los extremos a los que se pod\u00eda arribar por este camino. Esta faceta perversa del nacionalismo fue quiz\u00e1s la m\u00e1s influyente en el mundo occidental y de ah\u00ed la r\u00e1pida asimilaci\u00f3n que todav\u00eda solemos hacer entre el nacionalismo y los movimientos pol\u00edticos de derecha, autoritarios, intolerantes y totalizantes, dado que nunca abandonan su vocaci\u00f3n por la unanimidad.<\/p>\n<p><em><strong>Tercermundismo y antiimperialismo<\/strong><\/em><br \/>\nSi en Europa occidental el nacionalismo encarna todo aquello que revuelve sus entra\u00f1as m\u00e1s dolorosas, fuera de Europa en cambio el nacionalismo se convirti\u00f3 en un movimiento rebelde y desafiante para con Occidente y sus valores. Para el mundo extraeuropeo, en especial Asia y \u00c1frica, Europa no es m\u00e1s que la cuna de la fiebre voraz por el imperialismo. A la luz de los movimientos de descolonizaci\u00f3n que en la segunda posguerra llevar\u00edan al Tercer Mundo a su autoconciencia, se desarrollaron diversos nacionalismos con sus muchas variantes regionales (arabismo, v\u00edas nacionales al comunismo, movimientos de liberaci\u00f3n nacional, entre otros). La estrecha relaci\u00f3n entre comunismo, nacionalismo y tercermundismo barre con cualquier preconcepto acerca de lo que el nacionalismo significa en la historia contempor\u00e1nea. Los nacionalismos tercermundistas se nutrieron de un lenguaje de izquierda, desafiante y amenazador \u2014as\u00ed, la nacionalizaci\u00f3n del canal de Suez en 1956, que puso en jaque a los viejos imperios e hizo temer por la expansi\u00f3n del comunismo en el escenario poscolonial\u2014, pero no desde\u00f1aron el recurso al autoritarismo, la violencia, la guerra y la represi\u00f3n masiva de los opositores.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, \u00bfno puede leerse el kirchnerismo como una variante de nacionalismo que se desarroll\u00f3 bajo este impulso tercermundista y antiimperialista, en este caso, de cu\u00f1o latinoamericano? Son conocidos sus ingredientes pol\u00e9micos para con Occidente. Basta con analizar cada uno de los discursos de la Presidenta en la asamblea general de la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas: en su lectura del orden internacional prevalece la cr\u00edtica al imperialismo occidental, cual si vivi\u00e9ramos en un mundo que se reduce a unas pocas potencias que no se someten a un sistema internacional de Estados. La presencia en distintos foros internacionales es aprovechada para criticar e impugnar sistem\u00e1ticamente a los \u00abpoderosos\u00bb, en nombre de los pa\u00edses emergentes, en lugar de enriquecer los debates a trav\u00e9s de una ampliada agenda de problemas y eventuales soluciones. En esta misma l\u00ednea puede interpretarse, tambi\u00e9n, la batalla en clave \u00e9pica contra los \u00abfondos buitres\u00bb. Y, por supuesto, la cuesti\u00f3n de las Malvinas, que es utilizada para denunciar el imperialismo brit\u00e1nico, como si estuvi\u00e9ramos en el siglo XIX, al precio de olvidar que en 1982 la Argentina cometi\u00f3 un acto de agresi\u00f3n internacional que fue aclamado en Plaza de Mayo.<\/p>\n<p><em><strong>Eclecticismo antiliberal<\/strong><\/em><br \/>\nEl kirchnerismo es un complejo fruto de toda una evoluci\u00f3n que recorre un siglo de historia contempor\u00e1nea. Es ante todo una variante ecl\u00e9ctica del nacionalismo tercermundista, de cu\u00f1o netamente latinoamericano y antiimperialista, una bandera que conserva su atractivo entre sus seguidores m\u00e1s entusiastas. Pero a su vez tampoco desde\u00f1a recuperar valores provenientes de la antigua matriz autoritaria y totalizante del nacionalismo europeo de la primera mitad del siglo XX, de ah\u00ed su sesgo marcadamente antiliberal, tanto en un sentido econ\u00f3mico cuanto pol\u00edtico, como todo nacionalismo bien llevado. Para entenderlo, pues, es necesario salir de las lecturas estrechas del nacionalismo que asocian este fen\u00f3meno a los nacionalismos europeos de la primera mitad del siglo XX, y colocarlo en una longue dur\u00e9e que contemple todo el devenir del nacionalismo (sea o no fuere occidental) en el largo siglo XX.<\/p>\n<p><em>La autora es historiadora e investigadora en CONICET<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ni izquierda ni derecha: el kirchnerismo excede las definiciones convencionales. \u00bfOtra prueba m\u00e1s de su unicidad en tanto que experiencia pol\u00edtica? No tanto. 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