{"id":10681,"date":"2015-04-30T14:20:30","date_gmt":"2015-04-30T17:20:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10681"},"modified":"2015-07-14T20:08:04","modified_gmt":"2015-07-14T20:08:04","slug":"10681","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=10681","title":{"rendered":"Primavera en Nueva York"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Los d\u00edas pasados en la \u00faltima semana de marzo en Nueva York justifican el t\u00edtulo por razones m\u00e1s existenciales que meteorol\u00f3gicas, porque, en cuanto al term\u00f3metro, el fr\u00edo segu\u00eda instalado. Tratar\u00e9 de resumir, como en cuatro movimientos de una sinfon\u00eda, el paso por esa ciudad que, por tantas razones, es un centro del mundo.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>I MOMA &#8211; Latin America in construction<\/strong><br \/>\nLa tarde del 24 de marzo el Museo de Arte Moderno, MOMA, con los fastos y p\u00fablico de un gran acontecimiento, inaugur\u00f3 la exposici\u00f3n sobre arquitectura latinoamericana. Como antecedente digamos que en 1955 el museo alberg\u00f3 una muestra fotogr\u00e1fica sobre la arquitectura del subcontinente desde 1945. Sesenta a\u00f1os despu\u00e9s se retoma el panorama hasta 1980 con obras, maquetas, planos y dibujos de quinientos arquitectos que despliegan y entrelazan arte, vida de la sociedad e historia. Esta excepcional muestra fue dirigida por Barry Bergdoll como curador, Patricio del Real, asistente, la colaboraci\u00f3n de Jorge Liernur, de la Universidad Di Tella, y Carlos E. Comas, de Porto Alegre. Cont\u00f3 con un sustancial aporte de Emilio Ambasz, arquitecto de fama mundial que comenz\u00f3 a los quince a\u00f1os en el taller de Amancio Williams en Belgrano.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca, marcada al comienzo por el proyecto de desarrollo que Kennedy y Frondizi hicieron estandarte y programa, que hasta recogi\u00f3 la Iglesia (\u201cel desarrollo es el nuevo nombre de la paz\u201d, escribi\u00f3 Pablo VI), surge en la selva la capital de un pa\u00eds, Brasilia, durante la presidencia de Juscelino Kubitschek pero en el que no dieron marcha atr\u00e1s los gobiernos civiles y militares que siguieron. El proyecto de Oscar Niemeyer y L\u00facio Costa a muchos pareci\u00f3 una locura, pero se hizo realidad. Otros nombres contribuyen a darle a Brasil un lugar de especial relieve, en particular Lina Bo Bardi y Roberto Burle Marx. En una Venezuela muy distinta a la que padece hoy el chavismo, se destaca Carlos R. Villanueva, que realiz\u00f3 importantes construcciones p\u00fablicas como el campus de la Universidad de Caracas. Uruguay presenta a Eladio Dieste (nos impresion\u00f3 la iglesia en la localidad costera de Atl\u00e1ntida), Nelson Bayardo y Mario Payss\u00e9 Reyes. En Chile, Emilio Duhart y la escuela de Valpara\u00edso. En 1969 el peruano Miguel R. Mazur\u00e9 proyect\u00f3 un audaz pero nunca realizado hotel en Machu Picchu. En la Cuba de los comienzos de la tiran\u00eda castrista, que impondr\u00eda luego modelos m\u00e1s sovi\u00e9ticos, Ricardo Porro, Fernando Salinas y Mario Coyula; y en M\u00e9jico Luis Barrag\u00e1n, Juan O\u00b4Gorman, Mario Pani y Alberto T. Arai. Pasando a la Argentina, est\u00e1n obras de la magnitud del Banco de Londres, de Clorindo Testa, el Centro Cultural y Teatro San Mart\u00edn, de Mario Roberto \u00c1lvarez (dos arquitectos a quienes conocimos personalmente), Justo Solsona y su importante estudio, y otras de ellos y de otros, como la escuela de comercio premiada en C\u00f3rdoba en 1965 de Bidinost, Meyer, Gasso y Lapaco, y la casa de retiro en Reconquista, de Claudio Caveri. Dejamos para el final a Amancio Williams, raz\u00f3n de la presencia esa tarde de hijos y nietos y de la m\u00eda propia. Esta figura relevante de la arquitectura contempor\u00e1nea sigue suscitando inter\u00e9s, como lo prueba s\u00f3lo en el \u00faltimo a\u00f1o el exitoso documental de Gerardo Panero , publicaciones en el pa\u00eds y el extranjero, la muestra en el Museo MAR de Mar del Plata y ahora en el MOMA. Est\u00e1n los proyectos de hospitales en Corrientes, en que por primera vez aparecen las b\u00f3vedas c\u00e1scara (que hoy se levantan sobre el r\u00edo en Vicente L\u00f3pez y la F\u00e1brica Cultural \u201cEl Molino\u201d en la ciudad de Santa Fe), el auditorio de m\u00fasica, el edificio colgante de oficinas, y, por cierto, aunque anterior al per\u00edodo, la Casa sobre el Arroyo. La ciudad en la Ant\u00e1rtida y la ciudad que necesita la Humanidad, all\u00ed expuestas est\u00e1n colocadas como \u201cUtop\u00eda\u201d, discutible t\u00edtulo ya que, en tiempos futuros, pueden realizarse total o parcialmente. La obra de este \u201ccreador, modelo de lucidez intelectual, profesional paradigma de integridad y hombre cotidiano rico en humanidad\u201d, en las acertadas palabras de Juan M. Boggio Videla, es objeto de estudio en el mundo, facilitado por el archivo meticulosa e inteligentemente custodiado por su hijo Claudio.<\/p>\n<p>Justo Solsona resum\u00eda la idea central de la muestra: \u201cNo representamos pa\u00edses sino modalidades, temas, ideas, posici\u00f3n arquitect\u00f3nica frente a las exigencias de ese per\u00edodo\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Padilla.-Iglesia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-10684 size-full\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Padilla.-Iglesia.jpg\" alt=\"Padilla. Iglesia\" width=\"528\" height=\"336\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>II Colecciones privadas<\/strong><\/p>\n<p>Conoc\u00eda de un viaje anterior la Frick Collection, no as\u00ed la Morgan Library. Dos hombres de negocios de astron\u00f3mica fortuna dejaron sus residencias, de estilo franc\u00e9s e italiano, para deslumbramiento del visitante. En la de Henry Clay Frick (1849-1919), el paseo por la casa nos lleva a encuentros tales como San Jer\u00f3nimo, muy cardenalicio, del Greco, los retratos de Holbein de Tom\u00e1s Moro y Cromwell, enfrentados por la fe y v\u00edctimas ambos de Enrique VIII, los Rembrandt, el del artista joven y uno de los autorretratos, Felipe IV, pen\u00faltimo Habsburgo espa\u00f1ol, por Vel\u00e1zquez, el retrato del hombre con gorro rojo, de Tiziano, y el Vermeer del ama de casa y la sirvienta, que intercambian sugestivas miradas mientras la segunda tiene en sus manos un mensaje cuyo contenido queda a nuestra imaginaci\u00f3n. Y contemplamos los primitivos italianos, los ingleses como Gainsborough y Turner, los flamencos Memling y Anton van Dyck, y mucho m\u00e1s. Una muestra temporaria trae las pinturas de Charles-Antoine Coypel sobre el Quijote, con las tapicer\u00edas que sobre ellas se hicieron en la c\u00e9lebre Real F\u00e1brica de Gobelinos, y ediciones de la obra de Cervantes en franc\u00e9s, ingl\u00e9s, alem\u00e1n, flamenco, de los siglos XVII y XVIII, todo lo cual revela que el Ingenioso Hidalgo no tard\u00f3 en cruzar fronteras y arraigar en la cultura universal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Padilla.Mujer-que-entrega-una-carta.Veermer..jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-thumbnail wp-image-10686\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Padilla.Mujer-que-entrega-una-carta.Veermer.-120x120.jpg\" alt=\"Padilla.Mujer que entrega una carta.Veermer.\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p>J.P. Morgan (1837-1913) quiso sobre todo levantar una biblioteca, destin\u00e1ndole un edificio que es tambi\u00e9n museo, vecino a la casa familiar. Un luminoso espacio de concepci\u00f3n actual nos introduce a los recintos donde se exhiben joyas bibliogr\u00e1ficas. Como una de las tres Biblias de Gutenberg all\u00ed conservadas, y ediciones sobre los m\u00e1s variados temas y \u00e9pocas, y tambi\u00e9n manuscritos y partituras de grandes compositores. Pol\u00edpticos y tr\u00edpticos medioevales, objetos sumerios, griegos y romanos, y el sancta sanctorum donde Morgan guardaba lo ejemplares m\u00e1s valiosos, custodiados hoy por los retratos en esmalte de Mart\u00edn Lutero y de su esposa Catalina de Bora, por Lucas Cranach. Las exposiciones temporarias tambi\u00e9n tienen aqu\u00ed atractivo especial. Una, \u201cLincoln habla. Palabras que transformaron una naci\u00f3n\u201d, con proclamaciones y manuscritos del gran presidente, que recurr\u00eda a menudo a citas b\u00edblicas, como la de la \u201ccasa dividida\u201d, familiares a sus oyentes, y mascarillas y modelos de las rugosas y fuertes manos del presidente, hechas en vida. Saltando de \u00e9poca en \u00e9poca, Piranesi nos trae la serie de dibujos de las ruinas griegas en Paestum, y Barbara Wolff bellas iluminaciones en plata, oro y platino de la Haggadah jud\u00eda.<\/p>\n<p><strong>III La meca del mel\u00f3mano<\/strong><br \/>\nTodos los s\u00e1bados de la temporada anual del Metropolitan Opera House, el Met, las funciones del mediod\u00eda se transmiten en directo a salas colmadas en el mundo entero, como el teatro El Nacional, en Buenos Aires, y por radio, la 96.7 FM Nacional Cl\u00e1sica. Asiduo de esta cita sabatina, como mel\u00f3mano que soy, llegar al Lincoln Center ten\u00eda algo de alcanzar una de las cumbres m\u00e1s altas. Comenzamos con Manon, de Jules Massenet, con una pareja central asombrosa. La joven de diecis\u00e9is a\u00f1os que se debate entre el amor y el placer fue la alemana Diana Damrau, una de las sopranos m\u00e1s cotizadas y populares, que demostr\u00f3 serlo esa noche, mientras que el Chevalier Des Grieux fue Vittorio Grigolo, un tenor de voz tan bella como caudalosa. El elenco fue impecable lo mismo que la orquesta, dirigida por Emmanuel Villaume. Menos nos atrajo la puesta, seg\u00fan la moda de trasladar todo al siglo XIX, deslucida en el Cour de la Reine y mejor en la de Saint Sulpice, aunque est\u00e9 casi en el templo el lecho donde terminar\u00e1n volc\u00e1nicamente el candidato a sacerdote y la m\u00e1s que convincente Manon. Una caracter\u00edstica de la versi\u00f3n es la qu\u00edmica perfecta entre Damrau y Grigolo, pasi\u00f3n, ambici\u00f3n, dolor, hasta el desgarrador grito de \u00e9l cuando la protagonista, desterrada a Am\u00e9rica con mujeres de vida airada, muere tras resumir en sus \u00faltimas palabras \u201cAs\u00ed termina la historia de Manon Lescaut\u201d. Cansados de aplaudir, un golpe bajo a las emociones: cuando con muchos de los asistentes lleg\u00e1bamos al and\u00e9n del subte (que corre las 24 horas), un saxofonista solitario repet\u00eda las notas del d\u00fao del acto I, \u201cnous irons \u00e0 Paris tous les deux\u201d. El s\u00e1bado a las 12 de la ma\u00f1ana est\u00e1bamos para Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti, es una de las \u00f3peras m\u00e1s queridas y consagratorias del repertorio, presentes esta vez y no junto a la radio en casa. En los albores del disco, desafiaban en el Sexteto la precariedad de medios en c\u00e9lebre versi\u00f3n, Caruso, Galli Curci, Amati y Journet en las partes principales. Rub\u00e9n Dar\u00edo, si mal no recuerdo incluy\u00f3 entre sus versos la frase \u201cbell&#8217; alma innamorata\u201d del desesperado y luego moribundo Edgardo, y con \u00e9l generaciones de cantantes y amantes de la \u00f3pera. Lily Pons fue c\u00e9lebre en la primera mitad del siglo XX e hizo delirar al Col\u00f3n con sus gorjeos en la escena de la locura, pero Mar\u00eda Callas, en los cincuenta renov\u00f3 el personaje para darle carnadura dram\u00e1tica. En esa l\u00ednea estuvo la ascendente soprano rusa Albina Shagimuratova y en parejo nivel de excelencia el tenor malt\u00e9s Joseph Calleja, especialmente intenso en el cuadro final, y el bar\u00edtono Luca Salsi, Enrico. Para beneficio general y del lucimiento de ambos cantantes masculinos citados, se recuper\u00f3 la escena de la torre, injustamente ausente en las versiones tradicionales. Maurizio Benini dirigi\u00f3 y la puesta, nuevamente pas\u00f3, con incongruencias respecto a la historia de Sir Walter Scott, al siglo XIX. Seg\u00fan notas del programa, segu\u00eda siendo Escocia, a m\u00ed me pareci\u00f3 m\u00e1s bien, y con toda belleza, Lo que el viento se llev\u00f3. Claro que no fue nada al lado de la versi\u00f3n en el Argentino, de La Plata, en la que Edgardo llegaba a su cita con Lucia en bicicleta, entre otros disparates. Que la noche anterior hubiera estado Ernani (con Pl\u00e1cido Domingo devenido bar\u00edtono) y solamente horas m\u00e1s tarde de ese s\u00e1bado subiera a escena nuevamente Manon nos muestra un teatro que trabaja con una intensidad de la que el Col\u00f3n podr\u00eda aprender y con un nivel ya inalcanzable.<\/p>\n<p><strong>IV Un di\u00e1logo para la vida.<\/strong><br \/>\nA una cuadra detr\u00e1s del Lincoln Center se alza la resplandeciente sede de las escuelas de leyes y de negocios de la Universidad jesuita de Stanford, cuyo campus est\u00e1 en el Bronx. Una feliz coincidencia de fechas nos permiti\u00f3 estar en la presentaci\u00f3n de la versi\u00f3n inglesa del libro A Dialogue for Life del te\u00f3logo laico focolar Francisco Cansani, ahora destinado en Roma, y la rabina de la Comunidad Bet El, Silvina Chemen. Aunque por otro compromiso no pudimos quedarnos a las intervenciones del rabino Blanchard y la hermana Boys, gozamos de la forma en que los autores hablaron de su propia experiencia de di\u00e1logo que se inserta a la vez en la del di\u00e1logo ecum\u00e9nico e interreligioso en la Argentina, potenciada por el arzobispo Bergoglio y extendida \u201curbi et orbe\u201d desde que es el papa Francisco. Fluyeron, con la pedagog\u00eda del di\u00e1logo del que el libro es resultado, an\u00e9cdotas y ejemplos, conmovedores sin perder el humor y la agilidad del intercambio para placer y sorpresa de la concurrencia. Fue uno de los regalos providenciales de nuestro viaje.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Padilla.Presentaci\u00f3n-libro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-thumbnail wp-image-10685\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Padilla.Presentaci\u00f3n-libro-120x120.jpg\" alt=\"Padilla.Presentaci\u00f3n libro\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p>Para terminar, algo as\u00ed como la ant\u00edtesis del di\u00e1logo y de la vida. Me refiero a la herida del 11 de septiembre, cuyo memorial recorrimos con el coraz\u00f3n apretado. Dos inmensos cuadrados donde estaba cada edificio, vuelcan torrentes de agua que se pierden en un agujero negro. En los bordes est\u00e1n grabados los nombres de las v\u00edctimas, alguna flor entre ellos, que al recorrerlos se hace evidente que est\u00e1n all\u00ed \u201cgentes de todo pueblo, raza y naci\u00f3n\u201d, entre ellas la Argentina. Esa pluralidad est\u00e1 en los rostros con los que nos cruzamos a diario en arm\u00f3nica y respetuosa convivencia, realidad golpeada aquel atroz 9-11 con una ciudad que hace memoria y sigue en camino.<\/p>\n<p><em><strong>[1] Boggio Videla, Juan Manuel. \u201cPensamiento al porvenir\u201d. CRITERIO, n\u00ba 2408, octubre de 2014.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>[2]\u00a0Un di\u00e1logo\u00a0para la vida\u00a0de Silvina Chemen y Francisco Canzani, Bueno Aires, 2013, ed. Ciudad Nueva<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los d\u00edas pasados en la \u00faltima semana de marzo en Nueva York justifican el t\u00edtulo por razones m\u00e1s existenciales que meteorol\u00f3gicas, porque, en cuanto al&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[521,700,28],"class_list":["post-10681","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-arquitectura","tag-arte","tag-musica"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s6FC4i-10681","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10681","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10681"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10681\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11038,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10681\/revisions\/11038"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10681"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10681"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10681"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}